INFLUENCIAS - ORSON WELLES Y CITIZEN KANE

Si hay un cineasta con personalidad, es Orson Welles. Algunos, muchos, dirán que no solo una fuerte personalidad sino también un ego desatado. Sin duda. Más que negando, corroborándolo, se puede recurrir a palabras del propio Welles. En una entrevista realizada por el prestigioso André Bazin, junto a Charles Bitsch y Jean Domarchi para el número 87 de Cahiers du cinéma, declara:
"Solo una vez me he sentido influenciado por alguien: antes de rodar Ciudadano Kane, ví cuarenta veces La Diligencia (Stagecoach, 1939) de John Ford. No necesitaba fijarme en alguien que tuviera algo que decir, sino en alguien que me enseñara cómo decir lo que yo quería decir. Para eso, John Ford es perfecto".

Convengamos que, aun tratándose de Welles, es una exageración, pero una exageración que encaja perfectamente con su personalidad. En realidad, quién más influyó en Welles, y en la película, fue Greg Toland, el director de fotografía más innovador de Hollywood. Toland había trabajado con Ford, con el que también había podido experimentar. Él fue quien introdujo a Welles en el lenguaje cinematográfico. Todo lo que había por aprender y transformar era lo que Toland venía reclamando y el tandem con Welles, a pesar de la tensión en algunos momentos del rodaje, expresa ese nivel de fermental creatividad. Toland fue cedido a la RKO por parte de los Estudios de Samuel Goldwing donde tenía un enorme prestigio y venía de ganar un Oscar el año anterior con Cumbres Borrascosas. Cuentan que al firmar el contrato, Toland comentó que:
"Después de trabajar tanto con directores que sabían todo lo que tenían que saber, sería un verdadero placer trabajar con un principiante que tenía tanto por aprender".

Pero el caso de Citizen Kane no se agota en una o dos personalidades geniales. La que se reconoce como la mejor película de todos los tiempos, si es que esto puede ser posible, y que lleva la impronta de su director como casi nunguna otra, en realidad le debe mucho a la creación colectiva, a la participación conjunta de varias cabezas. Welles fue muy afortunado, también por su instinto y agudo olfato artístico, en contar con la contribución de excelentes técnicos. Aparte de Welles y Toland, hay que destacar el trabajo de Herman Mankiewicz en el Guión, incluso a partir de una idea original suya, dada la cercanía con la farandula hollywoodense y del magnate William Randolph Hearst. Hay que aclarar que el tema de la autoría del guión estuvo en pleito por años. Pero también hay que destacar el trabajo de Bernard Hermann en la Banda Sonora, Robert Wise en el montaje, James G. Stewart en Sonido y Perry Ferguson en Dirección Artística. Hay que aclarar que los céditos finales nombran primero en este último rubro a Van Nest Polglase, pero se debió a las prerrogativas burocráticas del sistema de los estudios, ya que era el Jefe del Departamento de Arte de la RKO, aunque no trabajó junto a Welles en su diseño de arte.

Otros aportes importantes fueron los actores, sobre todo Joseph Cotten, pero también toda la troupe del Mercury Theatre de la que Welles era Director. Y ni hablar del aporte del Productor Ejecutivo George Schaefer.


Una de las perspectivas de análisis que arroja un poco de luz, algo siempre muy importante en cine, sobre la paradoja entre la importancia de lo colectivo de la obra y esa aureola personal que envuelve al filme, tiene que ver con que, para cuando Citizen Kane trepó al tope de la lista de obras maestras de la cinematografía, que fue bastante después de su realización, la teoría del cine de autor estaba en auge y el sistema de los estudios de Hollywood en decadencia, con el agregado de que se perdía un análisis más sutil sobre tal modelo industrial que tenía también sus contrastes, contradicciones, desfasajes y paradojas. Nada es lo que parece, tampoco en cine, ese juego fascinante de luces y sombras.
Xabier
Posdata: Una de las mejores anécdotas sobre la realización del filme es la de Rosebud, la misteriosa última palabra del magnate que muere al comienzo y que se propone develar el filme. La leyenda cuenta que Mankiewicz, que había estado muy cercano de la intimidad de Hearts con su amante Marion Davies, le propuso a Welles la palabra rosebud, como metáfora misteriosa que impulsara la narración y que no era otra cosa que el nombre, capullo de rosa, con el cual Hearts denominaba al clítoris de su amante. Una broma escatológica y genial.

Posdata II: Hay, aparte de varios documentales, una película relativamente reciente, de mediados de los 90´que recrea las vicisitudes de la realización de Ciudadano Kane, aportando la atmósfera de su contexto. Se trata del filme RKO 281. Tal título alude al número que le correspondió en la producción del estudio. Actúan John Malcovich en el papel de Mankiewicz, Liev Schreiber como Orson Welles, Melanie Griffith como Marion Davies, Brenda Blethyn como la corrosiva Louella Parson, Roy Scheider como el Productor George Schaefer y James Cromwell como William Randolph Hearst.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

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21 Diciembre 2009 | 09:53 AM