LA VIDA ETERNA
Cuenta Fernándo Savater una anécdota graciosa pero que dice mucho. Una señora amable, pero tímida, le dijo al filósofo si podía hacerle una pregunta “personal”. Inclinándose sobre el mostrador que los separaba, le susurró: “¿Es usted creyente?”. Según la táctica que la sabiduría popular atribuye a los gallegos, Fernando Savater respondió con otra pregunta: “¿Creyente en qué...?”. La mujer consultó con la vista rápidamente a su marido –que la miraba con cierta reprobación condescendiente– y dijo: “Bueno... no sé... en lo corriente”. Con los ojos traviesos que luchan por hacerse ver detrás de sus anteojos gruesos, él le contestó: “Desde luego, señora, claro que creo en lo corriente. En lo que no creo es en lo sobrenatural”. La interlocutora sonrió, satisfecha, mientras le daba un codazo disimulado a su cónyuge.
Dicen algunas reseñas que "La vida eterna", el libro de Savater, es una exhaustiva crítica de las creencias religiosas desde un punto de vista político y antropológico, una lúcida apología del ateísmo, de la incredulidad, justo cuando las creencias religiosas se abren paso a los codazos en el escenario mundial, cuando despiertan pasiones, antiguos y nuevos miedos, se incrementa el número de embaucadores, de oradores y de fanáticos sin fronteras, exalta a los que dicen “paparruchadas”, a los profetas del odio y de la intolerancia, a los cruzados del radicalismo religioso. Tengo muchas ganas de sentarme a leerlo.
Xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.
