El siguiente texto lo envié al semanario Voces, como de costumbre, pero no fue publicado como artículo sino como una simple carta de los lectores. Desde noviembre de 2006 hasta hace un mes he publicado más de 100 artículos, algunos informes exclusivos con varias páginas que fueron tapa, y participé en decenas de entrevistas centrales. Ingenuamente creía que estas palabras merecían un lugar más destacado que la página 30, con letra pequeñita y en cursiva como una simple carta de los lectores (lugar un tanto extraño para quien hasta hace una semana, al menos, seguía figurando en el staff como colaborador permanente).
Pero evidentemente la denuncia que implica al Director del Semanario motiva la pretensión de minimizarla lo más posible. Otra falta de ética periodística, unida a la censura que relato sobre un artículo que escribí en réplica a otro de Pedro Bordaberry (ahora privilegiado y protegido columnista de Voces) en el cual rebatía y desmontaba una de sus groseras mentiras. Una censura sobre la cual no recibí la más mínima justificación al rspecto, pues me encantaría analizar argumentos serios sobre el mismo.
En cuanto a la publicación de esta carta abierta como carta de los lectores, tan parecida a las de aquellos involucrados que intentan por todos los medios a su alcance, no levantar la perdiz... y que todo pase lo más desapercibido posible, en realidad, lejos de desjerarquizarme personalmente, por el contrario, me honra una vez más. Pues descubrí que era la única página y la única sección donde no había aparecido un artículo con mi firma en el semanario. Hasta ahora había sido tapa con informes e investigaciones exclusivas, y uno a uno escribí artículos, notas, reseñas, crónicas y entrevistas que figuraron en todas las páginas del semanario y hasta en la contratapa. Ni siquiera la página 3, reservada para el editorial en verso libre, me faltaba, pues cuando aquel gran lio con el famoso Pepe Coloquios, fui parte del selecto colectivo que firmó aquel texto en defensa de una verdad en la que sigo creyendo y que, a diferencia, sigo practicando. Unos días, por cierto, en que sólo unos pocos, muy poquitos, como suele suceder, aguantamos el chaparrón.
En lo que a mi orgullo periodístico se refiere, este burdo intento de chicanear y mostrar para ocultar, también me homenajea sobre mi trabajo y mi esfuerzo en la tarea concreta de hacer Voces (sin que mediara ninguna obligación contractual y en la que también siempre fuimos pocos, a tal punto que sobran los dedos de una mano a la hora del trabajo) no deja de ser un homenaje. Creo que soy el único periodista en Voces que puede jactarse de haber escrito en todas las páginas y secciones. Pero en lo que respecta a la ética periodística, una decepción. Es decir, otra.
CARTA ABIERTA A ALFREDO GARCÍA HILANDO FINO Por Javier Zeballos
Quisiera creer que estas palabras están alejadas de cualquier discusión momentánea, de las que hemos tenido varias en estos años, y de las que, casi sin excepciones, nos hemos reído bastante juntos y cocechado una linda amistad. Valoro lo aprendido en la tarea apasionada de hacer Voces. Para mí ha sido una experiencia maravillosa. Ya sea en la crónica velóz sobre el cierre, en la investigación lenta y silenciosa sobre temas de los que no se quiere hablar o la nota sobre tal o cual fenómeno estético al margen de las urgencias creadas, y creídas, por los propios medios y de las que no estamos ajenos. También en las tareas menos conocidas de ensuciarnos las manos etiquetando el semanario en las madrugadas en la imprenta.
Rilke decía que había que escribir si no se podía seguir viviendo sin hacerlo. No fundaba esa necesidad vital en ninguna estética en particular sino en la autenticidad. Lo que no quiere decir que baste con sentirla sino que es imprescindible. Y más en el periodismo. Desde hace algo más de un mes dejé de compartir mis tareas voluntarias en Voces producto de algunas discrepancias que considero importantes. No porque sean las mías, como para muchos les alcanza para creerlas fundamentales, sino respecto de la autenticidad de que hablaba Rilke. Y tales discrepancias refieren expresamente a criterios periodísticos o, tal vez, a la falta de los mismos. Empecemos por el principio.
PRINCIPIOS QUIEREN LAS COSAS
Hace unas semanas, una edición de Voces alertaba sobre el acomodo frentista. La tapa ilustraba un muñequito de torta siendo depositado en la Torre de Antel. Me pareció acertada la tapa, aunque hubiera preferido un título más creativo, y esperaba un artículo sólido que la respaldara. Sin embargo me encontré con un texto tuyo de los titulados “Cortando grueso” que en vez de exponer las características particulares del caso se dedica a dar una lección de moral. Es válido y también necesario pero demuestra falta de rigor periodístico, de esfuerzo en ir a preguntar, a informarse para informar y así poder opinar mejor. Yo creo en ese periodismo y descreo cada vez más del periodismo solo de “escritorio” aunque sea justificable.
Y la razón es periodística antes que política y ética, aunque no pueden estar disociadas, porque siempre se nota en el texto. Y porque cuando se desconoce la realidad concreta, uno no puede hacer más que quedarse en generalidades. Claro que también hay que referirlas porque son parte de la realidad, pero sin lo particular tienen mucho de atajo, de camino fácil aunque expresen encendidos discursos y hasta justas posiciones. Nunca es poco, lo que sucede es que tampoco es mucho. Me atrevo a citar unas palabras de Schiller "Vive con tu siglo, pero no seas su criatura; haz para tus contemporáneos lo que necesiten, no lo que alaben."
Aclaro que estoy de acuerdo con casi todo lo que expones como denuncia de una política de acomodo que le hace mucho daño a la izquierda. Pero hay tres cosas que lamento profundamente. Admito que no te metas a fondo con un problema de la izquierda. Después de todo, o mejor dicho... antes, depende de la capacidad de cada uno y de la voluntad. A la vez, no te admito tanto, que en ese ejercicio de moralidad confundas y uses casi indistintamente moral y ética porque no son la misma cosa aunque muchos lo crean. Eso, paradójicamente, deja puertas abiertas a las conductas que pretendes juzgar tan ostentosamente como si fuera más importante dejar estampadas tus palabras en vez de un análisis sobre las reales implicancias del hecho y alguna reflexión al respecto. Sin hablar de una sana aunque ingenua esperanza de creer que se aporta al cambio colectivo. ¿Porque nos interesa la comunicación o sermonear?
Precisamente, esa confusión semántica de moral y ética termina abonando conductas que pretendes denunciar, aunque no te adjudico semejante responsabilidad. Porque más allá de desprolijidades a la vista que no violen, o terminen “emprolijándolas” a las apuradas para no violar y aprovecharse de la legalidad vigente y consuetudinaria en algunos políticos, implican una falta ética que, sin embargo, no se dice y casi nunca se profundiza en ella. Pues uno bien puede respetar la moral de una época pero a la vez violar la ética. La esclavitud fue moralmente aceptada por mucho tiempo pero desde siempre fue una falta ética sobre la condición humana.
Y es que una de esas “razones” que terminan cabalgando en esa confusión ética amparada por las coartadas morales, y el caso de Antel es un claro ejemplo, son las que esgrimen la necesidad de confianza política para encubrir la incapacidad de relacionarse y dirigir a la estructura jerárquica administrativa para la que se los designa. Una realidad probablemente hasta justificada, solo en parte, por el (ya no tan) reciente acceso al gobierno, y repetida en decenas y decenas de organismos públicos. Algo que termina siendo funcional a los sectores políticos, a su financiación encubierta, sin hablar del control político partidario que implica y del que algunos se contagian vertiginosamente. Un tema nada menor que necesita urgente debate y aportes porque expresa una profunda ignorancia sobre la burocracia que, a la vez, decimos combatir. De ahí ese y muchos otros casos de nombramientos (que sin embargo tienen poca o nula trascendencia) y que son falsos atajos que no solo no cambian nada sino que empeoran mucho. Es válido aquí lo que se enjuicia allá o viceversa? ¿Repite la izquierda antiguas prácticas clientelares? ¿Quedan exoneradas solo porque cuantitativamente parezcan ser menores que las que criticamos a otros en el pasado? ¿Esa confianza política, ayuda a reformar la política en el Estado o pervierte y nos pervierte en semejante tarea? ¿Nuestros aciertos nos eximen de nuestros errores?
Lo otro que lamento de tu artículo es la pereza intelectual de simplificar las cosas, que no es hacerlas simples sino exponerlas de forma simplista sin rozar lo que habría que explicar, entender y combatir. Ese periodismo es fácil, con el agregado de que suele ofrecer un seductor pedestal para subirse y ejercer de Catón el censor. Todo esto es muy discutible, claro está, pero lo que no me puedo callar es la tercera cosa que lamento de tu texto. Resulta que a Catón, en la antigua Roma, no se le agregaba el mote de censor porque de dedicara a la censura (aunque en su larga función pública lo fue por un tiempo) ya desde antes de ejercer esa función se lo nombraba así porque tenía una postura rígida y conservadora sobre los cambios políticos, sociales y culturales que ocurrían en su época. Pero al menos, a Catón, hay que reconocerle que se había ganado el apodo con una más que prolija conducta. Teoría y práctica que le dicen. Lamentablemente no es tu caso en este caso.
Porque lo que enjuicias, y con razón en el caso del acomodo en Antel, resulta que también lo practicaste. ¿No sería bueno que en vez de subirse tan rápido al pedestal de lo incontaminado seamos capaces de exponer también nuestras propias contradicciones o defectos? Confieso que al leer tu artículo y el editorial me ilusioné con ese gesto pero me encontré con una dosís de hipocresía de la que no te mereces. Me hubiera gustado que le contaras a nuestros lectores que hace unos años colocaste a un compañero que trabajaba con nosotros en Voces, en aquellos tiempos Voces del Frente, quien ingresó como asesor ministerial para prensa y comunicación. Al menos es de lo que te ufanabas. ¿Recuerdas? No estoy diciendo siquiera que fue un acomodo, porque es parte de esa legalidad dispuesta. Seguramente fue solo una recomendación. Tampoco digo que fuera perjudicial para el organismo. Me animo a decir que todo lo contrario. ¿Pero cuando eran nuestros amigos, estaba bien, y cuando no, está mal?
Valoro mucho la capacidad del compañero y sospecho que aportó a la tarea, aunque desconozco tal realidad y debería acceder a evaluaciones para opinar. Por eso no opino ni opiné en su momento. Solo lo tomé como una práctica que me demostraba la complejidad que implica el acceso de la izquierda al gobierno. Supongo que ni en aquel momento, ni en este, logré tener las cosas muy claras, por el contrario, me asaltan no pocas dudas. Por eso he tratado de escuchar, preguntar, aprender de la experiencia de otros y de los hechos, a la vez que humildemente intentar ser consecuente con lo que creo. Mi humilde experiencia me enseña hasta dónde el trabajo político partidario tiene mucho de militancia desinteresada y genuina, a la vez que de peldaños para escalar a los que algunos se aferran y trepan. Allá ellos.
Valoro que ahora denuncies el caso de Antel, porque creo que es importante y lo comparto, pero a condición de tratar de entender las particularidades que intuyo nos van a dar mejores armas para combatir esas generalidades a las que te dedicas. Porque lo que te critico es que antes, más allá que no sean exactamente comparables, como poco, no hayas dicho nada y ahora pongas el grito en el cielo desde lo impoluto. ¿Se entiende? Creo que hay que poner el grito en el cielo pero no jugar a posar y quedar como el gran fiscal de la nación. Puedo estar equivocado pero es lo que me deja tu texto. No te pido ninguna autocrítica flageladora porque no creo en ella. Por el contrario, sigo creyendo en la multiplicidad de aportes y miradas que nos permitan ver lo que nuestros puntos ciegos no nos dejan mirar.
Y esto deseo unirlo con mi otra discrepancia periodística. Como es notorio, desde ahora aparecen en Voces textos de algunos representantes de la derecha. No se trata de entrevistas sino de textos de su puño y letra. No es algo nuevo ya que, aunque esporádicamente, antes también lo hacíamos. ¿Cuál es mi discrepancia? Antes trataré de decir lo que no es para que ningún apresurado se confunda. Yo también creo que es importante y necesario multiplicar las voces que surgen en una sociedad como aporte al intercambio de ideas. A tal punto que así lo escribí hace unos años en Voces. Perdón por citarme a mi mismo pero viene al caso. A propósito de las críticas de algunos, escribí:
“Siguen sin entender la impostura de nuestra postura. Confunden apuesta a la diversidad con eclecticismo y más de uno nos acusa de debilidad ideológica. No entienden que nuestra definición frentista es indisoluble de nuestra independencia periodística. Y que esa independencia es política. No para ocupar un limbo objetivista sino para tomar partido hasta mancharse, como pedía Gabriel Celaya”.
Con lo que no estoy de acuerdo es con la publicación de textos que no tienen el mérito periodístico y que solo exhiben un pobre ejercicio de retórica propagandística que no pasaría el filtro siquiera de un panfletario pasquín. Y como nombre quieren las cosas, me refiero a los artículos del Dr. Pedro Bordaberry y a los del Dr. Ignacio de Posadas. En cambio, no tengo prejuicios para elogiar a los del Dr. Javier de Haedo porque son precisamente expresión de lo contrario. Discrepo con muchos de sus planteos pero están bien escritos y se nota que se toma el trabajo de hacerlo. Sospecho que no es vana su experiencia en Crónicas Económicas y lo aprecio al leerlo. Se me podrá decir que muchos textos que publicamos no pasarían ese filtro y no puedo no estar de acuerdo con eso. Con lo que no estoy de acuerdo es con que la mediocridad sea la que nos baje el liston de nuestros esfuerzos y anhelos de hacer periodismo. Si quieren propaganda, que la hagan en sus medios.
Ni por asomo pienso entrar en disquisiciones sobre tales o cuales motivos políticos para dar o no dar estos espacios a quienes detentan tantos otros canales mediáticos, y vaya si los usan, o simplemente demuestran tan poco afán al hacerlo, algo que, como lo anterior, es harto discutible y no creo tener la verdad sobre ello, solo mi opinión. ¿Entonces cuál es el problema periodístico?
Creo que podría no haberlo si se respeta una condición que creía intrísinsica de Voces. La de amplificar todas las voces posibles a condición de, para democratizar realmente el debate, dar lugar a la discrepancia si alguien así lo expresa y cumple con requisitos mínimos en su respuesta. Un quiero y retruco esencial el el juego democrático y en el periodístico. Algo de lo que algunos medios que defienden tanto la libertad de prensa (y de empresa) no suelen ofrecer, o solo como acotado derecho a réplica. ¿Acaso no supo ganar Voces una denuncia de unos militares y aun así publicamos la réplica? Yo me enorgullecía de ello.
Sin embargo, en uno de los primeros textos del Dr. Bordaberry detecté una grosera mentira que ya había repetido en otros medios. Se escudaba en ella para atacar al gobierno en una de sus políticas, la de permitir la importación de pollos desde Brasil. Y es que el Dr. Bordaberry, tanto en los medios como en el senado, hace mucho loby para algunos grandes empresarios. No es el único. Faltaba más. Y no solo sucede en la derecha. Convencido de nuestra vocación para con todas las voces, escribí un artículo titulado “Pedro y el Capital” en el que explicaba técnicamente la mentira de Bordaberry y su pallar sobre el tema de los pollos, aparte de defender a los sectores más conservadores que pretenden seguir con sus ganancias a costa del subsidio encubierto del Estado. Lo envié hace ya varias semanas y esperé paciéntemente. A la vez, la problemática de la industria avícola, aunque hubo gran estruendo ante aquella medida del gobierno, a tal punto que algunos pronosticaron el derrumbe de ese sector de la producción nacional, no volvió a recibir casi ninguna atención en los medios, salvo honrosas y contadas excepciones.
Lamentablemente Voces no es una de ellas. Y no por no publicar mi artículo (tampoco se ha publicado algo mejor sobre un tema en el que considero hay contradicciones interesantes para exponer) sino por traicionar una política que se proclama pero no se cumple, pero en la que yo sigo creyendo. Sin embargo, el Dr. Bordaberry ha tenido más suerte que yo y se le ha publicado otro texto en el que sigue pretendiendo propagandear su urgente lavada de cara del Partido Colorado a costa de una retórica monacal de una derecha austera y eficiente. Ejercicio loable pero muy alejado de los objetivos de Voces, a menos que la necesidad de llenar huecos de páginas sea tan acusiante. Pero ni aún así nuestros lectores pudieron enterarse de la falsedad ejecutada por Pedro. Claro que no pretendo compararme con el Dr. Bordaberry, por favor. Eso sí, en cuestiones de pluma, y no me refiero a sus mentiras sobre los pollos, no me asusta su vuelo.
Quiero creer que no se trata de vanidad hecha tipografía, aspiro solo a ciertos criterios periodísticos en los que sigo creyendo. Bien sabes que creo que querer a alguien de veras, aparte de demostrarle el cariño y admiración, es también decirle de frente lo que uno piensa. Yo lo sigo necesitando como el agua. Decirlo y que me lo digan, porque me equivoco como cualquiera, o más. Y eso vale tanto para vos como para Voces.
servido por Javier
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Entre los trabajadores de Minera Aratirí ha germinado un sindicato. Han formado un comité de empresa y se han afiliado a la UNTMRA-PIT-CNT. En el día de hoy se está realizando la primera asamblea en los galpones de Valentines con participación de integrantes de la Dirección Nacional del gremio. Ya ha habido contactos con directivos de la empresa, incluido Fernando Puntigliano, y hay acuerdo en permitir la organización sindical y el establecimiento de buenas relaciones laborales a través del diálogo y la negociación. En la actualidad ya se han afiliado 22 trabajadores. La cifra parece algo exigua cuando se la compara con los 80 trabajadores que suele comunicar la empresa. Un dato que abarca todos los puestos de trabajo, incluida la dirección en Montevideo. Pero además hay que restarle todos los mandos medios y cargos técnicos de su estructura jerárquica. También algunos puestos de trabajo que corresponden a empresas contratadas para la actividad de perforación. Esto redunda en que hoy los afiliados se acercan casi a la mitad de los trabajadores y se espera que se incorpore el resto.
Los pueblos de Cerro Chato y Valentines han estado directamente vinculados a las actividades rurales de una ganadería con muy baja utilización de mano de obra unido a la paga de bajos salarios. Sumado a la incorporación de nuevas generaciones, no existe una cultura sindical en la zona. Por eso es importante el entramado de trabajadores nuevos con otros de mayor experiencia y su inserción en la comunidad. A su vez, existe también cierto temor por alguna gente que, con base en las dificultades usuales de lo que significa la creación de una organización sindical en otros lugares, plantean el miedo a que se genere un conflicto. Una situación que hoy no está en la hipótesis de los trabajadores que encabezan la organización ni en la postura expresada por la empresa.
A la vez, hay condiciones de trabajo que ameritan la negociación, en el marco de relaciones laborales serias y modernas. Se ha comenzado a elaborar una plataforma en torno a los horarios de trabajo en los turnos. Hoy trabajan 8 horas de lunes a sábado con una hora de descanso pero la media hora no está siendo paga dentro de las 8 horas reglamentarias que marcan 7 y 1/2 horas de trabajo más media de descanso paga.
También existe inquietud por la remuneración del trabajo nocturno, por el que hoy no se abona un porcentaje extra, y lo mismo para algunas funciones que implican trabajo insalubre. Otro aspecto que surge es la falta de categorización, un tradicional en las empresas uruguayas. Muchos se encuentran catalogados como peón de perforación cuando realizan otras tareas. Por ejemplo, el manejo de máquinas perforadoras sobre las que deben tomar decisiones en su funcionamiento, retirar, clasificar y planillar las muestras obtenidas.
Pero uno de los problemas que resalta en las consideraciones el testimonio de gran parte de los trabajadores, afiliados y no afiliados aún, es la existencia de contratos a término por seis meses.
Si bien la empresa se encuentra en fase de completar el estudio de factibilidad real de todo el proyecto, igualmente suena lógico que para completar el mismo en el 2011 y definir el fin o su continuidad con mayor intensidad, necesite de la plantilla actual. Por ello la situación de este tipo de contratos genera incertidumbre y aparece como punto de negociación. Si bien suena convincente la necesidad de la empresa de ir probando a su personal, o de tener flexibilidad para manejar los desfasajes de los ritmos productivos propios de este momento de pre-factibilidad, no deja de ser una extensión del período de prueba. Abonado, algunas veces, por algún comentario sobre que hay muchos esperando para trabajar. Un comentario muy cierto a juzgar por las expectativas que se palpitan en la zona, donde ya ha impactado favorablemente la apertura de fuentes de trabajo y los niveles salariales, aunque se hallen por debajo del laudo, pero que no deja de ser el viejo uso del ejército industrial de reserva y su presión a la baja sobre los salarios y las condiciones de trabajo. Todo cambia pero algunas "leyes de hierro" del capitalismo emergen como una roca dura difícil de perforar.
servido por Javier
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A partir de que se otorga un permiso de prospección y se decreta una servidumbre de estudio sobre un predio, se da una disminución del valor del predio. Esto no se encuentra en el código de minería pero es una ley no escrita dictada las prácticas de los distintos agentes económicos.
Si un campo afectado por un permiso minero va a la venta, resulta que no se encuentran compradores. Es práctica común en negocios rurales que se desaconsejen a compradores su adquisición o se le reste valor. Si un propietario desea tener una renta forestal, es criterio casi unánime de las empresas forestadotas que, si hay afectación minera de algún tipo, tampoco se aceptan negocios y el propietario pierde otra opción. Si un dueño quiere poner en garantía su propiedad por medio de una hipoteca, con el objeto, por ejemplo, de la compra o arriendo de otro predio, en el BROU prima la idea de no considerarlo habilitado para una hipoteca. Lo mismo en los bancos privados. No son disposiciones legales sino usos y costumbres aplicados por la mano no tan invisible del mercado.
Según el Código Minero, en la fase de prospección, el propietario de la superficie no recibe beneficio sino estos deméritos sobre su propiedad. En esta fase no hay compensaciones. El Estado cobra un derecho por el permiso otorgado pero los propietarios no. El Código establece que, si hubiera un daño se puede reclamar, pero va a un juicio ordinario con los tiempos comunes de su tramitación y eventual reparación muy posterior al perjuicio.
Exploración:
Es una etapa en la que se determinan, entre otras cosas, localización, profundidad y el volumen del yacimiento mediante perforaciones y extracción de muestras. Se promueve que exista un acuerdo, vía contrato, entre la empresa minera y el propietario, que habilite y estipule la compensación por la servidumbre de ocupación y paso, aparte de otras regulaciones. Si no hay acuerdo, se puede obligar judicialmente. Se entiende que, mediante una suma determinada, una renta minera pagada por año, se estaría compensando por las afectaciones y perjuicios por el uso. Pero hay que analizar al menos dos aspectos:
1) Garantías
DINAMIGE exige la capacidad financiera de una empresa que demuestre su interés y posibilidad de explorar un predio. Eso se hace a través de un depósito de garantía, aparte de la exigencia de reales planes de exploración y sus tareas efectivas en aras de evitar la acción especulativa de lo que se conoce como “mineras de papel”. Sin embargo, el estudio de un expediente que habilita las actividades de exploración de un campo de 3000 Ha. exige que el depósito sea de 1300 U.R. (unos 40 mil dólares). Un monto que parece bajo frente a posibles daños a cubrir.
Por ejemplo: En un predio de tan solo 47 Ha, en la zona de Valentines, donde se produjeron daños, la reclamación solicitada, y en trámite judicial actualmente, llega a 20 mil dólares. Más allá de que la justicia falle a favor por la totalidad de esa cifra o no, expresa la poca relación entre el área habilitada y los montos exigidos.
2) Rentas mineras por servidumbre
Los valores actuales que se están pagando por estas afectaciones en la etapa de exploración no sobrepasan U$S 45 por hectárea. Un precio que los propietarios consideran bajo si se lo compara con la posibilidad de obtener una renta forestal, que hoy ronda los U$S 100, y que algunos proponen como un buen piso para negociar. A su vez, esos 45 dólares parecen bajos frente a posibles problemas de compatibilizar en un predio pequeño la producción ganadera con las actividades de la minera.
Ventajas
Un permiso de prospección tiene una duración de 2 años. En ese período, como hemos visto, desde el inicio se reducen las posibilidades de uso, renta o venta. También se reducen los posibles compradores. Salvo la empresa minera que conoce las características del predio y queda en posición ventajosa para ofertar y comprar. No es necesariamente así, y tal vez no sea el caso, aunque la empresa ya ha comprado algún campo en condiciones muy favorables y también ha expuesto a varios la intención de compra. Por ejemplo, se compró un campo de 100 hectáreas a un valor de U$S 2.200 la Ha. Pero ese es el precio actual de venta de un campo con fines de pastoreo. La empresa obtuvo los permisos de prospección y exploración, dialogó con el propietario e ingresó al mismo y con la información de los estudios ofertó. Los propietarios aceptaron sin saber a ciencia cierta cuál es el valor real del campo y si allí sólo se harán actividades de paso o, en cambio, de extracción del mineral.
Y si un predio recibe permiso de explotación, ello implica el cobro, por el propietario que decida no vender y se “asocie” al proyecto, de un canon minero en virtud de lo que se extraiga del mismo. Por eso sería deseable que aún en la fase de exploración, y mucho más en caso de ofertas de compra, los dueños puedan recibir información para poder decidir si venden o prefieren apostar a una renta vía canon. Y en el caso de la venta, si un predio va a tener extracción, y la empresa al comprarlo se ahorrará el pago de canon al propietario, no así el del Estado, parece lógico que el precio no sea el del simple valor comercial de un campo referido al uso común de actividades ganaderas, sino en función de la extracción minera que producirá. Es bueno aclarar que los valores de los campos ya son altos, pero no se puede mentar a las sacrosantas leyes del mercado solo cuando a uno le conviene.
Según el Código de Minería, si el propietario quiere vender, la empresa está obligada a comprar pero el precio se fija por acuerdo o valor de expropiación. El punto es cómo se define y qué parámetros se usarían para establecer ese precio. Por eso la información real es tan importante. Hay que decir que la misma es transparente ya que un propietario puede presentarse en DINAMIGE y ver el expediente correspondiente. Cualquier impedimento al respecto hay que denunciarlo. El punto es si, más allá del amparo en el código, en la práctica se darán procedimientos para proteger a los más débiles o se permitirán actos para obtener una baja en los precios a pagar.
Otro de los puntos vulnerables radica en que los permisos sobre un predio se otorgan por 2 años y solo se pueden prorrogar por 1 año más. Pero la práctica lleva a que una empresa forme varias S.A. aunque todas respondan a la misma empresa, las que se van sucediendo en los permisos para extender su duración y permitir un mayor tiempo de cada fase. Si bien es un recurso legal, también perjudica la recaudación del Estado.
Por ejemplo, en la práctica se puede dar el caso de que ninguna de estas empresas utilicen el año de prórroga y solo usen el período de dos años. Eso permite afectar un predio por 8 años en caso de tener 4 sociedades anónimas diferentes. Eso perjudica al propietario de la superficie, porque la empresa puede afectar su campo por ese tiempo en fase de prospección y/o de exploración con los perjuicios antes descritos. Pero además afecta al Estado, pues resulta que si cada permiso fuera prorrogado por un año como el código lo permite, en ese año extra hay que pagar el triple con relación al primero. Por eso se suceden empresas cada dos años que son figuras jurídicas de la misma empresa. Hay que decir que Minera Aratirí no ha escondido esta situación sino que la ha informado oportunamente. Hay estudios de Jurídica de DINAMIGE que alertan sobre esta práctica y promueven que los permisos se otorguen por solo un año. De esa forma se permite la prospección y exploración, comprendiendo las complicaciones que conllevan, y a la vez se protege el interés de los propietarios de los predios. La empresa tiene 4 sociedades anónimas actuando: Belavy SA, Gartow SA, Caicara SA y Arabelo SA.
En una primera etapa de su actuación, la empresa fue asesorada por el Estudio Posadas, Posadas & Vecino, de conocida fama en la actuación de las SAFI en épocas en que el Dr. De Posadas era ministro de Economía de Lacalle. Pero luego se pasó al asesoramiento del Estudio Ferrere. Hay propietarios que afirman que bajo la intervención de Ferrere recibieron las propuestas de contratos sobre rentas de uso y servidumbre más leoninas.
Por ejemplo: En el artículo décimo de un contrato propuesto por una de estas sociedades anónimas, BELAVY S.A. dice: “Las propietarias se obligan a no arrendar el inmueble y/o los padrones afectados al presente contrato, de acuerdo a la delimitación de los croquis de referencia, para destino o fin de tipo alguno, pudiendo ocuparlo con destino de ganadería. Para el caso de incumplimiento de la obligación precedente, las propietarias se obligan a pagar al Minero la suma de U$S 100 (cien dólares estadounidenses), por año, por cada hectárea afectada por el incumplimiento, sin perjuicio de la indemnización por los daños y perjuicios que se hubieren ocasionado”. Un ejemplo claro de lo que es fijar precios al alza cuando se es beneficiario pero a la baja cuando se es pagador. También expresa otro de los perjuicios que reducen el uso y la comercialización de los campos bajo permisos mineros.
En otro contrato, uno de arriendo por exploración y servidumbre de ocupación y paso, en el Artículo noveno dice: “El arrendador (el propietario del campo) será responsable de los daños que su personal, maquinaria y animales pueda causar al Arrendatario (la minera) o a terceros”, Sin embargo declara que “el Arrendatario, por su parte, no se responsabilizará por los daños que en ejecución de sus tareas mineras puedan causarse al personal dependiente, bienes o animales del arrendador”.
Por último, el artículo décimo primero expresa que: “El Arrendatario (la minera) consentirá la ejecución de tareas ganaderas por el Arrendador (el propietario) en el predio, siempre que su realización no interfiera con la actividad que desarrolla o podrá desarrollar en Arrendatario en el futuro”. Los propietarios no lo firmaron. Este tipo de contratos han sido ofrecidos a quienes hoy son productores ganaderos y tienen sus animales pastando, pero implica que ya en la fase de exploración quedan a merced del consentimiento de la empresa minera para poder desarrollar su actividad. De aceptar un contrato de este tipo, deben saber que, aunque no ha sido la actitud de la empresa, en cualquier momento se les puede prohibir el uso del campo y deberían sacar sus animales. No es algo que haya sucedido, pero el Estudio Ferrere, que se presenta como “la mayor firma de abogados de Uruguay” y uno de cuyos lemas institucionales reza “estamos comprometidos con las comunidades en las que operamos”, por algo redacta contratos así.
servido por Javier
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El ex intendente de Treinta y Tres, Dr. Gerardo Amaral, uno de los dos candidatos del FA para las municipales de mayo, se hizo presente en la asamblea de propietarios realizada en Valentines acompañado por el Diputado Hermes Toledo. Amaral escuchó atentamente las diferentes intervenciones, algunas con pasajes de duras criticas sobre la ausencia de las autoridades nacionales, pero también sobre las departamentales. La zona afectada por las actividades de la minera abarca a tres departamentos. Aparte de Treinta y Tres, donde recién se está entrando en fase de prospección y exploración, es en Florida y Durazno donde se desarrollaron la mayoría de las operaciones.
Amaral se hizo cargo de las carencias aunque recordó que él ya había participado de otra reunión, en las que algunos pobladores con posturas ahora muy críticas no habían estado. Pero su intervención se centró en la importancia de la organización de la sociedad civil en la defensa de intereses comunes.
“El país necesita y valora la importancia de los pequeños y medianos productores afincados en el medio rural. Cuando existe la posibilidad de extraer la riqueza del subsuelo es lógico que pueda haber choque de intereses pero tenemos que militar a favor de que una actividad no sea a expensas de la otra o con la erradicación de la otra” afirmó.
Amaral se comprometió personalmente, y por la gestión del FA en el departamento sea quién sea el candidato triunfador, “...a promover la participación de todos los involucrados, a buscar entendimientos por medio del diálogo y a encontrar las garantías que permitan un respeto del medio ambiente”. Por último, llamó a consolidar la organización de toda la comunidad y a exigir los controles efectivos del Estado.
En la noche, Amaral participó de una reunión con frenteamplistas del Comité de Cerro Chato realizada en el Centro Comunal del Complejo de Viviendas Mevir. En una reunión donde participaron más de 70 personas presentó el equipo que lo acompaña en su candidatura, cuyo primer suplente es el Dr. Cabana, afincado hace muchos años en Cerro Chato y que goza de un enorme prestigio entre los pobladores. En Treinta y Tres existe una gran unidad y los dos candidatos del FA comparten la campaña electoral y hasta tienen candidatos comunes en las listas. Olascoaga, el otro candidato, no pudo estar presente, pero Amaral expresó el trabajo en conjunto que vienen realizando.
Luego de dar su visión sobre la gestión realizada, que encabeza las encuestas de valoración positiva e intención de voto, y las proyecciones sobre una futura gestión en la comuna olimareña, se escucharon inquietudes y propuestas de los participantes en una asamblea que ya envidiarían muchos comités de base de Montevideo. Amaral apuntaló la importancia del desarrollo local. Si bien la alcaldía en la zona estará en Santa Clara de Olimar, un pueblo vecino, propuso a los cerrochatenses experimentar y aprender para prepararse para un gobierno local en el 2015. Al cerrar el acto, volvió sobre el impacto de la actividad minera apostando a la capacidad de desarrollar un emprendimiento de gran importancia para el país que logre a la vez impulsar el desarrollo local y comprometió el esfuerzo en la planificación de políticas específicas que lo promuevan.
servido por Javier
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