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La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

Categoría: CORRESPONSAL

15 Diciembre 2005

APUNTES SOBRE EL MULTICULTURALISMO

Hay quienes pretenden explicar la realidad con alguna teoría pero cuando la realidad rebasa los siempre estrechos márgenes de ésta, no culpan a la teoría sino a la realidad. Otros, pretenden justificar con la realidad, a menudo veiolenta, ciertas teorías que hunden sus raíces en la ley del talión y aprovechan los hechos para promover sus ideas reaccionarias. Pero eso que llamamos realidad siempre suele ser más compleja de lo que creemos que es. Los sucesos del fin de semana pasado en Sydney parecían instalar las actitudes racistas como dominantes, dejando poco margen de acción, y menos aún de reflexión.

Pero como sucede a menudo, así como la violencia engendró inmediatamente más violencia, con el correr de los días empezó a surgir y desarrollarse un movimiento contra el racismo y resurgieron las voces que no estan dispuestas a dejar en manos de los reaccionarios una sociedad que tiene valores importantes que mantener y desarrollar. A tal punto que hay citada una importante manifestación en el centro de la ciudad, frente al Town Hall, en contra del racismo y a favor de una sociedad multicultural.

Ello es expresión de variadas reacciones que han despertado de cierto letargo, pero también de la comprensión de la mayoría de los medios de prensa que rápidamente cambiaron su discurso. Algunos los tildan de oportunistas y puede ser que lo sean, pero es bienvenido el cambio, ya sea porque han tomado conciencia de la magnitud de los desmanes o por adecuarse a un discurso condenatorio que se ha vuelto dominante. Lo cierto es que hoy, la tónica es de llamar a la paz y a impedir que surjan nuevos desbordes en el próximo fin de semana.

Pero si bien esto es un elemento importante y alentador, también es necesario profundizar para no caer en posturas simplistas que en su afan de aplacar los ánimos, a veces por intereses que pasan solo por la mala imagen internacional del país o el miedo de perjudicar el turismo, terminan aplanando la realidad, negando sus pliegues más conflictivos, lo que llevaría a ocultar y, sobre todo, a no encarar acciones para intentar resolverlos.

Desde el gobierno Federal, el primer Ministro Howard sigue minimizando los hechos y negandose a relacionarlos con lo que ha sido su política en estos últimos 10 años, aunque otros voceros gubernamentales han tenido que matizar ese discurso. A nivel del Estado de New South Walles, gobernado por los laboristas, El Premier Morris Iemma, que ha calificado los hechos como actos racistas, también ha planteado que se impulsarán leyes estatales para edurecer las penas y se ampliarán los poderes de la policía para combatir los desmanes. Si bien el papel de la policía de New South Walles ha sido muy bueno, realmente le salvó la vida a varios jóvenes libaneses a quienes rescataron de la turba que los estaba golpeado a mansalva, arriesgando sus propias vidas vidas, algo que se pudo ver en TV, igualmente no es con mayor represión y vigilancia como se pueden revertir a largo plazo estas situaciones.

Por otra parte, líderes religiosos musulmanes, cristianos, tanto protestantes como católicos y ortodoxos, llaman a la pacificación pero no dejan de pretender imponer su control sobre los jóvenes de sus comunidades, quienes precisamente no se sienten identificados con las tradiciones de sus religiones, las que por cierto, más de una vez han jugado un papel muy poco tolerante. Un líder comunitario libanes ha propuesto que este próximo fin de semana los padres no dejen salir a sus hijos jóvenes de sus casas, invocando un impracticable y descabellado toque de queda paternalista que no tiene otra intención que aplicar un ferreo control social. Y es impracticable porque, además de implicar una concepción conservadora, no toma en cuenta el factor generacional que está en la base de los comportamientos de los jóvenes más violentos, quienes precisamente no tienen una buena comunicación con sus padres y que estan en franco rompimiento de sus tradiciones culturales. A veces, esto es un factor negativo, en tanto se pierden valores importantes, pero también implican nuevos comportamientos muy positivos que dejan atrás seculares tradiciones plagadas de intolerancia, de machismo, de segregación religiosa y de concepciones estéticas que ya no los representan. En realidad, todo se está resignificando constantemente, eso es parte de la construcción de la identidad de una sociedad en la que las múltiples influencias están en permanente simbiosis.

El problema del multiculturalismo a veces se halla dentro de el. Quien pretenda que una sociedad tan diversa como la australiana, y en especial Sydney, que es la ciudad más importante y cosmopolita, no tenga conflictos y espere un comportamiento ejemplar en perfecta armonía y paz, no entiende lo que significa una sociedad multicultural. Es decir, no la entiende en forma dinámica sino de manera estática. Y es que muchas veces el multiculturalismo ha quedado en manos de burócratas incapaces que terminan siendo funcionales al sistema y están por fuera de la realidad. Más aún, con un gobierno que ha bombardeado esa noción multicultural y ha bloquedao su desarrollo patrocinando el paroxismo la psicosis y la paranoia para justificar su polìtica belicista de apoyo a Bush o sus leyes antiterroristas que se parecen demasiado a un neomacarthismo.

El multiculturalismo tampoco se puede imponer desde arriba si no surge desde la base. Y allí también hay responsabilidades muy concretas en las propias comunidades de inmigrantes. Un elemento de análisis, aunque suene un poco simplista, es que no se puede comparar lo que fueron los emigrantes de fines del siglo XIX y pricipios del XX que huyeron de la miseria y las represiones y guerras europeas, que fueron en su mayoría trabajadores que exportaron las ideas socialistas y anarquistas de solidaridad y conciencia social para luchar por construir una sociedad mejor y que, con muchas contradicciones, permearon con su acción a todos los movimientos sociales y ayudaron a transformar las sociedades en las que se establecieron, con una migración de último cuarto de siglo XX que, huyendo de las mismas o peores situaciones, aunque de lugares muy diferentes, trajo a Australia a trabajadores que, sin generalizar pero con mayoría evidente, no portaban la misma conciencia social ni política y que, a su vez, se integraron a una sociedad que privilegia el individualismo.

A su vez, la acción de los que supuestamente era la izquierda, representada por el Partido Laborista, lejos de defender los intereses de los trabajadores y construir un sólido movimiento obrero como factor del cambio social, tuvo historicamente una posición reformista y conciliadora y dominó y domina aún los sindicatos sin forjar un sentido, no ya revolucionario ni democrático en los trabajadores, sino organizaciones parasitarias y burocratizadas envueltas en las luchas más economicistas. En la actualidad, casi no hay diferencia entre el discurso laborista y el Nacional -Liberal.

Aún así, es posible que renazca y se afirme un poderoso movimiento social que, lejos de pretender imponer dogmatismos sectarios, impulse y trabaje con una rica diversidad creando una red de múltiples organizaciones de todo tipo (lo mismo que la acción individual porque no cualquier colectivismo es bueno) capaces de confluir en el desarrollo de valores que hacen, no solo a la convivencia en paz sino al aprendizaje y a la mezcla, a la mixtura que refleje la maravillosa diversidad humana, algo que la sociedad australiana tiene la suerte de tener en sus habitantes. He aquí un hermoso desafío por delante. Si una sociedad logra amalgamar semejantes elementos, habrá dado un paso gigante en la cultura humana. Yo sigo creyendo que eso es posible. Estamos en un mar de contradicciones pero navegar sigue siendo necesario.

*Especial para Montevideo.com.uy

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14 Diciembre 2005

En el artículo anterior cometí un error y cuando uno se equivoca, lo primero es asumirlo y aclararlo. La errata en cuestión no fue menor y fue advertida rapidamente por un lector que me informó por mail. Escribí casa donde debía figurar caza. La frase cambia de sentido, pues expresaba que bandas de jóvenes residentes de Cronulla salieron a la caza de todo aquel que tuviera un Look inmigrante, particularmente árabe. No es lo mismo ir a la caza que a la casa aunque no se cual es peor. Claro que lo segundo no sucedió. Esto me da pié para explicar algunas paradojas de estos hechos. Cronulla es una península al sur de la ciudad. Es uno de los lugares más hermosos de Sydney con unas playas extensas y paradisíacas. Sydney es una de las ciudades más multiculturales del mundo pero Cronulla tal vez sea el suburbio donde menos diversidad existe. La mayoría de la población residente en el área es casi totalmente de descendencia anglosajona lo que, por cierto, vuelve algo bastante difícil ir a la casa de inmigrantes allí.

Hay datos que pueden ayudar a comprender mejor ciertas cosas. Cronulla tiene un comportamiento electoral donde se impone nitidamente la coalición Nacional-Liberal que gobierna desde 10 años y cuyas leyes y actitudes políticas tienen mucho que ver con estas situaciones, aunque el Primer Ministro John Howard siga empeñado en decir, como lo ha hecho hace dos días, que no existe el racismo en Australia. Hoy fui invitado a una reunión especial para agazajar a la prensa por parte del Ministerio de Inmigración, una típica reunión de despedida del año cuyo tema principal fueron los sucesos del fin de semana y donde la Ministra Amanda Vanstone matizó su discurso asumiendo que existen hechos que vuelven preocupante la situación y sobre los que evidentemente hay que reflexionar y actuar.

Cronulla es casi un balneario típico de la cultura surfer, y aunque es una tontería generalizar, predomina cierto chauvinismo. Lo curioso es que la enorme mayoría de sus residentes ignora que este nombre dado a la península que algunos reivindican como un lugar puro angosajón, aunque de apariencia inglesa, proviene de una voz aborigen, Kurun´ull, que significa: lugar donde el río es bloqueado. Si uno observa el mapa de la penísnsula, su forma cumple esa función sobre la desembocadura del George River. Los colonos que expulsaron a los aborígenes del lugar traducieron foneticamente a Cronulla, que en inglés se pronuncia bastante caprichosamente, por cierto, Cronala.

Otro dato es que solo hay un cine en todo el suburbio y las únicas películas exhibidas son las más comerciales aunque ello no es solo patrimonio de esta área. En el video club de la zona es casi imposible encontrar cine de arte y, menos aún, extranjero. Parecen datos insignificantes pero creo que dicen mucho. La actividad cultural es una de las más pobres de la ciudad y el estereotipo dominante acerca del poco roce cultural, el bajo nivel de información y análisis o el caracter light de sus residentes termina imponiéndose. He vivido allí y puedo decir que es un lugar maravilloso y tranquilo y que jamás tuve el más mínimo inconveniente aunque mi apariencia, mientras no hable, no es la de un inmigrante. Pero también he visto, como en muchos otros lugares, cierta discriminación hacia los árabes, en particular desde el 11-S. Esto se expresa, por ejemplo, cuando un grupo de jóvenes con diferentes aspectos, tanto de asiáticos, latinos, europeos, etc, que llegan juntos a un Club o un pub,y aunque sean seguramente todos nacidos en Australia, al joven de apariencia árabe no se lo deja entrar con cualquier pretexto, como suele ser un corte raro de pelo. No es algo extendido masivamente pero sucede. Lo paradójico es que en la paranoia y la psicosis producto de ciertas campañas políticas de la derecha y de cierta prensa claramente racista, se identifica a los árabes como libaneses y a estos como musulmanes cuando la gran mayoría de ellos son de religión cristiana. Es que mucho del patrioterismo superficial está basado en un alto grado de ignorancia. A su vez, es cierto que muchos jóvenes de descendencia árabe han estado involucrados en hechos de violencia y existe el estigma, exagerado pero cada vez más nítido, sobre los suburbios en los que son mayoría. Lo paradógico aquí también es que son jóvenes de segunda o tercera generación de inmigrantes pero que estan rompiendo con las tradiciones de sus padres, un comportamiento que encierra múltiples aspectos contradictorios y sobre el que intentaré profundizar en otros artículos.

A la playa de Cronulla, como a cualquier playa de la costa en una ciudad de 4 millones de habitantes, llega gente de todos los demás suburbios. Allí comenzaron a incrementarse los problemas, preferentemente entre jóvenes libaneses habitantes de los suburbios de Lakemba y Bankstown y anglosajones residentes. Pero la naturaleza de los conflictos suelen ser cuestiones de del momento. Algunos residentes en Cronulla hablan de que se meten con las chicas, juegan al futbol en la playa cerca de la gente, donde está prohibido, etc. Claro que este tipo de hechos pueden ser banales pero también implican distintos grados de violencia para quien los sufre. Haciéndo un estudio a vuelo de pájaro sobre algunos datos estadísticos entre Cronulla y el Suburbio de Lakemba, podemos tener un panorama que puede aportar temas de análisis.

Lakemba - Cronulla

Población 73.306 - 60.485 Habitantes
Nacidos en Australia 43 % - 77 %
Hablantes solo de inglés 24 % - 85 %
Hablantes de otro idioma 68 % - 10%
Hablantes de inglés en el hogar 24 % - 85 %
Hablantes de árabe en el hogar 26 % - 0,2 %
Cristianos 54 % - 77 %
Musulmanes 22 % - 1 %
Tasa de desempleo 11,8 % - 3,7 %

El otro lugar que fue escenario de serios disturbios fue Brighton Le Sands, donde vivo. Pero se dieron aquí porque la policía impidió la entrada a Cronulla de cientos de jóvenes de descendencia libanesa que venían de otros suburbios a intentar cobrar venganza. Aún así, no es casual que terminaran concentrándose sobre la avenida principal junto a la playa. Sucede que Brighton, a unos 5 kilómetros de Cronulla sobre la bahía de Botany, siempre se diferenció por ser precisamente un suburbio habitado mayoritariamente por inmigrantes, italianos y griegos al principio, y de una variada mezcla en la actualidad y la actividad cultural y comercial en el área refleja claramente esto. A su vez, es una playa bastante denigrada por la cultura surfer, ya que se trata de una bahía muy cerrada en la que practicamente no hay olas, ni siquiera en los días de viento. Parecen características simplistas pero provocan estereotipos muy claros. En el imaginario de Cronulla, es común decirle a alguién de quien no se gusta, vete a Brighton. En la playa de Brighton, ideal para los niños, puede verse a familias enteras acampando con sus comidas típicas y hablando sus diferentes lenguajes y en particular puede observarse a mujeres musulmanas envueltas en sus velos y sus trajes tapadas de pié a cabeza, lo que contrasta, por cierto, con los hombres árabes que andan tranquilamente en short, algo que para muchos, yo incluido, me parece un acto discriminatorio contra la mujer producto del machismo recalcitrante que no es nada grato de observar. Lo paradogico también en esto fue que los cientos de jóvenes libaneses y árabes impedidos de entrar en Cronulla el domingo a la noche, naturalmente se aglutinaran en Brighton, pero terminaran provocando desmanes y disturbios en un lugar que no los recibe agresivamente sino todo lo contrario. Este tipo de hechos simples son producto de una sociedad multicultural donde no todos conviven de la misma manera, porque el multiculturalismo no es tampoco un proceso automático sino que se vive, o no, cotidianamente. Quienes más interactúan lo van forjando y quienes permanecen más aislados en sus feudos o en sus propios ghetos, parecen ser los más conflictivos e incapaces de perder el miedo ancestral y primitivo al otro diferente, cuando no, sencillamente el odio.

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13 Diciembre 2005

ALL THE SKINHEADS PLAY THE FLUTE

Todos los fachos tocan la flauta.

Los incidentes de racismo registrados en Sydney en los dos últimos días son los más graves en décadas. Al menos si se obvia la violencia ejercida contra los aborígenes desde que los ingleses pusieron pié en esta tierra. Esto es algo que deberían recordar, incluso saber, los que se golpean el pecho y reivindican una tierra 100 % australiana, blanca y anglosajona -off course- y piden la expulsión de los libaneses, en este caso, pero seguido, de todos los inmigrantes, cuando todos los que viven aquí han venido de algún lado o decienden de ellos. Incluso, las propias tribus aborígenes vinieron aquí hace casi 40 mil años. El australiano medio, como nunca me cansaré de decir, mirándolo bien, es medio australiano. Nadie es de aquí, todos lo somos, por ello me niego a transcribir , como lo hacen los grandes medios, libanes vs australianos cuando todos son australianos. Claro que algunos siempre piensan que hay de primera, de segunda, de tercera sin darse cuenta que esas ideas son de cuarta.

Los incidentes han tenido como epicentro a los suburbios de Cronulla y Brighton Le Sands. Conozco muy bien estos barrios porque son los dos únicos lugares en los que he vivido desde que llegué a Sydney. Los sucesos de Cronulla que originaron esta batalla fueron en la playa que suelo frecuentar y los disturbios en Brighton se dieron en la esquina de mi casa.

Hace unos 10 días ocurrió una pelea entre adolescentes en la playa de Cronulla. Uno de los agredidos fue un chico de 14 años que es salvavidas voluntario. El agresor fue identificado como un joven libanes. La pelea no pasó a mayores y el el hospital atendieron al salvavidas por lesiones menores. Lo que sucedió después, durante los días venideros, es algo bastante increible pero muy cierto. Un periódico local que se reparte gratis porque practicamente tiene solo avisos y unos pocos y bastante malos artículos, pero que llega a todos los hogares en toda el área de la bahía de Saint George, que incluye a Cronulla y a Brighton le Sands, realizó una campaña con fotos en primera plana clamando por una reacción, concentrando la ira sobre los libaneses, transformando una pelea menor, condenable, en un hecho que ha desbordado todo lo previsible.

Pero adjudicar la responsabilidad al papel de la prensa, más allá del triste rol jugado por algunos medios, sería no solo exagerado sino que implicaría seguramente no ver la complejidad de la realidad en la que surgen y se desarrollan este tipo de hechos. Aún así, mucho se puede aprender, si se va a fondo, sobre cómo una chispa se transforma en incendio.

En la semana el ambiente se fue caldeando con incidentes menores y empezaron a circular rumores y preparativos para una pelea en la playa de Cronulla. Por un lado, libaneses de otras áreas se acercaron a la zona en pequeños grupos, lo mismo sucedía con los residentes locales que se iban corriendo la voz. El domingo luego del mediodía se dieron diferentes riñas pero la escalada de violencia fue tan grande que involucró a cientos de jóvenes de ambos bandos. La mayoría de los ataques se dieron cuando alguna patota atrapaba a un sospechoso pero los hechos derivaron rapidamente en ataques a personas que nada tenían que ver. Así, una muchacha de apariencia árabe fue casi linchada por una turba de jóvenes, aunque quienes le pegaron fueron mujeres. De no mediar la intervención de la policía, esto se vió en TV porque fue filmado por un canal, seguramente la hubieran matado. Pero incluso atacaron a la ambulancia que llegó a socorrerla y a toda la guardia policial que la defendió.

En TV se pudo apreciar como la policia tuvo que reprimir muy fuerte para hacer retroceder a una turba desatada que apedreó la ambulancia y destrozó autos que se hallaban estacionados. Luego un grupo de jóvenes de apariencia libanesa descendieron de un coche y atacaron a un joven de apariencia anglosajona cuando este salía de un club de golf. Más tarde, residentes de Cronulla salieron practicamente a la caza de todo aquel que aparentara ser inmigrante y en la estación de tren de Woolooware agredieron gravemente a un joven árabe siendo rescatado por la policía. Con el correr de las horas y de las notoicias, cientos o miles de libaneses de otros subrbios llegaron a Cronulla pero el operativo policial les impidió la entrada y por ellos derivaron hacia la playa de brighton le Sand.

Allí atacaron un bus del transporte público, rompieron autos estacionados y subieron al techo de un Club Social y quemaron la bandera australiana que ondeaba en su mastil principal. El operativo policial fue muy grande para contener y dispersar a miles de jóvenes que mantuvieron corridas por el centro de Brighton. Aparte de los numerosos efectivos armados con escudos y perros y diferentes transportes, un helicoptero sobrevolaba el área iluminando con un poderosos reflector, pero pertenece a un canal de TV .
En la noche de ayer hubo también incidentes pero con menor participación y hoy la presencia policial es tan rotunda que todo está en calma. Una calma tensa en la que, al parecer, los dos bandos se han enviado mensajes para encontrarse en nuevas peleas el próximo fin de semana. Aún así, los hechos ya han tomado una trascendencia que desborda los estrechos límites de tal o cual grupo para transformarse en una cuestión nacional.

En los siguientes días intentaré adentrarme en informar lo que suceda pero también intentaré profundizar para descubrir y describir la realidad de una sociedad aparentemente sin grandes problemas pero donde, y estos hechos son una demostración, las apariencias, como siempre, engañan. El multiculturalismo está en juego y no es poca cosa.

Especial para Montevideo.com
Desde Sydney, Javier Zeballos
pretextos@montevideo.com.uy

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1 Diciembre 2005

CUANDO TODO ES PURO PACO

Se puede y se debe hablar de todos los aspectos que componen el futbol uruguayo, si es que fuera posible tener semejante idea de la realidad. Porque la realidad siempre es algo más de lo que creemos que es.

Borges contaba la historia de un emperador chino que le pidió un mapa de China a sus colaboradores. Le hicieron uno pero argumentó que faltaba esto, aquello y lo otro. Cada vez le hacían un mapa más grande y más completo que no le satisfacía totalmente. El mapa iba creciendo pero siempre faltaba algo. El problema era que aquel emperador quería un mapa de China que fuera la mismísima China. La complejidad del futbol uruguayo no solo parece exigir ese mapa, su realización puede convertirse en cuento chino si se pretende conocer todo como exigencia para cambiar algo. Toda transformación revolucionaria implica una cuota de incertidumbre por más que se pretenda planificarlo todo y la tendrá igual, aunque se lo haga. Lo demás es cuento chino o mejor dicho, es puro paco.

Creo que llegados a este punto, no se puede pretender analizar la realidad fel futbol en nuestro país sin adentrarse en el Efecto Casal y lo de puro Paco bien viene a cuento porque se debe entender en sus varias acepciones. Su presencia se ha vuelto tan rotunda que todo es puro Paco y pretender soslayar semejante poder, sería mentir o intentar tapar el sol con la mano. Lamentablemente los discursos pro o anti Paco suelen ser tan superficiales que pocas veces rozan la importancia y magnitud de su acción real. Más allá de los intereses que estén detrás de los pro y los contra, grandes o pequeños, ninguna solución tendrá validez efectiva si no se encara profundamente la situación y se hacen evaluaciones serias.

Una de las interrogantes que surge es si la prensa deportiva uruguaya está en condiciones de realizar semejante evaluación. No parece una exageración decir que algunos periodistas han tenido una actitud condescendiente, por las razones que sean, y otros, una postura opuesta por tener o defender intereses lesionados. La actitud independiente, que existe, me consta y cualquiera puede comprobar analizando trayectorias, no parece ser la más extendida. Pero, además, con eso no alcanza, también se necesita lucidez, incluso para adentrarse en fenómenos que escapan al aspecto estrictamente futbolístico y deportivo. Analizar el efecto Casal implica investigar y manejar conceptos de economía política, jurídicos, sociológicos, antropológicos, por nombrar sólo algunas de las múltiples perspectivas para observarlo y diseccionarlo, aparte de adentrarse en algunas teorías renovadoras de las ciencias sociales, por ejemplo, algunos aportes de la teoría del caos y el análisis de los sistemas de tres cuerpos.

Y ello exige tiempo, dinero, capacidad intelectual y pasión por la verdad, sea cual sea. Implica levantar la alfombra o abrir cajas de Pandora. No deja de ser muy sintomático que algunos de los intereses que trastocó Casal con su irrupción, optaran por no remover el avispero. Creo que se ha vuelto una tarea urgente para dejar de mirar en blanco o negro.

Algunas de estas visiones simplistas proponen una demonización de la figura de Casal, que él mismo, muchas veces alentó como encantado de ser el centro de la escena. En otros períodos optó por una lejanía y opacidad que los propios hechos desmintieron. Saber encontrar el lugar no es tarea fácil. Nadie nunca le regaló nada ni le allanaron el camino. Por otro lado, rodeándose de los que a todo dicen que sí, es mucho más difícil. Creo que es imprescindible ser muy crítico con el Efecto Casal, en el sentido profundo del concepto, y él podría ser uno de los más beneficiados.

Lo peor son esas visiones que se le oponen como una pose y que terminan reivindicando un supuesto edén anterior, tan falsas como las que, oponiéndose con otra pose, pretenden vender la ilusión de un futuro maravilloso con sólo quitarlo del medio. Ni muy muy ni tan tan. En la era AC (Antes de Casal) no estuvimos en dos mundiales, por analizar el período desde mediados de los 70 en adelante y circunscribirlo como uno de los temas que provocan la apología o la crítica fatalista. Nadie puede defender el viejo status quo del futbol uruguayo porque todos sabemos lo que era. Y en el tema clave que generó el crecimiento de Casal, las ganancias de los jugadores, sólo una elite que jugaba en los grandes, y eso si invertían bien lo que ganaban, podía vivir dignamente luego de su retiro. El resto, todos lo sabemos y basta con preguntarle a algún jugador de cuadro chico.

Pero... ¿cuál es la situación hoy? ¿Cómo se distribuye la riqueza generada por la economía del fútbol? ¿Se modificó esa estructura elitista o se agravó y profundizó? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera surgido Casal? Este tipo de preguntas exigen respuestas que no se pueden encontrar mirando con anteojeras.

Cuando la situación del país cambió, ya no alcanzaba con jugar en un grande, por lo que la diferencia fue ser vendido a Europa o Argentina y Brasil, en algún período a Colombia y después a México. Esa fue la meta de todo jugador. El Efecto Casal fue clave para la expansión de mercados y para el aumento sustancial de los precios de venta y remuneraciones de los jugadores pero no modificó la estructura intrínseca de la inserción del país en la división internacional del trabajo, para usar una definición archiconocida.

En otra nota habría que analizar más a fondo ese modelo que primero sustituyó importaciones, al dejar de ser un mercado atractivo (antes venían a jugar los Spencer y Joya, Los Figueroa, los Manga y los Prieto, los Artime) y luego devino en especializarse en ser un país exportador, en este caso, no de mano de obra sino en piernas de obra muy calificadas, aunque al futbol se juegue más con la cabeza, adentro y sobre todo, afuera de la cancha. Casal, que fue un mediocre jugador de futbol adentro, ha sido brillante afuera.

Casal pega el salto como representante por dos razones básicas entre muchas otras. Primero, porque hizo una lectura adecuada de cual era el nuevo rol del representante, superando la visión anquilosada de los dirigentes. Segundo, porque se subió a la cresta de una ola, ganándose ese puesto, que fue la mejor generación de futbolistas surgida en los últimos cuarenta años. La del 80, que tenía raíces en el trabajo de Bentancor y Gesto pero que se consolidó con la era Borras y del maestro Tabárez luego. Él la catapultó a Europa y ellos lo catapultaron a concentrar poder dentro del país. Digamos que ese período corerspondió a una acumulación originaria de capital que después fue invertido diversificando sus intereses y captando porciones de la torta económica que mueve al futbol.

No deja de ser curioso que algunos de sus más acérrimos críticos expresara constantemente su oposición a Casal cuando en la vida nacional siempre habían defendido las posiciones más conservadoras, representante en lo político de la concentración del poder económico como fue el rol del pachequismo y su continuación en la dictadura. Otros le recriminan al Grupo Casal, formas y maneras, como si el error estuviera en su falta de tacto o en romper los códigos de una clase dominante, cuando éstas son propias de un capitalismo salvaje impuesto en el resto de la sociedad y sobre la que ellos nunca dijeron ni pío o aplaudieron fervorosamente.

Algunos aspectos de la acción del Grupo Casal implican la monopolización o la concentración de poder para ir captando porciones del mercado ejecutando una reestructura capitalista que, comparada con la implementada para el resto, es un juego de niños. Desde fines de los 80 hasta ahora, ha sido muy nítida, no solo en nuestro país. Allí hubo y hay intereses muy fuertes y concretos a los que no parecen demonizarlos como a Casal y sus socios. Eso es parte de la hipocresía nacional.

La elaboración de un pensamiento crítico que revele esas luces y sombras se vuelve indispensable y estará seguramente en las antípodas del periodismo condescendiente o funcional al sistema, pero también más allá de la pose rebelde que no logre adentrarse en los vericuetos del fonómeno con una visión dialéctica que no deje títere con cabeza, cueste lo que cueste. En el Uruguay existe el nivel intelectual, resta saber si surge el apoyo para ir a fondo en un tema del que podemos aprender mucho, para extirpar lo que nos daña y para apoyar lo que esté bien hecho. Si seguimos cayendo en la pose de felicitar a Casal cuando entramos a un mundial o echarle la culpa cuando quedamos afuera, jamás avanzaremos. Tampoco reaccionando con amenazas a cualquier crítica, mucho más cuando se demuestra, como si hiciera falta, que ni el viejo modelo dirigencial sirve, ni tampoco un modelo de gestión personalista que tarde o temprano deriva en un poder supremo que lo devora todo.

El sistema puede ser tan perverso que es capaz de transmutar, muy a su pesar incluso, a un personaje humilde y leal, con una capacidad envidiable, no ya en un emperador como aquel que soñaba con poseer el mapa del comienzo, sino en un Padrino con el que ese todo complejo e inabarcable de la realidad pasa a ser la cosa nostra. Nostra para unos pocos, como siempre fue, no hay que olvidarlo, pero como algunos no queremos que sea.

Javier Zeballos
Especial para montevideo.com.uy

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29 Noviembre 2005

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Carrassati o Forrasco y la mesocracia nacional.

No es mi intención hacer un comentario del famoso poema de Don Mario Benedetti, como tampoco un análisis del tan vanagloriado arte de la guerra de Von Clausewitz, aunque al futbol no le vendría nada mal un toque poético en vez de tanto lenguaje futbolero como sinónimo de un belicismo ramplón.

El tema del Técnico de la Selección está en la picota y aprovecho para meterme en el. De entrada, se puede descubrir una curiosidad ¿Por qué se le llama Técnico cuando a todas luces su principal función es la táctica? Escuchen hablar a cualquiera que dirija un equipo o pregunten al más despitado hincha ¿Qué hace un técnico? y responderá que es el que se encarga de parar y mover el equipo. Es más, esos dos verbos suelen aparecer asiduamente en boca de ellos o en los comentaristas.

Claro que un Técnico hace, o debería hacer, mucho más que eso. La primera pregunta se contesta con el hecho de que, se supone, a nivel de alta competencia no hay que andar enseñando fundamentos que deberían estar aprendidos y automatizados. Sin embargo, en el imaginario colectivo, suele reprochársele a los actuales futbolistas, sus carencias técnicas , sobre todo comparándolos con los míticos jugadores de antaño. Es un tema compléjísimo en el que se dan no pocas paradojas que en otro momento intentaré explicar.

En realidad, un Técnico es la cabeza de un Cuerpo Técnico, que en el futbol moderno, ha ido incorporando especialistas mucho más allá de la dupla básica y primigenia conformada con el Preparador Físico. Eso, siempre y cuando algúnos dirigentes no se plantearan ahorrarse un sueldo y más de algún Técnico creyera tener cola capacidad para entrenar los aspectos físicos de un plantel. Lo que invierta en un completo cuerpo técnico, dice mucho de la seriedad de un club para entender la profundidad del hecho deportivo. En un equipo se deben preparar, basicamente, la parte técnica, la táctica, la física y mental. Entre ellas hay una profunda interdependencia, aunque un técnico coordina o supervisa, además, varios otros aspectos del trabajo de un plantel. Hay gente que cuestiona el rol del técnico, abogando incluso por su exclusión. Otros, sin pretender extirparlo, lo minimizan esgrimiendo que es una creación moderna y que su protagonismo tiene mucho que ver con el empobrecimiento del juego. Opiniones hay un montón, al punto que debe ser la posición más cuestionada cuando todos asumimos que en Uruguay somos tres millones de directores técnicos.

La función del Técnico fue evolucionando y ha adquirido un papel central cuando, para algunos, solo es necesario para decidir quien entra y quien sale, porque los que ganan o pierden los partidos son los jugadores. Es más, hay quien afirma que en 1930 no teníamos técnico y ganamos el primer mundial. Lo curioso es que, para la enorme mayoría, el nombre del técnico uruguayo en aquel mundial es un misterio y entra la duda de si existía o no. Distinto es el caso de 1950, donde todo el mundo sabe que fue Juan Lopez. Pero, curiosamente, la hazaña fue tan grande, que su papel siempre fue minimizado en aras de la glorificación de los jugadores. Nadie discute lo que metieron y jugaron ese día adentro de la cancha, nadie que no sea los dirigentes de aquella época que le postergaron el homenaje y se entregaron medallas ellos mismos.

Tal vez por eso los técnicos también han aprendido a jugar para la tribuna, para la prensa y para la tía que los está mirando. Hay especialistas en gritar, gesticular o dar ordenes precisamente cuando la cámara los enfoca Otros no paran de gritar todo el partido, cuando algunos especialistas afirman que no solo no es nada bueno gritar como un desaforado pretendiendo dar indicaciones desde el borde de la cancha, sino que hasta son contraproducentes.

Tal vez por ello, otros técnicos solo miren el partido adquiriendo un look más intelectual. Se podría aventurar que el hincha fanático aboga por un técnico pasional y hasta le festeja que le escamotee la pelota a un rival que intenta sacar un outball rápido, que le devuelva el balón con un pelotazo en la espalda, o que se enrede y reciba un faul de un jugador oponente, por solo nombrar dos situaciones protagonizadas por los dos últimos técnicos de la celeste en sus vicisitudes al borde de la líenea de cal. Ello habla de la intensidad con que se vive un partido aunque se esté afuera y que no es nada fácil mantener la calma cuando ya no se puede correr y pegarle a la pelota descargando energía en una catarsis emocional donde el gol es el climax, el orgasmo del futbol pero más de uno hizo su carrera adquiriendo un envidiable equilibrio emocional cercano al budismo zen a costa de tirar pelotazos a la tribuna.

Lo cierto es que un técnico juega su partido en todos lados, antes, durante y después del match y sus declaraciones adquieren tanta predominancia que lo pueden catapultar como un gran pedagogo, como un tipo al que nadie le entiende nada o como un loco suelto que a cada frase se cava la fosa. Lo que está bastante extendido, es la creencia de que el técnico no debe pretender un protagonismo rutilante, ni siquiera cuando triunfa. El técnico estrella, aunque pueda estar justificado, no suele caer bien y no creo que halla que explicar esto a los uruguayos, ni por lo que se vivió no hace mucho ni por esa mesocracia nacional tan condenatoria de cualquier figuración.

Y el punto viene a cuento porque no creo que sea casualidad que hayamos tenido los dos técnicos que dirigieron este último proceso. Uruguay, con todo lo bueno y lo malo, suele ser una sociedad que en la dialéctica de las ideas, al menos en la exposición teórica de las mismas, gusta de esa inclinación pendular de ir de un extremo a otro, tal vez, para terminar en un termino medio. Cualquier analogía extensiva a otros campos de la vida nacional, no es mera casualidad, pero concentrándonos en lo futbolístico, lean o escuchen lo que la gente dice hoy sobre el Técnico.

La pregunta de si Fossatti debe seguir o no, derivó en una minievaluación de las eliminatorias. En su gran mayoría, se dividen las aguas entre reivindicar a Carrasco y su particular estilo o valorar a Fossati por el grupo humano que armó y mantuvo. Si no fuera hasta una broma de mal gusto, se diría que los uruguayos quieren un Carrassati o un Forrasco. De Juan Ramón se añora el salir a ganar y el juego que por momentos exhibió el equipo pero se le critica su falta de balance defensivo y, ni hablar, sus dichos y algunos hechos fuera de lugar o su divorcio de los jugadores. De Fossati se alaba su don de compinche y defensor de los mismos pero se le critica su juego defensivo que sale a buscar empates.

No es irrelevante recordar que en el juego del futbol hay dos arcos y que el tema del equilibrio es trascendental. Por eso no juegan un arquero y diez brillantes goleadores u otros tantos defensores. En la antinomia tan recurrente, el uruguayo típico parece desear un camino del medio. Y esa opocisión se podría catalogar como setentista, parafraseando a algún polítólogo, porque Fossati y carrasco se oponían a fines de los 70 en Peñarol y Nacional y curiosa y consecuentemente el primero, que era golero, intentaba defender el 0 sobre su valla y el otro, número 10, intentaba perforar las redes y realizar moñas y enganches sin preocuparse mucho por aportar algo de marca. Es más, son recordados sus insólitos retiros sobre la Olímpica cuando no le pasaban la pelota al pié.
Y siguiendo con el razonamiento, si Fossati jugaba con el 1 en la espalda y Carrasco con el 10, apostando al ese camino del medio que lo funde todo en una síntesis, el próximo técnico debería haber jugado de 5 con algo de volante tapón y un poco de maña para jugar de enganche. ¿Está bravo para tirar un nombre, no?

Advertir esos aspectos es algo bueno si la antinomia no fuera falsa, porque también podemos manejar muchas más alternativas y porque, a menudo, ese camino del medio, en medio de todo puede ser un camino hacia la nada. Antes que entrar en el manoseo gratuito de dos profesionales con aciertos y errores, que merecen una evaluación mucho más profunda; y en la danza de nombres, parecería que habría que apostar a grandes cambios revolucionarios en todos los aspectos del futbol, pero no deja de ser sintomático que en el inconsciente colectivo se deseen estas amalgamas de personalidades, tal vez como atajo o camino sin salida, para negarse a proponer nuevas visiones.

Especial para Montevideo.com.uy

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24 Noviembre 2005

TECNI-SISMOS

Para una geología del futbol.

El terremoto de la eliminación con Australia está provocando todo tipo de movimientos. Algunos producen grietas visibles pero otros se dan en las profundidades, como el choque de las placas tectónicas que, así como colisionan produciendo grandes sismos, también tienen largos períodos en las que se acomodan una con la otra. En la geología del futbol uruguayo suele haber rocas muy difíciles de mover, erupciones que prometen grandes explosiones pero se quedan en cómicas fumarolas, como las de esos volcanes inactivos y a punto de extinguirse, mientras el polvo de las cenizas de la derrota parece oscurecerlo todo.

Nuestro futbol tiene fallas geológicas más grandes que la de San Andres en California, pero es mucho más fácil hablar de los fallos. En muchos comentarios pirotécnicos sobre el partido que perdimos suele faltar un análisis del magma que surge de las entrañas del futbol: la técnica. Quiero detenerme en ese aspecto del juego que, curiosamente, muchas veces queda relegado del comentario sesudo de un partido de futbol.

Lamentablemente los mecanismos de erosión modelan el relieve futbolístico y suelen ser la valoración de los jugadores o, mejor dicho, la desvalorización. No sólo puede ser injusto, porque son ellos los que deben actuar donde las papas queman resolviendo a velocidad y con unas cuantas pulsasiones por minuto. Opinar no es fácil, pero opinar sin fundamentos seguirá siendo más fácil que tener que meterla adentro, incluso, más fácil que tirarla a la tribuna.

Siempre me llamó la atención lo siguiente: el relato y el comentario por radio de un partido exige una determinada descripción que muchas veces debe dejar los detalles para comunicar una globalidad, incluso un plus extra que no necesariamente existe, un clima, una atmósfera. Más que la temperatura real debe transmitir una sensación térmica. El relato por radio, por más realista que sea, es ficción y está bien que lo sea. Esa es la razón de que escuchemos a tal o cual relator y comentarista, porque queremos su lectura del partido y no otra. Es así, porque no estamos viendo lo que sucede y confiamos y disfrutamos de su narración. Pero lo curioso es que el relato y el comentario por TV, que está mostrando lo que pasa, aunque sea desde una de las muchas perspectivas, suele caer en la redundancia de describir lo ya descrito por la propia imagen convirtiendo el relato en una suma de obviedades, cuando no, del dato banal.

Muy pocas veces se aprovecha lo visual para que su encuentro con el audio redunde en una suerte de síncresis en la que ambos se potencien mutuamente. No estoy pidiendo ninguna poiesis ni ninguna epifanía comunicacional, simplemente la posibilidad de que la descripción aborde aspectos esenciales aportando otros niveles. Volviendo a la geología, el juego tiene múltiples capas estratificadas. La descripción técnica del gesto deportivo no puede explicar totalmente un gol pero puede ayudar a entenderlo y no necesariamente debe ser aburrida. Puede ser un espectáculo en si mismo y ni hablar de los aspectos didácticos y pedagógicos que puede cumplir. Claro que para eso no solo hay que saber mirar, también hay que haberle pegado a una pelota, aunque sea una vez y para devolver la pelota a la cancha.

Por eso, en estos momentos en que algunos critican a los jugadores, tal vez intentando que el sismo de la derrota repercuta sobre ellos, quiero repasar el último partido con Australia analizando algunas jugadas desde el aspecto técnico. Y no es que los jugadores no puedan recibir críticas, al contrario, porque no solo son responsables de sus actos, como cuando ganan, sino porque, si la crítica es lúcida, ellos podrían reflexionar y decir algo al respecto de lo que saben y no tener que responder con monosílabos o esa frases vacías a tantas preguntas insulsas que jamás se adentran en los vericuetos de un juego que tiene mucho de magia y arte. La técnica se expresa en todos los movimientos de los jugadores pero las jugadas de definición ante el arco son las que quedan en la memoria y se vuelven el epicentro de los comentarios hasta que la onda expansiva del partido se disipa. Repasemos las jugadas que más lamentamos y en las que más se enjuicia a los jugadores y veamos qué podemos descubrir. Advierto que no he visto nuevamente el partido y que apelo a mi memoria visual, que sigue intacta.

En el primer tiempo, cerca del minuto 20, Recoba se escapa en tres cuartos de cancha de su marcador y queda solo rumbo al arco pero patea desde lejos y la pelota se va afuera junto al palo. Fue la chance más clara de todo el partido. La ansiedad de darle por la cabeza al chino es temenda y seguro que él ha repasado y repasará esa jugada con los ojos abiertos y hasta en sueños o pesadillas. En el estadio sentí que se apresuró, que tenía el camino abierto y que los defensas que lo perseguían no llegarían a cortar. Que podía haber avanzado con la pelota varios metros y patear desde más cerca. Claro que el arquero también achicaría el arco y un riesgo sería quedarse sin ángulo. Y es un arquero grande y alto que suele salir y tapar bien. El comentario podria terminar muy lapidariamente diciendo que Recoba se equivocó. Demasiado fácil. Es más, creo que Recoba realizó una de sus genialidades, aunque no fue gol. Hizo lo menos esperado y, como buen jugador, arriesgó.Tal vez haya pecado de demasiada autoconfianza porque la pelota le quedó para su perfil izquierdo y buscó sorprender con un remate bajo. Creo que le pegó muy bien aunque se perdió afuera y la prueba está que agarra al arquero cuando estaba por dar el paso y salir y lo sorprende tanto, que no es capaz de ofrecer resistencia. A la carrera sacó un disparo fuerte y bajo. Si esa pelota va adentro, el golero no podia hacer nada como nada hizo, que no sea mirar. Algunos dirían que hizo vista. No le dio para otra cosa. El chino hizo lo que sabe, arriesgó con una jugada que se sale de lo previsible. Eso es lo que se le pide asiduamente y por lo que se lo valora. Lastima que falló. Si hubiera entrado, ahí se terminaba el partido y hoy estaríamos hablando de su zurda genial y su capacidad para improvisar. La diferencia son unos pocos centímetros en un tiro de casi 20 metros. Claro, en el futbol, a eso se le llama gol y de eso se trata. Con esa diferencia se gana o se pierde, se ríe o se llora.

Sobre el final del partido, hay una jugada en la que El Chengue la peina y el Lolo se la lleva pero el último defensa logra puntearla cuando engancha hacia dentro sobre el borde del área. Morales la toma y desborda por la derecha. El Lolo entra por el medio, libre, aunque un malón de defensas viene con él. El Chengue mete el centro rasante. Tal vez debió pasarla al Lolo más despacio y un poco hacia atrás para que este le pegara a la carrera al arco. Eso es lo que uno piensa en el momento desde la tribuna y también después, viendo la repetición. Sin embargo, Morales levanta la cabeza y mira y decide meter un buscapie fuerte y rasante paralelo a la línea de fondo a la altura del área chica. Estoyanoff no llega pero creo que si hubiera dado el pase más medido hacia atrás, el defensa que se tira lo hubiera cortado. Creo que Morales lo intuyó porque al mirar podía verlos venir detrás, no el Lolo, que la pedía pero que no los podía ver a su espalda. Creo que la opción del buscapie fue buena pero el rebote derivó hacia atrás en vez de meterse al arco, como tantas veces sucede y el Pato Sosa no pudo patear bien porque se pasa en la carrera y la pelota le queda detrás, por lo que su tiro de media vuelta rebotó en un defensa al corner.

Al final del alargue hay un golpe de cabeza de Zalayeta dentro del área chica. La pelota vino al área y Morales la cabecea hacia Zalayeta pero la pelota se eleva y cae muy despacio, como un globo. Demora en bajar. Zalayeta hace algo muy bueno, en vez de saltar con los dos piés juntos, hace el doble ritmo del basketball y se eleva mucho más que el defensor pero la pelota demora en caer y le queda un poco retrasada y sin fuerza. No le queda más remedio que intentar meter un frentazo cambiándola de palo. Además, no está de frente al arco sino que su cuerpo queda de costado, mirando la pelota con el arco a su izquierda. Si uno mira el salto y la manera en que Zalayeta debe poner el cuerpo para ganarle al defensor, se puede intuir que no puede cabecear nunca con el parietal izquierdo para mandarla al primer palo y sólo le queda intentar frentearla. Pero esa pelota venía suave y no es fácil impactar con fuerza de cabeza en esas condiciones. Lamentablemente la pelota le queda corta, obstaculizado además por el defensor que está delante, y el cabezazo es débil y muere en las manos del golero que intuyó el destino. Si se la clavan en el otro palo, estarían criticándolo por su extrema pasividad cuando le cabecearon dentro de su área. Si hubiera salido a disputarle el balón a Zalayeta y no llegaba con el puño, éste simplemente con un toquecito o peinándola, podía meter el gol. El arquero arriesgó y se jugó por esperarla.

Una de las últimas incidencias de peligro fue también del Chengue. Luego de un centro frontal, la pelota deriva hacia la derecha y ya dentro del área, la para con el pecho, alejándola del rival que viene al cierre y se prepara para la volea con pierna derecha. El defensor lo obstaculiza en intenta tapar el remate. La pelota sale cruzada, abajo, y pasa muy cerca del segundo palo. Era inatajable pero se fue abriendo y se perdió afuera. Morales, cuando la para, trata de bajarla para su pierna habil y cuando la pelota pica y le queda para la volea, inclina el cuerpo inteligentemente a la izquierda para transmitirle con el peso y el movimiento del tronco, dirección y fuerza al remate. Su pie describe un círculo que órbita paralelo al suelo para entrarle al balón de costado con un movimiento horizontal. Si no hubiera hecho eso, la pelota hubiera salido más alta. Podía haberse metido en el ángulo superior derecho del arquero pero también seguramente hubiera rebotado en el defensa que le salta delante. El chengue quiso llenarse el botín con el empeine bajando su centro de gravedad para asegurar un remate bajo y estuvo bien pero la pelota se fue abriendo y no entró. Hay dos maneras de pegarle cruzado desde allí. Con cara externa para que la pelota se cierre en la comba o llenarse el empeine con el balón para que se abra un poco y se aleje de las manos del arquero en su viaje al segundo palo. Pero la posición del cuerpo es muy distinta en ambos casos y depende de la ubicación de la pelota, que para colmo, se está moviendo. A eso se le suma la acción del defensor que salta. El Chengue no podía hacer lo primero, optó correctamente y lo hizo a gran velocidad cuando, además, estaba casi sin piernas. Si esa pelota entra, no habría palabras y los discursos sobre el héroe superarían a los versos homéricos.

Esto no exime a los jugadores, porque ellos se ponen la camiseta, el pantalón, los zapatos y entran a la cancha para eso, pero el fútbol es un deporte colectivo donde interactúan dos equipos transformándose en un sinfin de movimientos con causas y efectos en el que las variables son casi infinitas. Tal vez haya una lógica, pero no será solamente la particular del hincha, del periodista, del técnico ni la del jugador. Sigue siendo un juego en el que, tal vez, a la larga, se imponga cierta lógica como tendencia, pero en la corta de un partido o dos, lo imprevisible está a la orden. A tal punto que, si los dioses, ya los mitológicos de la cultura griega, escandinava, oriental, afro o indoamericana, sin olvidar a la mítica cultura aborigen que puebla Oceanía, pero incluso hasta el todopoderoso dios monoteista de la religión judeo-cristiana o el propio Alá de los musulmanes, se verían en figurillas para definir con precisión frente al arco aunque el balón les quedara picando en el área chica. Y los futbolistas no son dioses, aunque algunos los vendan y tantos otros los necesiten y los crean tales.

Javier Zeballos
Especial para montevideo.com.uy
pretextos@montevideo.com.uy

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22 Noviembre 2005

CORTITA Y AL PIÉ

El Uruguay es un país en donde se discute lo accesorio.

A pocos días de haber sido eliminados por Australia, un equipo con el que podíamos jugar tres años y seguir empatados y que de haber perdido estaría recriminándose con casi nuestros mismos argumentos, aparecen imágenes y voces contundentes señalando culpables y explicando el por qué de las cosas. Me ha escrito mucha gente, supongo que estadísticamente no tiene mucho valor y excede ilusiones personales; antes que hablar bien de mis textos, habla de la cantidad y calidad de los lectores de El Portal. Entre los muchos e inmerecidos halagos, noto que alguna gente comparte conmigo sus reflexiones pero también noto que la mayoría de las veces, la causa de los males tiende a ser una sola. Tal o cual, fulano o mengano que dirige, zultano que compra-vende o perengano que le pega para las chapas o a las manos del arquero.

Y yo me digo para los adentros... a preguntas complejas, respuestas complejas y vuelvo por los sendereos de esa frase que dice que hay gente que abraza ideas, que elabora pensamientos, para no tener que seguir pensando. Creo que las respuestas son varias y variadas. Hay que interrogar e interrogarse desde disímiles perspectivas e intentar responder desde otras tantas o las mismas. Seguramente esa diversidad, aunque confunda, terminará, en un proceso nada lineal ni unidireccional, aportando una riqueza indispensable para analizar la realidad y, sobre todo, para transformarla.

La bisagra, el antes y el después a nivel de los campeonatos del mundo para Uruguay es 1970, donde salimos cuartos y hay que recordar que fue una verguenza nacional. De los últimos ocho mundiales, del 74 en adelante, el primero que ví íntegro con 9 años, solo fuimos a la mitad, y al próximo tampoco iremos. Ni hablar de lo que se dijo cuando no fuimos, pero cada vez que regresamos de los que participamos, se instaló un canibalismo que devoró todo análisis profundo, Por ejemplo, recuerdo el cuestionario a quemarropa de Mario Bardanca al Maestro Tabárez en las afueras del Aeropuerto luego de perder con Italia en octavos de final en el 90. Ni hablar de lo que fue la campaña de Cubilla autoproclamándose con el latiguillo de echarle la culpa a los repatriados.

No es necesario contar lo que pasó después y en qué terminó ese proceso. Entre otras cosas, con casi todos aquellos jugadores locales jugando también en el exterior a los pocos meses. Lo increíble es que parece que repetimos la película y las declaraciones de Hugo de León se parecen demasiado. Sobre todo porque no queda claro dónde, cuándo y por qué se cortaron sus vínculos con Casal, a quien tanto critica ahora. Si Casal lo apoyara ¿diría lo mismo? El sistema es malo si no estoy yo pero si estoy, dale que va. Lo más triste es que De León tiene todos los méritos y ya debería haber estado dirigiendo la selección pero parece que, aparte de pocos o muchos acérrimos y corporativos enemigos, tiene uno muy fuerte, su orgullo. Uno que le impidió y tal vez le impida serlo por negarse a realizar un curso mediocre, como lo hacen tantos jugadores famosos y tantos otros mucho más anónimos que cumplen con los dos años lectivos y los exámenes. Si lo hubiera hecho, tal vez perdiendo el tiempo pero también aprendiendo algo y por qué no, aportando al curso y al instituto, podríamos tener a uno de los candidatos de lujo para el puesto de seleccionador nacional. Eso no garantiza nada, pero no es poco.

Conozco el curso del ISEF (Instituto Superior de Educación Física) por dentro porque soy egresado del mismo. Con una pequeña variante. Soy Entrenador de Basketball. Con otra salvedad, por razones de horario, mi curso tenía libre a la hora de la materia técnica que cada grupo cursaba por separado y practicamente entré a todas las clases de fútbol de esos dos años, como oyente claro, aunque en aspectos técnicos tengo mucho más dominio que, incluso, algunos jugadores profesionales, lo que asombró a más de uno en el gimnasio del ISEF.

Desde siempre juego al futbol y, por ejemplo, me jacto de dominar una pelota más de mil veces sin mucha concetración, lo que motivó una polémica muy superficial sobre si era imprescindible o no tener aptitud técnica para ser entrenador. Al curso y al instituto los quiero demasiado, desde siempre ninguneado y sin recursos, dejado a la buena de dios por tantos gobiernos, hay que criticarlo, pero también hay que transformarlo en lo que debe ser y valorar lo que han hecho tantos profesores de Educación Física y profesionales de cada materia para mantenerlo a flote entre tantos acomodados que desvalorizaban sus aulas. Espero que en los ultimos 15 años, lo curse en el 90 y 91, haya cambiado todo lo posible. Creo que debatir y escuchar propuestas, sería un buen inicio para empezar por uno de los temas a cambiar.

A manera de pase cortito y al pie, que nunca viene mal, me permito tirar algunos temas que intuyo pueden marcar una agenda multidisciplinaria que, en vez de meter tanto pelotazo a la que te criaste o algunos fouls sin pelota, serían una buena jugada para ir armando con orden y disciplina, a ver si en la inmediaciones del área surge algún chispazo de creatividad que bese la pelota con ese toque sutil de cara interna para que la guinda describa una parábola perfecta que la lleve a la red.

* Políticas masivas junto a políticas a nivel de elite. No hay una muralla china entre ambas y son interdependientes. Cuanto más ancha es la base de la pirámide, más grande será el vértice.

* Políticas privadas y políticas públicas. Ni estatizar el futbol ni dejarlo en las cada vez menos manos privadas. Recuperar el rol social de todos los agentes involucrados y la democracia en los clubes y toda la estructura organizacional. Pensar en fomentar jugadores pero también dirigentes. Promover la eficiencia colectiva en vez de tanta mediocridad individual.

* Un análisis económico, no economicista, para entender de dónde surgen los recursos y adónde terminan. Para un prontuario del futbol o ¿quién se queda con la plusvalía en el deporte?

* Romper el modelo exportador. ¿Es posible? ¿Cómo, cuándo y por qué? Efectos positivos y negativos.

* Pedagogía de la pelota. Del ordeno y mando a la libertad del juego. La imprescindible interactividad de las niveles entre juego y deporte. Ni la utopía de la inocencia del juego ni la hipertrofiada disciplina del deporte profesional.

Fin del primer tiempo. En las próximas notas intentaré abordar algunos de estos temas y otros que se me ocurran esperando alguna devolución en corto haciendo la pared pero, si me marcan el pase, me animo a picar en profundidad por la punta a ver si puedo definir o meter el centro atrás para la entrada de algún compañero mejor ubicado, sabiendo que bien pueden venir algunas patadas o que se nos tiren con las dos piernas, pero también que son cosas del fútbol.

pretextos@montevideo.com.uy

* Primera de una serie de notas sobre la realidad del futbol uruguayo especial para Montevideo.com.uy - El Portal uruguayo.

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17 Noviembre 2005

EL ETERNO RETORNO

No me refiero al regreso de la delegación ni a esas derrotas consuetudinarias que nos persiguen desde hace algún tiempo. A 24 horas de terminado el partido, llegó la hora de la reflexión. Si atendiera extrictamente esta premisa, esta nota terminaría acá pero siento el deseo de decir algunas cosas. Tuve la enorme fortuna de presenciar un vibrante partido de futbol. Además, en un estadio espectacular y desde una de las mejores ubicaciones. El palco cerrado en la platea de la tribuna principal, con un amplio escritorio y televisión para ver las repeticiones, me permitieron observar un partido excepcional, no tanto por lo desplegado en la cancha, sino por la atmósfera que lo rodeaba, lo que había en juego y lo electrizante de una definición que llegó hasta los penales. A partir de conocer algo de la vida en Australia, me permito aportar algún punto de vista que puede ser muy difuso para quienes no viven aquí.

Ante la frustración, la bronca, el llanto, confieso que me saltaron unas lágrimas en el momento final, cuando Aloisi emboca el último penal, también en plena conferencia de prensa al escuchar el medido y lento discurso de Fossati, se me volvió a hacer un nudo en la garganta. Luego, fui el único uruguayo que se quedó a la conferencia de Guss Hiddink, que lució muy sobrio y agradeció a sus jugadores, al su cuerpo técnico y a los dirigentes de la Federación Australiana de Futbol. A la salida, en vez de subirme en algún auto de los que podían trasladarme al hotel de Uruguay, preferí salir y sumergirme en el mar de camisetas amarillas con que miles de hinchas llenaban la Estación de tren de la Villa Olímpica que está junto al Telstra Stadium. El festejo convertía aquello en un bacanal idescriptible. Apretujado, subí a un tren repleto, con hinchas gritando, cantando, pegando en el techo y saltando, lo que motivó que pararan el tren por más de 15 minutos en el medio de la vía, anunciando por los altavoces que, si no paraban de saltar, había riesgo de descarrilamiento. En medio de esa euforia, que grabé y llegué a pasar algo de ese audio en mi intervención para la radio, no tuve inconveniente alguno cuando descubrieron que era uruguayo. En medio de aquel griterio pude charlar con los que me rodeaban acerca de la importancia para Australia de esta victoria y de lo que podría ser el nacimiento de una nueva identidad futbolística.

En el plano extrictamente técnico-táctico, les falta mucho y nos ganaron con muy poco, pero de lo que más adolecían era de una épica. Los australianos veteranos solo vieron una vez a su selección en un mundial, en 1974, y la vieron pasar desapercibida. De allí para acá, solo eran frustraciones acumuladas en definiciones de clasificación perdidas al último momento, cada vez que debían enfrentar al rival sudamericano de turno, aunque también perdieron con un país asiático en el 98.

Las nuevas generaciones no tenían nada que contar y ahora puede nacer una hinchada que se apasione por la suerte de los socceroos, aunque también deberán aprender que no será un camino de superación constante sino de marchas y contramarchas, de victorias y derrotas, de buenos equipos y de malos, de buenas camadas de jugadores y de períodos en lo que no surge ningún crack. Lo que es innegable, es que hoy Australia festeja y que se ha incorporado un público que estába muy por fuera del futbol. Eso puede redundar positivamente en el campeonato interno y en la motivación de nuevas generaciones y darle un salto cualitativo a este deporte que, si bien ya es el que tiene más jugadores inscriptos, tanto profesionales como amateurs en los clubes federados, y que ya ha superado al rugby, no tiene aún la exposición mediática ni el arraigo en la cultura deportiva australiana. Eso se logra con triunfos y el de ayer es un primer paso histórico. Lastima que nos tocó perder justo a nosotros.

En lo personal, sobre este deporte hiperprofesionalizado, convertido en una compleja red de fenómenos que lo interelacionan con el conjunto de la sociedad, que ha perdido aquella inocencia del juego, seguiré celebrando su caracter azaroso e impredecible, su resolución en la que inciden múltiples causas y efectos y donde todo cambia a partir de una pelota que entra o no, de un palo que dice que no o que si, de un pase mal dado o puesto al milímetro en el botin del compañero, de un error, como fue la pifiada de Kewell que deribó en los pies de Bresciano para que convirtiera el gol. De todos esos fenómenos relacionales que tienen que ver con la historia, la experiencia, el poder econónómico, la infraestructura, la técnica y la táctica adentro y fuera de la cancha, pero también junto a una suerte de física cuántica del futbol que se resume en que el aleteo imperceptible de una mariposa en el techo de la tribuna deriva en una ráfaga de viento que desvía mínimamente una pelota que llevaba destino de gol pero pasa junto al poste perdiéndose afuera sin que podamos creer cómo se pudo errar un gol que estaba cantado.

En ello, en ese universo en el que confluyen destinos personales y colectivos en relación a vaya a saber que conjunción planetaria a escala sideral, seguimos corriendo tras un balón cargando todo el peso de la cultura humana, de la prehistoria de nuestros más lejanos antepasados y de la historía caótica de nuestras complejas sociedades modernas con todas sus contradicciones. Ojalá, las reflexiones, que también deberían ser profundas en cada victoria, surjan de esta derrota, pero no para un gatopardismo con el que cambia algo para que nada cambie, sino para rescatar aquella pureza original de los que, tal vez en algún campo de batalla, dejaron las armas para correr tras una esfera como quien disputa el sol.

Creo que la única esencia de las cosas es que las cosas no tienen ninguna esencia, y que esa supuesta pureza original estuvo y se está resignificando constantemente. A nosotros, hinchas, periodistas, jugadores, dirigentes, y un largo etcétera, nos toca el enorme desafío de rescatar y desarrollar un juego en los marcos de una sociedad mercantilizada. No hay atajos pero tampoco pasos atrás hacía un mítico edén futbolístico, una operación mental muy recurrente en el Uruguay que aún pretende seguir amortizando sus glorias pasadas. La vida es el presente y en el hay que cosntruir. El pasado puede ser un buen apoyo si no se transforma en una pesada cargá épica derivada en misticismo. Y el futuro incierto, impredecible, abierto, dependerá de cada paso , de cada hecho concreto y vital que demos hoy y cada día, sabiendo que a veces los goles se hacen a la carrera y con grandes zancadas pero también con moñas de zaguan porque aunque pretendamos planificarlo todo, la vida será mucho más verde que el árbol gris de cualquier teoría y dentro de una cancha no habrá más lógica que la de esa esfera caprichosa que tantas veces nos dijo que sí a los uruguayos y ayer dijo que no.

Todo festejo, incluso el surgido de hechos históricos de profunda significación, como pueden ser revoluciones o el fin de una guerra, tienen también algo superficial, no en vano tantos regímenes han utilizado su poder para arrastrar a millones de seres en esa euforia colectiva. El futbol es paradigmático en ese aspecto. Pero creo que, paradojalmente, en esa cierta superficialidad, en esa insoportable levedad del ser tan bastardeada por los grandes medios y los grandes intereses, reside la esencia profunda del deporte. Porque de la misma manera que no hay que confundir a un puñado de jugadores con la patria, a la camiseta con la bandera ni sufrir por una derrota como si fuera una afrenta al honor nacional, tampoco las victorias nos hacen, cuando nos han tocado, superiores a nadie. El día que aprendamos a festejar eso, sufriendo, las derrotas, porque no se trata de desdramatizar para anular totalmente el dolor sino procesar ese duelo, y dándole rienda suelta a la alegría en el triunfo sin creernos mejor que nadie sino disfrutando de ese placer momentaneo y efímero, tal vez comprendamos, entonces, que la esencia del juego, si la tiene, consiste en su eterno retorno, en su circularidad cíclica en la que siempre hay revancha.

Quiero agradecer a los compañeros de MONTEVIDEO.COM la forma en que hemos trabajado en todos estos días y también a todos los lectores que me han escrito respecto a mis notas, algunas más serias otras más jocosas. Nos seguiremos encontrando semanalmente en la habitual columna de pretextos en la que espero seguir encontrando otros pretextos para mirar el mundo y contarlo a mi manera.

Javier Zeballos, especial para Montevideo.com
pretextos@montevideo.com.uy

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Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
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