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La Coctelera

Categoría: CRISTIANISMO

EN LA CRUZ

Las caricaturas del francés Claude Serre tienen un manejo de síntesis en el que el sentido del humor de expresa a través del absurdo y lo paradojal. Algunas de la de la serie vinculadas al deporte, me encantan. Trataré de subir otras. Por ahora les dejo estás que juegan con la imágen de Jesús. Como vengo insistiendo con el tema, me permiten distender un poco. Los títulos son atrevidamente míos pero creo que encajan con el espíritu, para decirlo de alguna manera, del dibujo.

En la cruz

Clavado

Adjunto un detalle porque en la foto puede pasar desapercibido.

PALIMPSESTOS

La polémica sobre el Evangelio Secreto de Marcos y el Jesús Gay

El concepto de palimpsesto sintetiza nuestra relación con el pasado. Del latín palimpsestus derivado de su origen griego, alude a un manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior, ya sea una tablilla, un rollo de cuero, un papiro, pergamino o cualquier otro soporte material de un texto. "Palin" en griego, significaba "de nuevo" y unido al verbo "psao", que quiere decir "raspar", frotar para borrar lo antes ya escrito, termina definiendo el emerger de un texto anterior por sobre lo que estuvo escrito arriba. En la antigüedad, y sobre todo en el medioevo, una práctica común en los monasterios era reutilizar pergaminos antiguos, generalmente con textos paganos, borrándolos y escribiendo encima, lo que ha permitido recuperar textos de enorme valor que lograron sobrevivir como palimpsestos. En la actualidad, no solo se restringe a textos sino a todo fenómeno que implique un resurgir por sobre los intentos de borrarlo, ignorarlo, esconderlo o negarlo.

Luego del caso Judas, que atrapó la atención hace pocos días, hay que recordar que no es la primera vez que se suscita una conmoción en torno a las escrituras neotestamentarias y la vida de Jesús. Hace más de treinta años salía a luz una interpretación basada en una misteriosa carta encontrada en un monasterio de Israel, que dejaba traslucir un Jesús Gay.

En 1973 también hubo revuelo en el ambiente científico y religioso, cuando Morton Smith, Profesor de Historia Antigua de la Universidad de Columbia, publicó un libro sobre el Evangelio Secreto de Marcos. Según el prestigioso académico, había descubierto un fragmento durante una visita en 1958 a la biblioteca del antiguo Monasterio Ortodoxo de Mar Saba, en Jerusalem.

Una parte de ese evangelio desconocido se hallaba en forma de cita en una carta de Clemente de Alejandría, un importante sacerdote que vivió cerca del año 200 en la famosa ciudad egipcia sobre el Mediterráneo. La carta, desconocida hasta esa fecha, estaba dirigida a un tal Teodoro. Esa carta había sido copiada por una mano anónima, presumiblemente en el siglo XVIII, dado su caligrafía, en unas hojas en blanco de un libro sobre Ignacio de Antioquia escrito por de Isaac Voss en 1646. El Profesor Smith logró fotografiar el texto manuscrito de la carta insertada en el libro pero, lamentable y misteriosamente, el libro desapareció del monasterio y nadie lo ha vuelto a ver. Parece haber constancia del traslado a otra biblioteca ortodoxa desconocida y solo se revelaron otras fotos que logró tomar un antiguo bibliotecario.

En la epístola, Clemente explicaba a Teodoro que en Alejandría circulaba una copia del Evangelio Secreto de Marcos falsificada por la secta de los Carpocracianos. Una secta gnóstica semipagana de los seguidores de Carpócrates, un culto que mezclaba concepciones pitagóricas y platónicas junto con la adoración de Jesús como un maestro en comunión con lo divino. Clemente alertaba a Teodoro de no tomar en cuenta tales fantasías heréticas pero, en una vuelta de tuerca insospechada, y como prueba de la falsificación, citaba dos fragmentos del verdadero Evangelio Secreto de Marcos, que él aseguraba conocer perfectamente.

Clemente de Alejandría no cuestiona la existencia de una redacción de Marcos diferente de la conocida versión canónica que, junto a la de Mateo y la de Lucas, conforma los evangelios llamados sinópticos del Nuevo Testamento, que se diferencian del evangelio de Juan con el que conforman los cuatro aceptados. Clemente daba por sentado que una cosa era el evangelio para el común de los creyentes, y otra, la versión que el mismo Marcos había compuesto para los iniciados. Versión que contenía algunas doctrinas que Jesús reservaba para sus más selectos seguidores. El texto citado por Clemente como verdadero del Evangelio Secreto de Marcos dice:

"Y llegaron a Betania, y allí había una mujer cuyo hermano había muerto. Llegó, se postró de rodillas ante Jesús y le dijo: Hijo de David, ten piedad de mí. Pero los discípulos la reprendían. Jesús se enfadó y se fue con la mujer hacia el jardín donde estaba la tumba. Y al instante se oyó desde el sepulcro una gran voz; y acercándose Jesús hizo rodar la piedra de la puerta de la tumba. Y enseguida entró donde estaba el joven, extendió su mano y lo resucitó. Y el joven, mirando a Jesús, sintió amor por él y comenzó a suplicarle que se quedara con él. Y saliendo de la tumba, se fueron a la casa del joven, pues era rico. Y después de seis días le dio Jesús una orden y cuando cayó la tarde vino el joven a Jesús, vestido con una túnica sobre el cuerpo desnudo. Y permaneció con él aquella noche, pues Jesús le enseñaba el misterio del reino de Dios. Y saliendo de allí se volvió a la otra ribera del Jordan".

Según Clemente, el agregado que hacían los carpocracianos era el siguiente: "estando desnudo con desnudo" Clemente no aclara dónde, pero el único lugar posible es luego de “...y permaneció con él aquella noche” insinuando inequívocamente una cierta práctica homosexual por parte de Jesús como parte de ciertos ritos iniciáticos que impartía sobre los misterios de Dios.

Clemente rechaza horrorizado semejante interpretación que, según él, no se hallaba en el Evangelio Secreto de Marcos, del que reconoce su existencia. El examen de la caligrafía de la carta arrojó la conclusión de su pertenencia al siglo XVIII. Si fue escrito en esta época, una falsificación tan perfecta no habría sido posible, pues implica un conocimiento exhaustivo de la literatura cristiana primitiva que estaba lejos de haberse alcanzado por entonces. A su vez, es coherente con lo que se conoce del cristianismo primitivo, incluyendo la referencia a los carpocracianos, secta de la que hay numerosas menciones de otros autores. En cuanto a los rasgos estilísticos y de vocabulario comparativos con la obra de Clemente de Alejandría, parece apuntar que la carta es auténtica. Es decir, es una carta autentica escrita en el siglo XVIII que transcribe un texto del siglo II que concuerda con Clemente de Alejandría.

En el excelente libro "Fuentes del Cristianismo, tradiciones primitivas sobre Jesús" editado por la Universidad Complutense de Madrid, el Profesor Antonio Piñero, en el Capítulo 10 titulado "Los evangelios apócrifos" recrea la polémica desatada a mediados de los años 70´ y se adentra en sus implicaciones. Expone que, frente a semejante hallazgo, primero implicaba dilucidar si la carta era auténtica o no. El Profesor Smith alegaba que concuerda con elementos de lenguaje, estilo e ideas presentes en Clemente de Alejandría, olvidando, sin embargo, que el uso de frases preposicionales con acusativo fue un fenómeno muy detectable con posterioridad a la época de Clemente, al que corresponde una construcción en dativo.

Algunos autores se mostraron favorables a los argumentos de Smith pero otros expresaron opiniones en contra, como la de E. Murgia, que la catalogó como "un sello de autenticidad...fabricado por un hábil falsificador que pretendía rodear de un entorno auténtico los fragmentos de un presunto evangelio secreto". Piñero expresa que, más allá de las serias dudas, se puede ver en tales pasajes, restos de una antigua tradición, por cierto, expresada en el lenguaje de Marcos, del que aclara que existen pruebas de antiguas reelaboraciones de su evangelio canonizado, como por ejemplo, las mismísimas versiones de Mateo y Lucas, que tendrían como fuente a Marcos, citando la argumentación de H. Koster en Ancien Christian Gospels, donde afirma que existió una versión de Marcos más breve que la canónica, que fue utilizada por Mateo y Lucas, puesto que coinciden en sorprendentes omisiones que explicarían el empleo de Marcos como fuente. Además, que la versión más larga, canonizada, fue escrita por la misma mano que redactó el evangelio secreto, el que supone muy antiguo porque, como lo atestiguaría este pasaje de la resucitación del joven encontrado por Smith, faltan los joanismos, el estilo de Juan, que sería el evangelio más tardío de los cuatro sinópticos canonizados, por lo que esta narración se emparentaría con las tradiciones narrativas anteriores, más cercanas a la época de Jesús.

Pero luego expone la fundamentación de Merkel, que dice que el citado fragmento es una reescritura de la resucitación de Lázaro, abreviada y retocada por alguien que imitaba muy bien el lenguaje de Marcos. Y aclara que uno de los motivos para la duda es, precisamente, que ese lenguaje parece ser demasiado igual al de Marcos, donde muchas de sus características estilísticas aparecen en el fragmento, tan juntas y pronunciadas, como no lo hacen en el resto de su obra conocida.

Entrando en el contenido del texto, y concediendo el beneficio de la duda, Piñero se pregunta ¿Qué información nueva aportaría el Evangelio Secreto de Marcos? Entre otras, se centra en la fundamental, el amor del joven por Jesús y la orden de éste de que, luego de seis días de enseñanza, se someta a una suerte de iniciación durante toda la noche. Y agrega: "Debemos confesar que de ser cierto el fragmento, tenemos una información interesante y novedosa. Jesús impartía enseñanzas secretas y privadas a ciertas personas que consideraba aptas sobre el contenido profundo del reino de Dios"

Pero luego expone las importantes opiniones de Reginald Fuller respecto a estas novedades, quien afirma que la enseñanza secreta y la iniciación son sospechosas de anacronismo para el momento histórico de Jesús, pues encajan demasiado bien con la gnosis secreta y mística que reinaba en Alejandría en el siglo II. Con las prácticas de las sectas gnósticas, de las que se han encontrado algunos papiros denominados Los Evangelios Gnósticos, y que son una corriente cristiana que reivindica una concepción mística del cristianismo. Ni que hablar lo que implica la versión interpolada por los carpocracianos acerca de ese rito "desnudo con desnudo" rechazado tajantemente por Clemente, que encaja muy bien con sus heterodoxos ritos. Aunque hay que aclarar que el movimiento gnóstico no se debe reducir a éstos, ya que es mucho más heterogéneo.

Según Zeferino Gonzalez en su Historia de la Filosofía, para los carpocracianos, el alma racional pertenece al mundo superior y no al cuerpo, en el cual se halla como prisionera; pero conserva las aspiraciones propias de su naturaleza espiritual y divina. En virtud de este principio, algunos hombres, elevándose sobre las leyes de la naturaleza y humanas, excitando y vigorizando la reminiscencia de la felicidad que gozaban en su vida superior anterior, llegan a la unión gnóstica, a la unión íntima e intuitiva con el Ser Divino. Es la gnosis perfecta, en la que desaparecen la diferencia de cultos y religiones, la distinción entre lo justo e injusto, entre el vicio y la virtud. Todo es lícito al gnóstico que ha llegado a ese estado de iluminación, ni las pasiones ni el pecado pueden mancharle. San Irineo afirmaba que Carpócrates enseñaba que, para librarse de la transmigración, era preciso entregarse a todo género de acciones y experimentar todos lo placeres, que en los carpocracianos conduce lógicamente a la abolición de toda ley moral y a la práctica de las orgías que la historia atribuye a estos sectarios.

El Profesor Smith argumentaba que el texto ponía en evidencia que Jesús practicaba ciertas artes mágicas, y agregaba que una cierta tradición libertina entre los primeros cristianos pudo tener origen en el propio Jesús, dando por sentado que esos ritos tenían un componente físico, que el liberarse de las leyes del heterodoxo Jesús llevaba a que se complementara la unión espiritual con la unión física del iniciado con el maestro y con Dios. Piñero aclara que tal información aportaría una novedad sobre Jesús que no se halla en los evangelios aceptados, y en casi ningún otro, pero ni aun aceptando la autenticidad de la carta, hay asidero para semejante opinión.

Hay que recalcar que el cristianismo, tanto en sus orígenes como en todo su desarrollo histórico, es un impresionante sincretismo cultural. En el, la imagen de Jesús ha sufrido transformaciones constantes, como lo reseña A. Kalthoff; “Mostrará ya los rasgos de un filósofo griego, ya los de un César romano, ahora los de un señor feudal con el que se hace Cristo Rey o los del maestro de gremio, los de un atormentado campesino vasallo o los del libre burgués. Todos perviven por el hecho de que las más variadas y opuestas fuerzas sociales ya operaban en la época de Jesús, cada una de las cuales puede tener una proyección y semejanza con las de otros tiempos y con las de la a actualidad. Estas contradicciones llevan a que su imagen retenga los rasgos de antiguos profetas o los santos, pero también los del moderno líder de los trabajadores, incluso los de un jefe guerrillero.”

No es casual que el considerado como El Mesías, salvador de la humanidad, refleje los más variados contrastes que animan la vida moderna y que asuma, o se le haga asumir, los caracteres y rasgos de los modernos despreciados y marginados de hoy y de siempre.
La polémica desatada hace más de treinta años por la extraña carta y el misterio de la desaparición del libro que la contenía, pone de relieve que sobre el cristianismo, y en especial sobre vida y enseñanzas de Jesús, se ha dicho mucho y seguramente hay mucho por decir; y no es la primera vez que aparecen o resurgen documentos que aluden a detalles desconocidos y reñidos con la interpretación oficial elaborada durante siglos.

Tales documentos, como los famosos Manuscritos del Mar Muerto, los más de setenta Evangelios Apócrifos o el removedor Evangelio de Judas encontrado en Egipto en los años 70´ y difundido internacional e intencionalmente en vísperas de la semana santa, exponen la diversidad teológica existente en los primeros siglos vividos por las comunidades cristianas que se llamaban a difundir las enseñanzas de Jesús. Una diversidad contraria a la unicidad férrea con la que catolicismo dominante se empeñó en adoctrinar a los fieles. Una diversidad que jamás pudo ser silenciada o destruida y que se empeña en recordarnos, pese a quien pese, el viejo palimpsesto de toda cultura humana.

Xabier

Especial para Montevideo.com en:
"http://www.montevideo.com.uy/noticia_28496_1.html"
y el Diario Español de Australia

LA PIEL DE JUDAS

Desde hace unos dos mil años, el nombre Judas tiene connotaciones tan fuertes, que pasó a ser un adjetivo cargado del estigma de la peor traición. A tal punto que, vía el catolicismo que los españoles impusieron a sangre y fuego en américa, el tal Judas aparecía resignificado en todo tipo de estereotipos de distintas manifestaciones.

Por ejemplo, en Uruguay, en los días anteriores a la navidad, teníamos la costumbre de pedir pa´ el Judas, una suerte de muñeco hecho con ropa vieja y relleno de lo que se pudiera, que tirábamos en una esquina junto a una latita en la que ibamos guardando las monedas que nos iban dando los transeuntes, cuando nos daban alguna.

Luego se quemaba en una pira a fin de año. Algunas veces, el barrio elegía una esquina donde se quemaba un judas grande, junto al que se sumaban los demás judas de los niños. No tenía un caracter extrictamente religioso, pues se mezclaba con los festejos de fin de año y solo era una costumbre más en aquella suma ecléctica de tradiciones que convertían la navidad en una fiesta pagana que, por cierto, era recuperar su verdadero origen, ya que el nacimiento de Jesús en esa fecha es un invento.

En estos días acaba de estallar el escándalo de la difusión internacional del Evangelio de Judas, que parece redimensionar la teoría de su traición. En realidad, se trata de un papiro encontrado en la década del 70´ en Egipto. El texto está escrito en dialecto copto y ha sido datado como perteneciente al siglo III o IV de nuestra era, aunque otros lo sitúan en el siglo II. Se lo ha denominado Evangelio de Judas porque allí se desmitifica su supuesta traición, arrojando una luz diferente a la versión oficial canonizada por la iglesia.

No se trata de que el texto fuera escrito por Judas, como tampoco de los cuatro evangelios aceptados oficialmente se tiene la certeza de sus autorías, ya que nadie sabe quiénes eran Lucas, Juan, Mateo y Marcos, aunque fueron declarados santos. Ni siquiera hay acuerdo en el orden cronológico en el que fueron escritos. Aparte de que todos fueron redactados decádas despues de los hechos que relatan. Cómo bien dice Rolland en su libro Les Évangiles des premières communautés: “No existe uniformidad entre los críticos en lo que concierne a la redacción de los distintos evangelios, Sin embargo, prima cada vez más la convicción de que, exceptuando quizas Marcos, fueron escritos tras la destrucción de Jerusalem.”

En realidad, existían decenas de relatos llamados evangelios que fueron declarados apócrifos y eliminados aunque no pudieron ser destruidos totalmente. Hoy la cifra de tales textos, ya sea completos, en fragmentos de papiros o a través de citas de escritores ecleciásticos antiguos, asciende a más de setenta. En el siglo I y II existían una variadísima gama de relatos. No existía aún la noción de evangelio, y menos de un corpus oficial, por lo que muchas recreaciones de las palabras de Jesús eran consideradas válidas. Lo que luego se consideró apócrifo era en esa época lo único que muchos cristianos conocían de su fe, algo que dependía de la región que habitaban y de la corriente que pregonaba la comunidad a la que pertenecían. También hay que recordar que la palabra apócrifo, del griego Apókryphos, significa oculto, apartado, secreto, pero no significaba algo falso o descartado sino que tenía una connotación casi opuesta, la de ser un texto especial reservado solo a ciertos elegidos, noción que le adjudicaban precisamente las corrientes gnósticas que recuperaban esa acepción pagana griega para designar a libros que consideraban tan preciosos que debían ocultarse a los ojos de los no iniciados.

Este papiro rescatado es uno más de una larga lista. No hay que olvidar que la iglesia que hizo la seleción canónica, no era la antigua comunidad cristiana que propagó las ideas de Jesus a riesgo de muerte, sino la iglesia triunfadora que se alió con sus más acérrimos enemigos. Y ni hablar de la iglesia medieval, inquisidora y asesina, legitimadora del poder feudal, que continuó la tarea de depurar del cristianismo todo elemento subversivo.

También es curioso el propio término evangelio, que no se halla en el Nuevo Testamento, con la excepción, discutidísima, del comienzo del evangelio de Marcos que dice “Comienzo del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios”. Este texto pudo ser añadido, como encabezamiento, por un escriba posterior, cuando ya el término evangelio pasó a designar un escrito que relataba las palabras de Jesús, como aclara H. Köster en su Ancient Christian Gospels, History and Development.

El término evangelizar puede provenir del uso del verbo Basar, en la biblia hebrea del Viejo Testanmento, lo mismo que la semejanza de sentido de algunos pasajes del profeta Isaías, aunque también se hallan usos del sustantivo besorah (euggelion) en la Biblia griega, con la acepción amplia de “dar una noticia” Algunos eruditos, como A. Von Harnack, plantean las semejanzas con un culto imperial romano, en una versión griega, de significado asombrósamente similar a neotestamentario, que se refiere al soberano como salvador, dotado de poder divino y cuyo nacimiento fue el comienzo de las buenas noticias para el mundo. Esto probaría, afirma, que el movimiento cristiano tomó del grupo establecido en la comunidad helenística, el vocablo evangelio para identificar el mensaje de Jesús, y de allí transmitirlo al resto de los grupos.

Es asombroso leer el famoso pasaje del griego Priene (9 a.C) que describe la providencia del nacimiento de Augustus como dotado de virtud divina para ser benefactor de la humanidad y enviado como salvador trayendo las buenas noticias (euaggelia)... “Puesto que la divina providencia, que ha ordenado todas las cosas interesándose por nuestras vidas, ha dispuesto el orden más perfecto otorgándonos a Augusto, a quien ha dotado de virtud divina para que fuera benefactor de la humanidad, enviándolo como salvador para nosotros y nuestros descendientes de modo que acabará con la guerra y dispusiera de todas las cosas. Y puesto que el César por su aparición (epifaneia) ha sobrepasado todas las esperanzas anteriores y buenas noticias (euaggelia) y puesto que el nacimiento del Dios Augusto fue el comienzo de unas buenas nuevas para el mundo (euaggelion) decretamos...” como se describe en el capítulo El marco religioso del cristianismo del libro Orígenes del Cristianismo citado por Eugenio Piñero, de la Universidad Complutense de Madrid en el capítulo titulado Evangelio y primeras tradiciones evangélicas, del libro Fuentes del Cristianismo, tradiciones primitivas sobre Jesús, de ediciones del Almendro, Cordoba, 1993.

Cómo se ve, la llegada de un salvador, no era patrimonio solo del pueblo judio expresado en la espera de un Mesías, el ungido, de la que el vocablo cristo, es la traducción griega que se le anexó a Jesús. Los historiadores Filón y Flavio Josefo también utilizan la raíz euuaggel en la que sintetizan la paz y salvación helenística con la bessorah hebrea para recoger testimonios de la tradicón apocalíptica tan diáfana en aquellas épocas. Y es que el cristianismo, tanto en su contradictorio desarrollo histórico, como en la génesis de aquellas primeras comunidades cristianas, implica un fabuloso sincretismo.

A su vez, existen tradiciones pre-evangélicas sobre las que se puede insertar el surgimiento de éstos para entender, tanto las formas tradicionales preexistentes en las que hunde sus raíces, como el sentido original que aportan en tanto nuevo movimiento. Un ejemplo interesante son las llamadas “hojas volantes” que empezaron a circular en los años posteriores a Jesús como la forma en que aquella comunidad, aún clandestina, de primeros cristianos se las ingenió para conservar y transmitir las enseñanzas del maestro. Tales hojas fijaban las palabras de Jesús que pervivían en la tradición oral. Al inicio, eran hojas sueltas que describían tal o cual frase insertándola en tal o cual hecho. Con el tiempo fueron aglutinadas convirtiéndose en una narración mayor y más estructurada, siendo un elemento importantísimo de autoeducación y transmisión de la fe en momentos en que el movimiento ya había traspasado los límites de Jerusalem para desparramarse por todo el imperio, como lo explica Antonio Piñero en el capítulo Primeras tradiciones evangélicas del libro Fuentes del Cristianismo, tradiciones primitivas de Jesús, editado por la Universidad Complutense de Madrid en 1993.

Pero si hubo manipulaciones en la antiguedad y a través de toda la historia de la difusión del cristianismo, no dejan de ser asombrosas las manipulaciones de nuestra época. El papiro difundido la semana pasada, en realidad fue encontrado en 1978 y uno se pregunta cómo puede ser que un texto tan antiguo, que puede arrojar datos importantes, puede andar deambulando de mano en mano de comerciantes inescrupulosos a riesgo de destrucción, como ha sucedido efectivamente, ya que por el deterioro, ha sido imposible reconstruirlo en su totalidad y se han perdido varias líneas de palabras.

Pero lo mismo ha sucedido con los famosos papiros de Mar Muerto encontrados en 1947 las cuevas de Qumram, que al parecer son un testimonio de primera mano de las comunidades esenias contemporáneas a Jésus y los primeros cristianos, y sobre los que se desató una tremenda polémica y lucha institucional y religiosa por su estudio y traducción.

El ahora denominado Evangelio de Judas, lo reivindica como uno de los más fieles discípulos de Jesús, a quien no traicionó, sino que cumplió con el mandato del propio Jesús, o con un mandato divino, ya que fue precisamente su acción la que permitió la consumación del martirio de Cristo para que se transformara en el salvador de la humanidad, coincidiendo con el de las antiguas profecías. La interpretación de la secta que lo escribió, no deja de ser retorcida, pero no lo es más que la vieja versión oficial del Judas traidor que machaconamente difundió la iglesia dominante. Y es que Judas no fue otra cosa que el chivo expiatorio para desdibujar a los verdaderos asesinos y traidores de Jésus, para atenuar la complicidad del imperio romano y de sus aliados locales y del clero religioso.

El cuento de la traición de Judas nunca pudo ser armado completamente y adolece de faltas que el sentido común, el menos común de los sentidos, pone de manifiesto sin demasiado esfuerzo. Como lo escribe magistralmente Jorge Luis Borges en un cuento de 1944 en el que un personaje declara superfuas la delatación de Judas.

Aun hoy cabe preguntarse: ¿Cuál es el papel supuestamente esencial que cumpió Judas en la versión oficial canonizada por la iglesia e impuesta por la catequesis a los niños? Que Judas traicionó a Jesús por 30 monedas senalándoselo, mediante un beso, a los soldados romanos que fueron a detenerlo en el Monte de los Olivos. En realidad, la patrulla romana cumplió un papel de segundo orden ya que los que apresaron a Jesús fueron los ezbirros enviados por el Sanedrín Judio dominado por el Sumo Sacerdote Caifás. ¿Qué sentido cumpliría Judas como señalador de un Jesús por todos conocido? Jesus llevaba dos años difundiendo sus ideas y organizando a sus seguidores, había predicado en el templo de Jerusalem y había causado ya un gran escándalo en la pascua anterior. Ninguno de sus enemigos necesitaba que lo identificaran para apresarlo.

Judas Iscariote era uno de los apóstoles, que tampoco se sabe si realmente eran doce, ya que ésto puede ser un número simbólico, atribuido posteriormente, que alude a las doce tribus de Israel. Estos apóstoles no eran otra cosa que los jefes, la dirección, del movimiento armado por Jesús. Tendría mucho más sentido que, más que señalar a alguien muy conocido, la traición de Judas se deba a una división en el movimiento y a una discrepancia táctica o estratégica. Hay autores que afirman que Judas, en realidad, era un jefe de los Zelotes y tenía inclinaciones a una lucha militar como forma de lograr la victoria en la insurrección. La única importancia de la entrega de Jesús por Judas a sus enemigos, es la de que fuera precisamente esa noche y no otra, para frenar los planes de Jesús y la mayoría que se aprestaban a entrar en Jerusalem. Esto nos remite a las diferencias entre los Esenios y los Zelotes, las dos organizaciones que lucharon contra la dominación romana y denunciaban la explotacion social y religiosa de los sectores dominantes.

Cuando era niño, si era traviezo y no respetaba las tradiciones y reglas impuestas por los mayores, me llamaban Piel de Judas. Este papiro aparecido extraña y polémicamente en medio de la semana santa, todo un recurso de Marketing, parece asumir el mote con el que por tanto tiempo se lo asoció a Judas. Antiguamente el papel era un elemento costoso y muchos textos eran escritos sobre la piel, el cuero de diferentes animales. A su vez, los indios guaraníes, creadores de uno de los lenguajes más poéticos, llamaban al papel, Piel de Dios.

Ignoro si este papiro difundido ahora podrá aportar algo valioso. En verdad os digo que habrá que ahondar en las raíces de un movimiento tan fecundo como el cristianismo, y muchas mentiras y dogmas impuestos deberán caer, para que aflore lo más preciado y genuino, la lucha por crear un paraíso para todos, no en el cielo sino en la tierra.

Xabier

Especial para El Diario Español de Australia.

EL CRISTIANISMO ORIGINAL ERA LAICO Y ANTIRELIGIOSO

Es una semana especial y aunque en muchas partes del mundo viven ajenas a la pascua cristiana, a la pascua judía y a cualquier pascua, y miles de millones de personas profesen otras creencias, es un momento importante que alude a situaciones que implican interesantes enseñanzas.

A partir de mi ateismo tengo un profundo respeto por el cristianismo, sobre todo, por el cristianismo original. Por ello quiero adentrame, en lo que creo es el gran aporte del cristianismo y de aquel hombre que asumió el desafío histórico de enfrentar y denunciar al imperio invasor, pero también a la opresión de los gobiernos locales, como el del rey Herodes Antipas, y a las clases dominantes de la sociedad en que vivía, lo mismo que a las corrientes religiosas de Saduceos y Fariseos, los sacerdotes y doctores de la ley judaica que dominaban el Sanedrin. Las únicas sectas, en tanto organizaciones y no en el sentido peyorativo que hoy le damos al término, que conbatían eran los Zelotes y los Esenios, pero sobre ellos volveré en otro posteo.

En lo personal, no me importa si Jesús existió o no, pues a partir de ciertos textos, si bien no se puede comprobar su existencia, se puede tener una idea bastante cercana a la realidad de aquella sociedad. Creo que más allá de eso, aún en la contradictoria y censurada versión oficial armada por la iglesia cientos de años después, respira y pervive el caracter rebelde de una manera de ver y de actuar en el mundo. Para mí fue un hombre común nacido de los estratos más humildes de su pueblo, que conoció la injusticia de la opresión y se rebeló contra ella, que se formó en las tradiciones culturales del pueblo judio pero también en las fuentes de un grupo que intentó interpretarlas a la luz de las contradicciones del momento, expandiendo el horizonte cultural y religioso del judaismo.

Propagó sus ideas y se organizó con sus hermanos, combatió por ellas y enfrentó con honor la persecusión, la tortura y la muerte, transformándose en un martir de carne y hueso de toda la humanidad. Fue un revolucionario que llamaba a construir un nuevo orden en la tierra, porque no puede salvarse el alma sino se salva al mundo. Que expulsó a los mercaderes y banqueros del templo y no en vano sus acusadores dicen que lo encontraron subviertiendo al pueblo. Nadie puede negar la combatividad de aquel cristianismo y quienes luego declararon apócrifos a cientos de relatos o corrigieron las versiones oficiales de los evangelios, no fueron tan hábiles para extirpar y borrar estos carácteres importantísimos del cristianismo original.

En el apocalipsis de San Juan todavía pervive ese lenguaje batallador y antimperialista, nada que ver con el que se impone luego, cuando el emperador Constantino decide adoptar el cristianismo como la religión oficial del imperio. Así vemos que, como lo analiza Carlos Kautsky, el mismo que luego fue tachado de renegado, en su libro Orígenes y fundamentos del cristianismo primitivo, dice

“El cristianismo no alcanzó la victoria sino hasta que se transformó en lo opuesto a lo que era. Su victoria no fue la de los pobres que lo originaron sino de la clerecía dominante, no resultó triunfador como una fuerza suvbersiva sino como una fuerza conservadora que se acomodó al poder de turno claudicando en sus aspiraciones y defendiendo lo contrario”

Por otra parte, la liberación de la miseria proclamada por el cristianismo era, al principio, completamente material y debía hacerse en la tierra y no en el cielo. Es que no hay religión sin contradicciones, ninguna ha surgido de un solo cerebro como el resultado de un proceso puramente lógico. Cada religión es producto de múltiples influencias sociales y refleja variadas situaciones históricas, pero sería difícil encontrar una tan rica en contradicciones como la cristiana, porque dificilmente otra surja de elementos tan diferentes. El cristianismo nace del judaismo y por ellos es transmitido a los romanos, por los explotados a los gobernantes, por una organización que vivía de una forma comunista a una organización que luego se sumó a la explotación social.
A tal punto que se pueden citar palabras de sacerdotes griegos y latinos que se rebelaron contra esto, como:

Ambrosio “¿Cuál es el orden de Dios?...Que la tirra sea poseción común de todos, que todos tengan derecho a sus bienes.”

Damian: “El rico no es el propietario, si el rico no da, despójeselo y entréguese sus bienes a la comunidad”

Basilio: “Nada resiste la violencia de la riqueza, todo se somete a su poder, si protestas, palos, si te quejas, palos y se te condena a servidumbre o vas a parar a la carcel”

Jerónimo: “Todas las riquezas no tienen otro origebn que la injusticia” o

Ambrosio: “El mundo ha sido creado para todos y unos pocos tratan de reservárselo”

o como sentenció Juan Crisóstomo constatando esas diferencias de la iglesia: “Ustedes ya no son cristianos de Cristo sino cristianos de Constantino”

Compárese el sermón de la montaña como lo registra Lucas, con el registrado por Mateo, en Lucas todavía vive la glorificación del pobre y la condena al rico, ya en los días de Mateo había muchos ricos que abrazaban la fe cristiana y esto no les gustaba nada. Mateo transforma, al pobre, real y concreto, con un una sutileza de término, en pobre de espíritu, dando pie para que el cristianismo pierda sus aristas más rebeldes y revolucionarias y pueda incorporar a otros sectores.
Algo que pone en escena lo político en todo su sentido. ¿Es Mateo un reformador que articula la doctrina a los nuevos tiempos posibilitando el avance o es un traidor revisionista que sepulta lo esencial del movimiento? Tales transformaciones tuvieron efecto en la congregación cristiana, la que fue eliminando todos los elementos subversivos de su fe, incluso fue transmutando la imagen de Jesús en una figura pasiva que había sido asesinado, no ya con motivo de una insurrección, sino simplemente por su infinita bondad y santidad.

Ha fines de los años 80 tuve la oprtunidad conocer al padre Luis Perez Aguirre, tristemente fallecido hace pocos años. Era un referente ético en la sociedad uruguaya, fundador del SERPAJ, Servicio de Paz y Justicia, organismo fundametal en la lucha por los derechos humanos durante la dictadura. Tuve la oprtunidad de leer su libro “Anticonfesiones de un cristiano” muchos de sus escritos y de charlar con él. Yo estaba escribiendo un trabajo acerca de un paralelismo histórico entre marxismo y cristianismo, que había iniciado viviendo en un país socialista, poco tiempo antes. No trataba de reducir uno al otro ni de empujar a nadie hacia espacios ideológicos o partidarios. la relación entre marxistas y cristianos no necesita de empujes o arrastres ni capitalizaciones político-ideológicas sino del aprovechamiento, sin negar sus luces y sombras ni pretender separarse oprtunistamente de sus mediatizaciones históricas, de la riqueza heterodoxa de ambas y de asumir el desafío de los hombres de buena voluntad, el de la construcción de una sociedad diferente, sin explotados ni explotadores, sin iglesia, sin estado y sin partido, una sociedad tan marxista como cristiana y viceversa.

Creo que los aportes de “Perico” como lo llamaban, son importantísimos en el rescate de la esencia del cristianismo original, de su dinamismo transformador y revolucionario concretado en la práctica de Jesús.
Recuerdo una de sus citas del filósofo cristiano Ernest Bloch que dice “Pensar es tranguedir, lo mejor de la religión es que crea herejes” y habla de la crítica de Bloch a una iglesia que ha anulado el dinamismo cristiano. Bloch repulsa a ese Dios cerrado que se ha transformado en un instrumento ideológico manipulado por las religiones al servicio del poder.

Me permito recordar aquí los versos del poeta e. e. cummings:

“Cuan a menudo las religiones
te han puesto sobre sus flacas rodillas
estrujándote y abofeteándote
para que pudieras concebir a los dioses.”

Pero Aguirre nos dice que ese Dios cerrado no es el Dios de Jesús sino el racionalizado por nuestras lógicas y nuestras impaciencias, el que es coartada de nuestra incapacidad de crear y amar, porque el Dios de Jesús es inmanipulable y libre, no es domesticable ni por la mismísima iglesia y abrió para siempre una crisis monumental en la idea común de Dios, porque el Dios de Jesús no habita en los templos.

Jesús instaura una nueva relación, la Nueva Alianza, entre el hombre y Dios, pero un Dios diferente, un Dios liberador, aboliendo la antigua religión y sus manifestaciones externas como el culto y lo sacerdotal, templo, altar ofrenda, sacrificios, etc. Jesús no predica ritos ni ofrendas.
Este Dios de Jesús rompió con todas las opiniones religiosas aceptadas, ataca furtivamente a un Dios o dioses que legitimaban la explotación y no hablaba de un Dios abstracto, sino de uno concreto que habita en el hombre.

Materializa a Dios, lo vuelve humano, lo quita del más allá de los cielos y lo implica en la sociedad porque a Dios se lo honra donde se hace libre a los hombres. Jesús introdujo una idea del absoluto que hizo añicos el concepto clásico de Dios, al punto que hay autores que afirman como Scarpit, que “por más extraño que parezca, la revolución cristiana es laica y anticlerical”.

Hay que recordar que en aquellos primeros siglos, bajo el imperio romano se consideraba al cristianismo, no como una religión más sino como la “no religión” como un peligroso ateismo, como un corrosivo de lo que comunmente se llamaba religión. El cristianismo original no encaja en ninguno de los términos de definición religiosa, lo único que se asemeja son las deformaciones históricas que no se compadecen con la autenticidad de sus orígenes porque el cristianismo primitivo parece desabsolutizar a Dios para absolutizar al hombre.

Y esto es lo que se podría llamar una suerte de materialismo, en el sentido filosófico en oposición al idealismo, introducido por el cristianismo como cuña en el ambiente religioso, una desconfianza de toda idealización religiosa. Por eso el materialismo cristiano elevará el amor real como objeto tangible, humano, a orientación suprema de la acción del creyente porque todo lo que hacemos por un ser humano concreto, al que Dios ama, lo afecta él. “Lo que hagaís al más pequeño de mis hermanos, a mi me lo haceís” algo que podemos emparentar con la hermosa frase del Che que expresaba: “Sean capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo, es la cualidad más linda de un revolucionario”

Por ello, para un cristiano, el juicio final tiene una connotación diferente del miedo y la culpa para poner el énfasis en la praxis, porque está atado a la práctica diaria de su vida. Perez Aguirre rescata lo nuevo del cristianismo, cómo Jesús combate una religión que es indiferente, o al menos incapaz, ante los sufrimientos del pueblo y nos introduce en una análisis sobre la religión y sus causas materiales, gnoseológicas, psicológicas, y de cómo éstas religiones se evaden del mundo. Cita a Nietzche en su crítica a una religión del cielo “Que nos hace perder pie en la historia”. recoge a Feuerbach y explica la diferencia de la doctrina de Jesús que no habla de un Dios cualquiera sino del de los oprimidos, de los explotados, de los marginados de la historia, provocando un escándalo en las concepciones religiosas y cuestionando leyes injustas.

Nos trae a Karl Barth, teólogo fundamental de la Secularización, que se afilió a principios del siglo XX al Partido Obreo Social Demócrata Alemán, y su propuesta de un cristianismo que no es un religión sino una fe, subrayando la perspectiva dialéctica de las relaciones entre hombre y Dios, de un hombre que busca a Diso y crea la religión, que no es revelación, obra humana y no divina, con la que barth inmuniza al cristianismo de la crítica de la religión.

Aguirre rescata también, a Dietrich Bonhoeffer, teólogo alemán antifascista, encarcelado y asesinado por los nazis. Tuve oportunidad de leer su libro Cartas desde la Prisión, en la edición nicaraguense de 1984, algo que recomiendo a todo aquel que se considere cristiano. Bonhoeffer dice:

“ Hemos aprendido a ver los grandes acontecimientos de la historia del mundo desde abajo, dese la perspectiva de los inútiles, de los sospechosos, los maltratados, los sin poder, los oprimidos, los despreciados, en una palabra, desde la perspectiva de los que sufren”

Y combatía la manera religiosa de entender al cristianismo:

“Creer en un Dios todopoderoso y omnisciente es creer de una manera religiosa, inaceptable para un cristiano”

Las ideas de Bonhoeffer son las de un cristiano que participa del sufrimiento de los hombres, que exige a un cristiano participar y combatir por hacer libres a los hombres del sufrimiento y la opresión.

El desarrollo de ésta concepción del cristianismo, de una fe ligada indisolublemente a una praxis, implica analizar la relación entre fe y teología. En lo personal, a través de los aportes de la Teología de la Liberación, un movimiento heterogeneo surgido en las entrañas de nuestro continenente y que no siempre fue comprendido en su profundidad ni valorado por sectores de la izquierda latinoamericana, muchos de ellos de definición marxista. Aún así, su aporte fue un punto alto de tantas luchas populares, como también a los máximos niveles académicos y teológicos, permeando a lo mejor de la iglesia latinoamericana que. más allá del descabezamiento de la represión militar y vaticana, sembró una semilla de rebeldía y rigor intelectual, capaz de germinar con otras muchas en nuestra tierra.

En momentos en que los cristianos se aprestan a recordar el martirio de Jesús, creo que es bueno tratar de reflexionar acerca de las vicisitudes que lo llevaron a la cruz para ser capaces de valorar su ejemplo radicalmente transformador y humano.

Xabier

POLÉMICA SOBRE JESÚS, DIOS Y LA MAR EN COCHE... II

Siguiendo lo que me escribe mi amiga Laveron... que jesusito volvió de la muerte es solo una creencia, nadie puede afirmarlo y de hecho, solo un ser lo dijo, una mujer, precisamente la más vilipendiada, atacada, denigrada por la cofradía cristiana pos Cristo: María Magdalena, que se la hizo pasar por prostituta cuando era la principal apostol, o apóstola, y la pareja de Jesús, su compañéra, su amor.

Pero la Iglesia se encargo se tergiversarla y confundirla, no solo para quitarla del medio sino para anular la acción de la mujer en la jerarquía. En aquella incipiente de Pedro y Pablo y en la actual. ¿Y si tu resusitaras, a quén te le aparecerías?, Yo, por mi parte, como responde Saramago, a la persona que más amé en este mundo y no a Pedro o ningún otro. Pero la Iglesia, que es un vocablo griego que significa Asamblea, algo que olvidaron y que no tenía en el cristianismo antiguo ningún caracter religioso, se fundó sobre los hombres a los que el supuesto resucitado no se molestó en visitar. Extraño, ¿No? Y si uno ama tanto a alguien, parece bastante lógico que queramos y creamos que se nos aparece. Yo he llegado a tener conversaciones enteras con ex novias y ni siquiera habían muerto y algunas veces, ni te cuento.

Pero todo el tema de la resurrección es un invento que diluye lo más importante de Jesús, su vida, sus hechos, sus acciones o lo que se dice de ellas. Su praxis, verdadera o no, real o construida, es tan revolucionaria y transformadora que los que dicen que la siguen o la veneran, no son capaces de asumirla en su real magnitud y necesitan un plus extra de misticismo. Si fueran un poco coherentes, optarían y rescatarían la vertiente mística del cristianismo que precisamente lideraba María Magdalena, de la corriente gnóstica como bien expresan los evangelios coptos encontrados en Egipto en 1945 aunque ya se sabía de ellos desde muchísimo antes. Es más, esa mujer de la que Jesús, eso creo yo, estaba enamorado y que vivieron como pareja aunque les escandalice a tantos, era mucho más culta que los pobres y desarrapados apóstoles, que eran prácticamente analfabetos porque pertenecían a los rústicos proletarios, si el termino se pudiera extrapolar, de la época. Con ellos Jesús funda un movimiento revolucionario, no solo en el sentido político o religioso sino filosófico y no con los sectores acomodados, Fariseos y Saduceos, de la comunidad judía a la que pertenecía. En realidad el movimiento venía de antes pero es innegable que la participación de Jesús implicó un salto cualitativo.

En cuanto a la fe, yo tengo fe y si fuera por eso Palito Ortega también y debería ser Papa. ¿Quién les da el monopolio de la fe a los creyentes en dios? Yo tengo fe en muchas cosas y no se me ocurre que mi fe es capaz de moldear la realidad. Es más, tener fe debería ser indisoluble de una relación con la praxis, teoría y práctica, algo que muchos de los que se llenan la boca con la fe, adolecen.

Gramsci escribió: “hay que valorar el problema de la religión, no en el sentido confesional sino en el sentido laico de unidad de fe entre una concepción del mundo y una manera de conducta concorde. Pero...¿Por qué llamar a esa unidad de fe “religión” en vez de llamarla ideología o incluso, política?”

Con un poquito más de toda esa fe que dicen tener muchos, otro gallo cantaría. Por suerte, nuestra fe, Laveron, sabemos que, o se mete en el mundo o no es nada. Bienvenida esa vieja fe que nos ha dado tanto.

La palabra religión viene de religación, del acto de religar, volver a unir lo separado. Yo no soy capaz de concebir un proceso de religación ni de tener una concepción religiosa. la religación es con dios, o con una entidad superior sin importar cómo se llame o si es única o múltiple como en las religiones politeistas. Y no acepto ninguna religación porque yo no estoy separado, precisamente mi concepción del universo o del multidiverso universo que habitamos es la de la conciencia de la concatenación universal, algo que por suerte es antíquísmo en la cultura humana aunque algunos lo vengan a descubrir en los refritos de toda la onda new age o en algún libro de autoayuda a puro lugar común. Toda la filosofía del mundo cabe en una aceituna y eso es lo que estoy comiendo en este preciso momento de un día soleado en el que me voy a la playa cuyo filosófico pero nada etereo mar azul admiro desde el balcón y me está esperando con una fe inquebrantable. Ahí está frente a mi cada día con ese movimiento constante que tanto me asusta y atrae.

POLÉMICA SOBRE JESÚS, DIOS Y LA MAR EN COCHE...

A raiz de mi post titulado Tarjeta Virtual, he recibido comentarios y unos cuantos correos acusándome de no respetar a Dios. Y es cierto, yo no respeto a ningún dios, así con mínúscula. No creo en ningún dios pero no se me ocurre ni por un momento tener que explicar la inexistencia de dios, como algunos me exigen cuando ellos jamás han pordido demostrar su existencia. Yo no defiendo la inexistencia de dios pues no puedo demostrar lo opuesto de algo que ninguno ha podido comprobar. pero me basta con que un solo ser en este mundo crea en Dios, aquí sí con mayúscula, porque se trata de su creencia y la respeto, para que ese Dios exista. Es decir, exista como creencia de alguien que lo crea, como no podía ser de otra manera, a su imagen y semejanza y no a la inversa.

Alguien dijo que...“Si los caballos o bueyes creyeran en dioses, los imaginarían como caballos o bueyes” la frase siempre me gustó pero es demasiado mecanicista. Hay un cuento breve de Monterroso, en su caso decir breve es una redundancia, que refleja mucho mejor esta situación. Dice que si los caballos tuvieran dioses, no se lo imaginarían como caballos sino como jinetes. Esta es una explicación mucho más diálectica.

Pero si bien me basta con que solo una persona en el mundo crea en Dios para que este exista, creo que existe como creencia y que ello no puede ser un dogma con el que se nos pretenda obligar al resto a creer en él. Creo que la idea de Dios es una idea genial, maravillosa, plena de gracia y fantasía y de una imaginación que ya la quisiera tener yo para mis historias, pero yo no puedo creer en ella, no puedo concebir la ida de Dios. Aún así, defiendo el derecho a tenerla y estoy dispuesto a dar la vida para que otros puedan sentirla y expresarla.

Lo que pido es que ojalá un día alguien pueda creer en Dios de una manera simple, como creencia, sin tener la necesidad de querer demostrar su existencia ni obligar al resto a creer en lo mismo. Lamentablemente construyen, sobre lo simple, una arquitectura que, en aras de una pretendida complejidad, termina por armar una red complicada que no pocas veces termina ahogando la vitalidad de aquel sentimiento, de aquella idea, de aquella creencia. Eso no deja de asombrarme pero lo reconozco como un proceso muy humano.

Otra cosa que me asombra es la confusión de Jesús con Dios y es ahí donde pienso que la educación religiosa, en este caso la cristiana, más allá de sus diversas variantes, enseña mal y no respeta ni siquiera sus fuentes. Jesús, si existió y a mí no me molesta su existencia, al contrario, digamos que me cae simpático, fue un hombre de carne y hueso, que como cualquier ser vivo, incluso cualquier objeto, cualquier átomo, cualquier partícula elemental, cualquier quasar o lo más pequeño que descubramos, ahora que algunos les encanta la física cuántica sin molestarse mucho en profundizar en ella, es mucho más que cualquier Dios y que todos los dioses concebidos juntos. Una sola partícula de materia vale más que todos los olimpos.

Pero a algunos, la materialidad de Jesús les aterra y prefieren diluirla en Dios, como diluyen su caracter histórico concreto. Porque aunque no podamos, por ahora, comprobar que existió un hombre Jesús, a través de muchos textos, no solo los canónicos, claro, podemos tener una idea de la sociedad en la que pensamos que vivió y ello nos dice mucho, aunque muchos no quieran verlo y prefieran deshistorizarlo. Lamentablemente la religión y su lenguaje teista no solo deshistoriza al hombre, termina deshistorizando al propio dios, como no puede ser de otra manera, aunque su inclusión en relación con el ser humano, no puede ser otra que histórica y todas la narraciones lo terminan reflejando, quieran o no, y por lo tanto no puedan estar al margen de esas contradicciones. El problema con Dios es que imaginar, ya implica un grado de meterlo en el mundo que es una negación de Dios, de esa idea de lo que se supone que es un Dios. El verdadero Dios, si existiera, sería inimaginable. Cualquier otra cosa, con ese u otro nombre, da los mismo, es una creación humana y no divina.

Y esto no es nada malo, es más, es hermoso, es maravilloso pero casi no encuentro seres que lo valoren como tal y necesitan entonces toda una construcción, que también tiene aspectos hermosos y atractivos y conmovedores, sino fuera porque los que creen en ello se pierden en el camino. Y eso no me alegra, por el contrario me entristece. Razonando por el absurdo, como tanto me gusta, si uno realmente creyera en ese dios del que hablan, no necesitaría nombrarlo, es más, ni siquiera imaginarlo.

Esto está ya muy largo por hoy pero para entrar en tema en torno a Jesús y al cristianismo, y basándome en autores cristianos, claro que nada ortodoxos, se puede decir que, si se quiere ser fiel al cristianismo primitivo y original, hay que hablar de un ateismo en el cristianismo y que, aunque esto pueda escandalizar a más de uno, este nació como una concepción laica y antirreligiosa.

Hasta mañana y Feliz Navidad, ese apócope de natividad de alguien que evidentemente no nació en esta fecha, pero ese es solo uno de los varios sincretismos amalgamados en eso que llamamos cristianismo.

Xabier

Para los que les interesa saber lo que opino sobre algunos aspectos de la religión, pueden buscar en mis archivos un post titulado La religión en el Uruguay y para los que les interese mis divagues sobre la física cuántica, un artículo titulado Miradas-mirados. No me funcionan los enlaces y ya es tarde pues aquí en Sydney son casi las 5 de la madrugada del 25 y me estoy yendo a dormir.

TARJETA VIRTUAL

Las formas y maneras de celebrar las festividades de fin de año son muchas. En un mundo multiculural, quieran o no algunos, esa diversidad se expresa nítidamente aportando colores y matices variados que enriquecen a la cultura humana. Las tradiciones de estas fiestas se hunden en la noche de los tiempos y han estado en permanente cambio y resignificación constante, y
lo seguirán estando mientras esta especie a la que pertenecemos siga dejando sus huellas por el mundo o vaya a saber qué perdido y distante confín del universo.

Aquí y ahora, desde esta tierra que me ha recibido y en la que comparto tantas cosas con otros seres humanos de culturas muy distintas, celebro una vez más y no dejo de maravillarme con los aportes que los diferentes individuos y colectivos humanos son capaces de crear y compartir. Cada uno a su manera festejará pero también tomará algo de otros y a su vez dará y compartirá para ir consolidando una mezcla extraña pero entrañable. Algunos las vivirán con fervorosa religiosidad, otros lo harán desde su ateísmo o agnosticismo, algunos volveran a repetir ritos antiquísimos y otros innaugurarán nuevos pero lo que sigue repitiéndose, en medio de tantos desafíos y contradicciones, de guerras y catástrofes, es la capacidad del los humanos de sentirse unidos y parte de una fraternidad.

Aún así, no soy bueno para mandar tarjetas alusivas, y menos las navideñas. Alguien garabateó una vez en un muro de Montevideo que..."La navidad es el mejor negocio para los mercaderes que Jesús echó del templo". Además, me cuesta celebrar el natalicio de alguien del que no hay el más mínimo registro fiel de su existencia, lo que no importaría si fuéramos capaces de seguir sus enseñanzas. Por ejemplo, donde el tipo dijo amen, la iglesia repite amén y no solo en eso le erra donde pone los acentos aunque, me consta, muchos de sus integrantes supieron estar, cuando tocaba la hora, no por encima ni por debajo sino a la altura de las circunstancias, como en nuestro continente cuando, por nombrar algunos, los movimientos de la Teología de la Liberación dieron su ejemplo.

Pero volviendo al Cristo, si sumamos que parece que el tipo nació, por lo menos, 4 años antes y allá por marzo, que su biotipo seguramente era muy diferente a ese esbelto, algo rubiecito y de ojos claros, tipo el Jesús de Zefirelli o de esas estampitas con rostro dulcificado antes que Mel Gibson se ensañara con su actor con la misma pasión que los soldados de Poncio Pilatos. Si agregamos el trabajo de siglos de una organización como la iglesia amputando, destruyendo, cambiando o declarando apócrifos a un montón de relatos sospechosamente más fidedignos sobre el mister. Si pensamos que el quetedije no solo fue un rebelde sino un revolucionario, probablemente Esenio que, para colmo, logró influenciar hasta los Zelotes que no se andaban con chiquitas a la hora de enfrentar al imperio. Que no ponía la otra mejilla y que incitó a vender la capa y comprar la espada. Que se bancó la tortura calladito. Que quería construir el paraíso, no en el cielo sino en la tierra. Que fue capaz de poner el pecho detrás de sus palabras y murió por ello, con lo que el misterio de la resurrección viene siendo muy poquita cosa ante semejantes actos de vida.

Todo eso sin mencionar el milagro de la concepción de María que, sospecho, está más vinculado a los arrebatos de José o, como cuentan las malas lenguas, de algún centurión romano, antes que con el espíritu santo al que no le veo uñas pa´ guitarrero por menos santo
que resulte y más espíritu que ponga en la tarea. Si le agregamos que de haber vuelto a nacer, por decir algo, en estas tierras australianas, tendría apariencia de Oriente Medio, por lo que no le convendría darse una vuelta por las playas de Cronulla, aunque peor le iría en Londres, donde sería asesinado por portar una mochila sospechosa, aunque el pobre ni siquiera fuera brasileño... comprenderán entonces por qué esto no es una tarjeta de navidad.

Del Papá Noel, mejor ni hablo, pues ese gordito de barba blanca y risa de opereta, derivado de un antiguo obispo llamado Nicolas de Turquía que hacía regalos a los niños y que una expedición armada, allá por el 1035, robó los huesos de su tumba para que pasaran a descansar en Bari, actual Italia, en una gran Iglesia construida para que inmediatamente lo canonizarían como San Nicolas, creyendo inocentemente que allí se terminaba el sincretismo sin saber que siglos más tarde, en pleno siglo XIX, los yanquis lo harían famoso en folletines mezclándolo con leyendas holandesas y alemanas que eran un refrito de la mitología lapona, de ahí el trineo, los renos y la nieve, hasta que en 1931 la todopoderosa Coca Cola le pagó a un dibujante para que en una popular historieta lo vistiera de rojo. Y yo que pensaba que era un comunista que se metía por la chimenea para violar la sacrosanta propiedad privada.

Tampoco esta es una tarjeta de fin de año porque con esa convención que es el tiempo también tengo mis desavenencias, no solo filosóficas, también muy prácticas, que se traducen en una asombrosa capacidad para llegar cinco minutos tarde a todos lados y que me impide entender por qué hablamos de 2005 o 2006 cuando los judíos, ventajeros de ley, van por el cinco mil y pico, algunos árabes por el seiscientos y algo, otros por el mil trescientos y nosotros nos seguimos guiando por un calendario basado en los romanos que empezaban de cero cada vez que cambiaban de emperador, que es casi lo mismo que decir que lo mandaban a mejor vida con un cuchillazo en la espalda.

Hasta que no me confirmen la fecha exacta del Big Bang, seguiré brindando a las 12 de la noche del 31 de diciembre por cualquier cosa más humana y menos abstracta que el cambio de esos numeritos que cuelgan de los almanaques cuya única función, se sabe, es publicitar fábricas de pastas o panaderías, incluso alguna imprenta o, al menos en el Río de la Plata, servir para contextualizar fotos de mujeres desnudas en las paredes de los talleres mecánicos.

Ah! Casi me olvidaba, muchas felicidades en estas fiestas que acostumbro a resignificar como un buen pretexto para juntarse con los que uno quiere y le quieren, como en cualquier otro momento de cualquier año de ese renacimiento diario que llamamos vida.

Xabier

Especial para El Diario español de Australia en su edición del martes 20 de diciembre de 2005. (D.C.) y en versión corregida y aumentada para Montevideo.com.uy y vuelta a incrementar en este blog a los 21 días del mes que llamamos diciembre de un año caratulado como 2005 de esa entelequia que es el tiempo que vivimos.

ICONOS

La palabra ícono ha ido adquiriendo nuevos significados en el lenguaje cotidiano y podemos escucharla o leerla a menudo en frases que ponen de relieve la cualidad simbólica y representativa de determinados objetos o seres. Así se habla de que tal o cual edificio es un ícono de la ciudad o fulano o mengano fueron un ícono, una imagen de su época.
El vocablo imagen parece provenir de la raíz célta: yem, cuyo primer significado es «hacer doble», teniendo también el significado de «fruto». La acepción etimológica de la palabra nos indica que está relacionada con el sustantivo latino «imago», que significa figura, sombra e imitación. Ícono, por su parte, proviene del griego «eikon», icono o retrato y tendría una función de representación aunque se lo asocie linealmente a imagen. Precisamente ícono tiene también un significado más específico en la historia del arte y de la religión.

El icono es una pintura al temple sobre tabla adornada con láminas metálicas de plata repujada, oro o bronce. Son de tamaño pequeño, transportables, con dos portezuelas para tenerlo cerrado y abrirlo a la hora de rezar. Reproducen imágenes de la Virgen, los santos favoritos o Cristo. Aparecen con gran éxito durante los siglos VI y VII, gracias al poderoso atractivo emocional sobre los fieles más incultos, frente al cristianismo intelectual de raíz helenística que había predominado hasta ese momento.
Este cristianismo casi filosófico prefería la representación de símbolos a la de imágenes verosímiles, lo cual sembró la semilla de la discordia entre iconoclastas, definición que incorpora la palabra griega Klao = romper y define al que rechaza las imágenes sagradas o rompe con los mitos admitidos por una sociedad, frente a los adoradores de imágenes o idólatras, en lo que constituyó una de las primeras guerras de religión de la era cristiana. Y es que que el rechazo a la idolatría y al culto engarzaba con el cristianismo original que ponía el acento en la acción práctica y no en el discurso o en la adoración de imágenes, porque Dios no habita en los templos.

Juan de Damasco, teólogo y acérrimo crítico del emperador y descendiente de cristianos árabes, ejemplifica ese tránsito comparndo las imágenes realizadas por los antiguos griegos, que convirtieron piedras en imágenes de dioses cuando dice que «los griegos erigen eikones de demonios y los veneran como dioses, pero nosotros erigimos `cuadros´ o imágenes representativas de Dios».

El nombre Verónica, fue dado a la mujer que, acompañando el calvario de Jesús con la cruz, secó la sangre, el sudor y la tierra en su rostro con un paño. En esa tela, nunca encontrada, se supone que quedó impregnada la cara de Jesus y sería considerada la verdadera imágen del cristo, el Vero icono, en latín, de allí deriva el nombre Verónica.

En Semiotica, siguiendo las definiciones de Charles Pierce con relación al referente, es decir a la cosa a la que se refiere o designa, el signo puede ser clasificado en: Icono: signo que poseé alguna semejanza o analogía con su referente. Ejemplos: una fotografía, una estatua, un esquema, un pictograma. Indice: signo que mantiene una relación directa con su referente , o la cosa que produce el signo. Ejemplos: suelo mojado, indicio de que llovió; huellas, indicio del paso de un animal o persona; una perforación de bala; una impresión digital; o Símbolo: signo cuya relación con el referente es arbitraria, convencional.

Abraham Moles asevera que la imagen es un soporte de la comunicación visual que materializa un fragmento del entorno óptico o universo perceptivo, susceptible de subsistir a través de la duración y con la que el hombre se ha servido para expresar sus sentimientos, y que ha dado origen a diversas formas expresivas no verbales como la pintura, la escultura, la fotografía etc. La imagen constituye un fenómeno de transmisión y recepción de conocimiento. A medida que sus modalidades expresivas proliferan, desde la imagen fija hasta la secuencial en movimiento, la complejidad en la comprensión de sus mensajes aumenta y a medida que su presencia es mayor, la necesidad de interpretar sus significados reales se vuelve imprescindible.

Las imágenes nos hablan de las cosas representadas sometidas a una compleja estructura iconográfica no siempre evidente y fácil de interpretar y entender. Responden a la capacidad humana de estructurar el pensamiento en forma codificada por conceptos desarrollados con las funciones perceptivas y cognoscitivas que le caracterizan en un momento históico concreto.

La foto de El Che muerto que recorrió el mundo se transformó en un ícono de múltiples significados, muchos más que los que le dieron origen. Cuando una división del ejército boliviano logra encerrar a la columna guerrillera del Che y lo capturan, los altos mandos y la CIA deciden asesinarlo y trasladan el cuerpo a Vallegrande. El cadaver reflejaba el estado andrajoso e hirsuto y los militares bolivianos decidieron maquillarlo para que se pareciera efectivamente y no hubiera dudas sobre la identidad. Necesitaban poder enorgullecerse y necesitaban también matarlo una y mil veces en la imagen para que no hubiera dudas de su muerte.
En el plano del manejo de la imagen, tuvieron la intención de oponerla a la clásica y vital foto de El Che tomada por Alberto Korda durante un acto en la Plaza de la Revolucion y que conlleva tal fuerza expresiva que se ha reproducido como el ícono fundamental de su identidad revolucionaria.

El proceso de transformación de esa foto en ícono tiene similitudes con el supuesto paño de la Verónica, ya que se trata de un manejo del negativo que termina generando una imagen en negro sobre blanco que reproduce los rasgos de su cara. Esa es la imagen que se ha impreso por miles y millones en camisetas, banderas y muros e incluso en marcas de productos comerciales en un proceso de resignificación múltiple y contradictorio.

Lo que no sabían los militares bolivianos era que con aquel acto y aquella foto, estaban logrando lo opuesto. La fotografía que recorrió el mundo y llenó de tristeza y rabia a tantos, mostraba curiosamente al Che muerto pero con un gesto, un rictus, sorprendentemente vital y tiene tal fuerza icónica que parece que estuviera vivo. Es que re-presentar es volver a hacer presente y toda imagen de la muerte intenta retratar una presencia que alude directamente a una ausencia. Porque la raíz griega Eikon, también viene de cárcel, incluso de tumba, que contiene sus significados presos. La imagen fija retiene pero la dialéctica de la vida del proceso de observación los modifica, resignifica, de alguna manera les devuelve la vida. Toda fotografía se completa con la mirada del ojo que la mira.

Quisieron matarlo también en la imagen pero ayudaron a la construcción de la vida del mito. La fotografía, en tanto mediación, establece una distancia entre la experiencia y la imagen que la representa. Una foto de una muerte trabaja sobre la necesidad de aceptar, de reconocer y de poder hacer el duelo y se erige como prueba irrefutable en tanto signo de evidencia. Su función tiende a generar pasividad pero, en este caso paradógico, expandió una lucha mayor, irradió vida. Los méritos estan en la vida del muerto y en los que hicieron esa lectura, pero no hay que olvidar que también se encuentran en la imágen, en la materialidad causal y casual de la fotografía.

Pero las paradojas de aquella foto no se agotan en ello. Es notable la similitud con la composición de la imagen de un cuadro de Rembrandt titulado La lección de anatomía del Dr. Tulp fechado en Amsterdam en 1632.

La dispocición del cadaver y la cantidad de personas que lo observan o el gesto de quien lo señala, vinculan sorprendentemente las dos imágenes pero la lectura que podemos hacer conlleva valores, ideas y actos muy diferentes.Rembrandt ilumina un acto de profunda humanidad, lejos de cualquier profanación, apuesta a vencer los traumas, miedos y supersticiones de la muerte y retrata el acto de una autopsia con el fin de obtener el mayor conocimiento sobre el cuerpo humano en haras de la preservación de la vida. En comparación, en contraste, la foto es un acto macabro de muerte en aras de la muerte.
La imagen del cadaver como castigo supremo con el objetivo de aleccionar a los vivos. Dos formas de representar la muerte que expresan dos formas de entender la vida.

El otro rasgo de similitud visual es con el cuadro Cristo Muerto, del pintor italiano Andrea Mantegna, fechado en 1474, en el que el cuerpo no está en la cruz sino sobre una mesa, casi en la misma posición que el de El Che.

Mantegna ubica el cuerpo en una pose inédita que obliga a confrontarse directamente con el personaje. Humaniza el cadaver de Jesus y lo acerca. Fuerza al espectador a mirarlo desde una perspectiva, no solo más cercana, sino más cotidiana y directa. Reformula el vínculo para propiciar el reencuentro, en el juego de la imagen, entre el ícono y el espectador. No oculta la muerte pero recupera en el cuerpo las huellas de la vida.

El Che pasó el último día de su vida, tirado en el piso de una de los salones de la escuelita de La Higuera. Un modesto rancho de barro con piso de tierra. Herido en una pierna no recibió atención médica, calló antes los interrogatorios y hasta le pegó una patada a uno de los oficiales ha quienes ridiculizó con sumo desprecio. Pero también hubo una mujer. La Maestra de la escuela, una jóven de 22 años que llegó a hablar con él cuando el Che lo solícito. Ella cuenta que era casi imposible sostenerle la mirada a unos ojos que no olvidará jamás...

Al día siguiente, el lunes por la mañana, Guevara quiere ver a la maestra de la escuela. Fue la única persona con la que "Che" quiso hablar y habló. Es joven, tiene 22 años, morena, de ojos verdes:

-Tenía miedo de ir y enfrentarme a una bestia... y me encontré con un hombre agradable, de mirada tranquila, dulce y bromista a la vez, al que no podía sostener la mirada.
-Conque es usted la maestra. ¿Sabe usted que no hace falta acento sobre el "se" en la frase "Ya se leer" -le dijo, como preámbulo, señalándole uno de los dibujos que colgaban de la pared.
Se burlaba sin mala intencion y sus ojos parecian alegres.
-¿Sabe usted? En Cuba no existen escuelas como ésta. Parece un calabozo... ¿Como pueden estudiar los hijos de los campesinos aquí? Es antipedagógico...
-Somos un país pobre. Usted ha venido a matar a nuestros sofdados.
-Ya sabe usted, la guerra se pierde o se gana.
Y Jorge Torrico, que almorzó con ella, cuenta que no cesaba de repetirle:
-Tenía que bajar los ojos para hablarle... Su mirada era insostenible. Dulce, burlón, agudo... y tan tranquilo.
Hacia el mediodía el "Che" la volvió a llamar. Sabía que le quedaba poco tiempo de vida, quizás una hora.
¿Qué querría decirle, qué iba a contarle? ¿Algo importante?
Pero ella se negó a ir.
-No sé por qué. Ahora me arrepiento. Puede que la culpa de ello la tuvieran sus ojos, su mirada.

Parece que en algún momento le acercó un trapo para que se limpiara el rostro. Aquí sería impactante decir que ella se llamaba Verónica, pero no. Se llamaba Julia Cortez, la historia no es una mera repetición y no necesitamos mágicas o míticas conicidencias.

Hace unos años, a inicios de los 90, visitó Uruguay, Roberto Robaina, en ese momento era Secretario General de la Juventud Comunista, antes de convertirse efimeramente en Canciller y en ser reelevado de su cargo para pasar a un ostracismo del que poco se sabe. Recuerdo que venía impactando audiencias con un discurso irreverente que parecía aportar nuevos vientos, siempre tan necesarios, aunque en aquel momento no me pareció un discurso tan renovador. Pero recuerdo una anécdota que contó en una conferencia. En una muestra de arte joven en Cuba, un artista había pintado la famosa imagen del Che pero en el piso. Más precisamente, en la entrada al salón donde etaban los cuadros e instalaciones, por lo que todos los visitantes no tenían más remedio que pasar sobre el. ello generaba todo tipo de situaciones, de los que lo pretendían saltar sin pisarlo, hasta los que se quedaban sorprendos parados sobre el. El trabajo fue prohibido y retirado, según contaba Robertico, y hablaba sobre el error de preteneder canonizar al Che en tal o cual tipo de imagen. Decía que podía ser, y de hecho lo había sido, muy removedor cambiar la perspectiva y establecer otras maneras de vincularse.

Las interpretaciones podían ser disímiles y hasta opuestas. Por ejemplo: podría verse muy mal pisar la imagen del Che , como también podría ser muy bueno caminar sobre la base, el piso, que al ayudó a construir para las nuevas generaciones. O que el Che es el camino, como tantos dicen de Jesús. O que hay algunos que con su andar lo estan pisoteando, aunque le rindan culto. Pretender fijar cual debe ser la manera de representar, significar e interpretar sería caer en la misma posición de la iglesia en la época de los íconos bizantinos, que determinó cuantas maneras había de representar a la virgen, a los santos o al Cristo, y cómo debían ser, con toda una serie de requisitos, prohibiendo toda salida del canón visual oficial.

Los semejanzas y diferencias en tanto construcción de imágenes, entre El Che y los íconos religiosos ( no es casual que en la zona de Vallegrande , en Bolivia, como yo mismo lo pude escuchar, se hable de San Ernesto de la Higuerita) nos dice algo de la compleja trama que elaboramos los seres humanos en torno a la muerte y la vida, a sus símbolos, ritos e íconos; pero también obliga a una reflexión sobre el papel de la imagen en la construcción de significados y a resaltar la importancia de los sujetos activos participando en su constante e imprescindible reelaboración para que logren transmitir la mayor veracidad de los seres y de sus actos, el vero-ícono.

Xabier *

* Especial para el Diario Español de Australia.