Servir un poco de alegría y mezclarla con alguno
de nuestros sueños más profundos.

Sumar algo de pasión con una cucharadita de ternura.

Agregar una medida de ingenuidad y de romanticismo junto a una pizca de locura.

Vertir dos lágrimas recién lloradas junto a un trozo de nuestra más sutil sonrisa.
(También se acepta una dosis de una buena carcajada)

Salpicar con gotas de nuestro deseo más secreto,
agregar imaginación y libertad a gusto.
Cerrar los ojos, agitar bien y bebérselo de un solo trago.

Sentirlo bien adentro en los adentros
y abrir los ojos lentamente...

verán como cambia la mirada.

Xabier.