La foto la tomé allá por el 98. Se trata de una pequeña embarcación varada en el puertito de El Buceo, a tres o cuatro calles de donde vivía en Montevideo. Solía sentarme en las tardecitas a leer en ese punto desde el cual tomé la foto. Sospecho que el barquito debe estar aún allí con sus marrones oxidados atestiguando el tiempo. Esperándome, quién sabe.