MUSIQUEROS

Me cuentan Daniel Galli y Carlos Sorentino, de un músico argentino llamado Hugo Díaz. Nacido en Santiago del Estero, tocaba la armónica como nadie. Al parecer, tenía una técnica tan refinada que podía ejecutar la melodía y también el acompañamiento, algo muy difícil de realizar con una armónica. Era muy amigo del brillante percusionista Domingo Cura, que era su cuñado, que con su bombo acompañó a tantos reconocidos artistas. ecuerdo ahora su participación en el histórico concierto que presentó Mercedes Sosa a su regreso a la Argentina luego del Exilio.
Cierta vez, viajando juntos por Alemania, llegan a la ciudad de Frankfort y entran en la casa central de Hohner, tal vez el mejor fabricante de armónicas del mundo. Estaban allí mirando distintos modelos mientras Hugo probaba y tocaba algunos, elogiando su calidad hasta que comenzó a notar que los empleados lo miraban de una manera especial. Hugo Díaz era descendiente de indígenas y le comentó por lo bajo a Domingo que parecía que lo estaban vigilando. Le pidió a su amigo que tomara las armónicas porque tal vez pensarían que él se podía robar alguna. A Cura le parecía exagerado pero también notó la particular mirada y convino que podrían sospechar de la apariencia de su amigo. En un momento, parece que una empleada avisó al gerente y este se apersonó ante ellos. Hugo escuchó que este le pedía si podía acompañarlo.
Bajo la mirada inquisitoria de todos los empleados, siguieron los dos al Gerente, que los llevó a la sala de directorio de la empresa. Para su asombro, en una pared había una gran fotografía mural en la que él, Hugo Díaz, aparecía retratado tocando una armónica que lucía claramente la marca Hohner. El gerente los agasajó y lo presentó a todos como el mejor ejecutante de armónicas del mundo y que la empresa se enorgullecía de que él ejecutara una. Por ello lo miraban curiosos los empleados al reconocer en aquel pequeño hombrecito al mismo de la venerada foto.
Hugo Díaz fue un gran artista pero también era muy bohemio, siendo muy conocido y admirado en su Santiago del Estero natal. Cuando estaba ya muy enfermo y a punto de morirse, los amigos lo llevaron hasta la mesa que solía frecuentar en una confitería céntrica de Buenos Aires. Era casi un vegetal y apenas podía hablar pero en un momento, con un gesto fantasmal, desenvainó una armónica. Nadie creía que fuera capaz de dar un mísero soplido pero cuando se la llevó a los labios pareció volverle el alma al cuerpo y para sorpresa de todos los presentes se puso a tocar. Enseguida se arrimó un guitarrero para acompañarlo y luego otro y ya todo el gran salón se concentró en su música. Parecía un milagro de verdadera resurrección y cuentan que dio uno de los mejores recitales de toda su vida. Cuando los amigos lo dejaron en su hogar, derrochaba vitalidad y se despidieron, asombrados aún, con la promesa de futuros encuentros musiqueros. Hugo Díaz murió en su casa a las pocas horas con la armónica de aquel recital magnífico en sus manos.
Xabier
Algunos datos biográficos:
Nació en Santiago del Estero, el 10 de agosto de 1927.
A los 5 años comenzó a tocar la armónica. Dos meses mas tarde se abrió una emisora radial, y actuó en la hora principal.
Su trabajo abarco otros campos llegando hasta el jazz, haciendo algunas actuaciones en el interior del país. Ya en el año 1944, llego a Buenos Aires para actuar en teatros, radios, etc., pero como solista de música folclórica.
Mas adelante en el año 1949, formo un conjunto con músicos de su misma provincia actuando en la emisora Radio Belgrano para después cumplir con contratos de grabación en los famosos sellos ODEON, TK y DIS JOKEY.
Realizo también numerosas y exitosas giras por el interior del país y parte de Centro América. Actualmente sigue alimentando su enorme capacidad artística totalizando ya en otro orden de cosas 75 grabaciones en 78 r.p.m. y 5 ediciones en Long Play, inclusive algunas grabaciones con la orquesta de Osvaldo de los Ríos.
Intérprete de armónica, cultor de la música de raíz folklórica, del tango, y del jazz. De formación intuitiva, tocaba también violín, piano y contrabajo. Se inició en la radio de su provincia natal en 1936, y a los veinte años integró como bajista una banda de jazz.
En 1946, por intercesión de Félix Pérez Cardozo debutó en la peña Achalay Huasi de Buenos Aires. En 1949 formó su primer conjunto, integrado por su esposa Victoria Cura como cantante; su cuñado, el percusionista Domingo Cura; y los guitarristas José Jerez, Julio Carrizo y Nelson Murúa, presentándose en Radio Belgrano de Buenos Aires.
Fue uno de los primeros artistas populares que actuó en la televisión argentina.
En su primer disco, para el sello TK, registró el célebre tema Pájaro Campana.
En 1953, cuando conoció en Bélgica a sus pares Toots Thielemans y Larry Adler, ya era considerado uno de los mejores intérpretes de armónica del mundo.
Viajó más tarde a los Estados Unidos, donde tuvo ocasión de tocar junto a Luis Armstrong y Oscar Peterson. A partir de su presentación en Leverkusen, Alemania, contó con el apoyo de la casa Hohner, fabricante de las armónicas que utilizaba. De sus innumerables giras, deben destacarse sus actuaciones en La Scala de Milán junto a los cantantes líricos Renata Tebaldi y Mario Del Mónaco; y en Medio Oriente y Japón.Grabó en España con Waldo de los Ríos. Una de las más recordadas formaciones de su conjunto reunía a: Domingo Cura en percusión, Mariano Tito en vibráfono, Kelo Palacios en guitarra, Eduardo Lagos y Osvaldo Berlingieri en piano, Oscar Alem en bajo, y Eduardo Ávila en quena.(Disco "Mi armónica y yo" RCA.)
Dotado de sensibilidad y talento excepcionales, fue notable su capacidad de improvisación y de incorporar efectos "percusivos" en la ejecución de su instrumento, que aumentaron las posibilidades expresivas del mismo. Entre sus obras se destacan Zamba del ángel con letra de Ariel Petrocelli; No la hallo, chacarera, con Oscar Liza y los instrumentales:
El perro, gato. Zamba mia y Zamba de los cuatro vientos.
Discografía (incompleta):
Sello Odeón: Cantares de mi tierra.
Sello Tonodisc: Hugo Díaz en Buenos Aires (tangos) vol 1,2 y 3 (ca.1975) ;
Homenaje a Carlos Gardel (1979);Nostalgias Santiagueñas; Hugo Díaz Chacareras;
Sello RCA Victor: Magia en el Folklore vol. 1y 2, (ca.1968) Gigante del folklore, (1982) Mi armónica y yo;
Sello Music Hall. Asi es Hugo Díaz, Baile en el campo, Aquí está Hugo Díaz,(1972), Tacita de plata, (1987).
Sello Difusión Musical: Lo mejor de Hugo Diaz. (ca.1967).
Creador insuperable que elevó su instrumento a jerarquía inigualada. Virtuoso de la armonica aprendida casi intuitivamente en la niñez, desde muy chico se inició en la Orquesta Educacional Infantil dirigida por el maestro Leopoldo Bonell, después se hizo conocer en la vieja Radio del Norte y el escenario del Parque de Grandes Espectáculos antes de emprender la conquista de Buenos Aires con el conjunto que formó con su cuñado, el bombisto Domigo Cura y la voz de su esposa Victoria Cura. Hizo un folclore de corte técnico según los críticos, y variaciones de gran originalidad en cada interpretación; dedicó una serie de grabaciones en jazz junto a Duke Ellington y Ella Fitzgerald en Bruselas, de Louis Armstrong en una gira por Alemania y Francia, y con Sara Vaughan en América, además de conquistar un Disco de Oro en Japón. El popular y querido orejita, que decía haber aprendido a soñar con la boca, de espíritu bohemio y respondón, se fue de este mundo el 24 de Octubre de 1977.-

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Luz dijo
Muy interesante la historia. Me ha gustado especialmente la anécdota de la casa central de Hohner. Probablemente Hugo Díaz tendría experiencias de sentirse discriminatoriamente observado. Me habría gustado saber qué sintió cuando comprobó que aquellas miradas eran de admiración. Y si compensaron las otras tantas. Supongo que al final de sus días sí se sintió recompensado en su último concierto de la confitería.
17 Agosto 2005 | 01:15 PM