CREER O REVENTAR
Hoy me vi envuelto, de una forma azarosa e insólita, en una conversación. Venia leyendo un libro sobre las fuentes del cristianismo. No es sobre fuentes con agua y angelitos haciendo pipí mientras tocan la lira sino de las fuentes ideológicas y literarias que nutrieron a las primeras comunidades cristianas. Ya saben que soy ateo. Una muchacha que estaba sentada frente a mí en el tren, y que entendía español, me preguntó por el título. Ahí empezamos a conversar y después de un rato el tema derivó, no sé cómo, hacia la vida después de la muerte.
No voy a desarrollar aquí mi opinión sobre tan manido tema sobre el que he escuchado los argumentos más increíbles y rebsucados, desde los que estan convencidos que se irán a un mundo mejor, pasando por todas las variantes, hasta desembocar en los que creen en la reencarnación. Creo que esta última teoría tiene por fundamento la imperiosa necesidad de cumplir con el ego de aquellos que desean reencarnarse aunque más no sea para tener algo que contar y, que mejor, que su propia muerte. Los más osados te cuentan sus vidas pasadas con lujo de detalles. Como decía Les Luthiers en El maestro Sali Baba, que éste había sido Marahá de Calcuta, tigre de Bengala, chimpancé de Ceylan, pulga de Doberman y basilo de koch, en ese orden...
Hoy el horno no está para bollos por lo que iré al grano. Solo les creo a los que esten dispuestos a creer realmente en sus creencias y se maten para pasar a mejor vida. Si, ya sé, dan miles argumentos para no hacerlo pero yo solo les creo a esos, lo demás, es palabrerío. Todavía no encontré ninguno. Con algunos, no pierdo las esperanzas.
Xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.
