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La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

1 Diciembre 2005

CUANDO TODO ES PURO PACO

Se puede y se debe hablar de todos los aspectos que componen el futbol uruguayo, si es que fuera posible tener semejante idea de la realidad. Porque la realidad siempre es algo más de lo que creemos que es.

Borges contaba la historia de un emperador chino que le pidió un mapa de China a sus colaboradores. Le hicieron uno pero argumentó que faltaba esto, aquello y lo otro. Cada vez le hacían un mapa más grande y más completo que no le satisfacía totalmente. El mapa iba creciendo pero siempre faltaba algo. El problema era que aquel emperador quería un mapa de China que fuera la mismísima China. La complejidad del futbol uruguayo no solo parece exigir ese mapa, su realización puede convertirse en cuento chino si se pretende conocer todo como exigencia para cambiar algo. Toda transformación revolucionaria implica una cuota de incertidumbre por más que se pretenda planificarlo todo y la tendrá igual, aunque se lo haga. Lo demás es cuento chino o mejor dicho, es puro paco.

Creo que llegados a este punto, no se puede pretender analizar la realidad fel futbol en nuestro país sin adentrarse en el Efecto Casal y lo de puro Paco bien viene a cuento porque se debe entender en sus varias acepciones. Su presencia se ha vuelto tan rotunda que todo es puro Paco y pretender soslayar semejante poder, sería mentir o intentar tapar el sol con la mano. Lamentablemente los discursos pro o anti Paco suelen ser tan superficiales que pocas veces rozan la importancia y magnitud de su acción real. Más allá de los intereses que estén detrás de los pro y los contra, grandes o pequeños, ninguna solución tendrá validez efectiva si no se encara profundamente la situación y se hacen evaluaciones serias.

Una de las interrogantes que surge es si la prensa deportiva uruguaya está en condiciones de realizar semejante evaluación. No parece una exageración decir que algunos periodistas han tenido una actitud condescendiente, por las razones que sean, y otros, una postura opuesta por tener o defender intereses lesionados. La actitud independiente, que existe, me consta y cualquiera puede comprobar analizando trayectorias, no parece ser la más extendida. Pero, además, con eso no alcanza, también se necesita lucidez, incluso para adentrarse en fenómenos que escapan al aspecto estrictamente futbolístico y deportivo. Analizar el efecto Casal implica investigar y manejar conceptos de economía política, jurídicos, sociológicos, antropológicos, por nombrar sólo algunas de las múltiples perspectivas para observarlo y diseccionarlo, aparte de adentrarse en algunas teorías renovadoras de las ciencias sociales, por ejemplo, algunos aportes de la teoría del caos y el análisis de los sistemas de tres cuerpos.

Y ello exige tiempo, dinero, capacidad intelectual y pasión por la verdad, sea cual sea. Implica levantar la alfombra o abrir cajas de Pandora. No deja de ser muy sintomático que algunos de los intereses que trastocó Casal con su irrupción, optaran por no remover el avispero. Creo que se ha vuelto una tarea urgente para dejar de mirar en blanco o negro.

Algunas de estas visiones simplistas proponen una demonización de la figura de Casal, que él mismo, muchas veces alentó como encantado de ser el centro de la escena. En otros períodos optó por una lejanía y opacidad que los propios hechos desmintieron. Saber encontrar el lugar no es tarea fácil. Nadie nunca le regaló nada ni le allanaron el camino. Por otro lado, rodeándose de los que a todo dicen que sí, es mucho más difícil. Creo que es imprescindible ser muy crítico con el Efecto Casal, en el sentido profundo del concepto, y él podría ser uno de los más beneficiados.

Lo peor son esas visiones que se le oponen como una pose y que terminan reivindicando un supuesto edén anterior, tan falsas como las que, oponiéndose con otra pose, pretenden vender la ilusión de un futuro maravilloso con sólo quitarlo del medio. Ni muy muy ni tan tan. En la era AC (Antes de Casal) no estuvimos en dos mundiales, por analizar el período desde mediados de los 70 en adelante y circunscribirlo como uno de los temas que provocan la apología o la crítica fatalista. Nadie puede defender el viejo status quo del futbol uruguayo porque todos sabemos lo que era. Y en el tema clave que generó el crecimiento de Casal, las ganancias de los jugadores, sólo una elite que jugaba en los grandes, y eso si invertían bien lo que ganaban, podía vivir dignamente luego de su retiro. El resto, todos lo sabemos y basta con preguntarle a algún jugador de cuadro chico.

Pero... ¿cuál es la situación hoy? ¿Cómo se distribuye la riqueza generada por la economía del fútbol? ¿Se modificó esa estructura elitista o se agravó y profundizó? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera surgido Casal? Este tipo de preguntas exigen respuestas que no se pueden encontrar mirando con anteojeras.

Cuando la situación del país cambió, ya no alcanzaba con jugar en un grande, por lo que la diferencia fue ser vendido a Europa o Argentina y Brasil, en algún período a Colombia y después a México. Esa fue la meta de todo jugador. El Efecto Casal fue clave para la expansión de mercados y para el aumento sustancial de los precios de venta y remuneraciones de los jugadores pero no modificó la estructura intrínseca de la inserción del país en la división internacional del trabajo, para usar una definición archiconocida.

En otra nota habría que analizar más a fondo ese modelo que primero sustituyó importaciones, al dejar de ser un mercado atractivo (antes venían a jugar los Spencer y Joya, Los Figueroa, los Manga y los Prieto, los Artime) y luego devino en especializarse en ser un país exportador, en este caso, no de mano de obra sino en piernas de obra muy calificadas, aunque al futbol se juegue más con la cabeza, adentro y sobre todo, afuera de la cancha. Casal, que fue un mediocre jugador de futbol adentro, ha sido brillante afuera.

Casal pega el salto como representante por dos razones básicas entre muchas otras. Primero, porque hizo una lectura adecuada de cual era el nuevo rol del representante, superando la visión anquilosada de los dirigentes. Segundo, porque se subió a la cresta de una ola, ganándose ese puesto, que fue la mejor generación de futbolistas surgida en los últimos cuarenta años. La del 80, que tenía raíces en el trabajo de Bentancor y Gesto pero que se consolidó con la era Borras y del maestro Tabárez luego. Él la catapultó a Europa y ellos lo catapultaron a concentrar poder dentro del país. Digamos que ese período corerspondió a una acumulación originaria de capital que después fue invertido diversificando sus intereses y captando porciones de la torta económica que mueve al futbol.

No deja de ser curioso que algunos de sus más acérrimos críticos expresara constantemente su oposición a Casal cuando en la vida nacional siempre habían defendido las posiciones más conservadoras, representante en lo político de la concentración del poder económico como fue el rol del pachequismo y su continuación en la dictadura. Otros le recriminan al Grupo Casal, formas y maneras, como si el error estuviera en su falta de tacto o en romper los códigos de una clase dominante, cuando éstas son propias de un capitalismo salvaje impuesto en el resto de la sociedad y sobre la que ellos nunca dijeron ni pío o aplaudieron fervorosamente.

Algunos aspectos de la acción del Grupo Casal implican la monopolización o la concentración de poder para ir captando porciones del mercado ejecutando una reestructura capitalista que, comparada con la implementada para el resto, es un juego de niños. Desde fines de los 80 hasta ahora, ha sido muy nítida, no solo en nuestro país. Allí hubo y hay intereses muy fuertes y concretos a los que no parecen demonizarlos como a Casal y sus socios. Eso es parte de la hipocresía nacional.

La elaboración de un pensamiento crítico que revele esas luces y sombras se vuelve indispensable y estará seguramente en las antípodas del periodismo condescendiente o funcional al sistema, pero también más allá de la pose rebelde que no logre adentrarse en los vericuetos del fonómeno con una visión dialéctica que no deje títere con cabeza, cueste lo que cueste. En el Uruguay existe el nivel intelectual, resta saber si surge el apoyo para ir a fondo en un tema del que podemos aprender mucho, para extirpar lo que nos daña y para apoyar lo que esté bien hecho. Si seguimos cayendo en la pose de felicitar a Casal cuando entramos a un mundial o echarle la culpa cuando quedamos afuera, jamás avanzaremos. Tampoco reaccionando con amenazas a cualquier crítica, mucho más cuando se demuestra, como si hiciera falta, que ni el viejo modelo dirigencial sirve, ni tampoco un modelo de gestión personalista que tarde o temprano deriva en un poder supremo que lo devora todo.

El sistema puede ser tan perverso que es capaz de transmutar, muy a su pesar incluso, a un personaje humilde y leal, con una capacidad envidiable, no ya en un emperador como aquel que soñaba con poseer el mapa del comienzo, sino en un Padrino con el que ese todo complejo e inabarcable de la realidad pasa a ser la cosa nostra. Nostra para unos pocos, como siempre fue, no hay que olvidarlo, pero como algunos no queremos que sea.

Javier Zeballos
Especial para montevideo.com.uy

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Gaby

Gaby dijo

El sombrerero

Sonó el teléfono y escuché la voz cascada: un error así, no puedo creer, óigame bien, yo no hablo por hablar, que una equivocación vaya y pase, a cualquiera le sucede, pero un error así…
Me quedé mudo. Me vi venir lo peor. Yo acababa de publicar un libro sobre fútbol en un país, mi país, donde todos son doctores en la materia. Cerré los ojos y acepté mi condenación:
-El Mundial del 30- acusó la voz, gastada pero implacable.
-Sí- musité
-Fue en julio.
-Sí.
-Y cómo es el tiempo en julio, en Montevideo?
-Frío
-Muy frío- corrigió la voz , y atacó:
-Y usted escribió que el estadio había un mar de sombreros de paja! ¿De paja? –se indignó-¡De fieltro! ¡De fieltro, eran!
La voz bajó de tono y evocó:
-Yo estaba allí, aquella tarde. 4 a 2 ganamos, lo estoy viendo.Pero no se lo digo por eso.Se lo digo porque yo soy sombrero, siempre lo fui, y muchos de aquellos sombreros…los hice yo.

Eduardo Galeano- Bocas del tiempo

¿Qué más se puede decir? Ya lo dijo don Eduardo...sobre fútbol, los uruguayos lo saben todo!
Abrazos...me debes el guión ,che!

2 Diciembre 2005 | 01:47

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Montevideo, Uruguay
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Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
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