RESPUESTA DIVAGADA A MI AMIGO HUGO QUE SE VOLVIÓ POST (la respuesta , no Hugo que sigue lo más campante)
Pero es que no me acuerdo, además, ya de chiquito, yo no frecuentaba el bar sino el almacén de Don Rodrigo, que en el apuro deletreabamos, a veces, Ron Drodrigo. Era español, de Galicia. había venido con Doña Esperanza, su mujer y serafín , su hijo mayor y leoncio, el hermano de su esposa con un retraso mental. habían venido huyendo de la Guerra y de la miseria y de Franco y se establecieron en aquella esquina. , ya Llevaban un par de decada allí cuando nosotros nacimos, me refiero a Hugo y su hermano Marcos, Aldo y yo, los cuatro más compinches de un grupo mucho más grande, incluido Daniel y Mariluz, los hijos de Don Rodrigo y Doña Esperanza nacidos en Uruguay. En nuestra cuadra había tanos, judios, negros y blancos, armenios, y de tantos lugares más. Me sigue emocionando haber crecido en un lugar así, sobre todo cuando algunos imbéciles siguen hablando de la pureza de una de una nación o matándose por ello.
Recuerdo aquella almacen a la antigua con todas las latas de galletitas, de metal, cuadradas, es decir, cúbicas, con el vidrio circular al frente y la marca pintada, El Trigal, Anselmi, El Maestro Cubano, por cierto, cuya fábrica quedaba a solo tres cuadras y siendo unos niños de no más de 8 años, íbamos solo a mirar las galletitas avanzar en la cadena taylorista de producción de la fábrica mientras a nosotros se nos iban los ojos, seducidos, a su vez, por el aroma de aquellas galletas calientes.
Si tuviera que elegir una escena de cine en la que me pudiera meter, a la manera en que Woody Allen juega con sus personajes de La Rosa Púrpura de El Cairo, (aunque uno de los antecedentes fílmicos es de la década del 20 en el que el genial Buster Keaton jugaba a lo mismo en el corto de El Detective.) elegiría la de Tiempos Modernos de Chaplin, aunque yo la protagonizaría en la línea de producción de aquella fábrica de galletitas que teníamos tan cerca, y tan lejos. Otra curiosidad es que la Fábrica se llamaba El Maestro Cubano, lo que en el Uruguay de aquellos años implicaba resignificaciones políticas muy directas en relación a la lucha por la solidaridad con la Revolución Cubana, algo que aún estaba por fuera de nuestroas apetencias infantiles, pero una de las paradojas era que el dueño de la empresa era un connotado derechista, pachequista después devenido forista y que llegó hasta ser ministro de Turismo y no se qué más.
Volviendo a la Almacen de Don Rodrigo, es decir, retrocediendo dos cuadras por Mariano Moreno, desde la esquina de Emilio Raña hasta Cadiz, en la que vivíamos, recuerdo el mostrador de madera y todos los cajones y estantes que había detrás con aquella bateas de tapas que se levantaban para hundir la pala en la yerba mate, la harina, los porotos y lentejas que uno pedía por kilo y Don Rodrigo envolvía con particular destreza en un papel de astraza, haciéndolo girar en el aire mientras lo mantenía agarrado por las puntas que se iban torneando para cerrar el paquetito ante nuestros ojos infantiles asombrados.
Pegado, sobre la esquina, estaba el bar, con su propia entrada, pero los borrachitos ya eran ustedes, yo soy abstemio desde niño, che! aunque cuando tenía 5 años iba con una guitarrita y me subían a las mesas del bar y cantaba una canción de Zitarroza, aquella media anarca que dice... mire amigo no venga con esas cosas de las cuestiones...y me regalaban caramelos y una Coca Cola.
En cuanto al Pancho en cuestión, no lo saco por más que intento recordar. Por cierto, estuve repasando y el poema de El Viejo Pancho, José Alonso y Trelles que mencionaba en una de las respuestas, se titula De la lucha y no fue musicalizado por los Zucará, porque ellos hicieron una versión a dos voces de la canción original musicalizada y grabada precisamente por Zitarrosa en el 67, en ritmo de milonga. Una mlilonga muy ralenteada, porque Alfredo practicamente recita el texto aunque, en realidad, lo canta casi a capella. es decir, aunque la mísica lo acompaña, el le da al canto un ritmo diferente del fraseo de la guitarra jugando con su voz. Los Zucará, en los años 80, la recrean con un ritmo milongueado bastante más rápido en un juego muy interesante de dos voces que se alternan generando, incluso, para el que no conoce el poema, una curiosa alteridad. Una suerte de canción bicéfala sin romper la unidad central del texto.
Siempre me gustó mucho ese poema, no hay que olvidar que tengo una veta nativista, por mi familia, que nació toda en Cerro Chato y Treinta y Tres y fui todos los veranos de niño al campo, incluso fui a una escuela semirural un año, por lo que los modismos típicos del habla gauchezca no me son indiferentes. El poema hecho canción dice:
No reempuje compañero
¡Jue pucha ni que anduviera
con dolor en la bastera
huyendo del entrevero!
Más despacito aparcero
que hay piedras en el camino
Pucha pueblero ladino
cuando menos se afigura
que pretendo alguna achura
de las que le han ofertao.
Deme por eliminao
del montón de pretendientes
que se han afilado los dientes
pa prendersele al asao.
Yo no preciso abogao
ni migas del presupuesto
porque no ando del cabresto
de ningún alto magnate
a mi no me seba el mate
ningún negrito mimao.
El que es ternero y no bala
anda asustao y en cuclillas
pa el no son las amarillas
de las burras del Estao
pa él es el duro recao
y el remington y la lanza
y la bala que lo alcanza
pa que alguno como usted
venga a contarle después
historias de degollaos.
Pero yo soy más porfiao
que gallo comiendo tripa
cuando el trabuco se engripa
lo mesmo sigue cargao
Más despacito cuñao
pa qué quiero yo ese hueso
puede ir repartiendo el queso
con otro que se lo coma
yo en el bajo o en la loma
siempre anduve bien montao.
Texto: José Alonso y Trelles (El Viejo Pancho)
Música: Alfredo Zitarrosa
El poema se aparta de un nativismo que muchas veces se quedaba en una mera recreación pasisajista. Por el contrario, este se mete en el meollo de la situación social y política aunque con una admirable distancia artística y poética, cercana a la que después desarrolló Serafín J. García, por ejemplo, en el poema Orejano, con el que comparte ese espíritu rebelde. No es casual que también terminara en una mítica canción musicalizada por los Olimareños.
La versión original de este poema cantada por Don Alfredo, recuperaba, fiel a su estilo, la dicción gauchezca, respetando el texto así escrito que deforma los finales aspirando generalmente la letra d , por ejempl, en mimado, pronunciando mimao. Tal vez influencia del andaluz devenido en ese lenguaje particular de nuestra campaña, lo mismo que en Cuba produjo otros modismos, tal vez allí haciendo desaparecer silabas enteras. Una digresión lingüista: sin exajerar, el idioma Español, mejor dicho, el castellano nació en España, bueno, en la península ibérica, vino a América y se desarrolló llegando a la cumbre en Uruguay, obvio, y murió en Cuba. Quién lo duda! Dicho con cariño y respeto por ese habla tan entrañable aunque a veces no le entienda un pito. recuerdo mis compañeros cubanos en Bulgaria cuando trataban de enseñarme a jugar al beisbol, algo imposible, mientras yo trataba, utopicamente, de que aprendieran futbol.
Otra digresión: Zitarrosa, curiosamente, más allá de todo lo que simbolizaba y de las distintas vetas de su repertorio, desde el punto de vista visual en el escenario, siempre lo vi como una curiosa mixtura entre una perfil gardeliano mezclado con un porte de cantaor flamenco.
Volviendo a la canción, hay muchas palabras del leguaje campero que pueden ser indescifrables para un citadino aunque creo que, si bien respeta el texto, en la dicción habría que mantener una coherencia mayor. Por ejemplo, hay palabras que son pronunciadas correctamente y como fueron escritas, tal vez sea responsabilidad entonces de El Viejo Pancho, como después, que a mi juicio debería ser cantada como dispué, como sí se lo hace en mesmo, en vez de mismo o en manate, por magnate, recobrando una típica expresión de nuestros gauchos que tenían una capacidad muy atenta para recrear el lenguaje en oposición a los modismos cultos de las clases dominantes, lo que conlleva una admirable capacidad de construir toda una identidad diferenciadora a través de la oralidad.
Ese es otro nexo comunicante con el canto popular que, a través de Zitarrosa, Viglietti, Los Olimareños, por nombrar tres íconos fundamentales, lo recuperaban, porque lo conocían muy bien y lo expresaban en su canto, y era una de las claves para la empatía con el público que, como mi familia y la tuya, venían del campo y sintetizaban en su seno las dos vertientes. Eso es típico de Montevideo. Es clave también para comprender esa curiosa relación simbiótica que tuvo el folklore devenido en Cantopopu -pasando por lo que se llamaba canción protesta - en solo dos décadas, inicios de los 60 a inicios de los 80, amalgamando lo más campero y rural con lo urbano en la música popular uruguaya. Un manantial tan rico que, aún en medio de la brutalidad de la dictadura siguó generando una diversidad increible con influencias y fusiones con el candombe, la murga y el rock y todo lo que vino después, perdón, dispué!
Mirá los divagues que salieron por tratar de acordarme de ese tal Pancho...
Xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

jusn dijo
holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaasssssssssssssssssssss
22 Diciembre 2005 | 04:29