GUIONES Y GUIONISTAS
Guión
En el principio fue el verbo, dicen, y en cine, lo primero suele ser el guión. A veces adaptando una novela o cuento pero también creados especialmente para una película. Contaba Groucho Marx que hasta que el guionista no hace su trabajo, nadie tiene trabajo. Y agregaba…” Dadme un productor con dinero, un director competente y un par de actores inteligentes y al cabo de ocho semanas os mostraré a los cuatro tipos más nerviosos que jamás hayáis visto”. Se usan dos guiones, uno es el guión literario donde figura todo lo que los personajes pronunciarán. Escrito en forma de diálogo está dividido en escenas correlativas con el encabezado de la locación donde ocurre, si es exterior o interior, día o noche. También está el guión técnico que tiene los agregados de movimientos de cámara, sonido, iluminación, etc.
Guión literario
A diferencia de otros géneros de la literatura , el guión suele tener pocas palabras porque el cine puede mostrar con imágenes. No solo se suprimen pasajes descriptivos, incluso el propio diálogo suele ser muy austero, casi minimalista. Esto no quiere decir que solo sirvan para cine, también pueden tener un valor puramente literario y hay guiones que se han publicado en libro respetando su formato. Un ejemplo puede ser el excelente guión que Paul Auster escribió para el filme Smoke.
Guión técnico
El guión técnico es más completo que el literario y es responsabilidad del Director en trabajo con cada uno de sus colaboradores en los diferentes rubros. No solo contiene las pautas técnicas de las diferentes escenas, sirve como hoja de trabajo en el rodaje y también son como un libro de notas al margen en las que un director va modificando, agregando o improvisando en el trabajo con su equipo.
Adaptaciones
Ya se sabe lo difícil de la relación del cine con la literatura. La lista de escritores que se sienten traicionados por la versión cinematográfica es larga. Si la adaptación es mala, es malo pero si es buena, peor. En su brillante libro, Diccionario de Cine, Fernando Trueba transcribe una genial carta del dramaturgo Preston Sturges, que después se convertiría en director, que envió al director de una película de la Universal basada en su obra teatral. La carta decía: Mi querido Señor Lemmle:
Acabo de ver la versión filmada de Estrictamente inmortal y quiero decirle cuan decepcionado estoy. Yo pensaba que la película comenzaría en una mansión colonial con sesenta y cuatro columnas y un ejército de lacayos y avanzaría lujosamente entre baños romanos, gin parties y más baños romanos hasta un emocionante final con una persecución de coches en la cima de una montaña y un dorado amanecer bañando los rostros de los dos amantes hechizados cada uno por la belleza del otro. Esto es lo que yo esperaba. En lugar de eso, lo único que ví fue mi obra. Confieso que maravillosamente hecha; confieso que su reparto era magnífico; confieso que ha mostrado usted gusto y discreción pero su producción me dejó triste y desilusionado. Entré a la sala con un sentimiento muy superior y una crítica en cada bolsillo y ahora me encuentro profundamente interesado y admirado por mi propia obra. No puede haber nada más bajo. Estoy muy decepcionado. Cordialmente suyo. Preston Sturges.
Wilder
Siendo austriaco y viviendo en Alemania, huyo del avance nazi emigrando a los Estados Unidos. Trabajó con Ernst Lubitsch y ya en los años dorados de Hollywood se fue ganando el respeto como un guionista excepcional que además se convirtió en un gran director. El trabajo de guión de sus películas brilla con luz propia y adquiere el sentido de una perfecta construcción. Puede ser que algo falte pero es casi seguro que nada sobra. Se movió como pez en el agua en el drama y la comedia y el cine negro clásico, como en Double Indemnity de 1943, en la que adaptó una historia de James Cain trabajando con el mismísimo Raymond Chandler aunque no fue una relación muy amigable. Chandler ya tenía publicadas varias novelas pero nunca había trabajado para el cine. Cuando el escritor se presentó con un guión ya escrito, Wilder lo leyó y se lo devolvió, pero arrojándoselo. El guión le golpeó en el pecho. Estaba lleno de indicaciones técnicas. Wilder le dijo: “Yo voy a dirigir la película así que olvídate de fundidos y posiciones de cámara, vamos a escribir personajes y situaciones y diálogos.” De aquella complicada colaboración no solo surgió una gran película, también cada uno aprendió algo del otro. Wilder quedó muy satisfecho con el trabajo “Le prefiero a alguien gracioso pero que es un perfecto incompetente. Que me den un colaborador como Chandler todos los días.” Por su parte, este escribiría años después “ Trabajar con Wilder fue una experiencia agónica que probablemente haya acortado mi vida, pero aprendí en ella tanto sobre escribir guiones como soy capaz de aprender, que no es demasiado”.
Azcona
Creo que Rafael Azcona es el mejor guionista del mundo. Nació en Logroño en 1926 y lleva escritas cerca de cien películas. Llegado a Madrid, empezó como caricaturista en la legendaria revista La Codorniz. Su primer trabajo en cine fue con el Director Marco Ferreri, en El pisito, de 1958. En la década del 60 sus guiones censurados por la dictadura de Franco superaban a los efectivamente realizados. Ha trabajado con casi todos los grandes directores españoles resaltando, solo por citar algunas, sus colaboraciones con Carlos Saura en La prima Angélica, y en la recordada Ay! Carmela aunque sobre una novela de Sanchis Sinisterra. Con Luis García Berlanga en El verdugo y en La vaquilla. Y con Fernando Trueba en la maravillosa Belle Epoque, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera. Cuenta Azcona, con su típico sarcasmo e ironía., que en su larga y exitosa carrera ha llegado a la conclusión sobre cuál es la mejor la mejor manera de vender un guión. Lo primero es conseguir que un Productor te de una cita. Lo segundo es que esa cita sea en un restaurante muy fino y caro. Lo tercero es lograr que él pague la cuenta. Lo cuarto es poder llegar a pronunciar, entre plato y plato, un título. Si eso se logra, al otro día en su oficina, el productor ordenará abrir una carpeta con ese título y guardará esa factura con el objetivo de descontarla. Ese es el mejor inicio para realizar un filme.
Testaferro
Hubo una época en EE.UU. después de la segunda Guerra, conocida como Macarthismo. Alude a la acción emprendida por el derechista senador Joseph MaCarthy con sus famosas listas negras. Se trataba de prohibir trabajar a los comunistas y encarcelarlos por actividades antinorteamericanas. En el mundillo de Hollywood no solo se recuerda la traición de Elia Kazan delatando a sus ex-camaradas o a uno de los más fervientes informantes, como lo fue el mediocre actor Ronald Reagan, que allí empezó su carrera política, también hubo quienes se opusieron y lucharon dignamente como el guionista Dalton Trumbo o el grupo conocido como Los 10 de Hollywood que se negaron a declarar ante el tristemente celebre comité. Muchos no pudieron trabajar y tuvieron que padecer el ostracismo, la carcel, emigrar o intentar burlar las listas negras confeccionadas en colaboración con los dueños de los estudios. Hay una hermosa película titulada El testaferro, de 1976, en la que Wooddy Allen interpreta a un tipo que sin ser escritor, ayuda a un amigo para suplantarlo como autor de sus guiones. Esa película fue dirigida por Martin Ritt, que había figurado en las lista negras, lo mismo que el guionista y algunos actores. Vaya este recuerdo para todos aquellos que sufrieron persecución por sus textos, en cualquier lugar, en cualquier época, por sus palabras escritas con la imborrable tinta de los sentimientos.
Xabier
* Publicado en EL DIARIO ESPAÑOL de Sydney, Australia el 22 de febrero de 2005

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

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21 Diciembre 2009 | 10:31 AM