FALLECIÓ JUAN PABLO REBELLA
El cineasta uruguayo Juan Pablo Rebella, codirector de las películas Whisky y 25 Watts junto a Pablo Stoll, falleció en la madrugada de ayer. El velatorio se realiza a partir de las 14 horas en Martinelli. La muerte de Rebella, que sucedió ayer a las 4 de la madrugada, sacude en estos momentos el ámbito cultural del país. Su cuerpo habría sido encontrado por su pareja y también por su amigo y compañero de trabajo Pablo Stoll. Rebella, de tan sólo 32 años, se habría quitado la vida en la madrugada, aunque se desconocen más detalles del caso. Hoy declaraban quienes hallaron su cuerpo, mientras el velatorio se realiza a partir de las 14 horas en Martinelli.
Leo la noticia, que inmediatamente reconfirman amigas y amigos y me quedo mudo. La muerte de éste joven director de cine uruguayo invita a frases como... se pierde una de las mayores promesas del cine nacional y cosas así. Que va, se murio un tipo, en concreto, un tipo llamado Juán Pablo Rebella, que es mucho más importante que todas las promesas o realidades que logró hacer, aunque fuera una de la mayores promesas, claro.
No éramos amigos y apenas nos vimos dos o tres veces pero me caía bien. La primera vez que supe de él y de Pablo Stoll, con quien co-dirigió 25 Wats y Whisky y algunos cortometrajes, fue al estar en la sala de lectura de la Biblioteca de la Universidad Católica del Uruguay. Yo iba a leer libros que no encontraba en otras bibliotecas y ellos eran estudiantes egresados ese año. Buscando bibliografía para un trabajo sobre Futbol y Televisión, encontré de casualidad una tesis de licenciatura en cine y ciencias de la comunicación firmada por los dos. Lo curioso es que se trataba del análisis de un guión cinematográfico, el que habían escrito juntos y llevaba el título extraño de 25 Wats.
Me gustó mucho el guión y la tesis, sobre todo su análisis sobre los elementos extradiegéticos del relato. Lo que no sabía era que estaban rodando la película en esos momentos, no lejos de allí. Para colmo, en el barrio donde nací y viví hasta los 20 años. Es más, la peli empieza en la esquina de la que fue mi casa, una calle de la que conozco hasta las marcas en el piso o en las baldosas de la vereda.
Meses después, tuve el privilegio de poder ver la primera versión de la edición de 25 wats, porque se la presentaron al productor con el que trabajaba. Me encantó, aunque algunas cosas que estaban en el guión original no habían sido incluidas. Hable con ellos acerca de la peli y de lo que me parecía y me enteré que en ese momento estaban buscando desesperadamente el apoyo financiero para poder pasarla a 35 mm, ya que habia sido realizada en 16. En el verano nos volvimos a encontrar en un seminario del Festival Un Cine de punta, en Punta del Este, y todavía seguían buscando ayuda. Precisaban, recuerdo, 50 mil dólares que nadie estuvo dispuesto a poner en Uruguay. El apoyo final vino de una fundación europea. La peli se exibió en el festival de Rotherdam y ganó el primer premio.
Después me vine a Australia y no los ví más pero me enteré del suceso de la peli en otros festivales y pude verla en cine en el festival de Sydney del 2001 y tuve el honor de presentarla, tiempo después, en una función especial para uruguayos. Allí contaba lo que una vez les reproché a ellos, les agradecía el hecho de presentar por primera vez en pantalla grande a las calles de mi barrio pero jamás les perdonaría el atrevimiento de haber roto la unidad espacial de la calle en que nací.
Sucede que en la primer escena hay un lento travelling en el que se ven tres muchachos caminando a la manána muy temprano, volviendo de una noche de farra. Yo podía hasta nombrar los apellidos de las familias de las casas que se van apreciando en la toma. Pero, como casi siempre sucede en cine, en el plano siguiente ocurre una charla de los tres pibes sentados en un murito. Reconocí inmediatamente el muro y la casa a la que pertenecía, pero está en otra calle paralela a la que iban. Y ahí me calenté. Acepto la libertades de la ficción y las necesidades de la producción cinematográfica, incluso acepto y apruebo el código de verosimilitud, que antes que externo, es interno del propio filme, pero con mi calle no!!! pará un poquito!!!. Con el barrio no se metan. Si un travelling arranca en la calle Mariano Moreno esquina Chiavari, forzozamente debe culminar en un murito casi en la esquina de Canstatt, que es la calle siguiente, y se lo discuto hasta el mismísimo Hitchcock.
Pero bueno, el tipo agarró y se murió y yo sentí ganas de decirle otra vez que sí, que se lo perdonaba, como también le perdonaba todas las genialidades de Whisky, la segunda película que hicieron y que es aún mejor.
Otra vez la pantalla funde a negro.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

laveron dijo
Yo tengo como una bronca!!!!!!
la rep...q...los parió. Acá viven los gerontes discutiendo el sexo de los ángeles todavía y se suicida un tipo joven que encima era talentoso. Y se siguen muriendo, yéndose o matando a pasta. este país huele a naftalina!!!!!! MIERDA!
6 Julio 2006 | 05:36 PM