DIARIOS DE MOTOCICLETA
Desafío
Es unidireccional. Una suma de postales, estampitas escenificadas hasta con toque épico y todo. Está pensada para atraer al gran público. Es edulcorada y hasta empalagosa.
No es una obra maestra y tal vez tampoco una gran película pero está impecablemente hecha, Apunta y da en el blanco, logra lo que se propone y su Director, lejos de ser un oportunista, asume el desafío, no menor, de apegarse a la historia. A la historia de lo que cuentan esos diarios de viaje. Creo que acierta, incluso en su particular apego formal a la teoría guevarista del foco ya que todas las escenas están bien enfocadas.
Diario
El filme del brasileño Walter Salles está basado en los diarios de viaje escritos por Ernesto Guevara y su amigo Alberto Granado en sus andanzas por América del Sur en 1952. Si en el cine se trabaja con un guión y el rodaje suele ceñirse a el, aunque algunos directores apuesten más a la improvisación, al realizar una película que además está basada en notas de viaje, es doblemente estrecho el margen de acción, más que en la adaptación de una novela, por la carga testimonial implícita. Si a eso se le agrega que uno de los autores del texto se convirtió después en uno de los personajes más importantes de la segunda mitad del siglo XX, ya es casi imposible apartarse un ápice de lo escrito. Salles opta inteligentemente por esto y deja de lado toda opción por ficcionar o experimentar. Realiza una película convencional. Esto puede aparentar ser poco revolucionario pero fue un buen camino para poder narrar la historia dentro de la gran historia. El cine no puede, ni debe, me animo a agregar, estar reinventándose en cada filme. En la historia del cine, y del arte en general, el papel vanguardista y revolucionario lo han jugado muy pocas obras y autores. Esta película no viene a renovar el lenguaje cinematográfico, viene a contar una historia.
Héroe
El cine industrial crea héroes de una sola pieza y superhéroes que son transformados súbitamente a través de la picadura de una araña, un experimento que falla y un largo etcétera de agentes exógenos, pero ¿cómo cambian los seres de carne y hueso y sentimientos? Cuales son los sinuosos caminos del itinerario de una persona? ¿Qué experiencias vamos eligiendo para construir nuestra identidad? Uno es uno y sus circunstancias y no son pocas ni suelen ser tan lineales. Sin duda, muy diferentes a lo que puede ser un Batman, Superman, el Hombre Araña, pero también de cómo la historiografía muchas veces ha pretendido moldear héroes y próceres fundiéndolos en bronces eternos. El ser humano real, con sus luces y sombras, no cabe en bustos y estatuas aunque todo poder necesite escenificarse, sacralizarse, embalsamarse.
Ernesto
Salles elige la idea del viaje iniciático, al estilo Road Movie, como en Estación Central, que va transformando paulatinamente al hombre que se está gestando. Pero así como hubo un viaje anterior, en una bicicleta con motor con el que recorrió algunas provincias argentinas, también hubo otro posterior que se extiende por Centroamérica, donde observa la caída de Arbéns en Guatemala, organizada por la CIA en el 54´ y lo lleva a México donde conoce a Fidel y se integra en la expedición del Granma. Pero también hay toda una historia previa y la que vendrá porque todo cuenta en la vida de un hombre, desde la infancia hasta su muerte, ese acto final que, por cierto, no pocas veces modifica la lectura de todo lo vivido, y que en el caso de El Che, se vuelve paradigmático. Uno de los méritos del filme es arrojar luz para el gran público sobre una etapa bastante desconocida de la vida de Ernesto Guevara, como parece que dijo uno de sus hijos menores que vive en Cuba al ver la película: Es de cuando el Che todavía no era el Che. Es en ese sentido, una película necesaria.
Hechos
¿Habrá un solo hecho en la vida que nos convierte en algo o en alguien o son una suma de múltiples experiencias? En ese itinerario por acumulación, ¿cuál o cuáles son los saltos cualitativos que nos transforman para siempre? Mucho de ese proceso está en la lectura y narración que uno mismo hace y también en cómo nos ven los demás, en la mirada de los otros. Lejos de cualquier hecho sobrenatural o divino, de cualquier agente externo que le otorgue poderes especiales, es una forma de mirar, una lectura de nuestra historia, un andar por los paisajes hermosos de nuestra geografía y un contacto con los seres humanos; y como todo eso se agita en su interior, lo que transforma a Ernesto, no en un hombre de una sola pieza re-hecho de una vez y para siempre sino en un ser que empieza, con sus opciones, a ser capaz de ser quien es mientras va siendo.
Alberto
Pero una de las sorpresas es la personalidad de Alberto Granado, cuyo personaje se roba la película. Y es que no está preso del mito. Y la actuación del actor Rodrigo de la Serna es excelente. El desparpajo con que se mueve, ese andar encorvado parecido al de Groucho, ese manejo de los tonos de voz, ese aire canchero del inicio que también va mutando, porque Alberto también cambia aunque no haya pasado a la historia. Y eso está reflejado en miradas, muchas veces en miradas hacia El Che, como si Alberto fuera ese testigo privilegiado que percibía intuitivamente la transformación de su amigo como nadie. Es un trabajo de composición tan fino y sutil, pero tan verdadero, que hasta me atrevo a afirmar, el absurdo, que se parece más al Alberto Granado de joven que el mismísimo Granado real, lo que se comprueba al final apreciando el increíble paralelismo de esos dos rostros. El trabajo de Gael García Bernal también es muy bueno pero es el que está más encorsetado por el peso del personaje y del mito.
Mito
Creo que hay dos personajes en la historia cuya representación artística siempre se quedará a mitad de camino, son Cristo y El Che. Curiosamente, ambos se parecen mucho más de lo que algunos quisieran. La famosa foto del Ché muerto, pero que parece vivo, exhibido por los soldaditos bolivianos y un agente yanqui, es lo más parecido al Cristo que he visto en mi vida, incluso hay un lienzo de Andrea Mantegna , titulado Cristo Muerto, en que Jesús está casi en la misma posición horizontal sobre una mesa. El paralelismo entre los dos va mucho más allá de la forma en que los humanos construimos mitos. No en vano hoy en Bolivia, en la zona de Vallegrande, al Che le llaman San Ernesto de la Higuerita, de la misma manera que a Jesús se lo puede ver como un revolucionario que enfrento al imperio de turno y a los sectores del clero dominante porque quería el paraíso en la tierra y no en el cielo, que creía que todo era de todos y que fue capaz de poner el pecho detrás de sus palabras.
Latinoamérica
Uno de los protagonistas es nuestro continente. El trabajo de fotografía es realmente impecable, tiene algo de postal inevitable pero es un retrato de la belleza exuberante de nuestra hermosa tierra. El mérito de la fotografía no se agota en los paisajes, hay un trabajo en blanco y negro que recrea el propio trabajo de El Che como fotógrafo. Esto no es tan conocido pero no solo tomó vistas en todos sus viajes sino que trabajó como fotógrafo en una plaza en la ciudad de México. La música también juega un papel importante y otra vez Gustavo Santaolalla acierta en el registro. No solo eligiendo canciones típicas de la época sino jugando con tonos de reminiscencias andinas que se amalgaman emocionalmente con las imágenes. También hay una canción final, Al otro lado del río, del uruguayo Jorge Drexler, que ha sido nominada para el Oscar a la mejor canción y que alude a una escena importante del filme. Toda la producción refleja la unidad latinoamericana tan ansiada por El Che, ya que el Director brasileño se unió con productores, actores y técnicos argentinos, chilenos, peruanos, venezolanos, mexicanos y el co-autor del guión es portoirriqueño. Todos bajo la presencia institucional del Sundance Institute de Robert Redford, que simbólicamente expresa las contradicciones presentes en tierras del imperio, como también, que aún al sur del Río Grande sigue habiendo dueños de la pelota.
Realidad
Ver está película implica enfrentarse a la conclusión de lo poco que ha cambiado nuestro continente en relación a 1952. Parece todo casi igual o peor. La injusticia y desigualdad de nuestras sociedades se ha profundizado pero pensar que todo es igual sería un error. Todo cambia y son quienes quieren cambiar los que más deben estar atentos a ello. Ser capaz de denunciar claramente la hipocresía de tanta declaración oficial, de tantos proyectos de desarrollo ¿alguien se acuerda de la Alianza para el Progreso? es tan imprescindible como auscultar los éxitos y fracasos de los intentos revolucionarios para transitar por los caminos del cambio real. Aquel joven Ernesto los anduvo a su manera. Las películas no cambian el mundo pero pueden ayudar a cambiar cómo ver el mundo de los que las ven. Esta película se adhiere a la idea de que antes de cambiar el mundo, deja que el mundo te cambie, pues quien pretenda transformar sin transformarse no va por buen camino aunque el riesgo será siempre aquel que decía que hay que cambiar el mundo antes que el mundo nos cambie a nosotros. La realidad dura, pero también maravillosa, de este mundo, sigue exigiendo aquel aforismo de Marx en sus Tesis sobre Feuerbach: Los filósofos han interpretado de diversos modos el mundo, de lo que se trata es de transformarlo. No para que no haya filósofos interpretando ni películas entreteniendo sino para que el mundo sea más justo.
Xabier
* Publicado en EL DIARIO ESPAÑOL de Sydney, Australia, el 1 de febrero de 2005.

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Laura Serna dijo
Me gustaria saber el nombre de las canciones que a aparecen en Diarios de Motocicleta compuestas por Gustavo Santaolalla.
Gracias
5 Julio 2005 | 03:54 AM