PA-PELEANDO
¿Por qué una o dos multinacionales, más allá del ranking en el que estén, de una industria que en sus círculos de poder no pierde el tiempo y planifica sus grandes directrices con un cuarto de siglo de antelación, que se mueve como pez en el agua en las contradicciones del eje norte-sur, para decirlo de alguna manera, mucho antes de que el Este dejara de se ser el Este que fue o esté más apetecible aún, elige instalar sus pulposas plantas , en su acepción de la pulpa de celulosa que elaboran pero también de pulpo con todos sus tentáculos, imagen temible propagadora de miedo atroz que algunos devenidos vertiginosamente en fundamentalistas del medio ambiente no han sabido aprovechar, por cierto, por qué elige, decía, instalarse en la anda oriental del río y no enfrente?
Razones puede haber una o muchas. Seguramente obedece a una sumatoria de factores más que a una unívoca causa. No lo sé. Pero no parece ser el resultado de tal o cual superlativa condición natural. Más allá de las diferencias, podemos deducir que era lo mismo instalarse del lado uruguayo o del argentino, de otro modo, estaría muy claro y se hablaría de ello.
Es más, es probable que del otro lado hubiera hasta mejores condiciones de infraestructura vial, comunicaciones, mano de obra, etc etc pasando por todos los items que se imaginen, como podría ser el que seguramente, por hectareas plantadas, la mayoría de los árboles a procesar, provenga de Argentina.
Por ejemplo, detengámonos en el punto, mano de obra. Hay quien irónicamente se burla de las posibles o reales fuentes de trabajo, acusando o pretendiendo hacerlo, a Uruguay, de cambiar naturaleza por contaminación. Digamoslo así, oro por cuentas de vidrio como cantaba Gabino Palomares en Maldición de Malinche. Una disquisición: muchos de los que se llenan la boca con la estafa a los indigenas de nuestro continente en la conquista y se suben al carro que hace centurias vienen empujando los movimientos indígenas y que ahora que se me ocurre, más que conquista fue con quita o incluso con-quiste, aplanan su dimensión sin comprender que aquellos espejitos, podían serlo en Europa, pero no eran solo eso en su inserción en el contexto sociocultural de las sociedades precolombinas, donde tenían un grado de autonomía en tanto objeto de valor simbólico, incluso como novedad. Los incas o aztecas que se adornaban con ellos no pensaban depositarlos en cuentas en suiza ni estaban calculando su convertibilidad con el patrón oro o el Dow Jones. Con el agregado de que oro tenían y espejitos no. Eso no minimiza la estafa ni la tragedia, obvio, pero volvamos al punto en cuestión. Hoy tiendo a irme por los tentáculos, pero mejor no juego con esta palabra.
En torno a la mano de obra, no hay que hacer cálculos simplistas de sumas y restas chicatas. Para ser serios, habría que estudiar toda la cadena de la industria del papel. Aún así, no parece ser la panacea de cantidad y sobre todo, de calidad del empleo, fundamentalmente en sus eslabones más primarios. Porque no son las mismas condiciones las de los trabajadores de una planta altamente automatizada y tal vez con un grado de sindicalización hasta tolerado por la patronal, que los servicios tercerizados o los cortadores que van al monte, por solo dar dos ejemplos. Me encantaría que tanto ambientalista atraido por posar para la foto como paladín de la justicia al pié de los gomones mediáticos de Greenpeace, se internara tierra adentro a ayudar a organizar a los trabajadores y peones rurales.
¿Y pregunto. Habrá algún estudio comparativo de las condiciones concretas del trabajador rural entre Argentina y Uruguay? Lo ignoro. Y no es para posar de lo bien que se esta en la banda oriental. Ese era, y sigue siendo en gran parte, un retraso histórico secular por las condiciones de atraso, miseria, aislación y el dominio del latifundismo histórico de la oligarquía que aún así jamás pudo quebrar la resistencia. Y para los que hacen gorgoritos de la traición de los gobiernos progresistas desde cómodos sillones académicos o blogósferos, me animo a decir que este año implicó un cambio histórico, aspectos medibles, mensurables que no implican la solución de un plumazo ni mucho menos sino poner en juego reglas y mecanismos que a su vez no se saltearan las contradicciones de los diferentes actores sociales. Antes de tirar bolazos, podrían humildemente preguntar por el Observatorio de Trabajo que dirige mi amigo El Hugo, sociologo y militante sindical, y les puede contar de algunas cosas. Entérense de una buena vez, amiguitos del lo quiero ya, la lucha no empezó con ustedes cuando descubrieron su injusticia ni termina acá, va para largo.
Pero en aspectos del movimiento de los trabajadores ¿Una multinacional tan precabida y con afán de lucro, por qué se instalaría en un país con alta conciencia obrera y política?. ¿O se piensan que creían que ganarían blancos y colorados otra vez? Y aquí voy a ser un poco duro por más que me sigue conmoviendo el internacionalismo proletario y no hay frontera que me separe de un ser humano del otro lado de un río, una montaña o una bandera, pero las diferencias entre el movimiento obrero en Uruguay y Argentina son ABISMALES.
Y acá estoy dispuesto a debatir con cualquiera. Trabajé en una fábrica varios años y tuve la fortuna, siendo un guacho, de ser parte de la reorganización del movimiento sindical al final de la dictadura como eje central de la resistencia y de la caída del régimen. Lo viví, no me lo contaron y lo viví desde adentro y desde abajo. A los 20 años era delegado de sección, secretario de organización del comité de empresa, responsable zonal del sindicato nacional, responsable político seccional en mi partido, militante de base en el comité de del Frente Amplio en mi barrio, delegado del Sindicato ante el Departamento Juvenil de la Central Obrera, por cierto la UNICA, el PIT-CNT y me tocó representar a este, al FA y a PCU en el extranjero cuando me enviaron a estudiar un año a un país socialista, justo cuando se empezaba a bambolear todo, otra experiencia dura en lo personal pero de la que aún sigo tratando de aprender. Y ningúna de esas responsabilidades eran cargos rentados, como la inmensa mayoría del movimiento sindical uruguayo. Aclaro que en la dicotomía entre funcionarios rentados o no tampoco creo en fundamentalismos pero lo más cerca que estes de la base y la producción, porque trabajaba 9 horas y media por día, es lo mejor. Cuando volví de estudiar de Bulgaria, volví a mi puesto en la fábrica, como correspondía. Y digo esto porque yo no era ni soy nadie, otra costumbre muy uruguaya de la que sin jactancias pedantes, me enorgullezco y defiendo a muerte. Conocí y milité con mucha gente así de todos los grupos frenteamplisrtas. Y conozco bastantito de la historia de lucha del otro lado del río, porque me interezó estudiarla. No somos mejores, la mano se dió así pero no es tampoco mero azar ni un destino trazado por profecías o maldicones.
Y el punto no es porque ahora el FA es gobierno y nos ponemos de moda o empezamos a dar lineazo. Al contrario, hay que seguir auscultando, también las contradicciones, tambien en lo específico del Mov. Sindical donde son fuertes pues nada de lo humano nos es ajeno. Es más, hay carencias muy serias que los compañeros que se quedaron, y no yo, por cierto, al menos en los últimos 5 años, las encaran como pueden. Es un movimiento dinámico y creerse que la conciencia de clase es estática y dada de una vez y para siempre sería un gran error imperdonable, y eso se expresa en muchos aspectos que habría que analizar, como la composición, el factor generacional en la renovación de los trabajadores o políticas de organización, de educación sindical y experiencia de lucha en un contexto que no es el mismo, por ejemplo, que el de los años 80.
Volviendo a las plantas, por qué una multinacional se instala en el país con mejor indice, aunque no se quién carajo lo mide ni como, por cierto, no solo comparado con el vecino de enfrente, sino de la región y de los primeros del mundo y que tiene una sensibilidad a flor de piel con el tema. Acaso estamos ahí solo por cuestiones de escala o desfasajes en políticas industrializadoras? Mas cuando triunfa una izquierda que hace 16 años que gobierna Montevideo y que implementó políticas de control ambiental como nunca antes se había hecho en el país. Por qué instalarse en un país pequeño donde todo se sabe y la izquierda, como puntal de la sociedad civil pero sin reducir una a la otra, lo que sería insultar a un pueblo, tiene una tradición de lucha a contracorriente contra cualquier poder, como en su época Artigas se enfrentó al centralismo bonaerense, o cuando un pueblo sintió en el alma La Redota y quemó sus cosas y se fue en el éxodo, si me permiten ponerme un tanto mesiánico, Un país donde si las plantas violan las exigencias, aunque no las cierre el gobierno, crecería como tantas y tantas otras veces un movimiento capaz de darlas vueltay desbordando a la izquierda por la izquierda si fuera necesari. No es la primera vez que pasaría y el Frente Amplio debe aprender también de ello.
Por qué no instalarse del otro lado donde las plantas existentes sin que nadie diga ni pio, vienen contaminando desde hace años y lo seguirán haciendo hasta que tal vez todo este barullo sirva para que hagan algo.
Si las plantas se estuvieran construyendo del otro lado, como quiso más de uno que ahora cacarea ¿que estaría pasando? Pues no habría atención mediática y a los que lucharan, aunque lo hicieran con la mejor de las metodologías, serían satanizados, ignorados reprimidos como lo son todos los días miles y miles de argentinos que viven en condiciones injustas. Aunque Uruguay estuviera haciendo lo mismo que hacen algunos ahora, nadie hablaría de esto, así de simple. Y la gente de Gualeguaychú, como parecen demostrarlo a cada paso, así como propusieron en algún momento, aunque la propuesta salió de los burócratas centrales, que las corrieran un poco al sur, si estuvieran de su lado, eso es tal vez lo que harían, las pondrían más al sur lejos de ellos y a dormir tranquilo mamita, pan y circo y a mirar la noche del 10 y prepararnos para otro mundial, al que por perros no vamos. Por cierto, cuando la mayoría todavíá no paraba de festejar los goles de Kempes y de besar aquel palo que frenó, por suerte, porque yo hinchaba por ustedes que joder, el toquesito de Resembrink, en la banda oriental derrotabamos a una dictadura fascista en un plebiscito y sin disparar un solo tiro y con miles de compañeros presos y exiliados y otros muertos y desaparecidos.
Y esto me llevaría al tema DD.HH. del que ahora se jactan y parece que nosotros fueramos los reyes de la impunidad y ustedes los adalides del juicio y castigo. Yo los felicito y admiro por lo que han hecho pero me interesa adentrarme bastante más y no quedar en la superficie, pero lo dejo para futuros posteos.
Surgen muchos temas colindantes, por ejemplo el tema Mercosur, tan superficialmente tratado, entre otras cosas porqque desde el inicio fue solo un tratado superficial a la medida de los malabarismos de las clases dominantes cipayas pero ya es tarde, hoy fue día de cierre en el semanario, y en las últimas 72 horas creo que no dormí más de 10. Y si, en este post, lo reconozco, se nota. Trataré de dormir un poco.
xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

laveron dijo
xabier...corazón. todo bien con lo de las luchas populares y la sociedad civil pero, así como me molesta acá cuando pasa, me molesta hoy ver a diversos trabajadores de Fray Bentos o de las empresas de transportes internacionales denunciando que ser van al seguro de paro gracias a los compañeros de Gualeguachú...¿qué clase de lucha es la que se fundamenta jodiendo el trabajo de tus pares? nunca voy a entender ese razonamiento...lo perjuicios que esta modalidad de lucha han traído para el uruguay son YA palpables.
El problema radica en la reivindicación: los tipos no piden participar de los controles, no piden caminar paso a paso con la construcción de la planta vigilando de cerca, no piden eso!!! PIDEN QUE NO SE HAGAN O NO LEVANTAN LAS MEDIDAS...¿qué clase de reivindicación es esa? es como yo quiero y chau...digo yo¿van a hacer lo mismo en la Argentina con sus papeleras, con las Atuchas, con los deshechos radiactivos de Eseiza?, ¿van a tener el mismo espíritu movilizador y combativo?. El problema que las exigencias de estos medioambientalistas no es por normas de sustentabilidad claras y cumplibles (y controlables), por un espacio de co-participación en la gestión de los controles...no son reivindicaciones justas. estas no son reivindicaciones justas.
20 Febrero 2006 | 04:09 PM