UNA MONTEVIDEO DE PELÍCULA
"Las ciudades, como los sueños,
estan construidas de miedos y deseos..."
Ítalo Calvino
¿Son reales las ciudades imaginadas? ¿Cómo se expresa la ciudad en el imaginario colectivo de una sociedad? De muchas maneras, porque la ciudad es una y múltiple en el mapa, en las calles, en la arquitectura, en las plazas y los parques y en los transeúntes que la pueblan, la andan y desandan día a día y la construyen también con sus miradas. Richard Sennett la reconoce como “carne y piedra, arteria o vena, cuerpo que se adapta o se desprende de sus espacios y genera actitudes y comportamientos, mostrando al individuo haciendo historia” La literatura, la pintura, la música, la arquitectura, la escultura y el teatro han expresado a la ciudad pero con ello también la han construido y re-construido en un proceso interminable. La fotografía, con su capacidad de capturar y mostrar jugó un rol preponderante pero es el cine, con la posibilidad de mostrar el movimiento y de amalgamar a todas las artes, donde la ciudad adquiere una presencia rotunda. El cine se enamoró del vértigo de las ciudades y la transformó en el escenario de sus historias. La predominancia del cine hecho en el norte lleva a que un neyorquino o un londinense, un parisino o un romano estén acostumbrados a verse en el espejo de sus ciudades pero para un montevideano suele ser un acto exótico. Recorramos algunas miradas de nuestro cine a la ciudad que tanto amamos.
El Dirigible
Estrenada en 1994 quiso ser la película fundadora del cine uruguayo y ese, tal vez, haya sido su mayor pecado. La necesidad de querer mostrarlo todo desembocó en un relato con demasiados cortocicuitos. La ansiedad del uruguayo de verse reflejado directamente en la pantalla derivó en un desencuentro porque la ciudad filmada, por más que mostraba algunos de sus íconos más queridos, como el Palacio Salvo, estaba construida sobre pilares estéticos que implicaban una complejidad que no contemplaba las necesidades de aquellos ávidos espectadores. La gente fue al cine a verse y no se encontró.Tampoco quiso reconocerse. Creo que la película tenía sus méritos pero fue despiadamente atacada por quienes no supieron entender que lo que fallaba no solo era el filme sino el desfasaje entre los ojos que la miraban y lo que deseaban ver.
Pepita la pistolera
Realizada en video, se pudo ver en cine. Fue uno de los primeros éxitos de público. Mostraba una ciudad mas ligada a la imagen televisiva y ello fue un acierto porque entabló una comunicación muy directa. La posibilidad de ver y reconocer calles, barrios, edificios, de presenciar un ómnibus de Cutcsa o del fluir del tránsito capitalino, le dio una impronta realista vinculada al relato y a las peripecias de los personajes generando una empatía emocional con el espectador que sintió que le estaban hablando de una historia muy cercana, no solo en lo anecdótico de la narración basada en un hecho real, sino en las imágenes en las que se apoyaba. Allí estaba la ciudad casi tal cual la veíamos todos los días y para el montevideano de inicios de los años 90 eso era casi imprescindible.
El Chevrolé
Venido de la publicidad, su director, Leonardo Ricagni, trabajó una adaptación de un cuento de Mauricio Rosencof. Apoyado en un elenco eficiente de actores de teatro con algún aporte extranjero, recreó una ciudad que aportó una mirada mucho más estetizante. La fragmentación del relato también era acompañada por las imágenes que mostraban una realidad caótica, dispersa, difícil de unificar. La ciudad era vista a través de sus partes, sus mundos y submundos antes que por cualquier idea de totalidad. El manejo de cámara, casi un manual de dónde, cómo poner y moverla, pobló la pantalla de encuadres con angulaciones raras y mucho movimiento. Los múltiples personajes que se alternan en el relato recrean una Montevideo más cercana a la visión del comic, de las historietas. Su éxito de público estuvo ligado más a esa fantasía que a una apuesta más documental. Montevideo apareció más rica en su diversidad, pero también más parcial, menos fácil de identificarse con sus ciudadanos.
El viñedo
Está basada en el hecho real, el crimen de un joven en un viñedo. Había entrado al predio a buscar una pelota mientras jugaban al futbol en un terreno lindero, aprovechando para robar algunas uvas. Descubierto por el propietario y un capataz, fue asesinado a quemarropa y enterrado en un pozo del lugar. Este filme vinculó a nuestro público con una historia trágica y suficientemente reciente como para que el relato no se despegara demasiado de esa impronta real. Además, tenía vínculos con la historia de los desaparecidos, ya que el cuerpo del adolescente fue ocultado y el crimen parecía quedar impune. La ciudad aparece como eje central en la historia que recrea la investigación de un periodista que se obsesiona con descubrir la verdad y nos es mostrada cíclicamente en imágenes aéreas del centro que operan como puntos de unión, como transiciones entre escenas. También hubo un buen uso de planos que mostraban los traslados de los personajes dando una idea espacial de la ciudad. Ello era requerido por la narración ya que la película aporta un elemento poco común, muestra no solo imágenes céntricas sino que recrea a una Montevideo periférica que había tenido poco espacio, no solo en el cine sino en la propia TV. Ese contraste le dio un perfil novedoso con una fotografía austera pero muy bien filmada más allá de las carencias del presupuesto que obligó a realizarla en video profesional para después transferirla a fílmico. Ese Montevideo rural, tan despreciado por las elites costeras, adquirió una presencia nítida que enriqueció la mirada de un público que no siempre quería verse en ella.
Una forma de Bailar
Es una película eminentemente urbana, céntrica, que recrea la peripecia de un joven arquitecto que cumple treinta años y se cuestiona la situación de su vida. Fue un filme que estableció fuertes lazos de comunicación con los espectadores apelando a una ciudad reconocible. A fachadas o espacios públicos conocidos, a boliches, a callecitas identificables. Sin tener demasiados exteriores, logró moldear en la mirada del público una ciudad muy cercana, una Montevideo querible, afectuosa, un espacio sentido. El montevideano de mi generación se sintió rápidamente identificado. No solo estaba el espacio, también el tiempo, una Montevideo, suave, incluso placentera. Fue una linda reconciliación con la ciudad, un gesto de cariño, una caricia.
25 Watts
Al contar la vida casi vacía de tres jóvenes cualquiera, los directores optaron por una ciudad neutra. Por un espacio que contuviera la acción y que fuera directo al corazón de los montevideanos pero apenas sugiriendo, sin mostrar un barrio claramente identificable. Si bien todo se filmó en los alrededores del Canal 5, cuya torre aparece varias veces, las imágenes pueden ser asociadas a muchos barrios de la ciudad. Esa neutralidad, apoyada también en una excelente fotografía en blanco y negro, y sobre todo grises, recreó una ciudad en perfecta concordancia con el relato de esas vidas en las que parece que no pasa nada. Es una mirada muy irónica sobre la ciudad y sus habitantes pero, mostrando una Montevideo casi vacía, lenta, cansina, en la que todo parece repetirse eternamente, fue una apuesta fuerte que sacudió a más de uno. Ligada a una realidad juvenil y donde la casi ausencia de figuras paternas es muy nítida, incluso la que aparece tangencialmente es vista críticamente, ofrece una mirada desde un perfil generacional que también se expresó en el espacio. Una Montevideo gris, monótona y sin futuro pero que aportó un estado de conciencia sobre la necesidad del cambio.
Paradójicamente, creo que ésta película, sin pretender ser política en su sentido más directo, dio un baño de realidad que ayudó a gestar esta realidad actual de una Montevideo más alegre, más esperanzada con el cambio y que habrá que ver cómo y quienes nos mostrarán esa alegría en la pantalla grande en los años venideros. Lejos de cualquier visión idílica funcional al gobierno de turno, será todo un desafío para un público muy poco acostumbrado a celebrar y celebrarse pero, como dice la canción, todo cambia.
Xabier

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.
