Rescate

Cuando entré a la ducha, en el vestuario de los Estudios Fox, encontré un escarabajo deambulando por el piso de baldosas cerámicas. En su pequeñez, parecía un taxi en el desierto. Supuse que al abrir la canilla el agua probablemente lo arrastraría por el piso hasta el agujero del desague y que el pobre sucumbiría ahogado en su eterno viaje por las alcantarillas. Busqué un pequeño recipiente y lo coloqué dentro. Luego de una ducha bien caliente, me vestí y llevé al escarabajo hasta un cantero en el pequeño parque que está junto al Sound Stage y lo dejé libre en el pasto cubierto por las hojas rojizas y ocres caídas de los árboles. Al otro día, al volver a entrar en la ducha luego del trabajo, no lo podía creer. Allí estaba el escarabajo nuevamente. Deduje que era imposible que hubiera regresado por lo que asumí que era otro y volví a repetir el ritual del rescate llevándolo hasta el mismo lugar que el anterior. Para mi suerte y comodidad, ya no volví a encontrar escarabajos.

Fábula

Cuenta Esopo que una liebre era perseguida por un águila. Viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo suplicándole que la salvara. Pidió el pequeño escarabajo al águila que perdonara la vida de su amiga pero este, despreciando su insignificancia, devoró a la liebre en su presencia. Desde entonces, el escarabajo observaba dónde el águila armaba su nido y trepando subía con gran esfuerzo para hacer rodar los huevos que caían al precipicio. Viéndose el águila perseguida implacablemente donde quiera que fuera y sin saber por quien, pidió ayuda a Zeus solicitándole un lugar seguro para depositar el nido donde nacerían sus pichones. Zeus le ofreció colocarlos en su propio regazo pero el escarabajo los escuchó. Hizo una bolita de estiercol y barro y con todas sus fuerzas voló dejándola caer sobre el regazo de Zeus, que se levantó para sacudirse aquella suciedad y tiró los huevos sin darse cuenta. Por ello, desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos. Moraleja: nunca desprecies lo que parece insignificante porque no hay ser tan debil que no pueda alcanzarte.

Coleópteros

Los escarabajos pertenecen a la familia de los coleópteros. Existen de diferentes tamaños entre 25mm y 11 cmts. Son la órden con mayor número de especies, no solo entre los insectos sino de todo el reino animal. La cuarta parte de todas las especies de animales del planeta son coleópteros. Algunos llaman la atención por sus colores, negros, dorados, rojos o de un azul iridiscente. Otros por su cabeza y su cuerno o su armadura de duras corazas que los convierte en un guerrero medieval con yelmo y todo.

Tipos

El escarabajo Pelotero arma un bolita de estiercol y la entierra para que las hembras efectuen la puesta. Los hay acuáticos y también voladores que en una época determinada del año salen en el crepúsculo siendo fácil percibir su fino zumbido en el aire. También está el escarabajo saltarín que posee un resorte que le permite recuperar de un salto la posición cuando ha caido de espaldas. Un escarabajo bastante conocido en casi todo el mundo es el llamado Rinoceronte, es totalmente negro, llega a medir unos 4 cmts. y tiene un cuerno curvo hacia atrás en la cabeza que utiliza como poderosa tenaza. El llamado Hércules mide hasta 7 cmts y es muy fuerte. Su cuerno está dirigido hacia delante pero solo lo tienen los machos, lo que provoca el comentario por lo bajo de las demás especies. El más grande del mundo es el escarabajo Goliat de hasta 11 cmts. de largo. Vive en África y es el insecto más grande del mundo (si obviamos algunas personas) Es blanco y negro y se encuentra en peligro de extinción. También está el conocido como Escarabajo del reloj de la muerte. Viven en los muebles y durante el apareamiento golpean el escudo de su cabeza contra la madera produciendo un martilleo que recuerda el tic-tac de un reloj.

Con-fabula-dos

Yo no se si aquel escarabajo que salvé fue el que voló sobre el regazo de Zeus para vengar la muerte de su amiga la liebre. Prefiero creer que más que la venganza personal, lo alentaba una profunda vocación de justicia. También ignoro si viven en parejas pero quiero creer que el segundo escarabajo que encontré estaba buscando a su amada o a su amado. Tengo el presentimiento que, a manera de un dios, o mejor aún, de un duende traviezo, ayudé a que se encontraran para no separarse jamás. Solo lamento no haberme quedado allí para ser testigo de ese momento sublime en el que se vieron cara a cara en aquel pequeño cantero del jardín del Fox Studios tan parecido al paraiso terrenal de las historias bíblicas, al edén soñado por tantas profecías o a ese lugar mítico que pregonaban algunas utopías. Sin embargo, cuando paso por allí en las noches oscuras, cuando recién se adivinan las primeras luces del alba, en medio del silencio, me parece escuchar un zumbido casi imperceptible y puedo percibir fugazmente entre las sombras a dos escarabajos celebrando un vuelo nupcial, ya no para el temor de las águilas sino para la simple felicidad de un ser humano. O de dos.

Xabier