KRAKATOA

A mi amigo Carlos Sorentino y a todas las hormiguitas que pisé sin querer a lo largo de mi vida y también a las que maté concientemente, porque de ellas será el reino de los cielos y porque sus descendientes heredarán la tierra o lo que quede.
En 1883 la isla de Krakatoa voló en pedazos. Ubicada entre Sumatra y Java, en el estrecho de Sonda, el volcán que dominaba la isla explotó el 27 de Junio de aquel año. Había comenzado a rugir en mayo y los pobladores lo colmaron de ofrendas, pues lo consideraban un díos, pero no detuvieron la ira hecha rocas, humo, polvo y cenizas. Fue la explosión natural más grande de la historia. El ruido fue escuchado a más de 5 mil kilómetros a la redonda y provocó una tsunami que mató a 36 mil personas. La explosión inyectó tal cantidad de polvo en la atmósfera y en la estratósfera que este permaneció casi 3 años produciendo un filtro sobre los rayos solares y provocando una disminución de la temperatura. El capitan T.H.Lindeman, que comandaba su buque por el Océano Índico, escribió en su cuaderno de Bitácora:
Por todas partes dominaba el mismo gris y lúgubre color. Los pueblos y los árboles habían desaparecido, ni siquiera vimos sus ruinas porque las olas los habían demolido tragando a sus habitantes, casas y plantaciones. Parecía una escena del juicio final.
El polvo suspendido en la atmósfera creó tonalidades únicas, lunas azules, matices rojos, púrpuras y rosas que iluminaban los cielos nocturnos de todo el globo por las refracciones de la luz en las partículas de polvo hasta que luego de 3 años se asentó por completo. La variación climática afectó sobre todo al hemisferio norte donde se produjeron inviernos más crudos que afectaron cocechas y provocaron hambrunas.
Lo único que quedó de la isla de Krakatoa fue un islote llamado Rakata. En el resto de islas y en las penínsulas de Sumatra y Java todo parecía esteril . Pero con el paso del tiempo, en aquella esterilidad comenzó a brotar la vida nuevamente y hoy ya son áreas protegidas de bosques tropicales, manglares costeros, pantanos de agua dulce, palmeras y pastizales formando un ecosistema único donde se han descubierto 58 rarezas botánicas y una profusión de fauna. La joya parece ser una especie de rinoceronte que solo habita en Java y cuenta con una población de 60 ejemplares. Hay unas 35 especies de mamíferos, 250 de aves y 54 anfibios y reptiles.
En 1927 se descubrió que se había empezado a formar una nueva isla debajo de la anterior que, años después, en 1952, otra explosión lanzó a la superficie. Así nació un nuevo volcan que los lugareños bautizaron como Anak Krakatoa, que significa: El hijo de Krakatoa.
Este volcán iirumpió en el mismo lugar que el anterior y las mismas placas tectónicas están empujando magma hacia arriba por lo que el volcan crece año a año. Ya tiene más de 400 metros de altura. Hoy se sabe que antes hubo otra explosión, en el año 416 AC. Los geólogos pronostican que un día el nuevo volcán volverá a explotar lo que que confirma el cumplimiento de un ciclo geológico de vida, muerte y renacimiento. Aquella enorme explosión de 1883 pareció una anulación pero lo que juzgamos como destrucción, no es otra cosa que la renovación cíclica de la naturaleza, que no es sabia, lo que sería metamorfosearla en Dios, que no sabe, simplemente es naturaleza. Me quedo con la sabiduría de esa niña inglesa de poco más de 10 años que estaba en la playa en una de las islas paradisíacas. Ahora la llaman El ángel de la playa porque estaba en la orilla cuando el mar empezó a retirarse y recordó una lección de su profesor de geografía que les había hablado de los terremotos y de los maremotos y como presentir las tsunami. Ella corrió con su madre y le explicó que cuando el mar se iba así, había poco más de 5 minutos antes de que regresara con una ola gigante. Todos abandonaron la playa y allí no hubo un solo muerto ni ningún un herido.
Más que la ira de los dioses o de los demonios, la explosión no fue más que un proceso de la naturaleza en su eterna recreación para forjar una nueva existencia con los mismos elementos. Una de las diferencias comparativas entre aquella explosión de hace más de cien años y el terremoto y maremoto de hace unos días, radica en las consecuencias de otra explosión, la explosión demográfica de la región y las frágiles condiciones de vida de las poblaciones que habitan las costas de esos países del sudeste asiático aunque para algunos medios de comunicación parecen ser más importantes la cantidad de turistas que ocupan el primer plano mientras los pobladores autóctonos parecen ser muertos condenados a posar en un fondo difuso y fuera de foco, diluido por los números escalofriantes que no paran de sumar.
Hace pocos años habían emergido comos los tigres para asombro y loas del mundo occidental y sus cálculos de desarrollo anclados en índices financieros y tasas de crecimiento del producto. Hoy podemos, en medio de las imágenes de la tragedia, tener una idea de las desigualdades de ese modelo de desarrollo tan subdesarrollado.
Los movimientos de las placas tectónicas en las profundidades del Océano Índico que provocaron la trajedia de la semana pasada, igual que el pequeño Anak Krakatoa, están dando señales de que el ciclo geológico continúa y que ante el, la historia humana nos es más que un pestaneo. La tierra tiembla, el mar embiste y luego todo se parece a aquellos hormigueros que mi amigo Carlos jugaba a inundar con el agua de una manguera cuando niño, para luego quedarse absorto mirando toda aquella destrucción de palitos y hojitas sobre la tierra mientras las sobrevivientes empezaban la reconstrucción, una y otra vez y siempre. En el tiempo del universo multidiverso que incluye a este pequeño planeta azul todo fin es un nuevo principio, resta saber saber si nos incluye a nosotros los humanos.
Xabier
Posdata cinematográfica: Se estaba pre-produciendo una nueva película para estrenarse en el 2006 basada en el libro El día que el mundo explotó, la que aparentemente ha sido cancelada ante la realidad que siempre supera a la ficción. Se han hecho un puñado de filmes sobre la explosión de Krakatoa en 1883. La más famosa es una pelí norteamericana de 1969 titulada Krakatoa, al este de Java e interpretada por maximilian Shell, Brian Keith y Sal Mineo. Lo curioso es quenadie, desde el guinista hasta el productor, se molestó en mirar un mapa para saber dónde se encuentra la isla en la que transcurre la acción. De haberlo hecho, habrían descubierto antes del estreno que la isla de Krakatoa quedaba, por el contrario, exactamente al oeste de Java. La anécdota ejemplifica el rigor de la industria holliwoodense para tratar todo lo que quede fuera de sus fronteras y, a menudo, también dentro de ellas.
* Publicado en EL DIARIO ESPAÑOL de Sydney, Australia, el 11 de enero de 2005

Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas.

Perudemello dijo
Felicidades hermano. Tu post está muy bueno. Sigue así, siempre adelante.
4 Julio 2006 | 09:36 AM