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La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

16 Enero 2006

REALIDAD Y FICCIÓN

La compleja relación entre realidad y ficción no solo es parte del cine, de la realización cinematográfica, se extiende por todas las disciplinas artísticas. Pero en el cine adquiere un nivel diferente, no solo en la pantalla, donde confluyen las imágenes proyectadas y la mirada del espectador, sino en todo el proceso, desde la génesis de la idea hasta su plasmación en un filme, pasando por toda la larga cadena de pre y post-producción.

Tal vez todos tengamos más o menos claro lo que es la ficción pero aunque vivamos inmersos en una realidad objetiva, incluso sobre la categoría realidad, puede haber muchas dudas. Y es que la realidad también es una construcción, y eso que llamamos realidad, suele ser algo diferente de lo que creemos que es.
Lenin, parafraseando a Goethe, decía que cualquier teoría es gris ante el árbol verde de la vida. Pero no pretendo introducirme en aspectos filosóficos sino contar una experiencia sucedida este fin de semana que está vinculada con el cine ya que me encontraba dirigiendo un cortometraje sobre un guión también escrito por mí.

El proceso de creación es todo un tema y ya concentra la relación realidad y ficción. A tal punto, que algunos dicen que toda obra es, en algún sentido, una autobiografía, aunque esto no hay que entenderlo literalmente. Grucho Marx solía agregar irónicamente que... “Y ya se sabe, toda autobiografía es mentira”.
En el proceso de escritura de un guión incide la realidad, incluso en una obra de ciencia ficción, las que suelen tener referencias muy concretas a la sociedad del momento en que se crean y, más que una metáfora sobre el futuro, dicen mucho sobre el presente.
Me gusta decir que mis guiones los escribo más con los pies que con las manos. No se trata de que ponga en práctica las destrezas técnicas del personaje de la película del irlandes Jim Sheridan, Mi pié izquierdo, que protagonizara magnificamente Daniel Day Lewis, la que por cierto estaba basada en una historia real, sino que me refiero al hecho de que los puntos claves de las historia suelo elaborarlos caminando. Sobre todo, si puedo, en los lugares donde ocurrirá la acción.

En el caso de este cortometraje que quiero presentar en el Tropfest, y que trata sobre la locura, si bien ya tenía la estructura dramática de la historia elaborada, la parte fundamental del diálogo surgió más claramente caminando por las instalaciones del que fuera el primer edificio construído para ser un hospital psiquiátrico en Australia. También, luego de investigar un poco acerca de la historia de la evolución de la psiquiatría en este país, desde la primera época en que no se diferenciaba entre criminalidad y locura hasta nuestros días.

Pero la relación entre ficción y realidad no es que yo esté loco de verdad, aunque como decía el genial Salvador Dalí... “La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco”. Lo que quiero contarles es algo de lo que nos sucedió en el rodaje.

Planificar una filmación, cuando ya el guión literario está definido y se elabora el guión técnico, viene a ser un intento de planificar y construir una realidad para que esta aparezca ante la cámara funcionando como una realidad real, con un gran porcentaje de verosimilitud. Todos sabemos que el cine es mentira, por lo tanto, no se trata de hacerlo pasar como verdad sino jugar a construir junto al espectador un código de verosimilitud común. Creo que hay algo megalómano en la pretención de planificar todo eso y esperar que salga como se planteó. Los productores, pero los directores también, suelen tener esa pretensión y en realidad, toda la infraestructura técnica y la parafernalia de los estudios y el trabajo de muchas personas, está en función de eso, por eso el cine es tan caro de hacer, aunque también se puede hacer con muy pocos recursos. No hay que aclarar en qué segmento del presupuesto me muevo.

Mi teoría es que toda planificación debe estar al servicio de la improvisación. Si, lo sé, suena un poco loco pero sigo creyendo en ello. ¿Para qué planifico? Pues, para poder concentrarme en ese porcentaje que no puedo controlar y que arruina todo o nos da un toque mágico. Ese instante en que bajan las musas y se produce ante la cámara algo que no estaba en los planes, ni en el guión y que uno debe estar muy atento para poder captar y aprovehar a favor o minimizar los desatres ocurridos.

El sábado empezamos el rodaje a las 9 de la mañana en una apacible locación en las ruinas de unos antiguos hornos de ladrillos. Es un lugar por el que no suele pasar casi nadie. Pues ese día, al parecer todos los habitantes de la zona, por no decir de todo Sydney, decidieron pasear a su perro y era un continuo paregrinaje de dueños felices con sus canes deambulando por los canteros y el pasto, lo que nos obligó a cortar varias veces cuando aprecían imprevistamente al fondo de la imagen. Pero eso no fue todo. El aeropuerto no está lejos y tuvimos la mala suerte de que los despegues de los aviones grandes eran por la cabecera de pista que queda de ese lado, por lo que también había que parar hasta que se disipara el ruido para poder capturar claramente los diálogos.

Hasta ahí, todo iba de perlas y estábamos trabajando tranquilos hasta que en el parking paró una camioneta de la que algunos muchachos empezaron a bajar equipos de audio, bafles e instrumentos musicales.
Rápidamente les preguntamos a qué se debía y nos contestaron que a partir del mediodía se realizaría allí un festival de Rock pesado. Yo no lo podía creer, para colmo, el supuesto escenario estaría en el mismo lugar en que ocurría una de las escenas más importantes y más difíciles de realizar.

Ante la premura del tiempo, decidimos cambiar el orden de filmación y empezar en ese momento todas las tomas que estuvieran en esa área.
El festival no resultó ser más que una reunión improvidada de unos cincuenta punks o algo parecido que, incluso, se prestaron gustosos a participar como extras en una escena en que necesitabamos enfocar a unos supuestos locos que estaban internados en el hospital, dándole un matiz realista a los personajes que yo jamás alcancé a imaginar en el guión, ni hubiera conseguido en el mejor de los castings.

Pero eso tampoco fue todo. En un momento nos interrumpieron unas chicas gritando desesperadas, diciéndonos que en el parking donde todos habíamos dejado los autos, un loco estaba persiguiendo a un hombre en una camioneta con una escopeta y que estaba chocando los autos. Cuando corrimos y llegamos, no lo podíamos creer. El agresor ya había fugado pero los destrozos eran mayores. Una columna derribada, un arbolito, un recipiente de basura aplastado, y dos autos chocados. El peor, de uno de nuestros actores, el que quedó absolutamente inservible y se lo llevó al final la grúa como chatarra.

Además, vino la policía, acordonaron el lugar para realizar las pericias técnicas y los detectives empezaron a ralizar las preguntas a los testigos del hecho. Por suerte, se le había tomado el número de placa y además, el hombre perseguido conocía al agresor y aportó los detalles que seguramente, esperamos, provoquen su detención. Los cargos son intento de homicidio, destrucción de propiedad privada y pública. Fue un verdadero milagro que no hubiera que lamentar heridos. Por ejemplo, que los niños que estaban con nosotros, no estuvieran jugando allí cerca.

Tuvimos que suspender el rodaje. Ahora debo resolver cómo diablos lo termino, pero uno de esos momentos curiosos en medio de aquel caos insólito fue cuando un policía, al enterarse que estábamos filmando un cortometraje, me pregunto, medio en broma, medio en serio, si había podido captar con la cámara los hechos, ya que eso le ahorraría todo el trabajo de investigación.

Lo miré y le dije que lamentablemente estábamos filmando en otra área del parque y que lo que yo hago es ficción, no documental... pero me quedé pensando en el loco de la película que había imaginado y el loco de la realidad que apareció para cambiarlo todo.

Xabier

PD: Parece de locos pero hoy lunes pude filmar las tomas suplementarias con uno de los actores para realizar todos sus contraplanos del diálogo que habían quedado truncos. Por suerte, la luz natural era la misma y paró de llover justo un par de horas para que filmáramos e hiciéramos tomas adicionales. Pero en la noche me fui bajo la lluvia hasta la casa del otro actor para grabar su voz, porque ahora necesitaba dos o tres frases nuevas que no estaban en los planes. Estando en su departamento, cuando prendo la cámara, a los pocos segundos, escuchamos en la calle una frenada y patinazo de un auto y el estruendo de un choque. Cuando salimos al balcón vimos a un auto maniobrar bruscamente y salir en presurosa fuga. Apenas pudimos reconocer parte de la matrícula y cuando bajamos pudimos comprobar el daño a uno de los autos estacionados, que resultó ser el del vecino de al lado. Por poco no fue el de mi actor. No hay caso, o la cámara está embrujada o yo soy el mismísimo demonio. Ahora tengo ue sentarme a editar y ver cómo diablos hago para que todo se parezca a lo que quería hacer. Les dejo una fotos del rodaje.

Dando algunas indicaciones a los extras

Mis dos actores protagónicos

Colocando la tela verde para cambiar el fondo de un plano en la post-producción

Así quedó el auto de mi amigo, quien no pudo terminar su escena.

Los rockeros en pleno recital

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servido por Javier 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Flanagan

Flanagan dijo

Suerte en tu aventura como director, un saludo.

16 Enero 2006 | 07:34 PM

gaby

gaby dijo

Hola! Ya pasé a Salta y , es más fuerte que yo, tenía que curiosearte...Están bárbaras las fotos...te cuento que cuando te mande las mías bailando el carnavalito y la movida en Tilcara, confirmarás que bien podríamos haberte servido de extras-locos ( tomalo como extras por el papel secundario en el corto y por "extras" en su dimensión de tamaño, ja, es decir, extremadamente locos.
Besazos

20 Enero 2006 | 09:22 PM

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Montevideo, Uruguay
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Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
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