Publicidad:
Terra
La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

22 Septiembre 2010

CARTA DE RENUNCIA SIN RENUNCIAS AL SEMANARIO VOCES

Por intermedio de la presente, como se encabezaban las epístolas formales, comunico a los lectores mi renuncia a seguir trabajando para Voces. Renuncia curiosa ya que no existe ni existió nunca relación contractual alguna. Mi trabajo siempre fue una decisión voluntaria y de acuerdo mutuo. Como casi todos, sostenía mi aporte al semanario con otro trabajo. En mi caso, como periodista.

Al escribir mi texto titulado “Hilando fino” no pensaba renunciar a Voces pues jamás se me antojó pretender ayudar construir un semanario perfecto ni exigir la perfección a mis compañeros. A lo sumo, la necesidad de aprender en esa tarea y tratar de ser mejores, no que los demás, sino que nosotros mismos cada día. Por lo tanto, yo puedo convivir con la discrepancia. Parece que el Director no. Tal vez por ello el intento de minimizar mi revelación de sus implicancias en las mismas prácticas que denuncia a otros. Ahora comprendo por qué publicar mi nota como carta de los lectores. Lo mismo que censurarla y extirparla del sitio en Facebook para escondérsela a los casi 5000 “amigos” del semanario que, obviamente, nunca lo compran y no podrán leerla. Si bien estaba dispuesto a seguir construyendo Voces, tal convivencia, y connivencia, con esas prácticas degradantes de la ética periodística, y de la ética a secas, no van conmigo.

Desde noviembre de 2006 hasta hace un mes he publicado más de 100 artículos, algunos informes exclusivos con varias páginas que fueron tapa, y participé en decenas de entrevistas centrales. Ingenuamente creía que esas palabras merecían un lugar más destacado que la página 30, con letra pequeñita y en cursiva, como una simple carta de los lectores. Lugar un tanto extraño para quien hasta hace una semana seguía figurando en el staff como colaborador permanente y que en los hechos fue parte del núcleo más estrecho. Otra falta de ética periodística, unida a la censura sobre mi réplica a Pedro Bordaberry (ahora privilegiado y protegido columnista de Voces junto al Dr. Ignacio De Posadas). Una censura sobre la cual no recibí la más mínima justificación, pues me encantaría analizar argumentos serios sobre cuestiones de veracidad, estilo y calidad en su contenido. Quiero descartar que existan razones políticas al respecto.

En cuanto a la publicación como carta de los lectores, tan parecida a las de aquellos involucrados que intentan por todos los medios a su alcance, no levantar la perdiz... y que todo pase lo más desapercibido posible, en realidad, lejos de desjerarquizarme personalmente, por el contrario, me honró. Pues descubrí que era la única página y la única sección donde no había aparecido un artículo con mi firma en el semanario. Hasta ahora, uno a uno escribí artículos, notas, reseñas, crónicas y entrevistas que figuraron en todas las páginas del semanario y hasta en tapa y contratapa. Ni siquiera la página 3, reservada para el editorial en verso libre, me faltaba, pues cuando aquel gran lio con el famoso Pepe Coloquios, fui parte del selecto colectivo que firmó aquel texto en defensa de una verdad en la que sigo creyendo y que, a diferencia, sigo practicando. Unos días, por cierto, en que sólo unos pocos, muy poquitos, como suele suceder, aguantamos el chaparrón sin haber tenido alguna responsabilidad al respecto, sin beberla ni comerla. Y no por ninguna lealtad jerárquica sino pasión por acercarse ala verdad.

En lo que a mi orgullo periodístico se refiere, este burdo intento de chicanear y mostrar para ocultar, también me homenajea sobre mi trabajo y mi esfuerzo en la tarea concreta de hacer Voces cada semana, (en la que compartí tareas de todo tipo, desde escribir hasta repartir el semanario recién salido de la imprenta en las madrugadas de los jueves o meses después al regalarlo en los actos) no deja de ser un homenaje. No pretendo ninguna figuración especial pero me puedo jactar de ser el único en haber escrito en todas las páginas y secciones del semanario. Pero en lo que respecta a la ética periodística, una decepción. Es decir, otra.

Agradezco, porque soy agradecido, el espacio que gocé en las páginas de Voces. Fue un orgullo participar y valoro mi dedicación como un tiempo útil, al menos para mí (permítaseme este brote de egoísmo) del que aprendí mucho y lo celebro. Por los mismos principios que lo hice, aquí lo dejo. Me queda la conciencia tranquila aunque sospecho que pude y debí hacerlo mejor. Ojala pueda seguir aprendiendo. Solo dependo de mi capacidad y de mi esfuerzo y no necesito poseer un medio como única vía para que se publiquen mis textos. Además, cuento con la aprobación de todos mis entrevistados y de todas mis fuentes sobre lo publicado. Alguno no puede decir lo mismo. Quienes discreparon cerrilmente con mis escritos y llamaron a la redacción para presionar, que los hubo, (directores de organismos del Estado, dueños y gerentes de empresas en conflicto con sus trabajadores, líderes políticos y militantes de aparatos sectoriales y hasta un Coronel de la Fuerza Aérea en ejercicio que llamó furioso prometiendo llegar hasta la redacción sin aparecer jamás) tuvieron su derecho a réplica pero siempre declinaron la opción, afiliados también a esa práctica de control de daños que apuesta a no hacer olas y dejar pasar amparados en la pequeñez del medio.

Me voy porque mi discrepancia, como lo conté en mi texto anterior, consiste en la falta de ética y en la carencia de procedimientos y métodos periodísticos pero, sobre todo, en la displicencia para encarar esos problemas al punto que se repiten. Renuncio porque yo no renuncio a ellos.

Es muy valorado pensar con cabeza propia. El problema es que hay algunos que solo piensan con su cabeza. Hace años, en Australia, un colega con quien compartía tareas y que estaba a punto de retirarse, un viejo periodista chileno curtido en las añejas y humeantes redacciones de antaño en periódicos de izquierda, me hizo ver uno de los peligros que enfrentaba mi generación. Que el impacto de las nuevas tecnologías en el mundo del trabajo tenía aspectos muy positivos sobre la “hechura” de un órgano de prensa, pero uno de los negativos era la pérdida del trabajo codo a codo en las redacciones creando un saber “colectivo” del cual se nutrían los seres individuales y viceversa. Yo no sé si aprendí la lección pero creía que en Voces teníamos una hermosa posibilidad, dada cierta libertad e independencia y las escasas presiones comerciales y económicas estructurales, de construir pacientemente ese colectivo. Ya no lo creo más, aunque deseo que otros sigan creyendo. Larga vida a Voces.

Javier Zeballos

servido por Javier 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

graciela

graciela dijo

compradora de voces recien compro compu solo x empezar a enviar correos xq estoy muy molesta con algunos cambios ,pluralismo si pero por favor darle espacios a quienes ni siquiera nos odian solo nos ignoran sistema mas facil de destruirnos lentamente cuestion de ganar con nosotros aunque sea jugando al almacen xq no existimos para ellos pero si quieren que les compremos lo que venden,y les compramos pagando con sangre ,un pedazo de patria,que no sabemos cuanto nos durara .ya no compro voces y pensar que difrutaba el discrepar pero estos personajes ,demasiado para gastar mis ojos en ellos.

30 Octubre 2010 | 10:16 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Javier

KaosmoS

Montevideo, Uruguay
ver perfil »
contacto »
Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
RelojesWebEspana!

Fotos

Javier Zeballos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera