LOS MORDISCOS DE AMOR
"...Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro..."
Miguel Hernández
(Nanas de la cebolla)
El juego de amor parece más asociado a lo que fluye, resbala, roza... Si la boca juega un rol erótico importantísimo, besar y lamer suelen aparecer en el imaginario como acciones que pautan y concentran la fantasía. Hacemos el amor, es decir, lo construimos con el otro u otra, con todos nuestros sentidos. La vista juega un papel tan fuerte que en las cercanías del juego amoroso, a-moroso, precisamente por la importancia de esas morosidades que redimensionan el tiempo, los ojos naturalmente se cierran para dar predominancia al tacto, al oído, al olfato y al gusto. Y la boca tiene la ventaja de concentrar dos sentidos importantes en el acto, gusto pero también tacto.
Besar y lamer el cuerpo del ser amado es un placer de ida y vuelta, de doble vía, cuando se encuentran los tiempos adecuados para recorrer ese espacio. En ese itinerario sinuoso no hay caminos. El recorrido puede seguir las rutas más previsibles o los senderos más aleatorios de ese mapa erógeno. Es allí donde surgen los mordiscos de amor. Lejos de las obsesiones de los colmillos en el cuello de un Drácula, al margen de las masticadas de un Dr. Lecter, por fuera de las modeduras por frustración, stres, rabias o ansiedad, hay toda una gama sutil de mordiscos de placer. Solo es necesario jugar a conocerse y reconocerse, a encontrar ese lugar y ese momento en el cual morder delicada y deliciosamente es marcar, sin marcas, nuestra marca de amor.
Xabier
El tema surgió en la comunicación con Caro y los dos nos comprometimos a escribir algo.


Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

montevideana dijo
Aplausos!!!! NO hay caso, jamás podría escribir algo así, soy demasiado atropellada ja ja. Me encantó. Comparto.
Un abrazo, buenas noches.
Caro.
15 Marzo 2007 | 04:59 AM