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Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

15 Abril 2006

EL CRISTIANISMO ORIGINAL ERA LAICO Y ANTIRELIGIOSO

Es una semana especial y aunque en muchas partes del mundo viven ajenas a la pascua cristiana, a la pascua judía y a cualquier pascua, y miles de millones de personas profesen otras creencias, es un momento importante que alude a situaciones que implican interesantes enseñanzas.

A partir de mi ateismo tengo un profundo respeto por el cristianismo, sobre todo, por el cristianismo original. Por ello quiero adentrame, en lo que creo es el gran aporte del cristianismo y de aquel hombre que asumió el desafío histórico de enfrentar y denunciar al imperio invasor, pero también a la opresión de los gobiernos locales, como el del rey Herodes Antipas, y a las clases dominantes de la sociedad en que vivía, lo mismo que a las corrientes religiosas de Saduceos y Fariseos, los sacerdotes y doctores de la ley judaica que dominaban el Sanedrin. Las únicas sectas, en tanto organizaciones y no en el sentido peyorativo que hoy le damos al término, que conbatían eran los Zelotes y los Esenios, pero sobre ellos volveré en otro posteo.

En lo personal, no me importa si Jesús existió o no, pues a partir de ciertos textos, si bien no se puede comprobar su existencia, se puede tener una idea bastante cercana a la realidad de aquella sociedad. Creo que más allá de eso, aún en la contradictoria y censurada versión oficial armada por la iglesia cientos de años después, respira y pervive el caracter rebelde de una manera de ver y de actuar en el mundo. Para mí fue un hombre común nacido de los estratos más humildes de su pueblo, que conoció la injusticia de la opresión y se rebeló contra ella, que se formó en las tradiciones culturales del pueblo judio pero también en las fuentes de un grupo que intentó interpretarlas a la luz de las contradicciones del momento, expandiendo el horizonte cultural y religioso del judaismo.

Propagó sus ideas y se organizó con sus hermanos, combatió por ellas y enfrentó con honor la persecusión, la tortura y la muerte, transformándose en un martir de carne y hueso de toda la humanidad. Fue un revolucionario que llamaba a construir un nuevo orden en la tierra, porque no puede salvarse el alma sino se salva al mundo. Que expulsó a los mercaderes y banqueros del templo y no en vano sus acusadores dicen que lo encontraron subviertiendo al pueblo. Nadie puede negar la combatividad de aquel cristianismo y quienes luego declararon apócrifos a cientos de relatos o corrigieron las versiones oficiales de los evangelios, no fueron tan hábiles para extirpar y borrar estos carácteres importantísimos del cristianismo original.

En el apocalipsis de San Juan todavía pervive ese lenguaje batallador y antimperialista, nada que ver con el que se impone luego, cuando el emperador Constantino decide adoptar el cristianismo como la religión oficial del imperio. Así vemos que, como lo analiza Carlos Kautsky, el mismo que luego fue tachado de renegado, en su libro Orígenes y fundamentos del cristianismo primitivo, dice

“El cristianismo no alcanzó la victoria sino hasta que se transformó en lo opuesto a lo que era. Su victoria no fue la de los pobres que lo originaron sino de la clerecía dominante, no resultó triunfador como una fuerza suvbersiva sino como una fuerza conservadora que se acomodó al poder de turno claudicando en sus aspiraciones y defendiendo lo contrario”

Por otra parte, la liberación de la miseria proclamada por el cristianismo era, al principio, completamente material y debía hacerse en la tierra y no en el cielo. Es que no hay religión sin contradicciones, ninguna ha surgido de un solo cerebro como el resultado de un proceso puramente lógico. Cada religión es producto de múltiples influencias sociales y refleja variadas situaciones históricas, pero sería difícil encontrar una tan rica en contradicciones como la cristiana, porque dificilmente otra surja de elementos tan diferentes. El cristianismo nace del judaismo y por ellos es transmitido a los romanos, por los explotados a los gobernantes, por una organización que vivía de una forma comunista a una organización que luego se sumó a la explotación social.
A tal punto que se pueden citar palabras de sacerdotes griegos y latinos que se rebelaron contra esto, como:

Ambrosio “¿Cuál es el orden de Dios?...Que la tirra sea poseción común de todos, que todos tengan derecho a sus bienes.”

Damian: “El rico no es el propietario, si el rico no da, despójeselo y entréguese sus bienes a la comunidad”

Basilio: “Nada resiste la violencia de la riqueza, todo se somete a su poder, si protestas, palos, si te quejas, palos y se te condena a servidumbre o vas a parar a la carcel”

Jerónimo: “Todas las riquezas no tienen otro origebn que la injusticia” o

Ambrosio: “El mundo ha sido creado para todos y unos pocos tratan de reservárselo”

o como sentenció Juan Crisóstomo constatando esas diferencias de la iglesia: “Ustedes ya no son cristianos de Cristo sino cristianos de Constantino”

Compárese el sermón de la montaña como lo registra Lucas, con el registrado por Mateo, en Lucas todavía vive la glorificación del pobre y la condena al rico, ya en los días de Mateo había muchos ricos que abrazaban la fe cristiana y esto no les gustaba nada. Mateo transforma, al pobre, real y concreto, con un una sutileza de término, en pobre de espíritu, dando pie para que el cristianismo pierda sus aristas más rebeldes y revolucionarias y pueda incorporar a otros sectores.
Algo que pone en escena lo político en todo su sentido. ¿Es Mateo un reformador que articula la doctrina a los nuevos tiempos posibilitando el avance o es un traidor revisionista que sepulta lo esencial del movimiento? Tales transformaciones tuvieron efecto en la congregación cristiana, la que fue eliminando todos los elementos subversivos de su fe, incluso fue transmutando la imagen de Jesús en una figura pasiva que había sido asesinado, no ya con motivo de una insurrección, sino simplemente por su infinita bondad y santidad.

Ha fines de los años 80 tuve la oprtunidad conocer al padre Luis Perez Aguirre, tristemente fallecido hace pocos años. Era un referente ético en la sociedad uruguaya, fundador del SERPAJ, Servicio de Paz y Justicia, organismo fundametal en la lucha por los derechos humanos durante la dictadura. Tuve la oprtunidad de leer su libro “Anticonfesiones de un cristiano” muchos de sus escritos y de charlar con él. Yo estaba escribiendo un trabajo acerca de un paralelismo histórico entre marxismo y cristianismo, que había iniciado viviendo en un país socialista, poco tiempo antes. No trataba de reducir uno al otro ni de empujar a nadie hacia espacios ideológicos o partidarios. la relación entre marxistas y cristianos no necesita de empujes o arrastres ni capitalizaciones político-ideológicas sino del aprovechamiento, sin negar sus luces y sombras ni pretender separarse oprtunistamente de sus mediatizaciones históricas, de la riqueza heterodoxa de ambas y de asumir el desafío de los hombres de buena voluntad, el de la construcción de una sociedad diferente, sin explotados ni explotadores, sin iglesia, sin estado y sin partido, una sociedad tan marxista como cristiana y viceversa.

Creo que los aportes de “Perico” como lo llamaban, son importantísimos en el rescate de la esencia del cristianismo original, de su dinamismo transformador y revolucionario concretado en la práctica de Jesús.
Recuerdo una de sus citas del filósofo cristiano Ernest Bloch que dice “Pensar es tranguedir, lo mejor de la religión es que crea herejes” y habla de la crítica de Bloch a una iglesia que ha anulado el dinamismo cristiano. Bloch repulsa a ese Dios cerrado que se ha transformado en un instrumento ideológico manipulado por las religiones al servicio del poder.

Me permito recordar aquí los versos del poeta e. e. cummings:

“Cuan a menudo las religiones
te han puesto sobre sus flacas rodillas
estrujándote y abofeteándote
para que pudieras concebir a los dioses.”

Pero Aguirre nos dice que ese Dios cerrado no es el Dios de Jesús sino el racionalizado por nuestras lógicas y nuestras impaciencias, el que es coartada de nuestra incapacidad de crear y amar, porque el Dios de Jesús es inmanipulable y libre, no es domesticable ni por la mismísima iglesia y abrió para siempre una crisis monumental en la idea común de Dios, porque el Dios de Jesús no habita en los templos.

Jesús instaura una nueva relación, la Nueva Alianza, entre el hombre y Dios, pero un Dios diferente, un Dios liberador, aboliendo la antigua religión y sus manifestaciones externas como el culto y lo sacerdotal, templo, altar ofrenda, sacrificios, etc. Jesús no predica ritos ni ofrendas.
Este Dios de Jesús rompió con todas las opiniones religiosas aceptadas, ataca furtivamente a un Dios o dioses que legitimaban la explotación y no hablaba de un Dios abstracto, sino de uno concreto que habita en el hombre.

Materializa a Dios, lo vuelve humano, lo quita del más allá de los cielos y lo implica en la sociedad porque a Dios se lo honra donde se hace libre a los hombres. Jesús introdujo una idea del absoluto que hizo añicos el concepto clásico de Dios, al punto que hay autores que afirman como Scarpit, que “por más extraño que parezca, la revolución cristiana es laica y anticlerical”.

Hay que recordar que en aquellos primeros siglos, bajo el imperio romano se consideraba al cristianismo, no como una religión más sino como la “no religión” como un peligroso ateismo, como un corrosivo de lo que comunmente se llamaba religión. El cristianismo original no encaja en ninguno de los términos de definición religiosa, lo único que se asemeja son las deformaciones históricas que no se compadecen con la autenticidad de sus orígenes porque el cristianismo primitivo parece desabsolutizar a Dios para absolutizar al hombre.

Y esto es lo que se podría llamar una suerte de materialismo, en el sentido filosófico en oposición al idealismo, introducido por el cristianismo como cuña en el ambiente religioso, una desconfianza de toda idealización religiosa. Por eso el materialismo cristiano elevará el amor real como objeto tangible, humano, a orientación suprema de la acción del creyente porque todo lo que hacemos por un ser humano concreto, al que Dios ama, lo afecta él. “Lo que hagaís al más pequeño de mis hermanos, a mi me lo haceís” algo que podemos emparentar con la hermosa frase del Che que expresaba: “Sean capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo, es la cualidad más linda de un revolucionario”

Por ello, para un cristiano, el juicio final tiene una connotación diferente del miedo y la culpa para poner el énfasis en la praxis, porque está atado a la práctica diaria de su vida. Perez Aguirre rescata lo nuevo del cristianismo, cómo Jesús combate una religión que es indiferente, o al menos incapaz, ante los sufrimientos del pueblo y nos introduce en una análisis sobre la religión y sus causas materiales, gnoseológicas, psicológicas, y de cómo éstas religiones se evaden del mundo. Cita a Nietzche en su crítica a una religión del cielo “Que nos hace perder pie en la historia”. recoge a Feuerbach y explica la diferencia de la doctrina de Jesús que no habla de un Dios cualquiera sino del de los oprimidos, de los explotados, de los marginados de la historia, provocando un escándalo en las concepciones religiosas y cuestionando leyes injustas.

Nos trae a Karl Barth, teólogo fundamental de la Secularización, que se afilió a principios del siglo XX al Partido Obreo Social Demócrata Alemán, y su propuesta de un cristianismo que no es un religión sino una fe, subrayando la perspectiva dialéctica de las relaciones entre hombre y Dios, de un hombre que busca a Diso y crea la religión, que no es revelación, obra humana y no divina, con la que barth inmuniza al cristianismo de la crítica de la religión.

Aguirre rescata también, a Dietrich Bonhoeffer, teólogo alemán antifascista, encarcelado y asesinado por los nazis. Tuve oportunidad de leer su libro Cartas desde la Prisión, en la edición nicaraguense de 1984, algo que recomiendo a todo aquel que se considere cristiano. Bonhoeffer dice:

“ Hemos aprendido a ver los grandes acontecimientos de la historia del mundo desde abajo, dese la perspectiva de los inútiles, de los sospechosos, los maltratados, los sin poder, los oprimidos, los despreciados, en una palabra, desde la perspectiva de los que sufren”

Y combatía la manera religiosa de entender al cristianismo:

“Creer en un Dios todopoderoso y omnisciente es creer de una manera religiosa, inaceptable para un cristiano”

Las ideas de Bonhoeffer son las de un cristiano que participa del sufrimiento de los hombres, que exige a un cristiano participar y combatir por hacer libres a los hombres del sufrimiento y la opresión.

El desarrollo de ésta concepción del cristianismo, de una fe ligada indisolublemente a una praxis, implica analizar la relación entre fe y teología. En lo personal, a través de los aportes de la Teología de la Liberación, un movimiento heterogeneo surgido en las entrañas de nuestro continenente y que no siempre fue comprendido en su profundidad ni valorado por sectores de la izquierda latinoamericana, muchos de ellos de definición marxista. Aún así, su aporte fue un punto alto de tantas luchas populares, como también a los máximos niveles académicos y teológicos, permeando a lo mejor de la iglesia latinoamericana que. más allá del descabezamiento de la represión militar y vaticana, sembró una semilla de rebeldía y rigor intelectual, capaz de germinar con otras muchas en nuestra tierra.

En momentos en que los cristianos se aprestan a recordar el martirio de Jesús, creo que es bueno tratar de reflexionar acerca de las vicisitudes que lo llevaron a la cruz para ser capaces de valorar su ejemplo radicalmente transformador y humano.

Xabier

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TONY

TONY dijo

Sin duda un buen momento para la reflexion. Muy interesante tu artículo y he reconocido a algunos de los que mencionas en el y sus ideas. Como creyente debo decir que para mi el carácter de Jesus en la tierra tiene una razón mucho más ontológica que la que nos presentas, pero en algunas cosas estoy muy de acuerdo, y es que el cristianismo primitivo era antireligioso. Este es el cristianismo que admiro y que trato de seguir, tanto desde su aspecto social como tambien en su implicancia espiritual.

Saludos!

16 Abril 2006 | 08:04 PM

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Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
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