MEDIO AMBIENTE
Hay medioambientalistas que lo son, no porque luchen por el medio ambiente sino porque son medio ambientalistas, porque lo hacen por la mitad.
Siempre me pregunté que si luchamos por el medio ambiente, con la otra mitad ¿Qué hacemos? Ya lo he dicho antes, creo que hay que valorar y mucho que en una ciudad como Gualeguaychú, en Argentina, con un río que viene siendo contaminado desde hace años y que el 75% proviene del lado argentino, ahora surja una conciencia tan fuerte por unas plantas que serán las más avanzadas de la región. Un dato es que en un momento estuvieron de acuerdo en que simplemente las trasladaran un poco más al sur. El medioambiente, en su sentido de por la mitad o incluso menos, parece que termina un poco más al sur de su ciudad. Esto ya dice casi todo.
Y me pregunto por el funcionamiento de las asambleas ambientalistas que
conducen esta lucha. No es para poner en duda sino para aprender de un movimiento popular porque sigo convencido que hay que aprender de todas las luchas. Me pregunto cuales son las exigencias para participar en ella. Imagino el caso hipotético de un ciudadano de Gualeguaychú profundamente interesado por la ecología, que se le ocurriera plantear que, hasta no cerrar todas las plantas e industrias que contaminan, no se podría exigir que no se construyan estas. Imagino a otro que se pusiera a exigir o dar argumentos sobre las condiciones concretas, por ejemplo, alguno que se animara a leer un documento del Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente del Uruguay referido a este punto. ¿Que pasaría? Sigo convencido que en la dinámica compleja de los movimientos populares, los que más daño hacen, son aquellos que no tienen la capacidad de convencer y movilizar en base a propuestas serias, no hablo de posibles, sino de las verdaderamente revolucionarias.
En cambio, cuando se impone el poder de un grupito, de esos que necesitan sentirse vanguardia aunque no sepan ni dirigir el tránsito y atrás no venga nadie y tarde o temprano queden solos, terminan frustrando la esperanza de mucha gente y generando ese instinto de sospecha de que nada se puede cambiar tan arraigado en algunos, o de ese hipercriticismo de boliche.
Hay quienes parecen proclives al aislacionismo porque en su cofradía terminan siendo el centro de atención. En ese tipo de dinámicas se terminan imponiendo los que más gritan porque les encanta el ordeno y mando. En cambio, la costrucción de movimientos con un grado de diversidad interna y de distintos niveles y concepciones de organización, donde las ideas circulen y se puedan ir resolviendo en unidad de acción, es lo más difícil de lograr y pasan años para forjarse. Y eso es lo que solidifica y perdura, los imprescindibles de los que hablaba Brecht, los otros suelen ser efímeros, ni siquiera rescatados por su propia cultura épica de la lucha en la que suelen ocupar el centro con alguna pose para la historia.
Se que en Argentina hay gente de una tremenda capacidad que la pelea en condiciones muy duras y no solo ante las prepotencias de los poderosos. Se merecen todo mi respeto y por más que les deseo la mejor suerte del mundo, se que dependerá de ellos mismos, como decía Artigas. Que por cierto dijo también aquello de los malos eurpeos y los peores americanos, una frase que en los uruguayos caló muy hondo a la hora de marcar a fuego a los enemigos del pueblo. Cuando lo decimos para afuera, es porque antes lo hicimos para adentro.
Yo no voy a cambiar mi opinión sobre Argentina y tantos seres que admiro y aprecio. La identidad se construye en un proceso de emulación y oposición y desde Uruguay, y en especial desde montevideo, por aquello de la aldea y la gran ciudad, ciertos sectores elaboraron una rivalidad y hasta un desprecio producto de su miopía histórica e histérica. Supimos barrerlos aunque siempre hay que seguir atentos. Los que pretendan acusar de nacionalismo deberán apuntar y dar en el blanco y de paso, mirarse en algún espejo.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

laveron dijo
en parte comparto...pero vamos a parar acá. los nacionalismos están surgiendo de ambas márgenes en una actitud muy triste.
todo se aclarará en la Haya.
La Banda Oriental y Entre Ríos (junto con otras provincias) tienen una historia común. apelemos a eso.
23 Febrero 2006 | 12:59 AM