Publicidad:
Terra
La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

7 Diciembre 2010

MILITARES, MILITARISTAS Y MILIQUEROS EN EL URUGUAY

MILITARES, MILITARISTAS Y MILIQUEROS

Militares

Hay quien dice que los militares deberían dejar de existir, que responden a una etapa primitiva de la humanidad. Sospecho que las múltiples contradicciones de la sociedad hacen quedar a tal postura en una posición idílica y alejada de la realidad. Pero convengamos que como aspiración, no está nada mal. Y como proceso a desandar tampoco. En la historia humana se ha glorificado el papel de las fuerzas militares, a tal punto que la historia, esa construcción, le asigna aun hoy un rol central. Una concepción que además se reproduce constantemente a través del sistema educativo. Bien dicen que el mundo será otro el día en que metan presos a los que quieran ser militares y no a los que se niegan al servicio militar.

Aunque me sienta muy alejado de la vocación y las prácticas militares, no me opongo a su existencia. Pero no dejo de preguntarme ¿Qué la justifica? Me lo pregunto desde un país como Uruguay. Y en verdad creo que el saber, o los saberes involucrados, en realidad no pertenecen en exclusiva a lo militar sino a otros saberes de la sociedad que además se aplican en lo militar. La única justificación sería la preparación para la guerra. Es decir, en las capacidades que se deben tener y entrenar para poder desarrollarla. Como no tengo vocación alguna de invadir a nadie, solo queda la posibilidad de una legítima defensa.

El problema radica en que nuestras FF.AA. no están ni estarán capacitadas para la defensa real ante el ataque a nuestro país, y no precisamente por parte de alguna potencia militar. Son totalmente incompetentes al respecto si tuvieran que defender integralmente al país. Su participación en misiones de paz de la ONU es minúscula y tiene un solo objetivo: el económico. Lo demás es totalmente superfluo. Eso sin mencionar el dudoso papel real, ocultado por los medios, en el control militar, político y social sobre otros pueblos. Haití en un claro ejemplo. A tal punto que el único argumento que terminan esgrimiendo algunos cínicos, es que es mejor que lo hagamos junto a otros ejércitos, y no los yankis.

El verdadero objetivo de la existencia de las FF.AA. es el control interno, no solo por la Doctrina de la Seguridad Nacional, sino por su mera existencia. Y así lo hicieron siempre. En la dictadura pero también con José Batlle y Ordoñez contra Aparicio. El otro justificativo es su propio mantenimiento y reproducción y los beneficios de los que se apropian, sobre todo los oficiales, en el usufructo del presupuesto nacional.

Por lo tanto, la existencia de militares y FF.AA. en el Uruguay no tiene ninguna justificación posible ni viable referido a alguna defensa del país para repeler un ataque extranjero. Su existencia solo se justifica por su existencia misma. Básicamente por ser un seguro de desempleo encubierto. La parte menor se la apropia la tropa, y la parte mayor, la oficialidad. Una parte de esa apropiación es legal, otra parte es ilegal, a través de actos de corrupción.

Militaristas

Muhos hechos históricos que tuvieron fuerte incidencia en el logro o mantenimiento de profundos cambios sociales implicaron acciones armadas, ya sea de pequeños grupos como de grandes ejércitos.  Los ejemplos son muchos. Basta recordar la gesta cubana en la Sierra Maestra o la Batalla de Leningrado con la derrota de los nazsi a manos del ejército rojo, por solo nombrar dos exitosos. Pero allí está la épica de la República Española en la Guerra Civil para dar ejemplo de una dura derrota a manos del ejército franquista apoyado por Mussolini y Hitler. Hay otros. Recordar la historia de la heroica Comuna de París de 1871 pone en evidencia las carencias políticas en la incomprensión para destruir la maquinaria burocrático militar. El ejército francés, brazo armado de la gran burguesía, que estaba en guerra con Alemania, en realidad con Prusia (La guerra Franco Prusiana de 1870-1872) pidió a las tropas prusianas contra las que estaban combatiendo, para aplastar a sangre y fuego a los comuneros de París que habían intentando asaltar los cielos en el primer intento de un gobierno obrero. Pero creer que la revolución social tiene como única vía lo militar, no solo es un profundo error político, es la negación de la política.

Como bien dice el historiador militar Geoffrey Regan "Son muchos los que celebran las victorias militares y muy pocos los que se ocupan de la plétora de estúpidos guerreros que, vistiendo uniformes militares de todas las naciones, y al frente de ejércitos, flotas y fuerzas aéreas del mundo, han enviado a centenares de miles de hombres a morir innecesariamente  por culpa de su incompetencia". O por defender oscuros y poderosos intereses contrarios a los pueblos que decían defender, y de los propios soldados que servían de carne de cañón en los campos de batalla.

En nuestro país, y en nuestra izquierda, no faltan quienes asumen una posición militarista que en verdad expresa toda una concepción sobre la sociedad. Una posición que implica una lógica de combatientes y que tiende a jerarquizarlos para autojerarquizarse y elevarse a la altura del conflicto. Una posición, que no solo ahora, sino desde hace décadas, restringe la complejidad del conflicto social a categorías simplistas que militarizan la política. Un error que explica muchos fallos militares que en realidad eran errores políticos. Nada de esto reduce la valentía personal ni deja de reconocer el aporte a la lucha popular, más allá de los avances y retrocesos que implicaron, por cierto, precisamente por implicar a tantos otros como consecuencia de sus actos. Una posición que también es ideológica y cuyo error primario consiste en elevar lo que es un método de lucha a la categoría de doctrina.

Hoy, algunos de los que antes se dedicaron a despreciar el trabajo político hacia las fuerzas armadas, ejemplificado en aquel poema (de un preso político) que decía: "si vieras las contradicciones / que hay en el Ejército / si hubieras escuchado cómo discutían / alférez y capitán / mientras me daban", se arrogan un super conocimiento de lo militar que por cierto jamás han demostrado. Sin embargo, conducen desde hace años, en las sombras, la política hacia las fuerzas armadas. Por ejemplo, los senadores Huidobro, Saravia, Nin y Baraibar son los que vienen manejando desde hace años la Comisión de defensa del Poder Legislativo a la par que la fuerza política se volvía inoperante. La Comisión de Defensa del FA está pintada desde hace años.  Y las políticas que realmente se aplican no han tenido verdadero control y han quedado en manos de unos pocos, sean estos senadores,  algún diputado o los jerarcas que han pasado por el ministerio aplicando criterios discrecionales o los del propio presidente.

Miliqueros

Son los que, aparte de lo anterior, constantemente promueven un discurso que pretende expresar el sentir de la "familia militar". Así lo hizo el miembro de la JUP y pachequista García Pintos hasta que no pudo siquiera conseguir los votos para ser diputado. Así lo hacía con mejor suerte, en otros tiempos, el también pachequista y ex Consejero de Estado de la dictadura, Pablo Millor, que al menos llegó a senador reciclándose con el Foro de Sanguinetti tras el ostracismo patético de Pacheco Areco y sus caídas del estrado. Hoy, ese triste papel lo cumple Saravia. No de ahora, sino desde hace años, viene haciendo lobby para los militares siendo el responsable de traficar y contrabandear en el Palacio Legislativo todas sus maniobras presupuestales y venias de todo tipo para sus actividades que necesitan aprobación parlamentaria pero se manejan en las sombras y votadas a las apuradas, entre gallos y medianoche.

Eso sin nombrar el triste papel de políticos blancos y colorados, casi sin excepción, los que por décadas usaron a los militares en función de sus propios intereses a través de nefastas políticas que privilegiaron las sectas y los grupos o las alianzas coyunturales. Pero está dentro de su propia lógica. La izquierda, en cambio, exige otras ideas y otras prácticas.

Otra expresión son sesudos análisis del nuevo rol de las fuerzas armadas ante supuestos nuevos conflictos por venir. Sin contar con disparatadas teorías conspirativas de todo tipo. Eso no quita ni reduce el papel del imperio, de las potencias militares, y del complejo militar-indistrial en un sistema que exige ganancias renovadas y cíclicos repartos del mundo. Lo curioso es que nada de esas conclusiones se podrían impedir con nuestros oficiales ni con nuestras instituciones militares. También existe otra idealización, la de que podemos tener Fuerzas Armadas profesionales y reducidas. Eso será una entelequia si  no aplicamos fuertes políticas y una concepción diametralmente opuesta sobre la Defensa Nacional. La que de ningún modo recaerá, salvo excepciones, sobre los militares sino, llegado el caso, sobre los ciudadanos organizados.Incluso la Defensa Nacional, en términos militares, aparte de concebir reales hipótesis de conflicto, exige hacer política.  La cuestión militar es algo demasiado serio para dejarla en manos de los militares. Pero también en manos de los militaristas y menos aún en manos de los miliqueros.

servido por Javier sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Javier

KaosmoS

Montevideo, Uruguay
ver perfil »
contacto »
Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
RelojesWebEspana!

Fotos

Javier Zeballos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera