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La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

14 Marzo 2006

DES-GENERADO

Sobre un tal Kevin Johansen y Sur o no Sur.

Por fin me llegó el disco. Me habían hablado de Kevin Johansen desde hace dos o tres años atrás pero no había escuchado nada todavía. Mi sobrina Rosana, a la que le llevo casi 15 años y con la que comparto el itinerario de la música de los también monstruos intergeneracionales que ya vienen siendo un Darnauchans o Fernando Cabrera, venía insistiendo en que seguramente me iba a gustar lo que hace este tipo con nombre de arquitecto minimalista finlandes o punterito izquierdo de la Selección de Noruega.

Al final me mandó el disco. Lo tuve sobre el escritorio, junto a la compu, pastando mansamente, casi por una semana, sin tocarlo. Después me dediqué a leer la grilla de los temas y me encantó el juego con las palabras de los títulos de cada canción. Tiene algo del humor de Les Luthiers, muy al estilo de balada ovalada. Me encantaron los supuestos, superpuestos y super bien puestos nombres de los géneros adscriptos a cada tema, con in-definiciones como Popklore, Soliloquito, Angloturismo, Cumbia Flamenca, Celtic Sambarera, Milonga hall, que parecen imposibles pero encajan perfectamente cuando uno escucha y para la oreja en cada Track.

Eclecti-sismo

Es la in-definición que se me ocurre para definir lo indefinible que implica tratar de encasillar de alguna manera al magma del estilo Johansen. No es que me atraiga encasillar, es solo que, ante la experiencia de escucharlo, más vale tener una silla a mano y sentarse. Primero para no caerse de culo en la primera audición y después para disfrutar más a-sentado, de lo que está sonando sin creer que uno está soñando, con el componente de alucinación correspondiente.

Confieso que después de escuchar todo el disco, comprendí que debía dejarlo reposar en mis adentros antes de animarme a una segunda oída, a riesgo de que se convirtiera en huida y no volviera a ponerlo jamás. Las sensaciones eran tan mezcladas como su música y sus letras. Cuando me animé y lo escuché otra vez, me atrapó. Creo que será un disco que me acompañará por mucho tiempo, tal vez para siempre, como todavía lo son Circulado, de Caetano Veloso, Serrat cantando los poemas de Miguel Hernández, uno de Cat Stevens, cualquiera de Astor Piazzolla o Guitarra Negra de Zitarrosa.

Después de días de tararear sus canciones por las calles de Sydney, siento que lo más curioso es que, en su tremendo eclectisismo, el disco tiene una poderosa unidad en su des-estructurada estructura. Es como un sol, mejor dicho, como esa imágen con que solemos representar al sol, un centro del que parten rayos en todas direcciones. Cada tema es como un rayo que va en una dirección diferente de todos los demás pero se funde, en su rareza, naturalmente con la energía que comparte con los otros.

Aparte de la increible mixtura musical, Johansen elabora sus textos en español y en ingles, los que se mezclan de la manera más azarosa sin caer en el pastiche del spanglish pero también siendo un poco eso. Sus textos juegan con las palabras y sus significados cabalgando constantemente sobre lo in-significante. Cada palabra pareciera dar lo máximo y lo mínimo y puede ser valorada y disfrutada en esos dos niveles. Sus textos implican un juego pendular, tienen algo como muy en bruto, la belleza de lo sin pulir, incluso de lo que roza lo grueso y hasta lo chabacano, tal vez deba decir terraja, y al mismo tiempo tienen la sutileza de lo elaborado, de lo refinado y culto.

Dicen, y es un lugar común, que las comparaciones son odiosas. Con Kevin Johansen las comparaciones no son odiosas, son difíciles. Y lo son, curiosamente, porque pareciendo bastante inimitable, está lejos pero cerca de todo. Es diferente pero se parece a muchas cosas, demasiadas cosas. Por ello puede llegar a aturdir, aunque sus registros tienden a una suavidad, a una tersura y ternura y el manejo de su voz sea de una calidez que se impone siempre sobre sus cambios de tono.

Tal vez sea mejor hablar de entreverar, de ex-ponerse y ex-ponerte a un sinnúmero de influencias y fusiones en las que uno se puede perder siguiendo las múltiples vetas que destellan en la roca dura de su música. Que, por cierto, quizá deba decir blanda, en el sentido de maleable, de trans-formable. Si tuviera que elegir un material, serian canciones de plasticina capaces de ir adoptando diversas formas. O canciones para dibujar en las que el trazo siguiera huellas insólitas de-formando un dibujo caótico que solo puede ir des-dibujándose sobre la marcha, en cada sonido, en cada nota, en cada palabra.

Las palabras que me siguen viniendo a la cabeza son mixtura - meztizaje - super/posición - nomadismo - ironía - para tratar de nominar el extraño panamericanismo de su mecanismo musical. Uno entiende mejor esta suma de conceptos cuando se entera que el tipo nación en Alaska, de padre norteamericano y madre argentina, que vivió entre los 6 y los 12 años en San Francisco y se crió después en Buenos Aires, pero que también vivió en Montevideo y luego se afincó por casi 10 años en Nueva York y que, después de volver a la Argentina, sintetizó en su disco Sur o no sur, algo de ese mucho que lo conforma. Para colmo, luego ha seguido viajando presentando sus creaciones y uno no puede más que prepararse para lo que pueda surgir de semejante itinerario.

Quiero comentar, atrevida y brevemente, algunas de las canciones del disco.

Sur o no sur (Popklore)

Comienza con un aire de rapsodia o de música judía o de la nostalgia de una antigua canción eslava, como pude escuchar en los balcanes, y de repente adquiere un aire de folklore panpeano que inmediatamente parece enpantanarse en la bailanta pero después sigue mezclando todo eso constantemente. Y realiza esa transición, curiosamente, con algo andino, como si flotara una suerte de charango. Y funciona maravillosamente. La letra resume, con título shackespieriano, esa multiplicidad de vivencias que tironean para un lado y para otro o, mejor dicho, para muchos lados.
Los coros hunden su huella en una de esas tres tradiciones o en las tres a la vez. No lo se.

Star estrella (Soliloquito)

Tiene algo hawaiano. No me daba cuenta pero es eso. Nunca estuve en Hawaii pero sospecho que no estoy muy errado. Tal vez mi cultura hawaiana no pase de Mac Garrett y Hawaii 5-0, o de alguna película de Elvis Presley tocando el ukelele pero no creo estar, star, muy equivocado. Eso si, el coro en un momento adquiere el mismo aire de murguita como en algunas canciones de El Sabalero (escuchar La flota) Tal cual. Que va, si este es capaz de fusionar lo más ecléctico pero mi capacidad de rastreo insólito sigue intacta.

Puerto Madero (Angloturismo)

Es genial. La introducción me hace acordar a algo que tengo en la punta de la lengua y no me sale. Tal vez algo de Fernando Cabrera de la ^época de El tiempo está después, que ahora se me escapa. Ese aire tanguero está impecable para una letra que repasa irónicamente todos los lugares comunes del turismo de postal bonaerense. Y esa dicción tou-rista es perfecta. Es para cantarla en bermudas color beige, remera al tono, lentes de sol, mapa de la ciudad en la mano y cámara de fotos colgada al cuello.

La procesión

Esta cumbia flamenca parece la más imposible y sin embargo todo está ahí y tal vez no sea nada de eso. En un momento creí escuchar hasta la melodía de Misión Imposible, la serial de TV. Y eso es lo que pareciera ésta fusión, una misión imposible posible.

Daisy (Arrabal era)

Confieso que al principio no entendía de qué hablaba esa introducción hablada que juega con la sorpresa en la que más de uno ha caído preso. La letra es simple pero directa y en el medio le encontré hasta algo parecido a Adios pampa mía. Yo la elegiría, por ese aire tanguero arrabalero, para innaugurar una futura época de Grandes Valores del Tango, cantada a duo con Enrique Dumás y presentada, no podría ser de otra manera , por el inefable Silvio Soldan.

Timing (Tom doesn´t wait)

Parece un mantra, con una letra sacada de alguna receta de un libro de autoayuda, impecablemente vocalizado. Me lo imagino versionado por el mismísimo Tom Waits, un poco más lento y con esa impresionante voz cascada y rasposa que pasa como una gillette oxidada sobre la piel erizada. Es tan pegadiza que hasta puede empalagar pero tiene sus propios giros internos aunque nunca pierde su timing.

Down with my baby (Barry White meets Nirvana)

Si bien, la referencia y el tono, aluden directamente al soul de Barry White, yo le encuentro algo de las primeras baladas de Los Beatles. Después de todo, después de ellos, todo el que pronuncie en algún momento...baby, en una canción, no hará más que remedarlos. Escuchándola, sentí la sensación de que sus canciones son ideales para musicalizar series de TV, tipo aquella Verdad-Consecuencia o Vulnerables, y después averigué que justo este tema se hizo famoso con Resistiré, una tira argentina. Me ganaron de mano.

Cumbiera intelectual

Es im-presionante. Tal vez la mejor síntesis, a presión, de su impredecible y apreciable eclectisimo imposible de encerrar en una prisión. Nunca me gustaron los textos que repasan nombres porque suelen caer en una rima algo fácil pero aquí la catarata, casi propia de una incontinencia verbal, está impecablemente armada y pronunciada, en la voz de Luciana Godoy, y Kevin hasta se permite jugar con rimas forzadas. Y se burla también de tantos prejuicios reconocibles, siendo la cumbia ideal para introducir a ciertas elites de naricita respingada en los vericuetos antropológicos de las músicas bailables de las masas desclasadas suburbanas rioplatenses. es la primer cumbia que me gusta. Perdón, la segunda, la otra era aquella de Los terracota con T en los últimos años de telecataplum.

No seas insegura

Entre un Leonard Cohen y un Nick Cave, jugando con un tono lúdico en medio de todas esas contradicciones masculinas habidas y por haber, como el mismo agrega.

Hindueblues

A mitad de camino o, mejor dicho, en el medio del camino, on the road, entre las carreteras del centro-sur norteamericano y Nueva Delhi o Calcuta. Y por si fuera poco, por momentos le encuentro algo de U2.

Hacele caso

Es tan solo una viñeta al magistral pianista que es Salgán, que se continúa perfectamente en la milongueada de La Tangómana.

Candombito

Es un candombe new age algo ralentizado, que hasta tiene un banjo. Después de todo, no se si es un candombe pero yo le metería al final un chico, un piano y un repique y al negro Rada haciendo maravillas con su voz enredándose el el dulce coro de Luciana.

Habría que destacar a todos los músicos que lo acompañan y apañan porque le agregan color a cada nota que ejecutan, pero vale resaltar las introducciones habladas de Damian Dreizik en Daisy; Me fui pal monte y ese recitado gauchesco de He andao con que se cierra el disco de este tipo que evidentemente compone con una licuadora.

Xabier

Posdata: Hay solo dos canciones en el disco que no son de la total autoría de Johansen. De una, la instrumental chill out James, es co-áutor junto a Julian Benjamín y la otra, es la bellísima versión que hace de La Chanson de Prévert. Es el tema que más me gusta. Es una canción de Serge Gainsbourg, en verdad Gainzburg, antes que angloadaptara su apellido de hijo de judíos emigrados de Rusia que llegaron a Francia a fines de la segunda década del siglo XX. La compuso en 1961 y fue un éxito con el que renovó la chanson francesa y en el que homenajea al poeta Jacques Prévert. La cantante Julliette Gréco, para la que Serge también compuso canciones, había estrenado antes un poema de Prevért musicalizado por Joseph kosma: Les feuilles Mortes. En realidad el poema se titulaba Chanson des escargots qui vont à l´enterrement d´une feuille morte. (Canción de los caracoles que van al entierro de una hoja muerta) Título que en los años 30´también influenció a pintor Joan Miró en su estilo de titular sus cuadros de esa época. Por cierto, Serge Gainsbourg también era pintor aunque abandonó por la música, aunque también incursionó en la literatura y la actuación. En esa chanson homenajea a Prévert, que también había influenciado a los pintores Robert y Sonia Delaunay. Es también un homenaje al París de entre guerras y la posguerra en donde tantos artistas cruzaron sus vidas y su arte en un ambiente de libertad recuperada en medio de las cenizas. En la voz maravillosa de Kevin Johansen planea algo de la de Jacques Brel, la de Yves Montand, la de un Brassens. Es una canción de una fuerza avasallante en su delicada dulzura evocadora de un un amor efímero y eterno que vuelve en cada una de las hojas secas para morir y seguir muriendo, esa extraña manera de existir. Es también, recordar los amores para exorcisarlos, para que mueran definitivamente, dejarlos atrás y abrir un nuevo tiempo.

Aquí va la dire de la web oficial de Kevin Johansen para que puedan escuchar algún tema y conocer más de este autor.

Y acá podes escuchar directamente varias canciones de diferentes discos:

servido por Javier 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

laveron

laveron dijo

bienvenido al club!!! hace tiempo que en casa suena Sur o no Sur...acá tb. nos gusta aunque digan que es otro inteligente producto pop (como si fuera pecado!)...es inteligente...peor los productos pop que no lo son...¿No?.
y el disco The nada, muy bueno tb:

Mcguevaras o chedonalds

Todos se dejan la barba y el pelo como él
Pero no son como él
Todos declaran y hablan en nombre de él
Como si fueran él
Yo me pregunto que estará pensando él
Si pudiera ver
Cómo se llenan de plata hablando de él
Sin saber nada de él

Todos se compran la remerita del Che
Sin saber quien fue
Su nombre y su cara no paran de vender

Parece McGuevaras o CheDonalds
Parece McGuevaras O CheDonalds

No es hermano de Fidel ni pariente de Pinoche
El nació en la Argentina y salió a recorrer
No es de la época de Evita y a pesar del musical
Nunca fue asistente de Peron, el General

Yo me pregunto por qué le tocó a él
Ser Jesucristo al final del milenio, che, eh, Che

(Y lo mataron como un perro en Bolivia)
Vuelve y vuelve mil veces al que matan así
O es que al final nunca muere
El que no teme morir

Parece McGuevaras o CheDonalds

14 Marzo 2006 | 03:32

Lady Macbeth

Lady Macbeth dijo

Yo tampoco conocía a Kevin, hasta que un día mi chico (www.yakubiuk.com)que es argentino me lo dió a conocer, desde entonces siempre lo escucho, me gusta mucho, Daisy. Saludos

14 Mayo 2006 | 02:39

IeriWinner_65

IeriWinner_65 referenció

IeriWinner_65

HI! I've have similar topic at my blog! Please check it..
Thanks.
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5 Marzo 2007 | 11:17

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Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
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