EL DARNO
Un post de mi amiga Laura (Laveron) Alonso con un poema de Eduardo Darnauchans, precipitó estas palabras. En realidad se trataba de un poema hecho canción, titulada Final, cuya letra fue en co-autoría con Victor Cunha y cuya música le pertenece totalmente al Darno, como lo solemos llamar algunos en Uruguay y afines.

La primera vez que escuché a Darnauchans fue en 1981 en un cassette regrabado de un disco de 33 revoluciones, con un audio que dejaba mucho que desear pues se podía distinguir la púa carraspeando. Eran aquellos casettes que circulaban medio clande (recuerdo que era un BASF de carcasa negra con dos franjas, una roja y otra anaranjada). En esos años estuvo un tiempo prohibido aunque con una paradoja. Los militares permitían que se escucharan sus canciones en las radios pero no le dejaban subir a un escenario. Recuerdo temas que jamás se los escuché cantar en vivo luego, como Canción para la España Obrera, Manuel Flores va a Morir o Corazón Coraza, sobre texto Mario Benedetti y que, a mi juicio, es la mejor musicalización que he oído de sus poemas.
La primera vez que lo ví en un recital fue en el Teatro de Verano y ya sería inicios del 83, supongo. De las diversas vetas de lo que denominábamos Canto Popular, el Darno parecía ir por un sendero único, personalísimo. A tal punto que uno de sus más recordados recitales durante la dictadura en 1976, se llamó "Las diferencias" y dado su éxito, continuó con otro titulado, "Otras diferenecias".

Eduardo Darnauchans nació en Montevideo pero casi todo el mundo piensa que es de Tacuarembó. Y es que es de Tacuarembó, tanto o más que si allí hubiera nacido. Se fue muy chico con sus padres y creció en ese departamento que ha dado tantos artistas, especialmente en la literatura, la música y el canto. Y en especial, esa generación que rodeo al Poeta y profesor Washington Benavides, con quien ha mantenido un vínculo artistico esencial en su carrera. Basta nombrar la canción El Instrumento como una de sus colaboraciones más emblemáticas...
Conocerse claro está que necesita su tiempo con años que albañilean y años de derrumbamiento pero cuando todo es potro mujer baile vino viento y la carne nos sostiene tanto o más que hondo hueso qué vas a andar preguntando si te das por lo derecho y es tu voz la que te dice si la promesa es lo cierto y de pronto se volaron la mujer el vino el fuego que sostenía la carnes el templé del instrumento y en un cantor de boliche me conocí en el ejemplo ya perdí mi compañera desatame de este enredo.
Y hay que haber visto y oído al darno repetir, jamás de la misma manera, los melismas silábicos de ese final para tener idea de lo que puede dar en una canción sobre cualquier escenario, desde el más grande hasta el rinconcito perdido de un boliche. Lo he visto en no se cuantos recitales, decenas, es el artista que más he seguido en sus actuaciones, el otro es Fernando Cabrera, pasando por salas como la del teatro El Galpón o el Solis, con aquel recital maravilloso que fue Noches Blancas, acompañado de una banda impresionante. Y también lo he visto cantar en un rincon de El Lobizón, aquel de Yaguarón y San José, y hasta en comites de Base del FA, solito con su guitarra.

Tres o cuatro veces tuve oportunidad de charlar con él. Esa fama de tipo raro y ensimismado queda atrás cuando es capaz de darte casi una lección de historia y literatura acerca de la Aquitania devenida en la Provence y los misterios de la lengua D´Oc. Otra vez fue en una noche en que vino a cantar al Comité del Frente Amplio en la Calle Martín Fierro y Emilio Raña en un acto organizado por la UJC. Ahí le escuché entre sus canciones, una versión de un tema de Francis Cabrel que es una joyita. Cantó en un rincón del local, en medio de un silencio total pero no paraba de transpirar. Al final, cuando se iba, me pidió que lo acompañara llevándole la guitarra hasta Boulevard y Garibaldi. En esas cuatro cuadras supe que el tipo estaba enfermo, volaba de fiebre, pero se había levantado de la cama y vino a cumplir con el compromiso sin ostentar el sacrificio.
También tiene de las otras. Una vez tocaba en la Plaza Virgilio en un recital organizado por la Unión Latina. Decir plaza es mucho pues no llega ni siquiera a plazoleta. Es un cuadradito de pasto en un cruce de calles a dos cuadras del Zoológico. Allí estaba junto a Silvia Meyer, que tocaba el teclado y que por cierto tiene un disco en el que solo hace versiones de temas de Darnauchans, que es de lo mejor. Iban intercalando canciones en un minirecital a pleno día, serían las 5 de la tarde, para un puñadito de espectadores que estábamos parados. Tocaron un montón de temas y en un momento, sin decir agua va, en plana canción, el Darno se descuelga la guitarra, la deja en el suelo y emprende una carrera a toda velocidad, algo no muy imaginbable en él, por el repecho hasta que llega a la esquina, dobla y se pierde. Todos nos quedamos mirando sin entender nada mientras Silvia seguía tocando con una sonrisa. Toco algunos temás más y cuando terminó, nos quedamos charlando algunos hasta que nos fuimos. Rumbeamos para el mismo lado apostando que estaría en el bar de Rivera. Y así era, cuando pasamos, estaba tomándose una muy tranquilo junto a la ventana.

Una noche estaba en la ciudad vieja, que no era lo que me dicen que es hoy. Era a mediados de los noventa. En la Plaza Matriz me encuentro con una amiga, frente a la catedral. Ella entraba y nos saludamos. Le peregunto ¿quién se casa? y me dice, el Darno. Ahí mismo me metí a la iglesia. Era en la principal catedral de Montevideo pero no dejó de ser una ceremonia íntima. Yo tenía miedo que el tipo repitiera el gesto del recital en la plaza y saliera corriendo en cualquier momento, o que se mandara uno de sus habituales comentarios entre canción y canción, pero no. Fue un casamiento sencillo.
¿Cómo definir al Darno? La palabra trovador surge inevitable y lo es. Pero no solo en el sentido habitual que solía usarse en la música popular sino en el sentido del arte trovadoresco medieval. Es, un juglar. Su género fundamental es la balada y la asociación con un Dylan o con Leonard Cohen son inevitables. Creo que también comparte todo un sentido dark con Nick Cave. Sin embargo, así como muchos afincados en lo más meloso del pop se quejaban del bajón o de la oscuridad de sus canciones, yo siempre encontré sus letras y sus melodías, incluso su voz, como algo muy efervescente y removedor. Por ejemplo, su tema Desconsolados II, que recapitulando todo lo que no brilla en la ciudad junto al Duque penurías y Madame de la mugre, el ciclista estrellado y los ferrocarrilles esperando en sansueña, toma una fuerza descomunal para transformarse en una canción-himno y terminar con aquello de...
para ti para nadie para ella y algunos para los que no tienen canción no importa que no escuchen ésta voz.

Me enteré que acaba de grabar un nuevo disco, que espero escuchar pronto. Hace ya unos años que tiene nuevos músicos que lo acompañan, entre ellos, la excelente bajista Shira Panzardo, que ya venía colaborando desde antes, pero yo lo recordaré siempre con el acompañamiento magistral de Carlos Da Silveira y Bernardo Aguerre durante los 90´.
Hay canciones emblemáticas como Balada para una mujer flaca o la, curiosamente inmortal, Cápsulas, sobre un poema del colombiano José de Asunción Silva, que recomiendo fervorosamente que busquen y escuchen. También perdidos en la noche, aquel texto del Bocha Benavides que empieza con una cita de Virgilio y sigue el itinerario de los personajes de la película Midnight Cowboy y que junto a Épica, integran el disco Nieblas & Neblinas. Del disco El Trigo de la Luna destaco el tema Flash, por aquello de... las cartas de amor de Maiakovsky a Lili Brick y "dame un bandido beso bolchevique". Me sigue gustando todo su segundo disco, de 1975, titulado Las Quemas donde funde el folklore y lo urbano con esa extraña alquimia medieval. Después supo trabajar el Rock y el Rithm & Blues transformándose en eso que algunos llaman songrwriter. Y por si faltaba algo, también canta canciones sefaradíes.

Gracias a Flavia, pude escuchar la muy buena versión que el grupo de Rock La Trampa hizo de De despedida y creo que Los Estómagos han hecho otra de sus canciones. También recuerdo un tema maravilloso titulado Ubi Sunt, que en latin quiere decir ¿Dónde Están? Un texto impresionante que dice todo con casi nada y que es una joyita de como burlar a la censura y homenajear con una canción de amor a los desaparecidos en plena dictadura. Interpretado por Silvia Meyer, era el tema que yo elegí para el cierre de mi cortometraje La persistencia de la memoria. Lo sigo escuchando y me sigue estremeciendo.
Por cierto, Ricardo Casas, ese infatigable miembro de Cinemateca Uruguaya, realizó un documental sobre Darnauchans que le llevó años terminar y se titula Donde había la implacable pureza del olvido. Me queda en la retina un plano con un viejo ómnibus que viene de lejos surcando un polvoriento camino de tierra perdido entre las sierras, parece que la toma estuviera en ralenti pero está a velocidad normal, solo que el destartalado bus venía lento nomás.
Para el final, me animo a contar que la única canción que se tocar en la guitarra y hasta cantar, gracias a la paciencia infinita de mi amiga, Gabriela Posada, otra cantautora impresionante de la que tendré que escribir proximamente, es Canción II de San Gregorio, para desasosiego del autor y de todo el que la escuche. Todo sea por los aires, aquellos aires, que me sedujeron.
Xabier
PD: Si alguien sabe cómo carajo subir un archivo de audio, agradezco la ayuda para tratar de subir aunque sea un fragmento de un tema del Darno.


Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Aguerre dijo
Gracias Xabier por tus recuerdos hacia las cuerdas de Carlos "Toto" da Silveira y quien te escribe. Fue una época maravillosa y un gran honor haber podido acompañar a este monstruo de la canción uruguaya como es el queridísimo Darno.
30 Marzo 2006 | 04:16 PM