LA VENIDA DE BUSH Y EL ÁRBOL QUE NO DEJA VER EL BOSQUE
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, visitará Uruguay en los primeros días de marzo. Así lo anunció la oficina de Presidencia de la Rpúeblica. La noticia dejó boquiabierto a más de uno. Pero donde no se callaron la boca, y hablaron bastante rápido, fue en las filas del Frente Amplio, coalición de izquierda en el gobierno desde hace dos años.
Lo hicieron varios sectores frenteamplistas, como el Partido Comunista, por boca de su secretario General, el Senador Ing. Eduardo Lorier, algunos voceros del PS y del MPP, la fuerza mayoritaria en la interna del FA, y el Movimiento 26 de Marzo, que esa misma noche pintó algunos muros de la ciudad. También el PIT-CNT, la central de trabajadores, anunció un repudio del primer mandatario norteamericano.
Los medios de comunicación se volvieron a hacer un festin con las contradicciones dentro del gobierno y del FA, aprovechando todo tipo de declaraciones, ya que otros sectores salieron a expresar su apoyo a la llegada de Bush en visita oficial.
En primer lugar, hay que entender que la visita es una gira armada por la Casa Blanca y no se trata de una invitación del Presidente Vázquez. A tal punto, que en realidad es en el marco de una gira latinoamericana. Bush visitará primero Brasil, donde se reunirá con Lula. Luego Uruguay, posteriormente viajará a Chile. Luego seguirá viaje hasta Colombia para entrevistarse con Uribe y, ya en América Central, estará en Guatemala. Terminará su tour político en México. Ese es el contexto real de la tan polémica visita de Bush al Uruguay.
¿Qué hacer?
Muchos militantes de izquierda se cuestionan y debaten si Bush debe venir o no. La disyuntiva deja en claro muchos prejuicios y no pocos primitivismos. La visita de Bush no implica, como la de cualquier otro mandatario, que uno comulgue con sus ideas y acciones. Como lo dijo un diputado del MPP, Carlos Gamou. Si solo aceptáramos que vengan presidentes con los que estemos de acuerdo con sus políticas, vendrían muy pocos o ninguno. La derecha pretende, cayendo en otro primitivismo, cobrarle una factura al FA y a Vázquez, acusándolo de falta de coherencia, una acusación bastante incoherente en boca de quienes la explicitan o dejan entrever.
El punto es qué hacer ante la llegada de un genocida revestido de legalidad como semejante personaje. El gobierno uruguayo hace bien en aceptar la invitación y mantener relaciones diplomáticas, comerciales y políticas con los Estados Unidos. Lo mismo hacía la Unión Soviética aún en plena guerra fría y eso es lo que reclama Cuba con el fin del bloqueo. Ahora bien, los que afirman, incluso dentro de la izquierda, que hay que hacerlo porque es un mercado comercial importantísimo, caen en la visión más economicista y conciliadora, pues no deben ser esos los motivos, los que además suelen tornarse, posteriormente y a corto plazo, en un pragmatismo que termina en la obsecuencia. Con ese criterio ¿con qué cara habría que recibir a un mandatario de un país pequeño y pobre? Debemos tener una actitud normal, diplomática, humana y abierta, porque no somos como ellos. Me refiero al imperialismo, a lo más rancio del imperio que no es la totalidad del pueblo norteamericano ni mucho menos.
Pero está muy bien que todos los que entendamos que debemos expresar nuestro repudio a la visita de Bush, lo hagamos de la manera más adecuada y eficiente que podamos, asumiendo tal actitud, en lo personal y el lo colectivo, de acuerdo a los sectores o partidos que integremos o no. Incluso es muy bueno que dentro del FA se expresen claramente esas posiciones y que cada cual asuma su juego. Y está muy bien que la central de trabajadores exprese su sentir y no tenga inconveniente en chocar con el gobierno. Aquí es donde se demuestra si existe independencia de clase en vez de un seguidismo que ya algunos quisieran pero que no se condice con la tradición del movimiento obrero uruguayo.
El gran punto es lo que debería hacer el gobierno y el Presidente Vázquez. Creo que, con el mayor respeto y apegándose a todas las reglas protocolares de recibo en estos casos, me gustaría ver a mi presidente recibiendo con calidez y humanismo a George W. Bush, recalcando todas las posibilidades de relaciones que podemos y debemos desarrollar entre nuestros pueblos, pero también, integrando en su discurso de bienvenida, todos los puntos que consideramos en discrepancia con la política imperial norteamericana. No se trata de hacer pasar un mal momento al yanqui ni posar de radical, sino de expresar lo que se piensa y se siente, que nadie puede negar que hoy es la mayoría del pueblo uruguayo, porque por eso se está en el gobierno y así lo han dicho las urnas. Tabaré tiene, en ese plano, más allá de la lógica autonomía personal y la que surge de su cargo, un mandato histórico frenteamplista.
Una postura de izquierda pasa por expresarlo, no por no recibirlo. Bien que se podrían esgrimir cuestiones de agenda e inventarse una gira por algún país lejano para salir del atolladero zafando de la discusión. Ni hablar que esta gira yanqui no es nada inocente y pretende dividir para reinar, como lo han hecho siempre todos los imperios. También, razonando por el absurdo, si no viniera Bush y no se le aceptara su visita ¿cómo podríamos expresarle nuestro repudio? Tampoco quiero que se quede mucho tiempo ni a vivir pero si no viniera nunca, lo extrañaríamos. Al menos por gimnasia antimperialista, que a algunos compañeritos no les vendría nada mal. Claro que otros son expertos en flexiones pero la panza ideológica es nociva para la salud. Tmbién esta´n los abanderados del márketing país y son capaces de argumentar la importancia de que Uruguay esté en la mira de los grandes medios de comunicaión. hay gente muy corta de visión que cree que la realidad es solo lo que muestra la tele. No hay caso.
Eso si, espero que las medidas de seguridad sean las adecuadas para la ocasión pero no se caiga en esa tentación de aislar totalmente a la población para que ni siquiera se sienta su eco. Ni muy muy ni tan tan. Yo sé dónde quiero estar cuando llegue Bush, no pretendo posar de vanguardi pero nunca me gustó andar perdido en retaguardias.
Xabier
Especial desde Montevideo para El Diario Español de Australia

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.
