MI DISCURSO EN EL CALEN
del miércoles, 17 de noviembre de 201
Compañeros:
Ayer me tocó vivir un momento muy especial que quiero compartir en su sus implicancias con cada uno de ustedes.
Se trata de mi azarosa intervención en e CALEN, Centro de Altos Estudios Nacionales (como saben, soy alto, seguramente mí única relación con tal acrónimo). Mis palabras causaron una fuerte ofensa de las autoridades miltares y de la mayoría, por no decir la totalidad, de los miltares que integraban público presente. Como así lo manifetaron algunos.
Formo parte del NUOP (Nodo uruguayo de Obervación Prospectiva) como responsable de comunicación. Son nuestros primeros pasos, por lo tanto, nada de pompa, títulos o cargos. Solo trabajo y no remunerado. No es una queja, solo una realidad, en la que admás me siento privilegiado de poder participar y aprender, e intentar aportar algo (alguito).
Fuimos organizadores y co-convocantes (junto al Claeh y la ONG "Crear el futuro") de la Conferencia de Miguel Angel Guitiérrez, presidente del nodo argentino del "Millennium Project" y del Centro Latinoamericano de Globalización Prospectiva. Se trata de un muy destacado académico con una extensa práctica internacional.
La conferencia era parte de una clase abierta para los alumnos del Curso de Prospectiva que dicta la Arq. Carina Nalerio en el Claeh. Dado problemas de espacio (ayer era la asamblea anual del Claeh) ante el adelantamiento de la fecha por cambios en la agenda internacional del expositor, no se podía realizar allí y por ello esa institución solicitó al CALEN (Centro de Altos Estudios Nacionales) si podía realizarse en su sede, lo que fue aceptado.
Tal cambio implicó otras connotaciones, dada la historia del edificio situado en Br. Artigas 1488, el que tiene un pasado propio como residencia familiar y luego sede del CALEN, pero que en dictadura operó como centro de detención y torturas. Allí, por nombrar un caso, fue detenida la madre de Macarena Gelman antes de su muerte y desaparición.
Ante esa situación tomamos la decisión de participar pero marcando en téminos acotados, pero estrictos, expresando nuestro punto de vista. Me tocó asumir tal tarea para insertarla en lo que estaba programado como mi intervención entre los panelistas que presentábamos al conferenciante.
Lo que aquí comparto es el texto que escribí para la ocasión y pronuncié ayer en la noche en la Sede del Calen. Tengo la versión en audio, la que difiere minímamente dada la diferencia que suele haber entre un discurso escrto y una exposición oral que lo toma como una guia.
Ante las autoridades del Calen y un auditorio compuesto por militares, en retiro y en actividad, aparte del resto del público compuesto por estudiantes de prospectiva o interesados en ella, hubo algunas reacciones. Unas, por medio del uso de la palabra, en el caso de las autoridades, y ante mi persona,en un caso, por parte de un coronel durante un intermedio, que si bien marcaron duras diferencias, fueron expresadas de manera muy correcta y respetuosa. Algo que valoro y agradezco. Como creo que también fue la mía, más allá de la sorpresa y la ofensa con que algunos la recibieron.
El CALEN pertenece al Ministerio de Defensa y sus autoridades son militares, aunque suscursos están dirigidos a altos funcionarios civles del Estado. Si bien hay una reseña histórica y arquitectónica sobre la hermosa casa, no existe en su sitio web ninguna referencia (al menos yo no la encontré) a su función represiva durante el régimen. Un detalle que muestra una ausencia avalada por las autoridades de nuestro gobierno.http://www.mdn.gub.uy/?q=calen-001
El hecho no es una lucha personal, ni siquiera de un grupo Por e contrario, se inscribe, más allá de su pequeñez, en una lucha colectiva. Existe un proyecto, hoy a estudio del Poder Legislativo, impulsado por organizaiones sociales y de DD.HH. (entre ellas el PIT-CNT) de trasladar el Calen y crear en ese edificio un Centro de Derechos Hiumanos. Un proyecto que cuenta con una fuerte oposción militar, tanto como una nula difusión por parte de la mayoría de los medios de comunicación.
Esas fueron mis palabras en el CALEN en la noche de ayer:
PROSPECTIVA:
Pasado-presente-futuro
Hace ya casi dos años fui invitado por Carina y Álvaro a la formación de Crear el futuro. Ahora el NUOP, Nodo Uruguayo de Observación Prospectiva, está en marcha. Hoy sentimos que es posible consolidarlo y darle otra dinámica para encarar los desafíos. Este es un grupo abierto a todos los que quieran participar aportando distintos saberes para construir a través de la interdisciplinariedad. Esa suma, o mejor dicho, multiplicación de subjetividades que va tejiendo una trama de experiencias y aprendizajes.
No es fácil siquiera instalar o difundir en la sociedad uruguaya una mirada prospectiva. Tal enfoque y acción implica confrontar con fuertes resabios anclados en “lo atamos con alambre” o en la lisa y llana improvisación. También en la comodidad conservadora de la repetición de viejos esquemas o en el “siempre los hicimos así” aunque funcione a medias o no funcione.
Muchas veces el futuro fue coartada para que nada cambie. El presente era negado en favor de un futuro que nunca llegaba aunque inflamaba los discursos. También, tantas veces el futuro se embanderó con la utopía. Peligrosa cuando solo es un NO LUGAR, para aludir a la significación del título elegido por Tomas Moro. Una concepción de una utopía abstracta, divorciada de a práctica, frena más de lo que impulsa porque es una eterna postergación mientras los dueños del cambio ejercen, y se vacía la participación en favor de los intermediarios, aunque sean otros.
Hoy se vuelve imprescindible para nuestro país desarrollar pensamiento estratégico en múltiples áreas antes temas como la energía, el uso y protección de los recursos naturales, la inserción internacional o diferentes políticas sociales y productivas. Perder el tiempo no es avanzar lento o no avanzar, es estancarnos o directamente retroceder. Nuestro futuro no es cuestión de suerte.
Pero la sociedad uruguaya no solo tiene problemas con el futuro. Los tiene con el presente. También con el pasado. Y aquí quiero hacer un gran paréntesis de opinión personal que tal vez no haría de no estar en este edificio con tanta historia. De la buena, cosa que hay que valorar y muchas vees se ignora, y de la mala, que no hay que soslayar.
Todos abemos que hay en la sociedad uruguaya quienes piensan que en las actuales condiciones no debe haber contacto con lo militar. Considero que es un profundo error y una propuesta de falsa pureza que promueve paradójicamente el inmovilismo. Discrepo profundamente con tal postura y mi presncia aquí así lo indica. Pero expresando de manera clara mi pensamiento, el que asumo totalmente.
El psiquiatra Marcelo Viñar ha reflexionado en torno al tema de la memoria y sus fracturas. Sobre cómo el Uruguay mantiene mundos disociados perpetuados después de la dictadura. Mundos que no se tocan y, cuando lo hacen, reproducen esa disociación. Una particular imposición del olvido que engarza con un replanteo de discursos que, cuando apelan al pasado, lo recuperan parcialmente y con premisas falsamente antinómicas. De ahí la teoría de los dos demonios que se jerarquizan mutuamente para elevarse a la altura del conflicto. Un mecanismo auto-legitimador que solo recuerda combatientes, a la par que diluye ciudadanos. A los de ayer, a los de hoy y, de mantenerse, a los de mañana.
Porque una sociedad que no logra simbolizar el horror, sin caer en determinismos, tiende a generar circuitos que restablecen la violencia original. Alguien se puede preguntar ¿qué sentido tiene exponer este conflicto? O ¿qué puede aportar la prospectiva?
Una sociedad que oculta sus conflictos no es una sociedad sana. Pero también es posible auscultarla por la manera en que los muestra; por cómo los hace visibles. Su expresión puede ser síntoma de enfermedad, pero su negación, lo es mucho más.
El filósofo italiano Massimo Cacciari, que en los 90 llegó a ser alcalde de Venecia, reflexionó en torno a la exposición y representación de los conflictos de la sociedad. Uno de sus aportes es la diferenciación entre DRAMA y TRAGEDIA en la sociedad contemporánea.
Enseña que tragedia es un término muy comprometido, que no era una mera representación. En la Grecia antigua significaba un espacio y un tiempo, un teatro en el sentido de ágora, en el que confluían actores y espectadores con un fuerte lazo de pertenencia a una comunidad, a una POLIS. La tragedia era un hecho eminentemente comunitario. En nuestras sociedades modernas, lejos de generar un sentido de pertenencia, se lo fragmenta. ¿Cómo re-significar hoy la tragedia? ¿Dónde está su espacio y tiempo colectivo?
Cacciari concluye que representamos y exponemos dramas o comedias porque la tragedia conlleva en sí, una comprensión de lo trágico y una solución. Tragedia es inseparable de la catarsis a través de la que la antigua polis se curaba, se purificaba del dolor. En nuestro tiempo se suele pasar de un drama a otro sin tomar posesión del dolor. Concluye que es impropio hablar de tragedia si falta su quintaesencia: el espacio, el tiempo, la comunidad, la capacidad de purificar el dolor a través de los valores de la verdad, de la justicia, de la libertad.
Este mismo edificio en el que hoy estamos, que supo ser parte de la tragedia que se vivió bajo la dictadura y donde se aplicó el terrorismo de Estado, alberga desde hace muchos años al Centro de Altos Estudios Nacionales, con el propósito de formar a nuestros mejores militares en valores y prácticas democráticas extirpando ese pasado que, sin embargo, emerge como un eterno palimsesto. A su vez, existe un proyecto a estudio del Poder Legislativo, de transformarlo en un Centro por los DD.HH. Una tarea colectiva que nos incluye a todos, salvo a quien quiera marginarse de los mejores valores de la humanidad.
En lo personal, no creo en un futuro al margen del presente y del pasado, tampoco en uno atrapado en ellos, el olvidos y memorias unilaterales. Una mirada prospectiva tal vez no pueda solucionar esas trabas que aún persisten. Pero puede legítimamente aspirar a insertarse en un entramado de visiones y acciones de los múltiples actores sociales e individuales, que permita la generación de ese espacio y ese tiempo mítico donde una sociedad puede intentar su sanación, mientras encauza la construcción de un futuro mejor para todos y con todos.
El NUOP asume, como obra colectiva, un rol activo en esa construcción permanente.
Javier Zeballos

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.
