EL SUEÑO DE UNA NUEVA MANERA DE SER URUGUAYO
ENTREVISTA CON ALVARO PORTILLO
Director del Departamento 20
Apenas una hora después de pisar suelo australiano, el Dr. Alvaro
Portillo nos atendió amablemente en el apartamento de una familia
uruguaya. Entre el mate que circulaba generoso y el cafecito saboreado
por este cronista, tuvimos el siguiente diálogo con nuestro Embajador
del reciéntemente creado Departamento 20.
¿Por qué el nombre Departamento 20?
Fue un nombre que se fue puliendo en la jerga política y que no tiene
una consagración jurídica, ya que el nombre Oficial es Dirección
General de Asuntos Consulares y Vinculación. El nombre Departamento 20 surgió en el trabajo de elaboración programática dentro del Frente Amplio, producto de amplios contactos con organizaciones sociales vinculadas al trabajo con la emigración, y se fue consolidando ya que hay otros países que recurren a este tipo de denominación, por ejemplo: Chile le llama la XIV Región, en alusión a las trece regiones en su territorio más la que nuclea a sus ciudadanos en el exterior.
Como una forma de simplificar la denominación quedó Departamento 20 como el nuevo Departamento extraterritorial del Uruguay. Sintetiza, pero también implica estar aclarando, porque hay gente a la que le suena a Departamento de Inteligencia, de triste fama, por cierto. En el proceso de elaboración y de puesta en práctica, la trascendencia de la prensa lo ha ido imponiendo en el lenguaje cotidiano.
¿Cómo, cuando y dónde nació la idea de trabajar con los emigrantes?
Obedece al trabajo de elaboración programática del Frente Amplio de
cara a las elecciones pero tiene raíces muy hondas. Se podrían rescatar
tres componentes determinantes que están ya en el origen de la idea. En
primer lugar, el compromiso ético que una fuerza de cambio asume
frente a la ignorancia, omisión y prescindencia de los gobiernos de
los úlltimos treinta y cinco años en el Uruguay, que consideraron que
los emigrados eran un problema menos y como tal actuaron. Incluso hubo
períodos en que no solo era prescindencia sino directamente represión
policíaca.
El segundo componente es la propia insistencia de los uruguayos en el
exterior en recuperar sus derechos políticos disminuidos, ya que no se
les permite votar en el exterior. Esa es otra deuda enorme que aún
debmos saldar. Y un tercer componente fue el ir comprendiendo, a
través de un diálogo fluido con muchos actores sociales, que la
incorporación activa de los uruguayos en el exterior es algo muy bueno
para la vida del país. No solo en términos humanos, afectivos,
familiares y culturales sino también en percibirlo como una ventaja
para toda la sociedad, si se es capaz de aprovechar las inmensas
capacidades de nuestros ciudadanos, ya dentro de nuestras fronteras
como fuera. De ahí la importancia de construir puentes sólidos para
que exista esa vinculación, que no solo debe ser política o electoral
sino cultural, deportiva, social, a través de las más amplias
expresiones de la vida humana.
Claro que esto está favorecido por la época que nos toca vivir, en
tanto uso de la tecnología, como por ejemplo internet, que permite y
facilita el contacto pero que pone de relieve la importancia
impostergable de la voluntad política de llevarlo a cabo.
En la filosofia inspiradora, creo percibir la intención de desarrollar la rica experiencia acumulada en nuestro país a través de la creación, durante décadas, de organizaciones sociales, sindicales y partidarias, clubes y cooperativas, ONGs que implementaron, con aciertos y errores, pero muy consecuentemente, una práctica profundamente democrática de participación. ¿Cómo hacer para lograr un trabajo que no caiga en sectarismos, en partidarismos o en un poder del Estado acaparando toda esta fuerza creativa?
Una de las ventajas de llegar tarde, por así decirlo, a implementar
políticas migratorias, es que nos permite sacar enseñanzas de todos
aquellos Estados que ya lo han implementado. Nosotros hemos tenido la
oportinidad de estudiar y revisar legislación y prácticas de países
como México, El salvador, Ecuador y también europeos como España e
Italia, de los cuales tenemos importantes comunidades en nuestro país.
Por ejemplo, en España comienza luego de la caída de Franco,
fundamentalmente con el Gobierno de Felipe Gonzalez, en el caso
italiano venía de mucho antes. Creemos que este proceso que
mencionaba anteriormente de incorporación a la vida nacional, debe
expresarse en la conformación de un escenario institucional de
vinculación que se transforme en la posibilidad real del ejercicio
activo de la participación ciudadana extraterritorial.
Un escenario donde además del vínculo, exista la posibilidad de
construir ciudadanía. Es decir, que las colectividades tengan absoluta
autonomía del Estado. Eso quiero remarcarlo porque en algunas
oportunidades se ha entendido mal. No queremos colectividades
subordinadas directa o indirectamente al Estado. Imaginamos una
relación armónica, respetuosa pero con roles diferentes, entre el
Estado representado por su Servicio Exterior y las colectividades
organizadas.
Esto es una política bien diferente tomando en cuenta la bibliografía
comparada sobre políticas con la emigración. Alguien podría pensar que
es peligroso, ya que muy bien la gente puede organizarse para criticar
al gobierno. No solo pensamos que son las leyes del juego sino que
engarza con nuestras mejores tradiciones políticas y con nuestra
interpretaciòn de la democracia y de la ciudadanía.
Por eso uno puede observar en legislación migratoria, una cierta
propensión, a veces más encubierta, a veces más explícita, a lograr
mecanismos de subordinación con las colectividades. No es eso lo que
queremos. Queremos colectividades unidas, unidas en la diversidad, ya
que entendemos que debe haber la expresión de las más variadas
ideologías, religiones, sensibilidades, gustos, vocaciones y que hay
que respetarlas porque es muy bueno que existan. Creo que los
uruguayos hemos dado muestras de la capacidad de hacerlo, por lo que
queremos juntarnos todos en una única forma organizativa que permita la
expresión de esa diversidad y se constituyan en un todo orgánico que
sea el protagonista del ejercicio de la participación ciudadana desde
el exterior.
¿Tomando en cuenta esta voluntad y esta filosofía, con qué mecanismos llevarla a la práctica para asegurar la participación libre ,
demodrática y comprometida de los ciudadanos?
Ese es precisamente uno de los temas principales que he venido a
conversar con los compatriotas en Australia a través de un diálogo
directo.
Pensamos que todo lo organizado, ya existente, es extraordinariamente
valioso y que nada de lo nuevo debe pretender sustituir lo que ya
existe. También creemos que es bueno que una construcción nueva logre
incluir lo que existe y lo que aún no existe, en una suerte de
expresión de la totalidad de los uruguayos. Por eso definimos la
propuesta de la creación de los Consejos Consultivos, sin que ello
signifique que cancelan o sustituyen a las organizaciones
independientes o mancomunadas que han trabajado hasta ahora.
Creemos que para llegar a los Consejos Consultivos es necesario
implementar la otra propuesta que estamos lanzando oficialmente, el
Registro de Nacionalidad y Ciudadanía. Se trata de convocar a la
totalidad de los uruguayos a que concurran a las oficinas de Servicio
Exterior a registrarse como expresión de su deseo de vinculación
político-jurídica, ya que luego será, en una segunda fase, el padrón
natural para la elección democrática de los representantes de los
Consejos Consultivos.
Mientras tanto, en el caso que haya deseo de organizarse, porque todo
esto es absolutamente voluntario, solo para aquellos ciudadanos que
deseen participar, sin existir ninguna obligación para ello. Por lo
mismo, respetamos que existan colectividades, organizaciones o
ciudadanos que digan que esto no les interesa. En el caso que exista
voluntad de construir esta forma de vinculación, no descartamos que se
puedan formar Consejos Consultivos Provisorios como coordinador de ese rico proceso.
Un proceso que implica ir elaborando estatutos, funcionamiento y
objetivos que no serán dados por el Estado sino que surgirán y
adquirirán la forma que cada Consejo Consultivo entienda que debe
darse. La únicas condiciones que pone el Estado para legitimarlo es que
sea una unidad sin exclusiones y que su funcionamiento, fuere cual
fuere, sea realmente democrático y participativo con elecciones
periódicas, rotación de autoridades etc.
Los consejos Consultivos y el registro se complementan con un tercer
elemento que es el que hemos lanzado hace una semana en Uruguay, el
Portal en Internet que es una herramienta destinada a permitir esa vinculación y una rápida y ágil socialización de la información y que con su dinamismo, precipita o acelera el desenlace de todo este proceso que queremos construir con todos los ciudadanos uruguayos en el exterior.
El Dr. Portillo permanecerá varios días en Australia estableciendo
contactos directos con diversas organizaciones, existiendo la
posibilidad de que todo uruguayo se acerque a las distintas actividades
para escuchar y dar su opinión, por lo que El Español en Australia
llama a la más fervorosa participación en este proceso y en todo lo que
vendrá, porque como dijo Don José "Nada debemos esperar, sino de
nosotros mismos"
Xabier
Especial para EL DIARIO ESPAÑOL EN AUSTRALIA.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

laveron dijo
embajador y catedrático G5 de Sociología Urbana en la Facultad de Arquitectura de la UDELAR.
el profe, bah!!!
20 Septiembre 2005 | 04:31 PM