CADA LOCO CON SU TEMA
Subo al ómnibus, 142 Rojo a Puente Carrasco. Horas tempranas de la tarde. Semivacío. Velocidad standar, es decir, lento. Sube un hombre, más o menos 30 años. Championes, pantalón deportivo y buzito al tono. Lentes negros. No pide boleto y empieza un discurso con voz potente. Rostro un tanto desencajado. Su voz sonaba fuerte pero con intermitencias producto de un tic o varios. Paso a reproducir sus palabras porque no deben faltar en el oído de la dama ni en la oreja del caballero:
"Buenos días (ya empezó mal porque era de tarde) señoras y señores. Respetablé público que viaja en éste transporte colectivo, previo agradecimiento a la amabilidad del Sr. Conductor y de la solidaridad del Sr. Guarda, paso a comunicarles que soy un enfermo psiquiátrico desde hace más de 10 años, debidamente registrado en Salud Pública, lo que pueden comprobar por el carnet del Vilardebó que luzco en mi solapa."
Hasta ahí, todo iba bien, más allá de lo inédito de la propuesta, pero siguió...
"Tomo 30 pastillas por día, lo que me impide conseguir un trabajo normal. por lo cual no me queda más remedio (y si, se los toma todos) que subir a pedir su generosa colaboración. A continuación, paso a ofrecer a entera voluntad, estas pastillas que dejaré a vuestra revisación sin compromiso."
Yo pensé que serían unas pastillitas de menta o caramelos de miel y propoleo. No. Pasó a dejar a cada atónito pasajero, la increíble oferta de un duo de blisters de LEXOTAN y PLIDEX aclarando previamente que recomendaba ler bien el prospecto adjunto en el que se especificaban todas las contraindicaciones del caso. A juzgar por cómo le fue, y teniendo en cuenta la enorme cantidad de personas que consumen fármacos de todo tipo sin receta ni diagnóstico médico, no se puede negar que con algunos retoques de marketing puede llegar a insertarse en un respetable nicho del mercado.
Como siempre sucede, alguno no solo no compra sino que además hace un comentario negativo como acotación al margen (contras nunca faltan pero juro que no fui yo) Así fue cuando un pasajero algo molesto e irritado, hablando en claro, un histérico al que le hubiera venido bien tomarse un tranqilizante y si me apurás, un electroshock, le copntestó:
- Pero como le voy a comprar estas pastillas, ¿Usted está loco?
- Y sí, No escuchaste? Ma sí, andá a lamer chupetines, chupeteate unos mentolitos. ¿Quién te crees que sos? Andá a pedirle receta al de la garrapiñada, andá. Pero ché! Siempre hay alguien que te traba las leyes del mercado. Ortodoxo!!! Agarrá un libró neoliberalismo, chapá un manual del GATT, leete el último Vademecum, leete.
Y recogió los blisters refunfuñando un "tas pa internar, hermano" Saludó con un ademán al guarda y volvió a mirar fijo al que te dije y le espetó:
- Y ojito, eh! Minga con eso de que cualquier monedita sirve, a mí moneda vigente, constante y sonante. Y sabés una cosa? Hace terapia, viejo.
Y se fue cantando bajito "Cápsulas" del Darno y se bajó por la puerta de atrás. Lo quedé mirando desde la ventanilla. Como otros tantos pasajeros. La fauna urbana que viaja en el transporte colectivo montevideano ha multiplicado los personajes que suben a pedir o a vender algún producto o simplemente pedir ayuda a voluntad. lo que viene a ser un termómetro social que casi nunca se expresa con las cifras macroeconómicas de lops discursos oficiales.
Aquel viejo y querido "lo que no debe faltar en la cartera de la dama ni el bolsillo del caballero" ya es historia. Hoy se impone un lenguaje más amplio, que incluye largas peroratas narrando difíciles situaciones personales e incluyendo detalles que a veces son contraproducentes con el objetivo buscado. Como el manco que te relata practicamente toda la historia clínica del brazo que le falta.
La otra frase recurrente es un lapidario cierre con un "Antes de salir a robar" lo que deja la duda de si se trata de un principio irrenunciable o de simplemente una changa extra antes de salir a chorear en serio.
Vaya esta falsa crónica en el tono de humor negro que destilo en estas horas, luego de presenciar ese desfile de excluidos que esta ciudad y este mundo vomitan cada día.
Xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

el gato utopico dijo
Ah bueno! Ahora sí... retomaste el ritmo... ahora sí loco... sabés lo que es entrar todos días y no encontrarme con estas cosas? Vos sabés la frustración, che? Y ahora, vos sabés el regocijo? Hoy me voy en paz.
28 Diciembre 2006 | 12:53 PM