RITUALES
Entrevista con el Sociólogo Hugo Bazzi
Voces del Frente
El acto presidencial puede abrir un antes y un después en los rituales republicanos del Estado uruguayo. La incógnita es qué implica semejante punto de inflexión, qué características tiene el nuevo escenario planteado y
a dónde puede llevarnos el camino propuesto. Deja también entrever una actitud del gobierno de Frente Amplio que implica cómo se ve a si mismo y cuál es el papel que asume en el sistema político nacional.
¿Qué carcterísticas simbólicas se expresaron en el acto del viernes?
El acto del 2 de marzo tuvo las típicas características de los rituales, o ritos cívicos, que se le pueden adjudicar a las conmemoraciones nacionales. Las más clásicas, en tanto puesta en escena, actuación y una presencia en un espacio público, la plaza. Por otro lado, una segunda característica es la integración social, la participación de un colectivo convocado que participa. Una tercera característica es la organización de estos elementos en torno a lo que algunos teoricos clásicos llaman el objeto sagrado. Si bien en primera instancia sería la figura de Artigas, en este caso lo sagrado es la propia reunión, con un fuerte sentido de convocatoria, de los ciudadanos que adhieren a la izquierda en comparescencia en torno a sus dirigentes y su lider y ante un acto inédito de rendición de cuentas sobre la actuación del primer gobierno de izquierda en la historia del país.
¿Está claro el caracter de reunión, se podría hablar también de comunión?
Si, porque está implícito en la tradición de la izquierda. Porque tambien hay que verlo enmarcado en una práctica política clásica de democracia directa, de dar explicaciones o replicar demandas de las bases militantes, lo mismo que sostener los códigos de la democracia participativa. Otra característica es la transmisión de ideas, valores o una moral de la práctica política social que se da en los rituales. Este acto trasciende los significados cotidianos o de la coyuntura, aunque no los niega e incluso los remarca, como fue la frase de que es un gobierno antioligárquico y antimperialista, que tiene directa relación con la llegada de Bush y lo que eso implica ésta vez para la izquierda. Pero trasciende esa realidad concreta porque expresa continuidades pero también rupturas que incorporan elementos nuevos y abren o prefiguran un nuevo escenario en la relación de un gobierno y sus ciudadanos. Porque los rituales también pueden renovar o redefinir estructuras sociales en la medida que las tensiones pueden ser contempladas por el ritual y después del mismo nada es igual. Instala una nueva forma de actuar que si bien recrea, también innova.
¿Qué hay de repetición?
Hay una recreación de determinadas prácticas muy valoradas, incluso sagradas, por el imaginario de izquierda, la comparescencia pública, el dar la cara y articular un mensaje claro por el lider, el compañero presidente frente a sus compañeros militantes. La reafirmación de ser un gobierno de izquierda junto a la definición antioligárquica y antimperialista, que aparecen no solo por lo coyuntural que mencioné, sino que trascienden ese nivel porque no aparecerían si no estuvieran en cuestión. Y lo estan porque la práctica de ser gobierno instala al FA en el escenario del presente y del futuro. Esa fue una de las repeticiones más nítidas. El ejercicio del gobierno implicará una resignificación constante y habría que debatir, sin caer en posiciones simplistas o anquilosadas, sobre que es y cómo se artícula hoy una posición antimperialista.
¿Un antimperialismo tal vez demasiado anclado en la guerra fría?
Sí. Redefinición obligada que implica articular políticas concretas que se expresen en hechos y no en poses. Hay quienes se cuestionan recibir a Bush pero no parecen valorar de la misma manera haber reanudado relaciones con
Cuba o mantener el tipo de relación establecida con Chávez y, en menor medida, con Evo Morales. También están los que circunscriben la necesidad de
buenos gestos con Bush por una cuestión comercial, criterio protocolar de dudosa moral que significaría cerrarle la puerta en las narices a un presidente de algún país pequeño que no nos compra nada. Si el antimperialismo se definiera por comerciar o no con el gigante del norte, Chavez no podría articular ninguno de sus discursos; y después de todo, comerciar libremente, incluso con EE.UU., es lo que viene pidiendo Cuba ante casi medio siglo de bloqueo injusto. Hay que debatir qué significa ser hoy antimperialista, lo que pasa por redefinir el propio concepto de imperio.
Que no es solo el belicismo estadounidense. Implica también
prácticas europeas, Japón, lo que prefigura la nueva China o el propio Brasil y sus ambiciones de liderazgo regional...
Y el papel de las multinacionales y la transnacionalización o de los complejos factores que se desenvuelven en lo que se denomina globalización. Volviendo a las implicancias del acto, se trata de recrear lo sagrado pero incorporando la nueva situación de ser gobierno. Algo reafirmado en la comparescencia en el estrado de todos los ministros y una suerte de gabinete ampliado. los que además son explicitados por la enumeración, tal vez demasiado cuantitativa, de la gestión al frente de los ministerios.
¿Y qué sería lo nuevo del evento?
Tiene que ver con asumir y expresar nuevos rasgos institucionales dentro del sistema político formal o darle un contenido nuevo a un marco institucional.
Un contenido que blancos y colorados no transgredieron...
Cierto, un contenido que justifique y diferencie la presencia de la izquierda en ese marco institucional. Es allí donde aparece nítidamente, no Artigas como sagrado sino el artiguismo. Es decir, no ya el héore o el prócer, como siempre lo acotó la imagen oficial de los partidos tradicionales, sino el Artigas vivo que reivindicó desde su fundación el Frente Amplio y que se expresa en una determinada concepción del artiguismo. En lo directamente simbólico, se expresó en los colores de la escenografía, la bandera de Artigas, en la frase a modo de consigna, en la estatua al fondo por sobre los símbolos clásicos de la bandera uruguaya o sus colores.
Incluso, por la configuración espectacular de la puesta en escena, para la perspectiva asignada al público, el estrado tapa, anula el mausoleo, símbolo de la dictadura, dejando un Artigas casi en movimiento, como flotando en el aire en pleno galope. Esa idea tan cara al FA de un Artigas por fuera del bronce y vivo, cabalgando junto a su pueblo, que tantas veces fue metáfora en la retórica de Seregni...
Exacto. Además se ve como el Artigas padre que ampara al presidente y sus ministros, guiando con una frase que remite directamente a la democracia popular o directa en la cual el lider se desviste de su investidura y se iguala
con su pueblo. Aspecto que se queda en la retórica, porque en la complejidad del ejercicio del gobierno y del poder en la sociedad actual, por otro lado, mantiene nitidamente los espacios y roles que incluso reflejan la importancia del mediador como actor jerarquizado entre los participantes y lo sagrado. Un elemento que, siendo nuevo, la incorporación del artiguismo en lo ritual institucional del estado, a su vez no implica exclusión, dado el nivel de respeto y aprecio de los uruguayos a la figura de Artigas.
¿Artigas en un caballo de Troya?
Suena fuerte pero es parte de lo sucedido desde hace más de medio siglo cuando ciertos actores de la izquierda marxista revalorizaron a Artigas. La leyenda negra dominó hasta el último cuarto del siglo XIX, pero la primera revalorización quedó acotada por la fuerte presencia carismática de los caudillos tradicionales, la impronta de Batlle y Saravia. Blancos y colorados dejaron de cuestionar a Artigas pero nunca lo incorporaron totalmente.
Lo utilizaron funcionalmente como figura de consenso pero con un carácter neutro...
Y fue la izquierda la que lo resignificó y erigió como figura arquetípica de su particular puente en el tiempo con la fundación de la patria. Este acto es un salto cualitativo de todo ese proceso. Es un símbolo nuevo que se incorpora pero a la vez promueve una integración y cohesión social. No excluye, como sí podrían excluír los símbolos internacionales de la izquierda o la excesiva partidización frenteamplista que operó en la práctica sobre el acto.
Con la ventaja que no es cualquier Artigas sino un artiguismo que hace incapie en sus posiciones más democráticas y socializantes, una suerte de socialismo de honda raíz autóctona.
Algo que se puede notar claramente en las frases comunmente utilizadas, como la de que “los más infelices serán los más privilegiados” y otras. Una simbología artiguista que tal vez fue recobrada como para despegarse o enfrentar la acusación falsa de ser una izquierda foránea o antipatriótica. El artigusimo en el accionar del FA volvió a romper la noción de patria tradicional, como lo había hecho antes Artigas. Lo nuevo es que se empieza a incorporar en la matriz institucional del estado. El acto puede verse, en ese sentido, como un acto fundacional. La pregunta es si eso es un objetivo buscado y elaborado o se dio espontaneamente en la dinámica política. Lo otro novedoso es el emerger de un partido, más allá de su caracter de coalición, que empieza a ocupar ese lugar institucional de una manera diferente.
¿El FA será capaz de innovar como tantas veces supo hacerlo o caerá en ciertas prácticas que se dieron en América Latina?
Ese es un interesante tema a debatir ya que implica desafíos muy ricos pero también peligros muy concretos, a menos que se piense que estamos vacunados contra vicios como fueron el peronismo y el PRI, el particular itinerario de la Revolución Cubana o lo que puede ser el papel de Chavez hoy. El Frente Amplio siempre ha reivindicado su apego latinoamericanista pero también supo marcar un perfil muy propio que no lo iguala a nadie. Pero la resignificación de esa capacidad depende, antes que del carisma de un lider o del manejo de un grupo dirigente, sin negar su papel, de un proceso dinámico más ligado a elaboraciones colectivas y participativas que han quedado un tanto devaluadas en la práctica política.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.
