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La Coctelera

KaosmoS

Palabras despalabradas, sentidos sin sentido, imágenes inimaginadas y todo lo que usted no quería saber pero se atrevió a preguntar...

Categoría: CASINOS

1 Junio 2007

JAQUE

Por Javier Zeballos
Voces del Frente

En los casinos no se juega al ajedrez pero un magnífico movimiento de piezas pone al descubierto una estrategia en la que, como siempre, los peones trabajan para que alguno quede como un rey. ¿Será hora de patear el tablero?

Las declaraciones de José Mujica, un artículo del semanario Brecha, algún titular suelto del diario El Observador, más los silencios de Danilo Astori y Asamblea Uruguay, el autismo de los organismos del Frente Amplio y la incognita sobre la opinión presidencial, arman un tablero en el que se mueven muchas piezas. El ajedréz no es un juego tradicional en los casinos y hay quienes lo definen como una ciencia, pero su compleja estructura y su sistema de estrategias visibles y ocultas, pueden ayudar a entrever qué está pasando en los casinos del Estado.

No todo es blanco o negro y una visión cuadrada corre peligro de quedar encasillada. Quienes saben lo qué está en juego, miden fuerzas, piensan cada jugada y mueven las piezas a conveniencia. Por el contrario, quienes juegan sin ton ni son, sin objetivos, sin estrategia y con más de una pieza propia en contra, solo pueden aspirar a un final de partida con inevitable derrota.

El cambio está en juego aunque la administración frenteamplista encabezada por el Cr. Juan Carlos Bengoa en la Dirección General de Casinos del Estado no se ha jugado por ello.Tan poco se ha jugado por el cambio, que el mismo Bengoa, a poco de asumir, dejó muy en claro ante algunos funcionarios que en casinos no habría ningún revisionismo. No solo no se ha revertido la política de gestión, que sigue siendo la misma, y en algunos casos peor, que ni siquiera se ha hecho una auditoría, como se realizaron en otros organismos tal cual se había comprometido el Dr. Tabaré Vázquez en la campaña electoral.

El casino del Pepe

En un pasaje de una larga entrevista en Brecha, el 11 de mayo de 2007, el Ministro José Mujica responde las preguntas eludiendo toda alusión al caso Bengoa, confiando en el fallo de la Justicia. Al esquivar la pregunta sobre las responsabilidades políticas que tradicionalmente la izquierda ha exigido a jerarcas involucrados, se despacha sobre algunos aspectos de fondo en el tema del juego. Bienvenido sea, porque es un debate que falta. Las metáforas y refranes con que suele comunicarse mediáticamente plantean temas que muchos no quieren tocar. Pero también pueden ser simplistas. Mujica dice, sintetizando, que demolería el Hotel Carrasco porque se pierde plata desde hace años. Y agrega que le pondría una banderita que dijera “Lo que nunca se debió haber hecho”.

Es una visión reducionista, entre otras cosas, porque a nivel municipal, también está el Parque Hotel. Pero además, implica desconocer la historia, y lo que es peor, no intentar aprender de ella. Los casinos municipales dieron mucha plata. Claro, el país y el juego eran otros. Funcionaron mientras Montevideo era feudo colorado, a tal punto que los casinos fueron un polo de clientelismo y corruptelas. Desde tiendas tradicionales, quienes ahora agitan fantasmas, saben que si se investiga a fondo, se pisan las sábanas.

Pero Mujica olvida que la situación empezó a cambiar a inicios de los años 90´, por cambios en el juego a nivel internacional y, precisamente, cuando el Partido Colorado perdió el bastión de Montevideo ante el FA. Curiosamente, las políticas que a fines de los 80´en el parlamento no le aprobaron a la DGCE, los dos personajes que las propusieron, el Cr. Benenatti y el Dr. Magnífico, lograron aplicarla por lo bajo y de a poco, sobre todo bajo el segundo mandato del Dr. Julio María Sanguinetti, en los que llegaron a ser respectivamente Director y Sub-Director Adjunto. Eso fue letal para los casinos municipales, pero para los partidos tradicionales era una más de sus tácticas de quitarle recursos a la intendencia del FA.

El deficit cocechado por la IMM en la segunda administración de Arana no se puede explicar solo por esas causas exógenas. También hay que decir que transformamos problemas coyunturales en estructurales. Hacer la plancha fue el leiv motiv de la gestión de Bengoa a nivel municipal hasta que la ola del deficit nos pasó por encima. Un deficit que no se puede explicar solamente por los beneficios adquiridos por los funcionarios, por más que Mujica pregunte audazmente quién es el explotado y quién es el explotador en los casinos. La pregunta es buenísima. ¿Estamos dispuestos a intentar responderla en profundidady actuar en consecuencia?

Un ciruja en la jaula de las locas

En otro párrafo, Mujica dice que no es muy ético que los casinos estén en manos del Estado. Las implicancias éticas y morales sobre la realidad del juego vaya si son importantes. Tan es así que hay áreas referidas a las responsabilidades sobre el juego en las que, lejos de estar onmipresente, ha estado remiso, como en e mantenimiento de una arcaica legislación, y en algunas, decididamente ausente. Por ejemplo, en la atención a los ludópatas, porque la ludopatía no es un vicio, es una enfermedad.

Frente al dilema de reconocer que el Estado está prohijando la timba, y ante la complejidad de la problemática del juego, el reducionismo que aplica Mujica termina por fomentar que el Estado se aparte y solo cobre buenos impuestos. El mercado y los operadores privados, por así llamar elegantemente a los dueños de casinos ¿Aplicarán la ética y la moral que a Mujica tanto le aflige? ¿Acaso pretendemos tener un papel meramente recaudador? ¿Esa es la visión ética, incluso eficiente, que planteamos sobre el juego en nuestra sociedad?

También dice Mujica que para manejar el juego en los casinos hay que ser medio "ciruja" y que "hay que tropear locas". La realidad pasa por otro lado, por una reestructura profunda, por investigar a fondo y cortar de raíz cualquier corrupcción, por desarrollar planes de negocio y de gestión eficientes e involucrar a los funcionarios honestos en ello. Por tener una visión integral del juego en la sociedad.

Lo curioso es que, donde se sigue imponiendo, aunque muy a otro nivel, eso de tropear locas, es en los casinos privados, que se manejan con ese y otros códigos, como pueden ser lavado de dinero, líneas especiales de crédito a clientes millonarios, policía privada para arreglar cuentas etc-etc. Basta mirar un poco afuera, y un poco adentro, si se sabe mirar y se quiere ver, para comprobarlo. Y en cuanto a lo de que hay que ser medio ciruja, a juzgar por algunas frases en los descargos por escrito remitidos a la Comisión Investigadora de la IMM por el propio Bengoa, con frases como "...en los boliches que yo paro, no es de hombres" tal vez el ciruja ya lo tenemos. Lo tuvimos cinco años dirigiendo los casinos de Montevideo, con los resultados a la vista, y lo ascendimos a dirigir todos los casinos del Estado.

Quien calla, ¿Otorga?

Por su parte, el silencio del Cr. Astori sigue dando pie al refran pero también margen para la duda si lo sigue manteninedo o no. A tal punto que el diario El Observador tituló en tapa, mu suelto de cuerpo, que Astori respaldaba enfáticamente a Bengoa. Corrían los primeros días de abril pero al leer el artículo en las páginas interiores se comprobaba que tales declaraciones correspondían al 9 de febrero. El silencio de Astori es comprensible en cuanto a la definición judicial. Lo incomprensible es que el compañero Astori siga callando cuando lo que venimos analizando es la gestión actual del Cr. Bengoa en los casinos del Estado. Y tanto calla Astori, que hasta lo hace ante el parlamento. Donde debió defender la gestión en la DGCE es en la Memoria Anual del año 2006 rendida por el Poder Ejecutivo ante el Poder Legislativo en el último mes de marzo. Pues allí, el largo informe del Ministerio de Economía y Finanzas se saltea la Unidad Ejecutora No. 13, la Dirección General de Casinos del Estado, de la que no dice una sola palabra. No solo Astori no defiende la gestión, como vemos, ni el propio Bengoa se toma el trabajo de hacerlo. Ni siquiera ante semejante instancia institucional de os poderes públicos.

Un movimiento magnífico

Ante tanto silencio, y ante la pasividad de los organismos de conducción política del Frente Amplio, en los que no ha habido ninguna declaración sobre el tema, ni sobre qué políticas queremos desarrollar en los casinos, el tema es explotado por el Diputado Gandini. Habrá que ver con qué argumentos los legisladores del FA, que no estudian el tema, intentarán frenar el circo político.

A la vez, quienes han manejado los hilos por décadas, y no han sido tocados en su poder en casinos, empiezan a mover piezas en una jugada maestra que es parte de su modus operandi. Desde que en Voces decidimos desde hace casi tres meses investigar y publicar sobre el tema en Casinos del Estado cuando todos se fueron a cubrir la investigación municipal, nos encontramos con varios muros de silencio, incluído el del Propio Bengoa. Silencios que mantienen el oscurantismo histórico en casinos.

Sin embargo, en la última edición de Brecha del pasado viernes 25 de mayo, un artículo titulado “El Mismo sistema con el mismo collar” junto a los interrogantes sobre una licitación efectuada bajo la Dirección de Bengoa, se exponen algunos aspectos de la recesión de contrato del casino en el Hotel Horacio Quiroga de Salto. Vaya si hay que investigar sobre el punto. Lo curioso es que aparece citado el informe jurídico elaborado por el Gerente del Departamento Jurídico de la DGCE, el inefable Dr. Fernando Magnífico (Véase Voces del 15-3-2007) quien queda como el rey de la defensa honorable de los altos e inalienables intereses del Estado. Un rey sin corona pero de largo reinado y con peones fieles. En el próximo artículo nos adentraremos en ver cómo el Dr. Magnífico a defendido jurídicamente los intereses de casinos del Estado.

Enroque

Las piezas se empiezan a mover y encajan. En ajedrez se denomina enroque a un movimiento que, como recurso in extremis, troca lugares entre el rey y la torre. Quizás, los que quieren que nada cambie en casinos, hallan decidido largar información que suelen apretar. Bengoa, funcional a sus intereses hasta ahora, empieza a ser impresentable. Tal vez los reyes en casinos pretendan cantar tablas o, ante la caída, quieran ayudar a darle el jaque mate que les permita jugar un enroque con un sucesor también afín a sus intereses. Mientras no se estudie, debata y se tomen decisiones de fondo, seguirán ganando ellos.

Publicado en Voces del Frente el 31 de mayo de 2007.

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17 Mayo 2007

preSUPUESTO

Por Javier Zeballos
Voces del Frente

En la Direccción General de Casinos del Estado, el estado de los presupuestos es más bien supuesto y nunca pre. Veamos cómo los supuestos presupuestos pospuestos, no solo violan la semántica sino también la Constitución.

La transparencia de una gestión estatal tiene mucho que ver con los presupuestos y su cumplimiento. O debería. En la DGCE son tan transparentes que no se ven nunca en tiempo y forma. A mediados de marzo de 2007 se acaba de aprobar el presupuesto a ejecutar en el... 2005. Para colmo, uno de sus artículos, el cuarto, afirma que es casi una copia del de 2004. Como el contexto es el mismo, afirma, “corresponde mantener sustancialmente para el ejercicio 2005, similar estructura y condiciones de funcionamiento dispuestas para la DGCE por el decreto 468/004 del 31 de diciembre de 2004”. Es decir, se autovalida la herencia maldida del gobierno del Dr. Jorge Bartlle. Si se agrega que lo dice la nueva administración frenteamplista encabezada por el Cr. Juan Carlos Bengoa, al menos en casinos, da para preguntarse por el cambio.

El marco jurídico que soporta a los presupuestos de casinos, aunque violado, también es violatorio. Nada menos que de la propia Constitución de la República. Trataré de transmitir una idea cercana a lo que sucede, basándome en los aportes del Dr. Daniel Parrilla que sigue los principios presupuestales desarrollados por los autores Isaac Margulies y Martha Vidal en “La Administración Financiera y la Contabilidad en el Sector Público del Uruguay”.

La Ley 13.921 establecía en su artículo 3ro. que “la explotación de los referidos Casinos se regirá por Presupuestos anuales”, disponiendo el procedimiento para su aprobación. Se estipulaban plazos de presentación, los organismos de contralor y las autoridades responsables de su aprobación. Si bien se había normativizado un sistema de control, había construido un proceso excluido del sistema general de control y aprobación a nivel de todo el Estado, violando el “Principio de integralidad” de la Constitución vigente.

La Ley 13.921 vino a consagrar una excepción: el presupuesto de los Casinos del Estado. Con el agravante de que la DGCE no es mas que una de las Direcciones dependientes del Ministerio de Economía y Finanzas. Es decir, que indefectiblemente integra la Administración Central. Por lo que la Ley 13.921 estaría violentando las normas contenidas en los arts. 214 y siguientes de la Constitución. A su vez, la Ley 16.226 mediante su artículo 165, derogó el artículo 3ro. de la Ley 13.921. No fue ni para mejorar el sistema de control ni para enmendar la inconstitucionalidad que afectaba la norma mencionada. Insólitamente suprimió todo el proceso de elaboración del presupuesto de Casinos así como las disposiciones que establecían etapas de estudio, control y aprobación del mismo. Dicha norma establece en su acápite, únicamente, que los Casinos se regirán por presupuestos anuales, cuyo Ejercicio vencerá el 31 de diciembre de cada año, pasando luego a regular el procedimiento para la presentación de los estados contables y Rendición de Cuentas. Además de la violación del principio de unidad recogido por la Constitución, se desmantelan los demás principios sustanciales en materia presupuestaria también recogidos a nivel constitucional.

Principio de Periodicidad:
El referido principio establece que el presupuesto debe estar acotado a un período determinado para el cual se planifican los objetivos a lograr a través de la concreción de acciones tendientes al logro de consecuencias económico-financieras. La efectividad del mismo requiere el establecimiento claro de plazos en el que deben actuar los organismos. Al no existir los mismos, puede ocurrir que la elaboración y presentación de un presupuesto adolezca de extemporaneidad, lo cual desmantela por su base el objetivo de todo presupuesto, es decir, en tanto plan o proyección para el futuro de la acción de un gobierno o una autoridad específica.

Principio de Precedencia:
Al ser el presupuesto un plan, se debe formular con la antelación necesaria al comienzo del período para el cual regirá. El art. 165 de la Ley 16.226 eliminó todas las disposiciones relativas al proceso de presentación del presupuesto en los Casinos, por lo que en los hechos quedó habilitada la distorsionante posibilidad de que el presupuesto se efectúe en forma extemporánea, como efectivamente sucede.

Principio de exactitud:
Este principio refiere a que si bien no se puede pedir que el presupuesto sea “exacto”, debe ser honesto y tener sinceridad en los planteos. “Las proyecciones deben ser lo mas ajustadas posible a la realidad supuesta, de acuerdo a las variables de que se dispone para efectuar la estimación; deben ser los verdaderos planes de acción de la organización...” ¿Cómo es posible concretar dicho principio cuando no solo no se incluye el presupuesto de los Casinos en el Presupuesto que debe presentar el Poder Ejecutivo, sino que además ni siquiera se conoce el procedimiento que requiere su control y aprobación?

Principio de Especificación:
Según este principio, las proyecciones presupuestales no deben ser demasiado globales, de manera de evitar controles, ni demasiado rígidas, a efectos de adaptarlo luego a las realidades variables. Pero se debe decir que el mismo está recogido en los arts. 214 y 215 de la Constitución, al establecerse como técnica presupuestal el Presupuesto por Programas, y que el Poder Legislativo podrá pronunciarse solamente sobre montos globales. Nada mas lejos de este principio, que lo dispuesto por la citada Ley.

Además existen los llamados Principios Formales. Entre ellos, los autores estudiados refieren a los principios de claridad, de vital importancia teniendo en cuenta que los presupuestos constituyen un instrumento básico que muestra la política de un gobierno para un período dado. El principio de publicidad, cuya importancia exime de mayores comentarios y que el propio Estado no cumple, algunas veces por ahorrarse la publicación en el Diario Oficial, aunque Usted no lo crea. También el principio de uniformidad, según el cual el Estado, y dentro de el la Hacienda Pública, constituyen una sola entidad. Todos estos principios constituyen el soporte teórico fundamental para pensar jurídicamente el fenómeno del presupuesto. No constituyen una abstracción alejada de los hechos que signan la realidad, sino que emergen a la vez que informan y ayudan a interpretar las normas contenidas en la Constitución.Todos ellos son violentados por las normas analizadas, en especial el art. 165 de la Ley 16.226.

Algunos, frente a semejante realidad, justifican las inercias escudándose en los retrasos históricos en que estaba sumido el Estado manejado por blancos y colorados. Sin embargo, en algunos organismos, incluso en los que el desorden presupuestal era la norma, se actuó con voluntad política y administrativa y se pusieron al día. ¿Cómo es posible implementar políticas de cambio sin que se expresen en el presupuesto del organismo? Es una pregunta que en la DGCE se ha vuelto recurrente. Viene de lejos, pero en los dos últimos años adquiere otras implicancias. Si el de 2005 se acaba de aprobar ahora en el 2007, más allá de que haya autorización para ejecutar gastos, ¿Cuál es el presupuesto que se ejecutó realmente en el 2005? ¿Cuál en el 2006? Y, perdón por la insistencia ¿Cuál es el que se está ejecutando para el 2007? Las preguntas se acumulan, las respuestas, como los presupuestos, se posponen.

Publicado en la edición de Voces del Frente de hoy jueves 17 de mayo de 2007.

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10 Mayo 2007

INDI-GESTIÓN

por Javier Zeballos
Voces del Frente

El manejo del Estado engordó a más de uno enflaqueciendo la eficiencia de las políticas públicas. La asimilación de viejas prácticas mastica la participación, deglute la transparencia y descompone la democracia. Nutrir al Estado es también responsabilidad de los funcionarios. Excretar a quienes no aportan sigue siendo una función imprescindible.

La situación investigación de los casinos municipales se instaló en los medios de comunicación, aparte de la Junta Departamental y de la Justicia, pero también ha operado como una pantalla que oculta la gestión actual del Cr. Juan Carlos Bengoa en los casinos del Estado. En Voces hemos desarrollado una serie de artículos para adentrarnos en esta oscura realidad que parece estar en una dimensión desconocida. Por ello entrevistamos a Yamandú Torres Presidente de A.P.CA.VI.P (Asociación de funcionarios Profesionales del Casino Victoria Plaza) y a Diego De los Santos, Vicepresidente de a misma, que a su vez son miembros de la Mesa Representativa de todos los funcionarios Profesionales de Casinos del Estado.

¿Qué está pasando en los Casinos del Estado?

-El problema principal, que viene de muchos años atrás, es la burocracia enquistada, producto del clientelismo político, cuyo accionar se se fue autonomizando hasta de los sucesivos cambios de gobierno, terminando por volverse incontrolada y siendo la que termina imponiendo sus intereses corporativos. Esa alta gerencia se apropió de la institución para beneficio propio. Es la que ha manejado los casinos del Estado a su antojo inoculando incluso, amparada en esa ausencia de control efectivo, lo que en alguna época el poder político le impidió instaurar. Ese manejo coincidió, no casualmente, con su propio interés económico. Por ello ya hace más de dos años planteamos la importancia de quitarle poder a esa gente como una medida primaria para poder implementar otra política de gestión. Eso fue lo que intentamos plantearle al nuevo Director cuando asumió y nos ha sido imposible hasta ahora. Entre otras cosas porque, con un muy mal manejo de la relaciones laborales que no aplica los nuevos lineamientos establecidos por el gobierno a través de la Oficina del Servicio Civil, pretendió continuar con las comisiones paritarias que rechazamos por muchos años.

¿Cuál es la actitud del Cr. Bengoa al frente de la DGCE?

- intentamos conocerlo, presentarnos y explicarle por qué creíamos que no era bueno ese camino. No es que la paritaria sea intrísicamente mala, es que por años fue totalmente inoperante, porque así lo volvía la Dirección. Lamentablemente Bengoa nos citó a una reunión de esta paritaria a la que, por mandato de los trabajadores, nos presentamos para expresar nuestro desacuerdo y retirarnos de la misma, exigiendo una mesa de negociación real. No solo nos retiramos, también se nos señaló la puerta. Era eso o nada. Y en estos dos años ha sido practicamente nada. Nunca nos recibió y así estamos. Y la ineficiencia de la paritaria, por otra parte, dejó de existir.

¿Qué camino decidieron seguir los funcionarios?

Ahí commienza un periplo en el que realizamos movilizaciones y medidas de lucha y salimos a golpear otras puertas en el Ministerio de Economía y Finanzas, de quen depende Casinos. A partir de ellí comienzan las represalias. Represión a la dirigencia gremial, a los funcionarios en general, y represión al propio Casino Victoria Plaza, lo que termina afectando directamente nuestro bolsillo porque la mayor parte de nuestro salario es por propinas. Si hay medidas que afecten el juego, nos perjudica directamente. Denunciamos ante el Ministerio y por escrito esas persecusiones individuales, al gremio y al propio casino, como una política de aislamiento. Las altas jerarquías del MEF no han incidido en ningún cambio, siendo evidente que se imponen los criterios aplicados por el Director Bengoa. Explicaciones que desconocemos porque nunca se nos ha informado. Nosotros seguimos buscando el diálogo y la negociación y por eso nos plantemos llegar a otros ámbitos, como el Parlamento, los partidos políticos y la prensa, para que se conozca la realidad actual de la gestión de Casinos del Estado.

¿Qué propuesta tienen ustedes?

Planteamos que se procese una restructura con definiciones claras de la actividad de la Dirección General de Casinos del Estado en el marco de un respeto de la normativa del funcionamiento de la actividad pública. Porque nosotros denunciamos que en la práctica no se respetan las normas establecidas, por ejemplo, en cuanto a la elaboración en tiempo y forma de los presupuestos del organismo, los que incluso violan la Constitución. O las rendiciones de cuentas sobre los gastos operados, algo que afecta directamente a la trasnparencia pero que implica las reales políticas de gestión que es casi imposible siquiera conocer.

Existe una percepción en alguna gente que los intereses corporativos de los funcionarios del Estado son el freno a los cambios...

Sabemos que eso sucede, por eso no solo luchamos por nuestras reivindicacciones específicas, además estamos firmemente convencidos de que es imprescindible que el país inicie un proceso de debate y elaboración sobre toda la problemática del juego en nuestra sociedad. Entre otras cosas, para que exista una ley orgánica que regule la actividad de todos los actores involucrados. Por ejemplo, definir si acaso se pretende seguir abrinedo salas promoviendo indiscriminadamente el juego. En ese proceso pensamos que los trabajadores tenemos mucho para aportar, no para imponer sino para interactuar con el resto de los involucrados.

¿Qué es lo que plantean especificamente?

- Hoy estamos exigiendo un mejora en la gestión se los juegos tradicionales. Nosotros nos sentimos no solo funcionarios del estado sino socios en el negocio, porque la suerte del Estado en la gestión es también nuestra suerte y nos afecta directamente en el bolsillo. Nos perjudica si no es eficiente y nos beneficia si lo es y por ello apostamos a involucrarnos activamente para contribuir a esa eficiencia. Lo otro sería una típica actitud de inercia e indiferencia, que algunos aplican, muchas veces porque por clientelismo, y ahora por amiguismo, son beneficiados con compensaciones o traslados convenientes. Esa fue la política aplicada por décadas para lograr funcionarios ineficientes pero obsecuentes a la Dirección. Siempre lo denunciamos y lo seguimos haciendo ahora, porque lamentablemente se siguen repitiendo y hay quienes incluso se jactan de ser amigos del Director y obtienen esas prebendas. Nuestra postura es diferente y reivindicamos una responsabilidad como funcionarios directamente ligada a la aficiencia del casino. Todo divorcio de esa relación genera trabajadores anclados en sus intereses o privilegios, pero también gerencias y una Dirección anquilosada y con inercias que después terminan en deficits. Como es público y notorio, ya ha pasado en lo municipal, con el detalle de que ahora tenemos al Director involucrado dirigiendo todos los casinos del Estado.

¿No es marcar la cancha?

No se trata de quitarle ni disminuirle las facultades al poder ejecutivo de lo que quiere hacer y cómo, por el contrario, le pedimos que tenga políticas concretas de cambio y mejora, pero alertamos que precisamente cuando se descuidó, se le enquistó esa burocracia que funciona casi como empresa propia, que ha sido capaz de sortear los cambios de gobierno y que viene demostrando que es capaz de resistir al cambio. La pregunta que seguimos haciendo es si el actual Director Cr. Bengoa apuesta al cambio real o al cambio de El gatopardo, que cambie algo para que nada cambie, y que es funcional a esos poderes intocados. Una prueba es que el mismo dijo que no venía a hacer ningún revisionismo, lo que implica convalidar y continuar las malas prácticas anteriores. Lo otra prueba es que en la Dirección General de Casinos del Estado no ha habido ninguna auditoría como si se hizo en otros organismos y fue un claro compromiso ético del nuevo gobierno.

Publicado en Voces del Frente No. 120 de hoy jueves 10 de mayo de 2007.

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3 Mayo 2007

DE ESO NO SE HABLA

Por Javier Zeballos
Voces del Frente No. 119 del 3/5/2007.

Aparte de la polémica a nivel municipal, la actual gestión del Cr. Juan Carlos Bengoa en todos los Casinos del Estado acumula preguntas sin respuestas.Seríasaludable abrir la boca peroparece imprescindible empezar a abrir los ojos.

En los primeros días de noviembre de 2006 se realizó la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno. La zona de exclusión de seguridad tenía como epicentro el Hotel Radisson Victoria Plaza donde funciona el casino. Ello motivó su cierre. Los funcionarios profesionales del casino se vieron perjudicados, pues sus remuneraciones se componen de salarios bajísimos que rondan los $ 1.400 y que con las compensaciones llegan a unos a seis mil pesos. El fuerte de sus ingresos se compone de las propinas que obtienen de los clientes. Perder días de trabajo implica pérdidas importantes de esa propina. Los trabajadores no pretendieron ser compenzados al nivel de las propinas de días en que suelen ser altas, apenas solicitaron alguna compensación promedial que tomara en cuenta la afectación de su sueldo ante un evento en el que no eran arte ni parte. No solo no fueron tenidos en cuenta sino que, además, se les computó los días no trabajados como si fueran parte de sus descansos semanales, hecho que los terminó afectando doblemente. Los funcionarios nucleados en la Asociación de Profesionales del Casino Victoria Plaza (A.P.CA.VI.P) solicitaron reiteradamente la necesidad negociación sobre el punto sin obtener respuesta.

Tan sin respuesta que en marzo de 2007, ante a visita de George Bush y la corerspondiente zona de excusión impuesta nuevamente, se volvió a reiterar la misma situación. Pero los trabajadores, que meses antes habían protestado, tampoco fueron tenidos en cuenta y nada se aprendió ni se emprendió para intentar siquiera negociar con ellos, lo que pone de manifiesto la implementación de un relacionamiento por fuera de los reivindicado por el Frente Amplio y lo pautado por el Gobierno a través de la Oficina de Servicio Civil, como lo citamos en Voces del 26/4.

La Asociación de Profesionales del Victoria Plaza entregó una nota dirigida directamente al Ministro de Economía y Finanzas, de quién depende la DGCE, explicando que ante el cierre inconsulto que reiteraba la situación vivida durante la Cumbre, los trabajadores decidieron realizar un paro entre la hora 16 del 9 de marzo hasta la hora 20 del día 11, mientras duraba el evento y aunque el casino estuviera cerrado, para expresar nitidamente su postura. Es decir, a un cierre totalmente inconsulto, lo transforman en una medida gremial. Pero cuando se presentaron a trabajar, se encontraron con la decisión de la autoridad de mantener cerrado el casino por resolución No. 030/ 07 de la Gerencia del Casino del Estado Victoria Plaza, en una clara medida de lock-out patronal ejercida como evidente intento de cohibir las medidas gremiales, amparándose en mecanismos represivos de cohersión que implican mayores pérdidas para los trabajadores. Los funcionarios afirman, en la nota al Ministro, que no existía ninguna razón seria de funcionamiento para semejante medida ya que ellos habían dejado todo dispuesto para la apertura del casino a la hora estipulada. Y no solo eso, desconociendo la medida gremial, se mantuvo la decisión de quitarle descansos semanales y de licencia, aparte de contarles como falta el día del cierre extra decidido por la Dirección.

En los últimos años el casino del Victoria Plaza ha sufrido la ineficiencia de la gestión de DGCE. Ello se debe a múltiples causas que sería importante estudiar, siempre y cuando la eficiencia sea de interés. Una de ellas es la competencia de Hípica Rioplatense con sus salas en el edificio del ex diario El Día, en 18 y Yaguaron y la del Montevideo Shopping. Esto no solo afecta a los funcionarios, incluso la empresa del Hotel Radisson, que funciona en régimen de Empresa Mixta con el Estado, tuvo cierta reacción planteando algunas propuestas de cambio en la sala con el interés de mejorar el juego allí. La DGCE en los últimos meses de gestión colorada, rechazó esos planteos imponiendo sus criterios. El Cr. Bengoa no ha modificado ese panorama. Incluso lo ha empeorado. Por ejemplo, se han tomado medidas internas que afectan a la operativa de los juegos tradicionales que han dado resultados negativos, como ser las restriccciones de colores y montos mínimos. Los resultados fueron una baja en la recaudación de esos juegos. Si existiera transparencia administrativa y una gestión que involucrara adecuadamente a los funcionarios, se podría vencer el oscurantismo y estudiar los números reales del funcionamiento de los casinos, lo que redundaría en un mayor conocimiento de la realidad, aparte de un efectivo control.

La historia reciente en la administración frenteamplista de los casinos municipales exige análisis serios y profundos y enseña que nadie deja de ser inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero también que no se puede ser inocente, en el sentido de ingenuos. Parece lícito preguntarse a quién benefician determinadas políticas de gestión que no son nada neutras. Tal vez al Estado le pueda ser indiferente por dónde le ingresa recaudación, pero a las empresas privadas asociadas si que les importa. El régimen de empresas mixtas impuesto por pasadas administraciones ha sido continuado por el Cr. Bengoa, como el mismo lo afirma: "Fueron buenas las experiencias de emprendimientos mixtos, sistema sobre los cuales desarrollaremos la actividad futura" en palabras estampadas en un informe al parlamento sobre lo actuado en el 2005. Sin embargo, meses después, el 9 de setiembre de 2006, en declaraciones al diario El Eco de Colonia, reconoce que se tuvo que cerrar el Casino Horacio Quiroga en Salto y dice textualmente que " Tengo dos salas en Carmelo, las dos son un desastre".

Pero las contradicciones no se quedan allí. En la citada entrevista justifica su actuación en relación a las deficiencias de gestión en los casinos de Colonia y los retrasos en la apertura del nuevo casino, realizando una declaración rallana en el más puro surrealismo. Afirma que él mismo realizó planteos ante las empresas asociadas con el Estado para recordarles la exigencia de traer clientes. Pero analiza la situación de las dificultades para desarrollar esa operatividad diciendo: "Ahora, yo no puedo hacerme el distraído del problema que tenemos con Argentina y que tenemos con Brasil. Cuando Varig empiece a volar y traer brasileros ( también le erra al gentilicio pues debe decirse brasileños) y cuando con los hermanos argentinos solucionemos el problema de los puentes, Usted quédese tranquilo que si a Carmelo no va gente yo soy el primero en cerrar".

Sobre la relación con los argentinos, ya sabemos en qué está la cosa, pero lo que no deja de sorprender es lo que afirma de Varig y los supuestos turistas brasileños. En primer lugar, debería demostrar cuándo fue que Varig llevó brasileños a Carmelo. ¿Alguien se imagina en su sano juicio que jugadores brasileños vuelen a Uruguay y de Carrasco o Punta del Este viajen a jugar al casino en Carmelo? Pero el surrealismo de semejante información se completa con el hecho de que en esa fecha, 9 de setiembre de 2006, El Estado uruguayo, vía PLUNA Ente Autónomo, ya había roto su relación contractual con Varig fruto del nefasto gerenciamiento que la empresa había realizado en su asociación con PLUNA y que las administraciones blancas y coloradas toleraron y encubrieron. Si el Cr. Bengoa estaba tan convencido de la incidencia de tales factores, y fueran tan importantes a la hora de diseñar políticas de gestión eficientes, le hubiera bastado con una llamada por teléfono a PLUNA para desayunarse de la real situación. A menos que la planificación se haga tan en el aire que se cuente con los estratégicos vuelos de la fundida Varig que casi nos funde PLUNA.

Estas y otras preguntas se acumulan ante una Dirección General de Casinos del Estado. Sería deseable que ante tantas preguntas,se dieraalguna respuesta y no se imponga lo del título.

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26 Abril 2007

LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS

La gestión del Cr. Juan Carlos Bengoa en los Casinos del Uruguay
Por Javier Zeballos
Voces del Frente

La poética de El Principíto puede ayudar a recordar la ética de la política. Si los casinos han sido un feudo en el que algunos reinaron en las sombras, también es cierto que hay príncipes con sus propios fines. Sería bueno no olvidar los principios.

Uruguay es un país demasiado acostumbrado a discutir lo accesorio en vez de lo esencial, que en los casinos sigue siendo invisible a los ojos. La actual situación de la investigación sobre las pérdidas en la pasada gestión de los casinos municipales de Montevideo cerró su etapa administrativa a nivel de la IMM y en la Junta Departamental. El Intendente Ehrlich resolvió pasar el caso a la Justicia para que proceda a los efectos de comprobar si hubo delitos en lo referido a las adjudicaciones a empresas arrendatarias de slots cuyos dueños estarían emparentados directamente con dos de los asesores del Cr. Juan Carlos Bengoa, quien dirigía la repartición municipal y hoy es el actual Director de la Dirección General de Casinos del Estado. Sin embargo, sobre la realidad de todos los casinos del país, se dice poco y nada. En los dos artículos anteriores sobre el tema de los casinos (ver Voces del 15/3 y del 22/ 3) traté de exponer la necesidad de tener una visión integral. Sin ella, pueden volverse incomprensibles ciertas realidades parciales. No solo a la hora de analizar el deficit, también cuando se trata de festejar ciertas ganancias.

EL BLANCO DE TODAS LAS CRÍTICAS

El Parlamento ha estado omiso por muchos años ante la situación de los casinos y del juego en el Uruguay, como lo prueban las decenas de pedidos de informes jamás contestados por la DGCE que no fueron debidamente reiterados. Incluso, del único contestado, es imposible saber las respuestas porque el Senador Luis Alberto Heber, quien lo había requerido en el 2003, ahora no lo encuentra. Las respuestas no quedan archivadas y se remiten solo al legislador que las solicitó. Ahora el Diputado nacionalista Jorge Gandini plantea la formación de una comisión investigadora que vuelva a sobre lo ya investigado en lo municipal, pero agrega algunas tibias preguntas sobre la situación de Casinos del Estado, y pide la remoción del Cr. Bengoa al frente de los mismos.

No deja de ser curioso que el Partido Nacional, al que también le corresponden las mencionadas omisiones parlamentarias, de la noche a la mañana aparezca tan interesado. Mucho más cuando ese mismo partido no defendió a su correligionario, el Dr. Jesús Ibañez, designado Director de la DGCE por Luis Alberto Lacalle, al ser denunciado y destituído antes de terminar su gestión. Aún hoy no se sabe qué fue lo que pasó y si era culpable o no, o si fue pasado a cuchillo por la mafia instalada en casinos desde tiempos de la dictadura y amparada en las administraciones coloradas, que ha sido muy eficiente para evitar cualquier signo de cambio. A nivel de la clase política se imponé un sistema perverso en el que las reacciónes corporativas, partidarias y sectoriales, terminan por tergiversar, reducir y hasta anular el debate.

DE ESO NO SE HABLA

Ante el planteo de los blancos, surgió la respuesta del Diputado Carlos Varela de Asamblea Uruguay alertando que el FA no votaría una comisión investigadora. Me consta personalmente la preocupación de Varela respecto a la situación general de los casinos, pero sus declaraciones frenan la posibilidad de debatir y tomar conciencia de la realidad. Varela aduce y critica el circo político que pretende instalar el Diputado Gandini cuando la Justicia recién comienza a estudiar el tema, pero termina cercenando una posibilidad de adentrarse en el análisis y encontrar soluciones. Por ejemplo, a la imprescindible necesidad de crear un nuevo marco regulatorio del juego en el Uruguay, algo que no está en la agenda de ninguna bancada legislativa. Es probable que las declaraciones hayan sido a nivel personal producto de las lógicas racciones políticas coyunturales. Los organismos de Asamblea Uruguay parecen no haber tratado el tema, lo mismo que la bancada del FA. Es bueno alertar sobre el circo mediático que algunos pretenden armar pero sería mucho mejor que el parlamento pueda asumir el papel que la situación exige. Frenar el debate no parece la mejor opción, ni siquiera para desterrar el circo político. Tampoco es la primera vez que hay reacciones corporativas pautadas por fuertes mecanismos de defensa. Ante la investigación municipal, también hubo trascendidos de acusaciones de ajuste de cuentas entre distintos sectores del FA.

LA LEY DEL SILENCIO

Y ¿Qué esta pasando en los casinos del Estado? ¿Cuál es la política del gobierno y cómo es la gestión del Cr. Bengoa? ¿Cuál es la posición del Frente Amplio? Las preguntas son pertinentes ya que el mismo jerarca que estuvo al frente de los deficitarios casinos municipales, fue ascendido al ser designado por el Ministro de Economía y Finanzas, Cr. Danilo Astori, como director de todos los casinos del país. Ya van más de dos años y puede ser un buen momento para hacer un balance. Lamentablemente ha sido imposible realizar una entrevista con el Cr. Bengoa, la que venimos solicitándo desde hace bastante tiempo. Nuestra intención era no tocar el tema municipal, ya que se estaba procesando la investigación y comprendíamos la necesidad de mantener las reservas del caso. Pretendíamos centrarnos en su gestión al frente de la DGCE, que era el eje de nuestra investigación luego de los artículos sobre la historia reciente de las pasadas administraciones. A fines de marzo logramos una cita para la entrevista que quedó pactada para el viernes 30. Cuando concurrimos a la misma, encontramos que un imprevisto lo había obligado a retirarse. Cuando lo contactamos nuevamente, nos la prometió para los días posteriores a turismo. Fue imposible encontrarlo y ahora, incluso cuando ya ha terminado la investigación en la IMM, nos contesta que no nos dará la entrevista. No somos los únicos con dificultades de reunirse con él, aunque supo darle entrevistas a El Oservador y Radio Sarandí, los propios trabajadores de casinos denuncian el mismo trato.

NO SE LO QUE HICIERON EL AÑO PASADO

Puede ser hasta lógico que cuando algo marcha bien, se den ciertas inercias, pero cuando la experiencia de las pérdidas en la gestión de los casinos municipales salta a la vista, parece imprescindible analizar la situación. Así debería planteárselo el gobierno pero también la fuerza política que lo sustenta. Sin embargo, la larga historia de oscurantismo acerca de la DGCE también alcanza a la gestión del Cr. Bengoa. Por ejemplo, en la reciente Memoria Anual del Gobierno remitida al Poder Legislativo, el Ministerio de Economía y Finanzas se saltea la Unidad Ejecutora Casinos del Estado y no hay una sola palabra de lo realizado en todo el año. ¿No hay nada para decir? También llama la atención que recién el 12 de marzo del 2007 se aprobara el presupuesto de casinos para ejecutar durante el año 2005. Mucho más cuando en el numeral V de los considerandos se dice que corresponde mantener para ese año 2005, similar estructura y condiciones de funcionamiento dispuestas para la DGCE por el decreto 468/004 del 31 de diciembre de 2004. ¿Cómo se expresa el cambio en casinos? En dos años ¿no se ha podido regularizar en tiempo y forma los presupuestos? ¿Cómo es posible aplicar una política diferente sin que se exprese en el presupuesto del organismo?

INFORME CONFIDENCIAL

Existe cierta percepción en algunos altos jerarcas de que las grandes cifras de la recaudación de casinos cierran muy bien, con valores de record histórico en materia de ingresos brutos. ¿Acaso es válido un análisis cuantitativo? ¿No se hace necesario un estudio cualitativo? Por ejemplo, comprobar si ese incremento de la recaudación bruta se expresa en las ganacias líquidas o si, por el contrario, se agranda el presupuesto operativo. En el Ministerio Economía y Finanzas se nos dijo hace un par de meses que se estaba elaborando un dossier sobre la actuación de casinos. Aún no hemos podido confirmar su contenido, ni siquiera su realización. Y a nivel del Frente Amplio, ni siquiera la conmoción sobre la experiencia deficitaria en la administración de los casinos municipales parece inmutarle, pues no existe ninguna comisión que estudie el tema. Las preguntas surgen casi automáticas. ¿El FA definió alguna política a aplicar en casinos? ¿Existe algún plan estratégico sobre el juego en el Uruguay? En caso afirmativo ¿Quiénes y cuándo lo elaboraron y en qué consiste? ¿Qué organismos realizan un proceso de seguimiento de la gestión aplicada? Lamentablemente el papel de la fuerza política en el conocimiento de la realidad, la elaboración de políticas específicas y su control, parece inexistente cuando más necesario es alimentar al gobierno con lineamientos estratégicos. El desfasaje es recíproco, pues no parecen funcionar mecanismos de información hacia la organización partidaria, entrando en la dinámica de un círculo vicioso que redunda en la perdida de eficiencia en ambos lados.

ADIOS MUCHACHOS

Uno de los resortes orgánicos muy importantes para el Frente Amplio, fue siempre el aporte que los trabajadores frenteamplistas realizaban para el conocimiento de una realidad dada, aparte del aporte militante que redundaba en el crecimiento político y de votantes. No existe la más mínima organización de frenteamplistas en casinos cuando es probable que entre sus filas se den los mismos guarismos de filiación partidaria que en el resto de la sociedad. Tampoco parece interesarle a nadie desarrollarlo, ni siquiera organizar algún tipo de consulta.

La opinión de los funcionarios se expresa, igualmente, a través de sus organizaciones gremiales. Para un gobierno del FA, es muy importante la relación con los trabajadores. Así lo volvió a recalcar el Dr. Tabaré Vázquez en su reciente discurso en la Plaza Independencia. También lo dicen los documentos partidarios. Humberto Ruocco es el Subdirector de la Oficina de Servicio Civil e integrante de la Delegación del Gobierno en la negociación colectiva en el ámbito público. Es además el autor de un documento titulado "El diálogo social y la negociación colectiva". En el defiende la necesidad del "involucramiento de los trabajadores en la gestión y el incentivo del compromiso por parte de los mismos a la hora de reafirmar su actutud de servicio hacia la sociedad. La refundación de las relaciones laborales debe partir del ejemplo de un Estado que impulse la negociación con los funcionarios con el firme propósito de llegar a convenios colectivos en el sector público, en los que se determinen con claridad los compromisos de cada parte hacia el objetivo de la dignificación de la función pública y dotar de la máxima calidad a los servicios y productos de las empresas estatales."

INTOLERANCIA

Los trabajadores tienen mucho para decir y aportar pero no siempre se los toma en cuenta. El repaso de la comunicación con el Director Bengoa ilustra al respecto. El 5 de abril de 2005, los funcionarios de Casinos del Estado integrantes de la Mesa Representativa de Funcionarios Profesionales solicitaron una entrevista a efectos de conocerlo personalmente, plantearle inquietudes y las razones de por qué no se concurriría a la Comisión Paritaria de triste fama en la historia de los casinos del Estado. La solicitud de audiencia pretendía establecer otros mecanismos de negociación acordes a los planteos del diálogo social explicitado por el nuevo gobierno y el FA.

Ocho meses después, el 15 de noviembre, se ven obligados a reiterar el pedido de audiencia. Recién el 9 de diciembre de 2005, con la firma del Adscripto al la Dirección Gral, Victor Hugo Ozano y del Director General Cr. Juan Carlos Bengoa, la DGCE responde que la carta de solicitud retorne con destino a los integrantes de la Mesa Representativa, puntualizando que la presente se trata de una nueva solicitud y no una reiteración. Parece chiste. Allí se justifica que el Director ya se reunió con las gremiales, sin especificar cuáles ni quienes eligieron a esos delegados, y en las cuales el Presidente de la Mesa Representativa se retiró de la misma por mandato expreso de los funcionarios. Aparte se solicitan aspectos formales como domicilio legal y teléfonos que ya figuraban en la primera carta de solicitud de meses atrás. El intercambio de notas y cartas parece repetir el comportamiento de un Estado más parecido al descrito por Kafka en El Proceso que uno dirigido por jerarcas que intenten aplicar los criterios frenteamplistas.

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

Estas eran algunas de las preguntas que no pudimos hacerle al Cr. Bengoa. Tenemos muchas más. Por ejemplo, teniendo en cuenta la historia negra de casinos a nivel de la transparencia de la gestión y dada la herencia maldita dejada por blancos y colorados en el Estado ¿Por qué no se ha realizado una auditoría en casinos como se hizo en otros organismos? ¿Por qué el presupuesto reciéntemente aprobado mantiene, como lo expresa el Artículo 11 del Capítulo II, la autorización a conceder una prima especial a algunos funcionarios? Tales primas, referidas al desarrollo de funciones especiales, que llegan hasta el 60 % de las retribuciones, fueron historicamente denunciadas por ser uno de los modos de repartir privilegios entre algunos pocos en pasadas administraciones, siendo aplicadas discrecionalmente y sin saberse la fundamentación de cada caso. Se suponía que el FA cortaría de raíz esos privilegios vinculados al clientelismo y amiguismo y trataría de implementar una más racional forma de manejar los recursos financieros en favor de un adecuado, justo y eficiente manejo de los recursos humanos acorde a una gestión diferente. ¿Quiénes siguen cobrando, y por qué, esas abultadas compensaciones?

EL PRECIO DEL PODER

Para terminar este primer acercamiento a la gestión del Cr. Bengoa al frente de los Casinos del Estado, no está demás saber que gracias a los privilegios de un sistema que benefició en el pasado a unos pocos, como Director de Casinos recibe una remuneración muy superior a la de los mismísimos Ministros del Gobierno. Solo por concepto de porcentaje de la recaudación, en el mes de enero de 2007 le correspondieron nominalmente $ 144.506. A ese monto se le debe sumar su salario como Director y los viáticos correspondientes a su función, con los descuentos correspondientes. Según las cuentas es bastante más que lo que perciben los ministros, legisladores y hasta presidentes de las grandes empresas públicas. No se trata de igualar hacia abajo. Tampoco de pretender cercenar retribuciones que bien pueden ser muy justas y necesarias, pero no dejan de llamar la atención y no parecen estar muy acorde con la realidad del país. Más bien parece ser una, otra, herencia intocada de pasadas administraciones que manejaron los casinos como un feudo, como un principado más parecido al que dió origen al casino de Mónaco. A la hora de la transparencia y de la equidad, no estaría mal apegarse a los principios de austeridad que tantas veces defendimos.

LA SOMBRA DE UNA DUDA

Tal vez el Cr. Juan Carlos Bengoa sea la persona más idonea para dirigir los casinos del Estado. No lo sabemos, como no se sabe con base en qué análisis se lo designó al frente de los mismos cuando su expreriencia en la IMM no era muy auspiciosa. Tal vez haya podido aprender de la misma y ser el más capáz y merezca toda la ayuda y colaboración. La única garantía es analizar con respeto, honestidad y profundidad los hechos concretos de su gestión en estos dos años y abrir un sano debate de ideas. Porque el sistema perverso aplicado por décadas en los casinos de Estado va mucho más allá de Bengóa y cualquier otro y ya ha demostrado la capacidad de fagocitar cualquier política de cambio. El desafío está presente. Hay que apostar fuerte y jugarse.

Publicado en Voces del Frente en su edición de hoy jueves 26 de abril de 2007.

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23 Marzo 2007

CUANDO EL ESTADO BANCA LO AGARRAN DE PUNTO

Investigación sobre los casinos y el juego en el Uruguay
Por Javier Zeballos
Publicado en Voces del Frente

Una declaración de funcionarios excedentarios en la Dirección General de Casinos del Estado contuvo varios excesos. Queda claro que combatió el sedentarismo, pues algunos se movieron para que otros se fueran con suculentos incentivos cuando simultáneamente se los expulsaba por abandono del cargo. Con tales políticas es casi milagroso que el Estado obtenga excedente. La sed de algunos es insaciable.

En la larga lista de irregularidades en la Dirección General de Casinos del Estado resalta el caos administrativo, jurídico y de gestión. No se trata de la famosa teoría del caos propugnada por algunos filósofos como eje del cambio de paradigma en pleno cambio de siglo y milenio, sino de caos nomás. Pero como suele sudecer, el aparente caos y desorden muchas veces expresa otro orden. Un orden diferente que, cuando no se visualiza, es porque se mantiene oculto. Porque la ausencia de una política suele ser la aplicación de otra que no se quiere mostrar.

En el artículo anterior (ver Voces del 15-3-07) expuse una visión global sobre la problematica de los casinos en el Uruguay. Aparecen allí referencias a una política que viene de larga data. Hoy quiero analizar una cuenta más de ese largo rosario de irregularidades. Recalco que esto no es para justificar nada ni a nadie, sino para ayudar a entender una realidad más compleja de lo que algunos quieren creer. En la próxima entrega veremos si en medio del cambio, algo cambió o no.

En la administración colorada bajo el gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti, el binomio compuesto por el Director Cr. Benenati, y el Director del Departamento Jurídico, Dr. Magnífico, aplicaron por lo bajo muchas de sus aspiraciones que habían rebotado en la Comisión de Hacienda del Senado que estudió el tema casinos en el año 1988. El manejo feudal de una repartición del Estado envuelta en una aureola de misterio más propia de la edad media, medió para la aplicación de políticas caóticas y contradictorias pero estratégicamente planificadas. Porque el Estado no es un ente abstracto. Detrás de toda la fraseología neoliberal y conservadora acerca su supuesta ineficiencia intrínsica suele haber caballeros con filosas espadas y largas lanzas capaces de provocar ataques demoledores. Si uno sigue sus itinerarios personales, dentro y fuera del Estado, comprobará que, además, cuentan con ferreos yelmos protectores y casi siempre caen parados.

Una de esas irregularidades fue la declaración de excedentarios de muchos funcionarios que, en medio de una reestructura sin ton ni son, que después implicó la necesidad de contratar becarios, como expliqué en la nota anterior, se retiraron cobrando millonarios incentivos. Lo curioso es que habían hecho abandono del cargo y fueron expulsados. Pero la magnífica política de la Dirección los supo premiar a tiempo. Veamos un ejemplo que sería bueno investigar a fondo, aparte de toda una serie de retiros. Eran los tiempos que algunos apostaban a ser contratados en el Conrad y dejaban sus funciones para prepararse.

Misterio en el ministerio
En el año 1997 se producen casi simultaneamente dos resoluciones dentro del Ministerio de Economía y Finanzas que dejan perplejo a cualquiera. El 8 de agosto de ese año, en el expediente No. 173/997-013 dice que: visto la gestión promovida por la Dirección General de Casinos en la que se solicita la rescisión del contrato que vincula al funcionario Urbano Marino Corbo Pereira con la Administración por abandono del cargo (el referido funcionario había acumulado más de 30 faltas consecutivas al servicio sin justificar) se aclara que se le procedió a intimar el reintegro a sus tareas sin que este lo hiciera ni acreditara justificación alguna. Por lo tanto, y atento a lo referido en el artículo 2 del Decreto del 24 de mayo de 1960 y a lo dispuesto por la DGCE y la Asesoría Jurídica de tal Secretaría de Estado, más a lo establecido por la Resolución del Poder Ejecutivo N0 13/993 del 12 de enero de 1993, el Ministerio de Economía y Finanzas, en ejercicio de sus atribuciones delegadas, resuelve declarar operada la rescisión del contrato de función pública que vincula a la Dirección General de Casinos con el mencionado funcionario. No fue a trabajar en todo el mes y lo echan.

Pero un día antes, justo a tiempo, el mismo Ministerio resuelve en la foja No. 25274 que: visto lo dispuesto en los artículos 719 y siguientes de la Ley no. 16.736, resultando que los artículos mencionados disponen el régimen de excedencia de cargos y funciones contratadas de los funcionarios de la Administración Central, en virtud de su disponibilidad resultante de reestructuras, la unidad ejecutora, Dirección General de Casinos, incluye un plan de implantación respectivo. Y con el agregado de que se han cumplido todos los requisitos previstos por la ley antes citada, aclara que puede procederce a la ejecución del mismo. Tanto se cumplió con todos los requisitos que, al mismo funcionario, por un lado se lo expulsa por abandono del cargo, y por otro se lo premia con el retiro incentivado. De hecho, el funcionario firma la voluntad de renuncia el 8 de agosto de 1997, el mismo día que también firma la notificación de su disponibilidad por reestrucctura. Y la lista de funcionarios beneficiados es larga. Sería interesante investigar cada caso. La resolución no la firmó cualquier funcionario perdido en la burocracia estatal, lleva la rúbrica con su correspondiente sello, del Ministro de Economía del momento.

Demás está decir que a tales muy resolutivas resoluciones nunca les falta su correspondiente “comuníquese” a tal y cual organismo del Estado. En este caso, a la Oficina Nacional de Servicio Civil, al Comité Ejecutivo para la Reforma del Estado, a la División Contaduría Central y a la Contaduría General de la Nación, con el agregado de que vuelva a la oficina de origen para la notificación de cada interesado. Lamentablemente no parecía existir mucha comunicación dentro del propio ministerio. No se entiende cómo un funcionario que hizo abandono del cargo por 30 días, un día antes de comunicarle la expulsión, puede ser declarado excedentario y retirarse cobrando un suculento incentivo. Todo dentro del mismo ministerio. En manos de estos administradores, más que un ministerio, se trata de un misterio.

Por si faltara algo, un telegrama colacionado de ANTEL fechado en Maldonado el 11 de setiembre de 1997, le recuerda al funcionario en cuestión que se declara operada la rescisión de su contrato de función pública con la DGCE dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas, por abandono del cargo. Parece que los deseos de comunicar a otras oficinas y organismos del Estado tal vez cumplieron su objetivo, pero un mes después no habían logrado que se enterara el misterioso ministerio en cuestión.

Pero el duo Benenati - Magnífico al frente de la Dirección General de Casinos tiene otras implicancias. El Cr. Benenati tuvo una fulgurante carrera en el Estado, a tal punto que el sacrificado desempeño en la función pública no fue mella para que su empresa personal, Multicar, como algunas más, tuvieran un vertiginoso desarrollo. Sus muy buenas relaciones laborales forjaban fuertes y estrechos vínculos. Tal vez por ello algunos funcionarios subalternos pasaron de un lugar a otro. Tan estrecho era el vínculo que un funcionario de Casinos del Estado, al cual el organismo le pagaba una compensación por el alquiler de una vivienda en Paysandú, tenía instalada una sucursal de Multicar en la misma. casa. Sería interesante saber si se investigó a fondo tal hecho y cuál fue la opinión del Departamento Jurídico al respecto, si la hubo. Estamos hablando de un Departamento Jurídico y una dirección que acumulan casos de mala praxis jurídica y administrativa que le cuesta miles de dólares al Estado y que no contesta los pedidos de informes del parlamento al respecto.

Amigos son los amigos
Hay que comprender que algunos vínculos generan complicidades entre compañeros de trabajo. Por ejemplo, el Director del Departamento Jurídico de la DGCE, Dr. Fernándo Magnífico fue ascendido como Adscripto a la Dirección el 21 de agosto de 1996 por el Director Cr. Juan A. Benenati. La resolución No. 193/96 de la DGCE que efectiviza el nombramiento tiene un curioso “considerando”. En el item 1 declara que la Dirección dispuso un funcionamiento interno experimental desde un año antes sin proveer formalmente la función. Que analizada la realidad del funcionamiento del organismo se detecta que, de hecho, tales funciones fueron desarrolladas por el Dr. Magnífico sin recibir contraprestación correspondiente. Nunca mejor dicho, porque fue “de hecho”. Qué magnífica actitud. Agrega que las tareas de Adscripto a la Dirección General de Casinos se focalizarán especialmente en dotarla del asesoramiento inmediato y eficiente en materia de planeamiento y ejecución de las políticas fijadas por la Dirección General. Ya vimos el eficiente asesoramiento en materia de planeamiento y ejecución, que aparentemente no fue muy inmediato que digamos, porque un año después pasaba lo que pasaba con la famosa reestructura y declaración de excedentario a un funcionario que al mismo tiempo se lo expulsaba por no presentarse a trabajar.

La resolución declaraba que el Dr. Magnífico es la persona que reune los requisitos de capacitación y experiencia necesarios para el cumplimiento del objetivo planteado. No dudo de su currícula pero ya vemos cómo supo cumplir. Habría que preguntarse si los reunía cuando supuestamente había empezado a cumplir, de hecho, tales funciones. Si esa fue la política de ascensos en la DGCE, se entiende un poco mejor todo lo que vino después. Pero la resolución agregaba, además, que tales tareas debían acumularse a las que naturalmente le corresponden por el cargo que ocupa, de Director del Departamento Jurídico, y a las de Coordinador del Planeamiento Estratégico. ¿Es un avión? ¿Es un cohete espacial? ¿Es Superman? No, es el Dr. Magnífico. Tal vez sea cierto eso de que un buen apellido siempre ayuda.

La resolución culminaba con el imperativo de asignar la función prevista a partir del día de la fecha, notificar al interesado y comunicar a la Gerencia General y a la División Contable, no sea cosa que pase lo que sucedió después y la misteriosa incomunicación ministerial se olvide de pagar el escenso.

El Cr. Benenati quedó cesante con el fin del gobierno de Sanguinetti. Funcionarios administrativos llegaron a pedir al actual Director, Cr. Bengóa, la destitución del Dr. Magnífico o la neutralización de su poder en Casinos. Puede ser improcedente pero al menos alerta sobre algunas situaciones.

En el 2005 circuló muy fuerte el rumor, algo muy común en la misteriosa Dirección General de Casinos, de que El Dr. Magnífico era trasladado al Ministerio de Economía y Finanzas, pero sigue como Director del Departamento Jurídico sin confirmarse si fue así o no. Sería interesante conocer los motivos de tal supuesto periplo, de las idas y venidas, de lo que cambia y de lo que no. Continuará...

RECUADRO:
CERO A LA IZQUIERDA
El parlamento ha estado omiso ante la situación del juego en el Uruguay y de los casinos del Estado en particular. Tras el cúmulo de más de una decena de pedidos de informes jamás contestados, el legislador que tuvo el privilegio de recibir una respuesta al único pedido respondido, Luis Alberto Heber, del Herrerismo, no encuentra la respuesta. No se si es azar o no pero es evidente que no tenemos suerte. Y la suerte de un parlamento eficiente también se juega en el hecho de que los pedidos de informes se hacen en la cámara pero las respuestas no se archivan. Quedan en poder del demandante. Cabe la pregunta sobre ¿Para qué se hacen los pedidos de informes? ¿acaso para la tribuna? Porque los que no son respondidos muchas veces ni siquiera son reiterados por los que lo pidieron. El reglamento indica que cuando no serecibe respuesta, luego de reiterado el pedido, el cuerpo legislativo lo asume como propio. Si fuera así, sería bueno que la respuesta ya no quedara solo en manos del miembro que la pidió sino que el parlamento la tomara como propia para no quedar como un cero a la izquierda, aunque a la derecha no le preocupe.

Y lo del cero viene a cuento. En los casinos que el Estado comparte con Hípica Rioplatense hay ruletas mecánicas que no son ejecutadas por un funcionario. La bola es lanzada por un mecanismo y sigue siendo un juego de azar pero tienen una curiosdad. Tienen dos ceros. La banca paga treinta y seis veces el valor de una apuesta. En realidad, treinta y cinco más lo que uno apostó. Si uno apuesta una ficha a un número y gana, recibe 36 fichas de pago. La ruleta tiene 36 números más el cero. Si el 0 no existiera, si uno jugara una ficha a todos los números, perdería 35 fichas en cada número que no salió pero las recuperaría con el pago del número con el que ganó.

Un método que ni gana ni pierde, solo empata mientras se mantiene jugando, aunque eso no sería jugar para un apostador. El cero existe para propiciar el desbalance y que la banca gane por ese número de diferencia en relación a lo que se paga. No es un cero a la izquierda precisamente. El hecho de que en estas nuevas ruletas mecánicas existan dos ceros en vez de uno, aumenta las probabilidades de ganancia del casino. Podrían haber agregado el 37 pero ello desequilibraría la estética simétrica del tablero. Además, lo haría más evidente. El cero tiene fama de neutro pero vemos que no siempre es así. Es interesante averiguar si esto es legal o no. Sería bueno que algún legislador se la jugara y realizara un pedido de informes para no quedar como un cero a la izquierda, lo que es de derecha.

Publicado el 22-3-2007

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16 Marzo 2007

INVESTIGACIÓN SOBRE LOS CASINOS EN URUGUAY

¿A QUÉ ESTAMOS JUGANDO?
Por Javier Zeballos
Voces del Frente

Hoy los juegos de azar son casi omnipresentes en nuestra vida. La TV y la radio los trasmiten o dedican su espacio a difundir sus sorteos y resultados. Los periódicos los publican. Pero los medios masivos no solo informan, también difunden. Aumentan los tipos de juegos y la cantidad de sorteos. Se juega a la quiniela, la lotería, la tómbola, el 5 de oro, el Kini, el juego de la cédula etc-etc y hasta los sorteos adquieren cierto rudimentario carácter de espectáculo. En la calle solemos ver siempre alguna pizarra de un kiosko, nos topamos con un vendedor de billetes de lotería o con algún par de avivados jugando a la mosqueta. Cada vez es más común encontrar salas con slots en bares y otros comercios y en el tablado nos tiran un bingo.

El juego atrae ofreciendo plata dulce pero la enorme mayoría de las veces, esa prueba es amarga. La publicidad vende la ilusión de una vida que cambia para siempre y se concentra en recordar los pozos acumulados, escondiendo el bache en el que caerán los apostadores y negando el pozo sin fondo de los ludópatas crónicos. A esto se le suma una multitud de rifas y sorteos de todo tipo, desde hospitales que más de una vez quedaron esperando los beneficios, hasta clubes y asociaciones que por una cifra pequeña entregan un bono con la promesa de un más que hipotético sorteo. El jugador empedernido es socialmente condenado, es visto como un vicioso sin remedio. No así la perversidad del sistema que se queda con enormes ganancias. Algunos participantes gastan dinero porque es más fuerte la ilusión de obtener el premio que cualquier beneficio que pudieran conseguir con la suma que tienen en la mano. La realidad desmiente al refrán. Valen más cien palomas volando que pájaro en mano.

La diversión, el placer del entretenimiento y la adrenalina de la participación en el juego no son malas y pobre de la sociedad que pretenda anularlas. Pero los mecanismos del sistema no responden al desarrollo lúdico de los ciudadanos sino a otros intereses y la riqueza del fenómeno, lejos de expandir tales aspectos, responde a otras riquezas, la de los que se embolsan cuantiosas ganancias. A los privados, luego de ser aceptados dentro del marco legal, parece una exageración pedirles que asuman tal culpa, pero el Estado debería examinar su participación con otros criterios. Claro que la recaudación no deja de operar como un curioso impuesto clandestino que no es percibido por la población, la que jugando y entreteniéndose, sin necesidad de mandarle odiados inspectores, aumenta las arcas de las finanzas públicas. El punto es dónde se va o dónde se queda ese dinero que parece no ser tan público como se publica.

Los casinos, en su origen, eran salas públicas de música y baile. El término no empezó a significar un conjunto de salas de juego hasta la segunda mitad del siglo XIX. El casino más conocido desde hace mucho tiempo se inauguró en Montecarlo en 1861. Hoy en día, poseen unas características casi uniformes en todo el mundo y no están dirigidos precisamente a la aristocracia. Succionan el dinero de la gente como uno.

De casi-no muere nadie...

pero se enferman

¿Qué supone la apertura de un casino en una ciudad? La consecuencia directa de la instalación de un casino en una población es el aumento de los casos de ludopatía, lo que incide significativamente en la salud, la delincuencia y en el bienestar social. Tomemos un caso conocido como referencia: el casino de las Cataratas de Niágara, inaugurado en 1996. Los canadienses se molestaron en realizar un estudio, tanto en Ontario como en Niagara Falls, antes y después de la apertura del casino. La investigación corrió a cargo de la Fundación para la Investigación de las Adicciones (Addiction Research Foundation), una división de la Corporación de Servicios sobre Adicciones y Salud Mental (Addiction and Mental Health Services Corporation). Las principales conclusiones del estudio fueron las siguientes: Tras la apertura del Casino, el número de jugadores problema y jugadores patológicos se incrementó en un 80%. El gasto medio mensual en juego se multiplicó casi por cinco (de 2,30 a 11,10 dólares canadienses). El número de jugadores se cuadriplicó (del 11 al 43 por ciento). El crecimiento fue mucho más notorio entre la población menos acomodada económicamente y el incremento del hábito del juego fue especialmente importante entre la población más joven, del 10 al 52 por ciento entre la población de 18 a 29 años.

Tragamonedas

La palabra slots no es un anglicismo, es un sutil eufemismo que encubre el verdadero nombre de tragamonedas. Ese es el motivo de su uso en español. Una cuestión de márketing. Los Slots son simples. Es el juego de Casino más fácil para jugar. Ofrece a los jugadores una amplia selección de diferentes juegos todos con un denominador común: la ganancia de la máquina. Están programados para ganar y se regula su porcentaje. No es casualidad que gran parte de la sala de cualquier Casino esté dominada por las Slots Machines. Estas máquinas son muy populares y generan la mayor parte de las ganancias de los casinos: aproximadamente entre un 60 y un 75 % del total de lo que se gana. La máquina original “Liberty Bell” (Campana de la Libertad) fue construida en 1896 por el mecánico alemán Charles Fey en su taller en San Francisco (California). Fue hecha de hierro y contaba con tres carretes giratorios que funcionaban mecánicamente, una ranura para insertar las monedas y una palanca externa para activar la máquina. Los rodillos giraban rápidamente durante algunos segundos para, luego, indicar la combinación ganadora, generalmente para la máquina. Hoy en día se juega a las tragamonedas en todas partes del mundo. Hubo una época en que no eran consideradas como un verdadero juego de azar. Principalmente se instalaban para entretener a las esposas de los grandes apostadores de Poker, Blackjack o Ruleta, ya que un apostador respetable nunca iba a ser visto sentado frente a una de estas máquinas.

La tecnología de los Slots experimentó muchos cambios. Los juegos originales fueron reemplazados por Slots electrónicos manejados por computadoras. Hasta incluyen ranuras que captan billetes de dinero corriente sin necesidad de ir a comprar fichas. Los casinos también ofrecen otras ventajas: conectaron las máquinas entre sí para sacar un pequeño porcentaje de cada juego y colocarlo en los “Pozos Acumulados”. Esa cifra solo estaba en juego con cada jugador pero eran pozos muertos. De esta manera, se los hace rendir un plusvalor. Si nadie gana los pozos acumulados pueden llegar a acumular grandes cantidades de dinero, y aunque las probabilidades sean pequeñas, un jugador puede ganar mucho. Estos pozos acumulados también ayudaron a expandir y aumentar enormemente la atracción de estos juegos.

Suelen captar al público con menos recursos atrapándolo en una adicción que hasta el propio apostador no considera muy entretenida pero sigue ahí ante la máquina como un autómata. La apuesta a su predominio puede venir revestida de un perfil técnócrata de eficiencia comercial pero su predominio no es neutro. Su instalación y proliferación, aunque no parezca, pone en juego políticas sociales, urbanas y culturales. El juego en Internet es el último capítulo. El mercado del juego online ha explotado en los últimos años. Ahora no solamente se puede jugar a la ruleta y al blackjack online, sino que también las máquinas tragamonedas han encontrado su camino hacia los ciber casinos que entran en cualquier casa con una computadora y conexión a internet. Los casinos virtuales son ya una realidad.

UN ESTADO MAGNÍFICO

No son pocos los que perciben a los casinos como ejecutores de un robo legal, a tal punto que las películas que narran historias de estafas o robos a un casino gozan de la simpatía del público. En los casinos del Estado hay también historias legendarias.

En los últimos años de la dictadura se implementó en el casino de Punta del Este un juego llamado Combitriple. Promotoras vendían dentro y fuera del casino unos bonos. Quien compraba debía decidir en ese momento los dígitos de las tres últimas bolas que se tirarían en el casino esa noche. El sistema de control y fiscalización dejaba mucho que desear. Cuenta la leyenda que tal juego superó todos los records estadísticos de probabilidades de aciertos. Tiradas las tres últimas bolas en la ruleta se verificaba si algún bono contenía tales dígitos. Parece que era muy común, demasiado comentaban algunos, que alguien acertaba y se llevaba el premio. Podría ser interesante investigar quienes actuaron en la organización y fiscalización de tal jueguito y explicar tan magnífico nivel de aciertos. Lamentablemente, no se tiene certeza de poder ubicar el expediente porque, al parecer, es cierta la versión de que tales documentos se perdieron definitivamente producto de la inundación de un local de la Dirección General de Casinos ocurrida al llegar la democracia. El hecho no fue producto de una lluvia repentina. Alguien dejó una canilla abierta y el depósito se inundó y se perdió un documento magnífico.

El cúmulo de inconsistencias e irregularidades en la Dirección General de Casinos es de larga data. En ese rosario de decisiones se encuentran presupuestos envueltos en un halo misterioso antes de su ejecución que a lo sumo se convertían en rendiciones de cuentas muy posteriores y con carencias de cristalinidad de todo tipo. Dictámenes del Tribunal de Cuentas y de la Contaduría General de la Nación advierten de las violaciones presupuestarias sin que se las corrigiera. A mediados de la década de los 90 se implementó una drástica reducción de personal que al año 2001 llegó a ser de unos 500 funcionarios menos. Lamentablemente para los intereses del Estado, tales políticas se implementaron sin ton ni son y con claros beneficios para los adjudicatarios de tales retiros incentivados designados por los jerarcas y en la que hubo casos de funcionarios que siendo expulsados por abandono del cargo fueron beneficiarios de la reestructura y se fueron cobrando 24 sueldos. A tal punto era una mala política que no coincidía con los intereses reales de la institución, que luego se tuvieron que contratar más de 200 becarios para cubrir el personal que faltaba, gastándose en becas lo que se pretendía ahorrar con los funcionarios cesados. También hubo traslados de funcionarios que por amiguismo eran pasados a dependencias en las que cobrarían sueldos muy superiores por conceptos de propinas y reparto de porcentajes para que aumentaran los montos de sus haberes variables. Como el promedio se calculaba según los últimos 6 meses, fueron declarados excedentarios, pero con un nada despreciable retiro. De haberse ido del casino San Rafael, donde trabajaban, hubieran percibido un incentivo de unos 22 mil dólares. Al retirarse desde el Victoria Plaza se fueron con 75 mil dólares. Otro despropósito consistió en el uso abusivo y discriminatorio por un grupo de jerarcas y funcionarios de la declaración de cargos de alta especialización. Se otorgaron los mismos sin la realización, que se sepa, de precalificaciones y sin concursos respectivos como lo establece la ley, incluso lo dispuesto por el Proyecto de Reformulación de la Estructura Organizativa de la Dirección General de Casinos según el decreto 63/997. Con el agravante de que muchos de estos funcionarios cobraron por años un 60 % más por tal categorización. Ni hablar de irregularidades jurídicas producto de acciones persecutorias de funcionarios no dóciles, condicionamiento, discriminaciones y uso abusivo de ascensos y designaciones.

Uno de los puntos recurrentes en la práctica de la DGCE es la mala praxis jurídica. En uno de los pedidos de informes no contestados al parlamento, el Diputado Darío Pérez preguntaba puntualmente el 11/12 2002 si ha tenido la DGCE que afrontar recursos administrativos o judiciales y cuanto ha tenido que pagar el Estado. El abogado Fernando Magnífico, de larga y dilatada carrera en la repartición, es el Director del Departamento Jurídico. En 1996 fue designado Adscrito a la Dirección General, junto al Director Cr. Juan Benenati, aparte de operar en esa época como el Coordinador de Planeamiento Estratégico. Es inocultable el grado de involucramiento estratégico del jerarca pero sería interesante poder analizar objetivamente cuales han sido las implicancias para el Estado de su particular práctica directriz y jurídica. Más de una vez se han conocido decenas de denuncias de funcionarios destituidos que tuvieron que ser admitidos nuevamente con el correspondiente pago de resarcimientos por mandato del Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

Noticias de un secuestro

La empresa perdona un momento de locura. La que no lo perdona es la Jueza Dra. Estela Jubette en la sentencia en Primera Instancia No 106/2004 ni el tribunal integrado por los Ministros Dr. Tabaré Sosa Aguirre, Dra. Mariela Sassón y el Dr. Jorge Chediak González, que si bien disminuyen la indemnización remarcan en el fallo que “En efecto, la actuación de la DGCE no puede calificarse sino como imprudente, apresurada y desproporcionada. ¿Cuál fue tan magnífica actuación?

En junio de 1999 aparecieron frente a la DGCE unos pasacalles que decían “Corrupción en Casinos: Mosca ampara a los corruptos Benenati y Magnífico”. El 23 de junio se produce un hecho insólito. Dos adolescentes se presentan en la sede de la Oficina Central de DGCE con la finalidad de cobrar una cuenta por los pasacalles. Los jóvenes fueron encerrados, retenidos, se les quitó los documentos de identidad, y por más de tres horas fueron obligados a firmar declaraciones que ellos no habían formulado bajo presión y amenazas. Declaraciones que fueron utilizadas por el Director Benenati para instruir sumarios y separar del cargo a dos funcionarios, molestos a los ojos del Director, los que fueron culpables por haber sido mencionados como los que encargaron los pasacalles, aunque la acusación solo afirmaba que habían sido nombrados solo por sus nombres de pila por los dos jóvenes que ni siquiera los conocían.

Los funcionarios apelaron a la justicia y el caso llevó años, debieron ser restituidos y cobraron todos los haberes no percibidos pero, aparte, uno de ellos inició juicio por daños y perjuicios. Hubo una sentencia en primera instancia que la DGCE apeló y recién se terminó con una sentencia definitiva en segunda instancia el 26 de abril del 2006 aunque la asesora Dra. Graciela Stirling señalara en su informe del 8 de mayo de 2000 que “El nexo causal que vincula a los sumariados en un caso por el nombre de pila... no resiste siquiera examen crítico”. (fojas 636) Este es solo uno de los casos en que el Estado paga por la mala praxis de la Dirección. Nos cuesta miles de dólares pero habría que investigar todos los casos. Sería bueno que al menos la DGCE responda los pedidos de informes al respecto. Los viejos sin responder y los nuevos que bien se deberían pedir.

EL JUEGO DE ESTADO
Y EL ESTADO DEL JUEGO

¿Qué pasa con los casinos y el juego en el Uruguay actual? Lamentablemente de los casinos se habla poco y mal. Parece que el tema solo emerge ante situaciones de irregularidades y escándalo. Síntomas de un país demasiado habituado a discutir lo accesorio por sobre lo esencial. Muchos ven el árbol pero no el bosque. También están los que pretenden esconder en el bosque al árbol de la discordia. Nunca es bueno talar antes de tiempo pero hay que estar atentos a toda maleza perjudicial. Por tus frutos te reconoceré, dice un texto bíblico. Sería bueno despejar la paja del trigo y analizar con la mayor profundidad para no caer en simples esquematismos. Mucho más a la hora de determinar responsabilidades.

La actual polémica acerca de la situación de los casinos municipales no se puede entender al margen del contexto mayor de todos los casinos del país. De los privados y los que el Estado administra en la Dirección General de Casinos. Tal análisis no debe ser utilizado para justificar sino para comprender la realidad y transformarla. La actual investigación llevada adelante por la administración Ehrlich ha tenido derivaciones de todo tipo y es importante que se mantengan las mayores garantías para poder ir a fondo, caiga quien caiga. Las confusas declaraciones de diversos partidos y sectores no ayudan a despejar el camino. Es imprescindible mantener un marco de investigación serio y transparente. Es lógico que aparezcan intereses sectoriales y personales pero sobre ellos debe imponerse la cristalinidad jurídica y administrativa.

En abril de 1988, en la Comisión de Hacienda del Senado integrada por Flores Silva, Jorge Batlle, Raumar Jude, Dardo Ortiz, García Costa y Luis Alberto Lacalle, el único frenteamplista integrado al órgano, Luis Senatore, cuando aún la IMM era gobernada por el Partido Colorado, advirtió ante la posibilidad de abrir un casino privado en Montevideo en un hotel 5 estrellas que con “…esa situación iremos eliminando poco a poco, casi de raíz, la actuación de la administración municipal en materia de juegos de azar” Y Batlle reconocía: “El juego tiene un volumen, hay un porcentaje calculado” y sentenciaba “Por lo tanto, es notorio que la presencia de otros casinos en el departamento de Montevideo va a incidir directamente sobre el juego en los casinos actuales.”

Pero el tema no se agota el déficit de los casinos municipales. Tampoco en las irregularidades denunciadas. Existe un tema mayor que implica aspectos no siempre analizados. Se trata de la gestión de las políticas del Estado en los casinos fruto de una concepción de lo que significa el juego en la sociedad. Uruguay no tiene una política estratégica respecto al juego. No la tuvo nunca y las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas fueron complejizando una realidad que hoy nos desborda. El vacío mayor es la ausencia de una política en relación a los juegos de azar. Ello se traduce en descontrol, en el mantenimiento de nichos de poder y esa tierra de nadie que es casinos del Estado que termina siendo un territorio ocupado por unos pocos que lo manejan como un feudo. La historia es larga pero la situación permanece incambiada aunque hablemos del cambio. La DGCE es una dependencia del Ministerio de Economía y Finanzas pero, por décadas, funcionó casi como un ente autónomo. Tal vez, más de uno tenga la idea de que debería funcionar como un ente desconcentrado de la administración central. Lo cierto es que el que ha estado desconcentrado, por demasiado tiempo, es el poder político.

La legislación, en general, data de 1886, aunque hay varias leyes y decretos posteriores, como la primera ley de casinos dictada de 1953, que creó la Comisión Honoraria de Fiscalización de los Juegos de Azar cuyo marco regulatorio vencía a los tres años y así se fue prorrogando por sucesivos plazos hasta la llegada de la dictadura. El régimen militar metió mano, y no solo en lo jurídico, con algunos decretos, como el de 1979 que impuso la distribución de un porcentaje de lo recaudado entre algunos funcionarios. No fue puro azar.

Las reglas del juego

Existen tres grandes concepciones acerca de una política estatal sobre el juego. La primera obedece a visiones falsamente moralistas que nunca faltan. Es una Política Prohibicionista. Es la peor y lo único que genera es la proliferación del juego clandestino dominado directamente por las mafias. Una segunda opción es un Política Recaudadora. Ve al Estado como un ente que fiscaliza y recauda un porcentaje de las ganancias, dejando a los privados la operación y administración del juego. Es una política peligrosa pautada por una concepción economicista, no solo del juego sino de toda la sociedad. La tercera opción es la que implica mayores desafíos. Se trata de una Política Reguladora del juego. Implica también algunas políticas prohibicionistas y una imprescindible política recaudadora, junto a eficientes criterios comerciales, pero enmarcadas en un amplio abanico de políticas convergentes. Exige una adecuada elaboración, instrumentación y control para verificar y corregir insuficiencias. Implica políticas generales y específicas coordinadas con una visión interdisciplinaria. Por ejemplo, si el Estado es operador directo, lo que implica la generación de ciertas patologías sociales producto del juego, como es la ludopatía, que es una enfermedad aunque se la visualice como un vicio, a la vez que por un lado opera y recauda, difunde e incita al juego, por otro lado debería implementar servicios de salud que atiendan a las personas que caen en la ludopatía crónica. Esta enfermedad genera una adicción con una fuerte dependencia emocional fruto de acciones compulsivas. En Uruguay no existe en el MSP ningún servicio al respecto. Tampoco en la IMM. Sería bueno comenzar a elaborar un plan que lo contemple.

Lo que el viento se llevó

La relación del poder político con el tema casinos ha sido de una considerable distancia. Los gobiernos se dedicaron a mantener el secretismo. La Comisión de Hacienda que trabajó el tema en 1988 no legó a ningún resultado y la integraban dos pesos pesados que luego llegaron a ser presidentes, Lacalle y Batlle. No se puede esgrimir falta de conocimiento. De la lectura de las intervenciones en aquella comisión, en la cual participaron por la DGCE el Cr. Benenati, que después llegara a Director de Casinos colocado por Sanguinetti en su segundo mandato, y el Dr. Magnífico, Director del Departamento Jurídico, surge que las modificaciones que se querían impulsar y no se lograron, con la gestión conjunta de estos jerarcas las fueron implementando por lo bajo y de a poco. La historia nefasta de casinos en la última década pone las cartas sobre la mesa. Sería bueno que a más de un distraído le cayera la ficha. Durante la pasada legislatura (2000-2005) hubo 12 pedidos de informes por la cámara de diputados. Ninguno fue contestado. En la cámara de senadores hubo dos pedidos contundentes de varios puntos, al menos uno fue respondido, aunque más de un año después de realizado. Fue dirigido al senador Luis Alberto Heber que, lamentablemente, hoy no lo encuentra y es imposible acceder a tal respuesta. El parlamento no archiva las respuestas, solo le llegan al representante que realizó la consulta. El otro fue un largo pedido de informes hecho por el Diputado frenteamplista Darío Pérez el 11/12/2002 pero no fue respondido jamás.

El salario del miedo

Que los funcionarios estén directamente interesados en el éxito de los casinos es muy importante. El punto es cuál es el mejor mecanismo para lograrlo. La dictadura instauró el famoso porcentaje sobre la recaudación bruta aunque utilizándolo para privilegiar a unos sobre otros. Ya en democracia se amplió el sistema integrando a todos los funcionarios administrativos y hasta aumentando los porcentajes a repartir, aunque el Ec. Luis Mosca, Subsecretario de Economía de la época, reconociera la dudosa legalidad de tales decisiones. Expresamente quedan fuera los funcionarios profesionales, que son los que directamente generan las ganancias de la institución. El mecanismo expresa la perversidad de un sistema estructurado para beneficiar a unos pocos y mantener con muy buenos sueldos a muchos para generar el colchón que amortigüe quejas. Es el típico funcionamiento que compra conciencias y mantiene un férreo control. Y si hay algún díscolo, se implementarán las persecuciones, amenazas y sanciones. No es lo mismo estar en un casino donde se cobran buenas propinas que en otro donde no.

Los intocables

Si la propina de los funcionarios profesionales que suma, en muchos casos, decenas de miles de pesos, explica que su salario se mantenga sin aumentos por años y años y hoy no pase de unos ridículos 1400 pesos, el famoso porcentaje de la ganancia bruta que se distribuyen los empleados administrativos, incluyendo a la poderosa Oficina Central, es la explicación de sus también menguados salarios, aunque son más altos. Y lo que se cobra por porcentaje está en relación a una suma válida que se calcula con diversos coeficientes junto a salario y antigüedad. Hay que saber que por tal porcentaje algunos cobran más que los ministros. Con la reducción de funcionarios operada a mediados de los 90, se reforzaron los montos, pues al reducir drásticamente, tal medida implica que la cantidad a repartir será dividida entre mucho menos gente y aumente el dinero a percibir. Es la misma razón de que los becarios que se tuvieron que contratar después, dada la tremenda imprevisión con que se aplicó semejante reestructura, sean funcionarios a medias, porque ganan más por salario pero no cobran porcentaje. El Estado les paga más salario fijo que a los funcionarios que incentivó su retiro para que no toquen los privilegios de los que cobran porcentaje. Es también la razón para que a ese grupo de privilegiados les interese abrir salas de juego porque ellas supondrán mayores entradas de dinero para repartir. Corporativismo que le dicen.

Sin novedad en el frente

El Frente Amplio lleva dos años en el gobierno y más de 15 en la administración municipal. Mucho hay para explicar sobre la discriminación ejecutada por gobiernos nacionales anteriores sobre la IMM que la privó de mucho dinero, como también políticas que bombardeaban las posibilidades de la intendencia desde que la ganó el FA. Casinos no estuvo ajeno a eso. Pero hay que asumir autocríticamente que durante nuestras administraciones, más allá de contextos complicados, se diluían deficits trasladando gastos y no fuimos capaces de revertir procesos en que elementos que eran coyunturales terminaron por transformarse en estructurales. Lamentablemente se desconoce a fondo los intentos que se experimentaron, incluso los que dieron buenos resultados, lo que lleva a un grado más preocupante el funcionamiento orgánico de la fuerza política. Incluso, sin conocerse con qué criterios de evaluación, se premió al jerarca ascendiéndolo a dirigir todos los casinos en manos del Estado y su asesor, hoy implicado en las irregularidades ahora denunciadas, está como Director de Loterías y Quinielas, otro coto de caza en manos de muy pocos desde hace décadas y que permanece intocado. Es inobjetable que aún en plena situación de investigación, el FA no tiene ninguna comisión que esté estudiando a fondo la realidad y elaborando políticas estratégicas sobre el juego o casinos en particular. A nivel de los legisladores, hace un par de semanas hubo una reunión especial de la bancada del FA en Atlántida, quedó claro que no existe en la agenda ninguna propuesta sobre casinos cuando es imprescindible empezar a ver un nuevo marco regulatorio. Debe haber muchas prioridades pero es hora de empezar a pensar el tema. No debería depende solo de ellos. Y ni siquiera se sabe cuál ha sido la actuación en la DGCE. A tal punto, que circuló la versión en altos ámbitos del Ministerio de Economía y Finanzas acerca de la elaboración de un dossier sobre lo actuado. Lamentablemente no pudimos confirmar su contenido.

Sin embargo, los trabajadores tienen una opinión clara. Realizaron un paro el fin de semana ante las condiciones del cierre del Casino Victoria Plaza por la visita de Bush, que repitió la situación vivida en la cumbre presidencial del mes de noviembre. Argumentan que ante el cierre obligado no se les tome los días no trabajados como descansos porque de esa manera algunos funcionarios pasan a no tener descanso por varias semanas, lo que agrava las condiciones de trabajo que ya son complicadas por la falta de funcionarios requerida y no contemplada. También piden que se los indemnice aunque sea con el mínimo de lo normalmente recaudado aunque hayan perdido más por ser días de muy buenas propinas. Denuncian que el Cr. Juan Carlos Bengóa y el adscrito a la Dirección Sr. Victor Hugo Ozano, han continuado una política administrativa de larga data. Han tenido tres reuniones en el seno de la Bipartita donde plantearon la necesidad de crear una comisión para que se escuche a los funcionarios de las salas de juego. Esperan que se los escuche y que no se llegue a una situación en la cual, por no haber dado participación en la gestión, se hagan mal las cosas.

Más allá de lo puntual, es es una situación inquietante ya que una institución como Casinos del Estado, que recauda 100 millones de dólares, no puede terminar con antiguos vicios ni proyectarse hacia el futuro con una gestión del organismo que repita viejas costumbres condenadas sistemáticamente. Estamos a tiempo de abrir un debate franco y profundo que ausculte la realidad, articule soluciones y aplique políticas claras y definidas, escuchando a los múltiples actores involucrados y redimensionando un organismo del Estado cuyas ganancias son muy importantes para el país. No hay que perder el tiempo. Es hora de que alguien cante no va más porque hay mucho en juego.

Continuará...

Publicado en Voces del Frente el 15-3-2007

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Xabier, mayor de edad, de estado civil y mental confuso. Escorpiano de signo zodiacal y dragón en el horóscopo chino. Nacido de parto natural en la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago. Residente en donde dios mismo y en persona ha decidido que resida en companía de papeles, libros, fotos, arañas, moscas y mosquitos y demás elementos auxiliares de las casas. Soñador empedernido, nostálgico del futuro, extranjero aquí y en todas partes, dueño de nada ni de nadie, paridor de monstruos infernales y de causas justas por las dudas. Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Este blog pertenece a Javier Zeballos, seudónimo, heterónimo, álias, apodo o vaya a saber qué de Xabier. Todos los textos son de su (mí) autoria salvo indicación al respecto. Cualquiera los puede reproducir si le interesan pero agradezco desde ya por citar la improcedente procedencia de quien los cede y que los precede en esta sede para que quede como se debe que no plagia quien quiere sino quien puede.
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