FUTBOL Y TELEVISIÓN (III)
Disciplinamiento
Este proceso de tránsito de juego a deporte remite a los cambios operados en la sociedad. Cuando se produce el tránsito de la explotación extensiva a la intensiva de la fuerza de trabajo, esto permite la reducción de la jornada laboral y la prohibición del trabajo infantil. El tiempo libre desempeñará un importante papel en el desarrollo económico transformando los hábitos, no ya de una elite, sino de importantes sectores de la población, preferentemente la urbana.
Pero en una cultura donde lo dominante es la idea del máximo rendimiento, los mismos mecanismos que influyen sobre la actividad laboral, lo harán sobre el tiempo libre. En una primera instancia, el agotamiento del trabajo obliga a una recuperación, es el tiempo libre pasivo, luego, ya en este siglo, el desarrollo impresionante de la industria del entretenimiento, opera modificando radicalmente las maneras de vivir ese tiempo. El deporte operó como un factor importante dentro de este proceso y en su fase actual es parte de esta poderosa industria.
Ya Kant afirmaba que la libertad de objetivos es uno de los criterios principales del juego en contraposición al trabajo, el que se emprende con alguna otra intención. Uno se entrega al juego sin tener otro objetivo que ese. Por su parte, Erikson, afirmaba que “jugar es tomarse vacaciones de la realidad” Lo decía porque nunca se cruzó en una cancha disputando una pelota con Montero Castillo, aunque pensándolo bien, luego de una patada de ”El mudo” más de uno se tuvo que tomar unas vacaciones de recuperación.
El juego es una actividad sin objetivos, valida por sí misma, no como el trabajo. Hoy entendemos el deporte de otra manera pero aún lo oponemos al trabajo. Por eso el rendimiento deportivo trata de diferenciarse del rendimiento del mundo laboral, porque el deporte perdería su componente lúdico y se convertiría en trabajo puro. Sin embargo, el futbol pretende presentarse como juego pero reproduce, de muchas maneras, el mundo laboral ¿Será por eso que hay tantos volantes fogoneros o carrileros y jugadores todoterreno?
La realidad marca una mixtura de los componentes de juego, de deporte, de espectáculo y de negocio. Antes era impensable que un jugador declarara que lo que él realiza es un trabajo. Hoy es moneda corriente en la entrevista con los medios y nadie se escandaliza. También siempre aparece el componente lúdico, “El día que me deje de divertir, me retiro”.
Parafraseando a Marx, podemos decir que el jugador es una mercancía con valor de uso y valor de cambio, es más, que todo el futbol es una mercancía y siguiendo a Max Weber y sus aportes para comprender la racionalidad capitalista que exige la lucha por ganancias renovadas, Arnold Gehlen destaca que esta racionalidad instrumental se expresa, en el futbol, por ejemplo, en la prescindencia de lo cualitativo en aras de lo cuantitativo. En la importancia de los goles, en la significación de los puntos en la tabla de posiciones. Todos los aspectos del partido se vuelven mensurables, cantidad de tiros al arco, corners, tiros libres, fauls, off-sides, tarjetas, etc-etc. Todo esto es muy práctico pero, en la dinámica de la información, se transforma en la única unidad para medir al equipo y transforma al juego en una compleja operación aritmética, en un mar de sumas y restas. Para colmo, es lo que termina pautando y destacándose a la hora de repasar la historia. En los anales de la historia del futbol sobresale la estadística. Antes, jugar para la estadística, era la metáfora de un partido insulso y mediocre.
Otro aspecto es el de la maquinización del hombre. Cuando un equipo anda bien se dice que es una máquina y no es casual que a las destrezas de un jugador se le denomine técnica. Hoy se elogia el hacer todo bien y más rápido. Es que en la cancha, no sólo rigen los mismos patrones de rendimiento de la cadena de montaje de Ford, también se impone el más rígido Taylorismo.
La técnica depurada se consigue a base de innumerables repeticiones que descomponen biomecánicamente la acción y luego, en base a la automatización de la globalidad del gesto deportivo, se accede a la perfección requerida para la alta competencia. También en los diferentes estilos de juego se puede reconocer la huella de lo social. Cuando era practicado por las elites dominantes, tan propensas al libre albedrío, se imponía un juego basado en lo individual y el dribbling era su símbolo. Con el predominio de los equipos obreros se impone lo colectivo pero bajo los mismos requerimientos dominantes del mundo de las factorías, la ley del máximo rendimiento sujeto a una estricta disciplina posicional. Con el tiempo, luego de sucesivas evoluciones de estos esquemas, y ya en otro contexto, nace el futbol total basado en el jugador polifuncional pero, al equipo paradigma de este estilo de suma movilidad y aparente caos, Holanda del 74, se le denominó la naranja mecánica y a su cualidad esencial, la dinámica, que es parte de la mecánica.
Pero incluso ésta des–especialización parcial está en función del timming logrado por esa mayor dinámica y por una planificación más exacta del juego. Crece enormemente el papel del entrenador – estratega quien concentra el mando de todos los aspectos de la preparación del equipo. A su vez, se conforma un gran entramado profesional de colaboradores especialistas dentro de cada área, quienes conforman el equipo técnico. Por otro lado, se reestructura toda la dirección general de un Club, que adquiere cada vez más una característica gerencial. Es el poder que opera, como en la gran empresa capitalista, sobre la fuerza de trabajo, el jugador. No es casual que todas las instituciones directrices que rigen al futbol, hayan dado un gran salto organizativo, menos la que debería representar a la de los jugadores. Sucede que el más riguroso antisindicalismo se impone en la mayoría de los países y, aún hoy, no hay una organización internacional de futbolistas, aunque sí intenciones y contactos aislados.
Xabier
Continuará...

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Eugenio dijo
y el resto pa cuando?
30 Mayo 2005 | 07:28 AM