DES-PEDI-DAS
No me gustan las despedidas, salvo cuando el que se va soy yo. Suena feo, egoista pero es tal cual, porque eso de despedirse, y encima el que se queda es uno, te lo regalo. Y en este caso es así. Claro que no es nada fácil. No sé cómo diablos haré para poder contar siquiera todo lo que me ha pasado y está pasando en éstos días. No soy de los que vivo las situaciones para contarlas, como si los hechos y sensaciones fueran solo un pretexto para después traducirlas en una narración. Trato de vivir la vida aquí y ahora, en el presente, que no es aquello de vivir solo el momento, y ya me encantaría ser capaz de tranformarla en narraciones, pero ese es otro proceso y solo surge o queda algo, si se vive intensamente, si se siente.
En éstos tres días que siguen, aparte de tener que hacer mi trabajo para el diario y terminarlo antes para subir al avión tranqui y llegar e instalarme para reiniciarlo desde Montevideo, tendré tres despedidas con tres grupos de personas muy diferentes y a quienes quiero mucho. Además, en medio, estoy terminando de embalar las cajas que enviaré por barco, las valijas que llevo y resolviendo los últimos trámites y detalles. Trato de mantener cierto estado zen en medio del vértigo y no me puedo quejar, todo se va acomodando. El universo pareciera aceptar compasivo que yo lo gire y tuerza un poquito.
Y lo del título, las despedidas tiene algo de des, algo que se deshace para tener que volverlo a armar desde lejos. Tienen algo de pedido, de lo que pedimos a otros, de lo que nos piden. Y tienen algo o mucho de lo que uno es capaz de dar y de lo mucho que nos dan otros. Asíe es la vida
Xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

María dijo
Me gusta tu definición de despedidas en ese des-pedi-das. Es cierto. Tampoco me gustan a mí y parece que nos hubiera tocado en suerte el andar de un lado para otro, con sus ventajas y sus inconvenientes. Así que dejas el continente australiano... Supongo que habrá sido una gran experiencia.
Mi próxima despedida está cerca pero las distancias que me separarán serán más cortas que las que median entre América- Australia. Aunque las distancias siempre son tan relativas...
Buen viaje.
24 Agosto 2006 | 12:43 AM