TERAPIA DE MURGA
Para cortar la racha futbolera en la que debo escribir tres artículos semanales, me detengo en el fenómeno de la murga uruguaya, a partir de presenciar el documental, en su gira mundial antes de estrenarse en Uruguay, sobre La Matinee.
Esta fue una murga que concursó en el carnaval oficial del 2004 dirigida por el mejor director de murgas, Edú “Pitufo” Lombardo, un músico excepcional, y con la actuación de Marcel Keroglian, otro histórico de Contrafarsa, en la que juntaron a una verdadera selección de viejos murguistas de décadas atrás, que en su tercera edad, dieron una lección carnavalera. esta es mi nota de esta semana para El Diario Español de Australia.

No se achique, compañero, que no pienso psicoanalizar a Dios Momo, ni recostar en el divan a Pierrot, Arlequín o Colombina. Tampoco pienso plagiar la hermosa canción del Negro Rada titulada así.
Sucede que tuve la oportunidad de ver el excelente documental sobre La Matinee que se presentó en el Club Uruguayo este sábado y que lo volverá a hacer el próximo por lo que recomiendo fervorozamente la concurrencia del público. En esta página quiero adentrarme en algunos aspectos referidos especialmente al material audiovisual y también en otros más genéricos del carnaval y de la murga en particular.
Este trabajo documental es muy destacable por varias razones. La primera excede sus límites y tiene que ver con la enorme carencia de la memoria audiovisual uruguaya. Nuestro país nunca se preocupó de atezorar imágenes y por décadas jamás hubo la más mínima política estatal al respecto, solo esfuerzos aislados y a contracorriente, en especial de la heroica Cinemateca Uruguaya que contra viento y marea remó casi solitaria. La desidia de los dueños de los canales de TV implicaba la no conservación, ni siquiera, del material por ellos realizado. Ese proceso comenzó a revertirse hace muy poco y por ello es tan importante este registro. No solo porque implica capturar un momento de actualidad sino que, por sus especiales características, lo une a un pasado que sin este tipo de emprendimientos, se perdería o sería muy difícil de transmitir a las nuevas genraciones. Por lo tanto, de conocer y valorar.

Además, porque la resolución del desafío estético entre contenido y forma me parece muy acertada. A tal punto, que tiene un incalculable valor como material didáctico. Una de las mayores dificultades que se presentan al intentar explicar a alguien de fuera de nuestra cultura, lo qué es una murga, radica en la complejidad de poder expresar el contexto social y cultural en el que se genera y, a su vez, sobre el que incide. Y eso lo aporta este brillante documental que explicitamente se entromete en los entretelones del hecho murguero, con pantallazos de su curiosa hechura, el ensayo de murga, pero con el aporte de perseguir a cada uno de los personajes en su entorno cotidiano actual.
Es casi una radiografía del murguista clásico, que tal vez ya no existe, no porque sea una especie en extinción, sino porque sus características han ido variando. Este emprendimiento tiene el mérito de establecer un puente de comunicación entre los viejos murguistas y los nuevos y permite una múltiplicidad de miradas, tanto desde lo sociológico y antropologico como de los estético, e inscribe al hecho artístico dentro de la compleja red de fenómenos con los que interactúa. Porque es difícil entender al Uruguay sin entender la murga, pero es imposible entender la murga sin comprender al Uruguay.
Uno de los aportes que rescata el documental es la historia de la génesis de la murga, aunque también se podría rastrear un período anterior correspondiente al último cuarto del siglo XIX. Pero hay un acuerdo general en que el salto cualitativo casi fundacional es la peripecia de una compañia española de Zarzuela que estaba de gira y fue estafada por el empresario que huyo con el dinero y los dejó varados en montevideo.

Para sobrevivir, dieron algunas funciones y en febrero de 1910 armaron un grupo que se presentó en el carnaval. Se sabe que la palabra murga viene de España, de la expresión “dar la murga” que refiere a un grupo heterogeneo y con diferentes instrumentos, que sale a importunar por las calles, cuando no, debajo de algun balcón en el que molestar a tal o cual.
Pero lo que también es innegable, es que la murga, más allá de esa primigenia influencia, es un fenómeno que solo se comprende por los elementos particulares de la cultura uruguaya. En otros países también hay murgas, pero con otras carácterísticas. Eso no las invalida ni las hace mejores ni peores, simplemente diferentes.
Es decir, es un fenómeno con raíces foraneas pero imbricado con la realidad nacional. La murga es un crisol de múltiples influencias pero un crisol hecho en el particular microcosmos uruguayo, incluso, montevideano, aunque existe un carnaval del interior, muy rico también, que de a poco ha ido resurgiendo y desarrollándose y sería muy bueno que, lejos de ser absorbido por el macrocefalismo etnocénrico de la capital, rescatara y recreara sus particularismos que aportan matices propios.

Pero la murga ha estado resignificándose constantemente, por eso, algunas posturas conservadoras que en cierts años fueron muy virulentas, carecían de sustrato porque defendían una determinada forma de murga, en oposición a otras más renovadoras, como si la murga fuera posible fosilizarla o congelarla en una de sus tantas expresiones.
Durante todo el siglo XX la murga estuvo ligada a sus orígenes orilleros, populares, incluso de lo que se estigmatizaba como “el bajo” por los sectores pudientes y de nariz respingada que siempre desvalorizaron toda cultura popular. Muchas fueron fundadas por canillitas, lustrabotas y todo tipo de trabajadores manuales, por lo cual la murga siempre tuvo un extraña mixtura entre lo lumpen y los sectores obreros que iban acumulando conciencia social.
De allí proviene un particular instinto crítico que permeó hasta la propia evolución de las ideas políticas revolucionarias. Pero el divorcio entre arte culto y popular no solo fue con las ideas de las clases dominantes y sus estrechos criterios estéticos, en general, remedos del arte europeo de espaldas a su ralidad nacional, también las elites intelectuales de izquierda, como la brillante Generación del 45, miraron de reojo a ese fenómeno al que tacharon por mucho tiempo de chabacano y de mal gusto, a veces, con razón.
Pero la azarosa y vital manera en que confluyen y se influyen las ideas en una sociedad llevó, con no pocas contradicciones, a ir elaborando una síntesis que fue enebrando la vinculación de diferentes hechos artísticos. Para mí hay dos que parten aguas: lo que signíficó la irrupción de la murga La Soberana a inicios de los 70´ y el disco Todos detrás de Momo de Los Olimareños, que fueron una auténtica revolución e innauguraon un nuevo tiempo.
La brutalidad de la dictadura aceleró, paradojalmente, ese proceso de mancomunión en el que este arte popular adquirió ribetes expresivos de gran calidad artística, fusionando aportes estéticos del teatro, del que también siempre formó parte, e insertándose con un papel central en lo que se denominó el “cantopopu” que a su vez implicó una síntesis de diversas fuentes, como ser el folklore, de raíz más campera, con ritmos misicales y estilísticos urbanos, más el candombe beat y hasta bandas roqueras.

Desde el punto de vista extrictamente político, además, jugó un papel importantísimo porque la versatilidad literaria de la murga es mucho más flexible, lo mismo que su curiosa amalgama con lo musical. Eso le permitío manejar un texto y un subtexto que en los estrechos márgenes de la censura permitía jugar con los dobles sentidos.
Allí la murga adqurió otras profundidades, incluso un nivel poético del que también se usó y abusó hasta el hartazgo, aunque de esa compleja dialéctica de las ideas, de ese desgaste, surgió, a mediados de los noventa, otro estilo que volvió a renovar la murga una vez más, lo que recuerda que es vano todo intento de pretender encasillar un fenómeno que siempre está escapándose de sus propios márgenes, huyendo hacia adelante.
Y de allí la importancia de este documental y de todo este proyecto que fue La Matinee, porque es en si misma una síntesis de todo ese rico proceso que no se agota, ni mucho menos, en estas apresuradas palabras. Emprender esta epopeya, tanto en lo que fue la murga en si como lo que implica hacer cine en el Uruguay, son un material sensible de un hondo contenido artístico y emocional ligado a una de nuestras expresiones más genuinas.
Pero quiero terminar esta nota tratando un tema espinoso y complejo que, si bien excede las intenciones de este documental imprescindible, también está relacionado con su profunda inserción de lo que fue, es y será la murga en nuestro país. Lejos de pretender estrechar con lo político, que excede a los reducionismos partidarios, inscribiéndolo en su real inserción en la sociedad, creo que es bueno hacer una puntualización. Más allá de la ideología que se tenga, o no, por cualquiera de los participantes de este proyecto, que a su vez desconozco, creo que es desde una sensibilidad de izquierda, que se rescata un estilo y algunos murguistas que históricamente, no todos por cierto, estuvieron vinculados a murgas que habiendo sido revolucionarias estéticamente en su época, en otras adquirieron una postura conservadora y oficial.
Destaco el hecho como muy meritorio y sintomático, no solo por lo que implica de olvidar reproches sino porque lo valoro como un gran acierto que, lamentablemente, expone que desde el otro lado, no ha habido esa misma sensibilidad.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Gaby dijo
Bien por vos!!!!!!! Decidiste dejar la fiaca y las obligaciones futbolísticas de lado para darnos el placer de tus palabras matizadas de mil colores.Me informaste bastante respecto a las murgas, en realidad, reconozco que no conocía mucho al respecto.Gracias por ambos motivos!!!!
Beso cordobés
29 Noviembre 2005 | 02:10 AM