¿ENVEJECE LA MIRADA?

En éste mundo de cirujías plásticas y liftings faciales, de planchado de arrugas y liposucciones varias, me pregunto, ¿Envejece acaso la mirada? ¿Cambia nuestra mirada con el tiempo? Tal vez envejezcan nuestros ojos, no lo sé. Me gustan tus ojos, decimos, embobados en el color del iris, sin saber que los ojos no son de ningún color. Incluso son de todos los colores menos del que rebota y vemos. Vemos a través de la luz que pasa y estalla en la retina y sigue rumbo al cerebro. De la diferente densidad de las células que componen el iris, los colores ocultos en la luz pasarán, pero uno quedará para teñir esos ojos ante nuestros ojos y los ojos de los otros que los miren. Las cosas son de todos los colores menos del que creemos que son y que las vemos. Nuestros ojos igual. Dicen que no hay dos iris iguales en todo el mundo, ni siquiera iguales son los dos nuestros. Espejo del alma, les llaman. Pupila quiere decir en latín, "muñeca pequeña" porque los antiguos romanos, cuando se acercaban a los ojos de otra persona, veían a un muñeco pequeño que no era más que su propio reflejo.
Perdemos visión pero ¿Lucen más viejos nuestros ojos con el tiempo?
Y la mirada ¿Qué es? ¿El destello de esos ojos o la globalidad del gesto del rostro que la contiene, les da sentido y cambia.? ¿Miramos siempre igual durante toda la vida? ¿Nuestra mirada, es nuestra o de quién la mira? O es más nuestra cuando es tuya y mía, como cuando estalla el caleidoscopio de nuestros ojos al amarnos...
Xabier
LOS OJOS
I
Cuando murió su amada
pensó en hacerse viejo
en la mansión cerrada,
solo, con su memoria y el espejo
donde ella se miraba un claro día.
Como el oro en el arca del avaro,
pensó que no guardaría
todo un ayer en el espejo claro.
Ya el tiempo para él no correría.
II
Mas, pasado el primer aniversario,
¿Cómo eran —preguntó—, pardos o negros,
sus ojos? ¿Glaucos?... ¿Grises?
¿Cómo eran, ¡Santo Dios!, que no recuerdo?...
III
Salió a la calle un día
de primavera, y paseó en silencio
su doble luto, el corazón cerrado...
De una ventana en el sombrío hueco
vio unos ojos brillar. Bajó los suyos
y siguió su camino... ¡Como ésos!
Antonio Machado
Este poema, Don Antonio lo dedicó a ese gigante ibérico llamado Miguel de Unamuno y yo lo recuerdo en una entrañable versión trovadorezca de Eduardo Darnauchans "El Darno" en su disco Las Quemas de 1975 que hoy en vuelto escuchar mientras tipeaba estas palabras, pero no para recordar unos ojos del pasado, sino para los del amor, ese que va delante y que tal vez, puntual, me espera.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Gaby dijo
No importa el color de los ojos.Los ojos son el reflejo del alma y eso es lo que va quedando.Basta con ver los ojos cansados de quienes han trabajado toda una vida. Basta con detenerse en la tristeza, la alegría, el resentimiento de aquellos que los padecen. Y basta con vernos cuando amamos a alguien, y ver los ojos del otro para saber que son miradas únicas, de un solo destinatario y probablemente, irrepetibles.
26 Abril 2006 | 01:29 AM