Parece un rincón de Alejandría, un recodo de Estambul o una postal de Beyrut pero no. Aunque parezca mentira, está enclavado en la rambla de Montevideo. Viví frente a esa playa varios años y es ese uno de mis rincones en el mundo, sobre todo visto desde la ballena verde varada frente a la Playa del Buceo. Allí funciona, desde hace muchos años, el Museo Oceanográfico pero su historia tiene otros pliegues menos institucionales. En la década del 30 funcionaba un cabaret. La leyenda cuenta que la muerte, el asesinato, de una corista tirada desde lo alto de la torre con forma de minarete, llevó a su clasura pero no se si será cierto o es parte de las leyendas urbanas. Hace años, lo utilicé como centro de una práctica de fotografía para las clases de la escuela de cine. Cargado de un equipo fotográfico, estoy hablando de las cámaras reflex de 35 mm, una Minolta y una Nikon, y de un juego de lentes que iban desde un ojo de pez gran angular hasta un zoom de 600mm, saqué innumerables tomas desde diferentes distancias y perspectivas y un montón de fotos de fragmentos de los muros, azulejos del los frisos, de los arcos de la galería, las puertas enrejadas y esa torre recortando el cielo. Para mi desgracia, perdí aquellos rollos por un error con los productos químicos en el cuarto oscuro y siempre me quedé con las ganas de ver aquellas fotografías. Algún día dentro de poco, espero tomarme la revancha.
Xabier


Uyyy que difícil que es para mi ver esa foto!
Esa imagen acompañó muchas de tardes de mi vida, sentada, "observando" desde el mismo lugar...desde el lomo de esa gran ballena verde.
Allí tomé muchas decisiones. Es que a pesar del intenso tráfico existente más abajo, la amplitud de ese ancho mar era mi aliado.
Añoro volver a sentarme nuevamente y sólo contemplar, aunque porqué no, quizás tomar alguna otra decisión... Espero, yo también, algun día poder tomarme la revancha.
Besos
Vero